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Diario colombiano: respuesta nicaragüense «casi» sin sorpresas

El Espectador, Colombia. | 5 de Junio de 2007 a las 00:00
Ricardo Abello Galvis, profesor de Derecho Internacional de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, escribió para El Espectador pormenores de lo que sucede en La Haya con el litigio con Nicaragua. El segundo día de audiencias, en el Nicaragua tuvo el uso de la palabra, terminó “casi” sin sorpresas. Y digo “casi” porque Nicaragua sostuvo que Colombia mantuvo abiertas las negociaciones durante los gobiernos de López Michelsen y de Ernesto Samper, Esta afirmación fue categóricamente rechazada el día de ayer por Sir Watts. A excepción de lo anteriormente señalado el día tuvo un transcurso jurídicamente tranquilo, es decir que los argumentos presentados por Nicaragua eran los esperados, no hubo sorpresas. La jornada comenzó a las 10:00 a.m. con la presentación del Agente de Nicaragua Carlos José Arguello Gómez quien realizó un pequeño recuento histórico señalando como Nicaragua, a diferencia de sus vecinos, había tenido una constante presencia extranjera como consecuencia de la intención de construir el canal interoceánico aprovechando los dos grandes lagos de Nicaragua y la salida al Océano Pacífico por el Golfo de Fonseca. Este es el principal argumento Nicaragüense para solicitar que se declare la nulidad del tratado Esguerra Bárcenas por haber sido “negociado” entre Estados Unidos y Colombia. Así mismo sostuvo que es la primera vez que se le solicita a la Corte que declare terminado el proceso cuando aun éste no ha comenzado y sostuvo que en el día de ayer la delegación Colombiana hizo referencia a asuntos que se deben tener en cuenta al momento de hacer el análisis del fondo del asunto. El Agente Arguello concluyó que finalmente fue la independencia de Panamá la que finalmente dio un término final a cualquier pretensión colombiana sobre la Mosquitia. Continuó afirmando que el Tratado Esguerra Bárcenas fue impuesto a Nicaragua y que el Senado estuvo incomodo durante su aprobación y que finalmente, se decidió su ratificación a condición que no se extendiera mas allá del meridiano 82. Acto seguido sostuvo que no fue sino en 1969 que Colombia manifestó por primera vez que el tratado Esguerra Bárcenas era un tratado de delimitación marítima. A ésta afirmación vino una nota de protesta de acuerdo con lo señalado por el Embajador Arguello, en la que se dijo que el tratado debía ser tomado bajo un visión restrictiva y no como un tratado amplio en el que se pudiera incluir una frontera; además, Nicaragua no podía ceder su Plataforma Continental y su Zona Económica Exclusiva ya que estos conceptos no existían en 1928. Además, sostiene Arguello, el tratado violaba la Constitución Nicaragüense en vigor para esa fecha y Colombia lo sabía. El Embajador Arguello continuó diciendo que en 1979 llegó un nuevo gobierno conciente de todo lo anteriormente dicho y decidió declarar la nulidad tratado, en 1980, como consecuencia de la invasión de la que había sido objeto Nicaragua por parte de Estados Unidos. Sostuvo, como ya se hizo referencia a que, para Nicaragua, Colombia mantuvo abiertas las negociaciones y que durante el gobierno de Alfonso López Michelsen fue precisamente el hoy Agente de Colombia Julio Londoño Paredes quien negoció con Nicaragua; Además, dijo que Ernesto Samper y Violeta Barrios negociaron en Quito y, agregó que, aunque varias personas se encontraban presentes, por Colombia también estaba presente el entonces Canciller Rodrigo Pardo se encontraba presente. Por esos días el periódico El Tiempo publicó un artículo en el que se hacia referencia en el con el objeto de mantener buenas relaciones de vecindad, el dialogo era esencia para resolver el verdadero alcance del meridiano 82. A estos hechos hubo una reacción político-militar, según Arguello, en la que por un lado se decidió interrumpir la negociación y por el otro el Ministro de Defensa hizo una demostración de fuerza naval en el meridiano 82. Para concluir este punto el Agente Arguello sostuvo que en el año 2001, El ex Canciller Julio Londoño y el entonces Canciller Guillermo Fernández de Soto, estuvieron