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Nicaragua 2006: entre elecciones, liberalizaciones y migraciones

None | 2 de Abril de 2006 a las 00:00

Por Luca Martinelli, del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria, A.C. (CIEPAC), con sede en Chiapas. Agencia de Noticias ADITAL

Nicaragua es uno de los países de Centroamérica que vivirán en este 2006 un proceso electoral muy importante, con la elección de un nuevo presidente de la Republica y de diputados del Congreso; un proceso que ofrece oportunidades de cambio, de salir de un sendero que está llevando al país al despeñadero (en los últimos lugares en América Latina, en la clasificación de PIB per cápita y con un índice de desarrollo humano un poco más arriba del de Bolivia -el más pobre de los países latinoamericanos), una situación que se ve aún más grave después de la ratificación del CAFTA (que como señalábamos en el Boletín no. 493, Tratado nuevo para políticas viejas: El Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (CAFTA), va a afectar dramáticamente al sector agrícola de Nicaragua, que hoy emplea el 30% de la fuerza de trabajo del País, contribuyendo por el 17% al PIB). De los cinco millones y medio de habitantes de Nicaragua, el 78% vive por debajo de la línea de pobreza; el 43% en la extrema pobreza; la deuda externa acumulada por el País supera los 5,300 millones de dólares.

Ciepac, en la persona de Luca Martinelli, entrevistó a Maria López de Vigil, periodista cubana y ciudadana nicaragüense desde 1990, directora de la prestigiada revista Envío (www.envio.org.ni) de la Universidad Centroamericana de Managua, una de la más destacadas por la calidad del análisis político, económica y social de la región Centroamericana.

CIEPAC: Nicaragua vivirá en este 2006 un proceso electoral. ¿Hay expectativas de un cambio real, no tanto ni sólo en la clase dirigente, sino en las políticas económicas y sociales del país?

Maria López Vigil: En Nicaragua no hay soluciones de corto plazo. El rezago histórico de Nicaragua es uno de los más acentuados y dramáticos del continente. Nicaragua es una sociedad pre-moderna, barnizada hoy con instituciones, leyes y paisajes urbanos de la modernidad y de la postmodernidad, por efecto de la globalización de las comunicaciones y de la cooperación internacional. Pero es sólo barniz.

Los problemas sociales acumulados durante la historia, y acentuados por los años de revolución-guerra de los 80 y los siguientes años, los del modelo neoliberal iniciado en los 90, son inmensos. No se pueden resolver con unas elecciones y con cinco años de un nuevo gobierno, por bueno que fuera.

Sin embargo, las elecciones de noviembre 2006 tienen para el país una gran importancia. Desde hace siete años un pacto político-institucional entre Daniel Ortega (controla el FSLN-Frente Sandinista de Liberación Nacional) y Arnoldo Alemán (controla el PLC-Partido Liberal Constitucionalista), basado en la corrupción que ambos partidos comparten, ha creado crisis tras crisis, en todos los poderes del Estado y en todas las instituciones, repartidas mitad y mitad entre ambos dirigentes. Este pacto ha anulado las posibilidades de cambio hacia la justicia social y hacia la democracia. En noviembre, se elegirá Presidente y también diputados/as del Parlamento. De la correlación de fuerzas que surja en el nuevo Parlamento puede depender que, sí en el corto plazo, se pueda empezar a deshacer el entramado legal de ese pacto. Cambios en las políticas económicas y sociales requerirán, sea cual sea el resultado electoral, de un plazo más largo.

Se espera que en noviembre el electorado tenga ante sí cuatro opciones electorales. Las dos opciones de derecha (si es que no se unen antes) no cambiarán prácticamente nada, ni siquiera la estela de corrupción dejada por el gobierno de Alemán, porque, de una forma o de otra, antes o después, Alemán saldrá libre como consecuencia del proceso electoral y de su pacto con Ortega.