en Managua en una reunión secreta en la que se le solicitó al Gobierno Nicaragüense que no presentara la demanda y que a cambio seguiría la negociación entre los dos Estados. En la medida que Colombia rechazó el día de ayer, en forma enérgica, estas afirmaciones, Nicaragua sostuvo que no discutiría la parte probatoria de las mismas en esta fase del proceso y que lo haría cuando la Corte entrara a analizar el fondo del mismo. Finalmente, con relación a la actitud del gobierno colombiano, Arguello dijo que el Presidente Uribe había amenazado con el uso de la fuerza en el año 2001 cuando afirmó que la Armada Nacional sería la encargada de impedir que Nicaragua realizara cualquier tipo de exploración petrolera al este del meridiano 82. Para terminar su presentación afirmó que Nicaragua ha sido el Estado que mas veces ha acudido a la Corte y que ha respetado sus decisiones, razón por la que no entiende porque Colombia afirmó el día de ayer; mientras que Colombia si ha buscado escabullirse de la competencia de la Corte. A continuación tomó la palabra el jurista Francés Alain Pellet, quien con su habitual manejo de la oratoria trató de demostrar que la excepciones preeliminares presentadas por Colombia no son fundadas y por ello la Corte si es competente para conocer del caso. Para esto, entre otras, le dijo a la Corte que los argumentos esgrimidos el día de ayer por Colombia debían ser analizados en el fondo del asunto. Pellet sostuvo que Colombia desconoce cual es el verdadero asunto del diferendo al negar la existencia de un diferendo justiciable, además que el “leit motif” de los argumentos colombianos se centraron en que el conflicto ya está resuelto. Afirmó también que los argumentos Nicaragüenses deben ser vistos por la Corte con unos principales y otros subsidiarios, es decir, que si la Corte no acepta los principales debe acudir a los subsidiarios de acuerdo con el orden señalado en la Memoria escrita de Nicaragua. Dijo que Colombia se esforzó en hacer del presente diferendo un caso marítimo, pero que es necesario para poder tomar una decisión final hacer un análisis territorial y marítimo del mismo, tal y como lo señaló la Corte en el caso Burkina Faso c. Malí. Continuó diciendo que el hecho de que se hayan excluido los arrecifes en el tratado Esguerra Bárcenas demuestra que no hay solución entre los dos Estados ya que el tratado es claro y preciso al decir cuales son las islas que se incluyen. A continuación sostuvo que el diferendo entre los dos Estados nace en 1970, que en 1972 el Ministro de Relaciones Exteriores contestó la validez del tratado y que en 1980 se hizo un libro blanco en el que se declaró nulo y sin efecto el tratado Esguerra Bárcenas. Sin embargo, dijo que este un tema que debe ser resuelto en el fondo del asunto. También dijo que el Estados Unidos había renunciado a cualquier reclamación sobre los arrecifes y cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño, pero no dijo de quien eran, razón por la que surge el interés de Nicaragua sobre estos espacios. Así mismo felicitó al cartógrafo colombiano, Sr. Scott Edmonds, por haber presentado un mapa que, aunque verdadero llevaba a engaño en la medida que no hay escala y, en consecuencia, no logra verse con claridad cual es la distancia entre los diferentes grupos de islas, arrecifes y cayos que algunos se encuentran a más de 100 millas náuticas. Finalmente, Pellet hizo énfasis en que el conflicto surge en 1969 cuando Nicaragua otorga una concesión petrolera para exploraciones al este del meridiano 82 y es en ese momento que Colombia afirma que dicho meridiano es frontera entre los dos Estados. Continúa diciendo que hay un conflicto actual que no pudo haber sido resuelto ni en 1928 ni en 1930 en la medida que los conceptos de Plataforma Continental, Zona Económica Exclusiva y Archipiélago no existían para esas fechas. Para concluir dijo que la Corte era competente para conocer del caso bajo cualquier perspectiva que se le presente, razón por la que debe entrar a conocer sobre el fondo del asunto. A continuación tomó la palabra el profesor Español Antonio Remiro Brotóns quien centró su argumentación en lo relativo a la excepción preeliminar presentada por Colombia