Un triunfo del FSLN no cambiará tampoco nada. Para lo que serviría un triunfo del FSLN y de Ortega sería para provocar una especie de "terapia de shock" entre el pueblo sandinista, que entendería que no hay mucha diferencia entre un gobierno de Ortega y uno de la derecha. La opción que abre más esperanzas es la que está encabezando, entre obstáculos y amenazas, el Movimiento por el Rescate del Sandinismo (Herty Lewites), aliado del Movimiento Renovador Sandinista (creado en 1995) y Alternativa Cristiana. Es un movimiento de izquierda naciente, pero respaldado por dirigentes históricos del FSLN, honestos, y por bases sandinistas críticas del danielismo.

CEPAC: Nicaragua ratificó en 2005 el CAFTA. El Tratado todavía no arranca pero pronto entrará en vigor. ¿Cuáles son los riesgos más grandes para la ya desastrosa economía nicaragüense? ¿Cuáles los riesgos para los productores y la gente del campo? Según estudios del Banco Mundial, hay grandes oportunidades para el sector agrícola nicaragüense. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

MLV: FTA es tratado regional, que Estados Unidos negoció bilateralmente con cada país de la región, viendo las ventajas que para su economía había en cada país. Esta forma de negociación ya augura tensiones y desajustes entre nuestros países. Centroamérica no es una región integrada. Parece mentira, pero la integración centroamericana es una utopía. El CAFTA no apunta en esa dirección. Son muchos los problemas históricos y actuales entre nuestros países. Habrá una competencia desigual.

Aunque no soy capaz de describir las consecuencias precisas en cada uno de los rubros negociados, el modelo del TLCAN (NAFTA) México-EEUU-Canadá nos da ya algunas pistas de lo que podría pasarnos: aumento en la importación de alimentos básicos que se podrían producir en nuestros países, con una dramática pérdida de la seguridad alimentaria; pérdida de productividad nacional en el campo, con la excepción de algunos productos específicos que tal vez podrán exportarse bien a EEUU (algunas frutas como la pitahaya, o verduras como la okra, etc.), y en consecuencia, con más crisis en las zonas rurales, mayor emigración de mano de obra campesina hacia Costa Rica, aumento de la migración campo-ciudades en Nicaragua y aumento de mano de obra en maquilas ubicadas en zonas rurales, que explotan nuestra mano de obra a cambio de bajos salarios y que discapacitan físicamente a las obreras.

CIEPAC: Plan Puebla Panamá, PPP, programa empujado por el BID, promueve una integración de la región centroamericana, que no está diseñada para el desarrollo social de la población, sino para favorecer las empresas transnacionales. ¿Cuáles son los resultados visibles de este saqueo en Nicaragua? ¿Cuáles serían, según tu opinión, las reales exigencias de integración en la región?

MLV: No vemos aún resultados visibles del PPP en Nicaragua. Este plan enfrenta serios obstáculos, porque propone grandes inversiones estatales, lo que resulta contradictorio con los lineamientos del FMI en sus programas de ajuste para cada país, que condicionan ayuda económica a un recorte importante del gasto estatal. La integración regional que propone el PPP se basa en carreteras, puertos, aeropuertos, etc. La circulación de los productos de las empresas transnacionales por esas nuevas "avenidas del mercado" tiene también una gran contradicción, al menos en Nicaragua, en la baja capacidad de compra de nuestras poblaciones, desempleadas, mal empleadas y con una economía de sobrevivencia.

La integración de Centroamérica tiene muchas asignaturas pendientes, la mayoría no solamente comerciales. La integración real, la humana, la ha ido creando, y la sigue creando, la geografía y la historia, con la infinidad de contactos humanos (familiares, sociales, políticos) que existen. Pero aún falta mucho, mucho tiempo para lograr algo similar a lo que es la Unión Europea.

CIEPAC: En los últimos años se ha asistido a una progresiva maquilización del país. ¿Qué modelo de desarrollo implica este tipo de industria? ¿Cuáles son los sectores de la población más afectados? Los estudios dicen que cuando expire la cuota textil, la maquila textil se irá de Centroamérica hacia China y el Sureste asiático. ¿Cómo puede afectar esto a Nicaragua?