relativa al Pacto de Bogotá. En lo relativo a la discusión sobre los artículos 6 y 34 del Pacto dijo que, efectivamente, buscan evitar que situaciones políticas reabran situaciones jurídicas ya definidas, lo que sería contrario a la cosa juzgada y al pacta sunt Servanda; Sin embargo, afirmó que para Nicaragua el tratado debía ser visto bajo una perspectiva principal y otras subsidiarias de la siguiente forma: 1- A modo principal dijo que Nicaragua no busca revisar el tratado Esguerra Bárcenas, sostiene que es Nulo. Afirma también que en este caso se debe aplicar el uti possidetis juris y, en consecuencia, el ejercicio de la soberanía sobre todo el archipiélago debe recaer sobre Nicaragua. 2- A modo subsidiario sostuvo que si el tratado era considerado valido por la Corte, habría existido una terminación del mismo en la medida que Colombia lo violó en forma grave en 1969 al decir “en forma temeraria” que el meridiano 82 es frontera, siendo ésta una de las formas como se puede dar por terminado un tratado de acuerdo con la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. 3- También a modo subsidiario dijo que si el tratado se encuentra en vigor, el tema de Roncador, Quitasueño y Serrana aún no se ha resuelto. Ahora bien, sostuvo que la Corte para pronunciarse sobre la fecha del diferendo no puede hacerlo en las excepciones preeliminares, debe hacerlo en el fondo del asunto y que fue la reacción de Nicaragua al pronunciamiento colombiano sobre el meridiano 82 el que da nacimiento al diferendo. Al respecto el profesor Brotóns sostuvo que el tratado Esguerra Bárcenas no hace referencia al meridiano 82, es en el protocolo en el que se incluye y, de acuerdo con los “travaux préparatoires”, se hacía referencia a división territorial y no a división marítima. En consecuencia no puede ser tenido en cuenta como frontera entre los dos Estados. Para reafirmar esta posición hizo referencia a la Ley 83 de 1928 en la que Colombia incorporó el tratado. Continuó afirmando que a Nicaragua le surgió la duda de una posible reclamación Colombiana sobre las Islas Mangle Grande y Mangle Chico que se encuentran al en el meridiano 83, razón por la que decidió incluir la referencia al meridiano en cuestión y que habían sido citados como parte del Archipiélago de San Andrés. Ahora bien, de acuerdo con lo dicho por Brotóns, como Colombia no quería reabrir la negociación del tratado, decidieron que la referencia al meridiano 82 se haría en el Protocolo de 1930 y que éste no buscaba modificar el tratado sino complementarlo. En consecuencia, según el “Conseil” de Nicaragua, lo dicho por la delegación Colombiana sobre la desterritorialización del diferendo ha sido una lucha para volver un caso territorial y marítimo en solo marítimo. Además dijo que sólo un senador Nicaragüense dijo que se trataba de una división de aguas y no de territorios. Continuó con su intervención diciendo que la interpretación evolutiva, de acuerdo con lo señalado por la Corte debe hacerse analizando el objeto y el fin y sobre lo que dice el texto y no sobre lo que no dice. En consecuencia no puede analizarse el Esguerra Bárcenas de 1928 y su Protocolo de 1930 con base en conceptos inexistentes en esa fecha. El profesor Brotóns termina este punto diciendo que la interpretación colombiana ha privado a Nicaragua del ejercicio legítimo de su soberanía en dichos espacios y que ahora buscaba escabullirse de la competencia de la Corte como consecuencia de la debilidad de sus argumentos. Para terminar dijo que de acuerdo con lo señalado por el profesor Weill el día de ayer era claro que podía haber una primacía del Pacto de Bogotá sobre otras bases de competencia, pero que esto no podía significar exclusividad del mismo. A continuación tomó la palabra el profesor Ian Brownlie, quien trajo a colación una amplia doctrina señalando como el factor temporal, alegado como consecuencia del retiro un día antes de la declaración de aceptación de la Corte con efecto inmediato, no tiene plena aceptación como obiter dictum y sostiene que ante la falta de claridad en cuanto al plazo señalado para el retiro en un tratado, debe tenerse en cuenta lo señalado por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados que hace referencia a un plazo de 12 meses y que en todo caso el retiro de la misma debe hacerse bajo el principio de la buena fe. Ahora bien, como consecuencia de la falta de claridad en cuanto al plazo razonable para el retiro de la declaración, varios Estados modificaron su declaración con el objeto de incluir claramente el plazo de retiro. Así mismo dijo que en el caso de la modificación de la declaración de Nicaragua, mal podría hablarse de mala fe ya que acordó con Costa Rica en el 2001 que la demanda no fuera presentada antes de un plazo de 3 años. En consecuencia, dijo que el factor que se debe tener en cuanta era la “intención” y como ésta es diferente en los dos casos el argumento del Dr. Schwebel a favor de Colombia era un argumento débil. Brownlie terminó diciendo que Colombia no probó la existencia de una opinio iuris relativa al retiro de la declaración de aceptación de la competencia de la Corte con carácter inmediato y que la falta de concordancia entre los dos casos hacen que no pueda compararse la actuación de Nicaragua frente al retiro de dicha declaración a la actuación Colombiana con relación al retiro de la declaración el día antes a la presentación de la demanda por parte de Nicaragua. Para terminar, Alain Pellet volvió a tomar la palabra para referirse a la excepción preeliminar como cual la Corte carece de competencia ratione temporis. Al respecto señaló que hay que diferenciar los hechos a las situaciones. Afirmó que desde el caso de los Fosfatos en Marruecos, la Corte Permanente de Justicia Internacional dijo que las situaciones y los hechos que dan origen al diferendo son aspectos de fondo; que con posterioridad en el caso de la Compañía Eléctrica de Sofía, se hizo la distinción entre la fuente de los hechos y la fuente del diferendo. Así mismo dijo que la actual Corte, desde el caso del Derecho de Paso sobre territorio Indio decidió irse al fondo del asunto a pesar de que Portugal presentó hechos que habían ocurrido 150 años antes de la presentación de la demanda. Finalmente, sostuvo una vez más que los hechos del caso son anteriores al 6 de enero de 1932, fecha a partir de la cual Colombia le había dado competencia a la Corte en la declaración de aceptación presentada en 1937 y retirada el 5 de diciembre de 2001 y que bajo cualquier circunstancia es claro que el Pacto de Bogotá y la declaración no son excluyentes. Para terminar, le dijo a la Corte que para poder determinar si los conceptos de Plataforma Continental, Zona Económica Exclusiva y de Archipiélago cuyo análisis es indispensable en el presente caso para determinar si se encontraban vigentes al momento de la celebración del tratado Esguerra Bárcenas de 1928 y su Protocolo de 1930 es necesario acudir al fondo del asunto. De la jornada de hoy podemos sacar las siguientes conclusiones que son bastante favorables para Colombia: 1- Mañana veremos cual es la posición de Colombia frente a los afirmado con Nicaragua relativo a que se hubieran mantenido abiertas las negociaciones. Sin embargo creo que es necesario distinguir una solución diplomática frente a la posición Nicaragüense de buscar siempre a reabrir un caso cerrado. Esto es totalmente diferente a que se diga que lo que se mantuvo abierto sea el alcance del meridiano 82 en el tratado Esguerra Bárcenas. 2- Es absurda la posición de Nicaragua sobre el hecho que no tenía ningún tipo de pretensiones sobre los arrecifes y cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño en 1928 porque se encontraba en disputa entre Estados Unidos y Colombia y que, con posterioridad, decida que si tiene interés en ejercer soberanía sobre dichos espacios. Aquí se estaría configurando un claro Estoppel. 3- De lo dicho por el profesor Antonio Remiro Brotóns se puede deducir fácilmente que Nicaragua tuvo plena libertad para negociar y aprobar el Tratado Esguerra Bárcenas, razón por la que es absurdo pretender que el tratado es nulo. Mañana Colombia vuelve a tener uso de la palabra para ejercer su derecho a la replica. Aquí deben consolidarse las falencias encontradas en la argumentación Nicaragüense. El día viernes Nicaragua podrá ejercer su derecho a la duplica.

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