MLV: A Nicaragua le falta aún mucho para estar "maquilizada", tal como sucedió en El Salvador o en Honduras. Llegamos tarde a este proceso. Pero, al tener la mano de obra más barata de la región (la maquila hondureña paga el equivalente de US$ 200 mensuales, mientras que la nicaragüense sólo US$ 70), lo que hemos observado desde hace meses es el traslado de empresas maquiladoras de estos dos países hacia Nicaragua.

Tras la maquila, no hay ningún "modelo" de desarrollo. La maquila es apenas un recurso cortoplacista para paliar el problema del desempleo en las zonas rurales y en los barrios marginales de las ciudades. La maquila es una aspirina, no sana el problema del desempleo, apenas lo alivia. Lo alivia sobre todo entre la población femenina, principal mano de obra en la maquila textil. No sabemos aún cómo afectará lo de las cuotas textiles a Nicaragua. Es un interrogante aún abierto.

CIEPAC: Las políticas neoliberales traen consigo un crecimiento importante de la migración. ¿La economía de Nicaragua depende de las remesas? ¿En qué medida? ¿Cuál es el patrón del migrante medio? ¿De donde viene y para dónde va?

MLV: La migración en Nicaragua tiene dos destinos fundamentales: Estados Unidos y Costa Rica. La que va hacia Costa Rica es la más numerosa. Hacia Costa Rica van fundamentalmente hombres y mujeres de zonas rurales, con menos estudios. Viajan también los más "audaces", lo que significa una sangría para el país. Estos migrantes, se ocupan en Costa Rica en todo tipo de trabajos en el campo y en las ciudades costarricenses. Se calculan unos 800 mil nicaragüenses en Costa Rica, parte de ellos entran y salen según los tiempos de las cosechas. Esa masa de nicas sostiene la economía agroexportadora costarricense: azúcar, banano, café. Trabajan también masivamente en la construcción y en servicios: vigilantes, empleadas domésticas.

A su vez, esa masa de nicas sostiene a sus familias, con lo que envían mensualmente: las remesas. El promedio mensual que envía un emigrante en Costa Rica a Nicaragua es de sólo 50 dólares, a veces menos, pero suficiente para garantizar la sobrevivencia esencial de la familia que se quedó en Nicaragua. Los migrantes que van a Estados Unidos tienen mejor preparación o ya tenían familia allá desde los años 80 (los años de la emigración "política"). Las remesas mensuales de un emigrante en Estados Unidos duplican o triplican las de los costarricenses.

La economía nicaragüense se sostiene -o mejor, se equilibra o se estabiliza- con las remesas de los migrantes. Se calculan en 800 millones de dólares anuales. Superan los ingresos por la cooperación internacional y las importaciones. Este fenómeno no es exclusivo de Nicaragua. Desde México a Nicaragua, la historia se repite en toda Centroamérica. La realidad es que los programas de ajuste no "funcionan", sino que han provocado el fenómeno migración-remesas y es ese fenómeno el que hace funcionar la economía: le quita presión al país porque muchos se van y entra un flujo importantísimo de divisas, lo que significa un gran negocio para el sector financiero del país. Como no se puede cambiar el país, una gran mayoría de gente opta por cambiar de país.

CIEPAC: ¿Cuáles son los cambios sociales y culturales que los tres tipos de migración (campo-ciudad, rural-EEUU, rural-Costa Rica) causan en el medio rural? ¿Cómo afectan las remesas el patrimonio cultural de los pueblos del campo?

MLV: Las remesas familiares, vengan de Estados Unidos o de Costa Rica, alteran patrones culturales de las comunidades rurales. Se observa, por ejemplo, la pérdida de lo que podemos llamar "cultura del trabajo". La gente vive "atenida" a lo que les llega de fuera, eso los hace desconfiar de su propia capacidad para salir adelante. Y eso profundiza sentimientos y actitudes de dependencia. Las remesas que vienen de Estados Unidos fomentan una admiración acrítica por el país del Norte.

En ambos casos, la migración produce fracturas familiares. Y nuevas organizaciones y vínculos familiares. Las comunidades rurales pierden a sus jóvenes, lo que las estanca en el pasado. Es notable en muchas comunidades rurales el papel preponderante que asumen las abuelas, porque las mujeres madres jóvenes están emigrando cada vez en mayor número. Niños y niñas en manos de abuelas serán criados de forma distinta a si los criaran sus madres.

Hay valores muy positivos derivados de la migración a Costa Rica: los migrantes aprenden cómo es una sociedad más institucionalizada, más organizada, un tejido social más estructurado. El modelo costarricense, a pesar de que el neoliberalismo lo está erosionando, es uno de los más desarrollados, en beneficios sociales (salud, educación, seguridad social) del continente. Experimentar durante años cómo funciona una sociedad más justa enseña mucho a los migrantes nicaragüenses en Costa Rica. También aprenden la necesidad de que valores de tolerancia y respeto se fomenten entre ambos países.

En el caso de la migración campo-ciudad, lo que más podemos apreciar es el paso de una pobreza austera con cierta dignidad en el campo a una pobreza sin dignidad, rayana en la mendicidad, en los cinturones de miseria de la ciudad.

Todos estos son procesos que, de una manera o de otra, vivieron todos los países de Europa en algún momento de su historia. El problema en Centroamérica es lo masivo e indetenible del fenómeno y lo difícil que nos resulta imaginar que podrá ser reversible relativamente pronto por la apertura de nuevas y buenas oportunidades de desarrollo en nuestros países.

CIEPAC: Por último, una pregunta de carácter regional. Mientras las últimas elecciones en América del Sur muestran un viraje hacia la izquierda, en Centroamérica "el cambio" parece mucho más difícil. El nuevo presidente de Honduras, Mel Zelaya, no va a realizar políticas muy diferentes de su predecesor, Maduro; en Nicaragua, como describiste antes, un cambio es muy difícil; en México muchos sectores de la sociedad civil y de las organizaciones indígenas y campesinas ven con escepticismo la elección de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la Presidencia, porque no puede representar un cambio real, en especial por la situación rural en relación con el TLC; el gobierno elegido en Guatemala hace dos años no parece 'socialmente' responsable. En Costa Rica se postuló el único presidenciable que denunció que el CAFTA no representa una ventaja para la región. [Pero fue derrotado en las recientes elecciones en ese país-N. del R.] ¿Está Centroamérica condenada a una nueva colonización? ¿Hay posibilidades de rescatar a la región?

MLV: Aunque este panorama que describes es real, es verdadero, no es toda la verdad ni toda la realidad. El único problema de Centroamérica no es el TLC con Estados Unidos, ni es ese tratado comercial la única variable sobre la que debemos enfocarnos como izquierda. Tampoco el neoliberalismo lo explica todo en esta región del mundo: el modelo neoliberal ha sido devastador en nuestros países, pero me parece simplista achacar a las políticas neoliberales todas las tragedias acumuladas en nuestros países. La historia nos enseña que mucho antes del neoliberalismo, Centroamérica permanecía en un rezago cultural, educativo e institucional enorme, del cual tenemos responsabilidad los centroamericanos. Una visión que haga depender de las políticas de Estados Unidos hacia nosotros todos nuestros problemas no responde a lo que hoy necesitamos para poder reflexionar y avanzar como sociedades más justas y más soberanas.

Desconozco a profundidad el caso de México, pero no deja de resultarme chocante, en la distancia, el "purismo" con que se descalifica la candidatura presidencial de AMLO. En el caso de Nicaragua, que es el que conozco, lo que nos jugamos en las elecciones de noviembre 2006 no es sólo la continuidad o no de los aspectos más negativos del modelo económico neoliberal. Nos jugamos también el derrotar el diseño mafioso y basado en la corrupción de todas las instituciones del Estado pactado entre la "izquierda" (FSLN controlado por Daniel Ortega y sus gánsteres) y la derecha somocista encarnada en el PLC, controlado por Arnoldo Alemán y los suyos. Superar ese pacto significaría avanzar. Y es posible dar pasos en esa dirección si la Alianza que encabeza el Movimiento por el Rescate del Sandinismo logra no sólo la Presidencia de la República sino un número significativo de diputados en el Parlamento.


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