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El verdadero costo de la guerra contra el pueblo de Irak

None | 25 de Noviembre de 2005 a las 00:00

Por Cindy Sheehan, Página/12. Cindy Sheehan perdió a su hijo en Iraq, es líder del movimiento antiguerra norteamericano.

Cuánto le está costando al mundo esta ocupación inmoral. George y su irresponsable guerra ya le costaron al contribuyente miles de millones que tendrían mejor uso en casa. Con Katrina, vimos que Irak le costó a nuestro país buena parte de su propia seguridad. También le costó a EE.UU. su imagen en el mundo, la buena voluntad de casi todos los países después de los atentados. Ahora somos el hazmerreír internacional. No sólo desprecian a nuestra inmoral y descuidada conducción sino que nosotros, el pueblo, somos despreciados porque reelegimos a George y lo estamos dejando que siga llevando a nuestro país a la ruina.

El precio que muchos de nosotros estamos pagando es mayor al monetario o de imagen. Más de dos mil familias norteamericanas pagaron el precio de sangre de perder a un ser amado en esta insania. Más de 15.000 de nuestros jóvenes fueron heridos y cientos sufrieron amputaciones. La Administración de Veteranos estima que la cuarta parte de nuestros chicos va a volver con síndrome de estrés postraumático. Creo que ese número es todavía mayor, porque sé de muchos casos en los que los militares se niegan a tratar a soldados que lo sufren. A muchos los devuelven al frente apenas insinúan que tienen el síndrome. Aun cuando no sean heridos emocional o físicamente, nuestros soldados no serán los mismos cuando vuelvan.

Estaba parada frente a la Casa Blanca cuando se anunciaron las acusaciones contra los asesores de Bush. Yo bajé mi cartel y me puse a llorar.

Lloré porque en este mundo hay gente que mintió menos y fue castigada duramente. Lloré porque había una militante de derecha cerca mío con un cartel que decía "Manden a Cindy a Abu Ghraib", mientras nuestro país tiene en libertad a criminales de guerra y a especuladores con la guerra. Lloré porque George, Dick, Condi, Colin, Alberto, Donald, Scooter, Paul, Karl, Judith, O’Reilly, Hannity, Limbaugh, etc. mintieron sobre por qué había que invadir Irak y sus mentiras mataron a mi hijo, que raramente decía otra cosa que la verdad.

Los mentirosos y las mentiras que nos llevaron a invadir Irak son legión y están documentadas. Una vez, para divertirme, busqué "George+mentiras" en Google y encontré 272.000 archivos. Las mentiras para mantener la ocupación son las mismas. Los mentirosos ahora están redoblando el parche para invadir Siria.

Una madre cuyo hijo se suicidó "accidentalmente" en Irak hace siete meses me llamó hoy. Está quebrada por el dolor. Recuerdo que el período del séptimo al noveno mes es el peor. Creo que es así porque el shock comienza a pasar y entonces aparece el dolor. Recuerdo vívidamente los días en que me dolía tanto que no sabía qué hacer con tanto dolor. Tenía miedo de que si empezaba a gritar no iba a parar hasta que se me reventara una vena. Tenía miedo de que tendría que vivir cada día de mi vida con un dolor en el corazón tan intenso que me gastaría.

El noveno mes después de la muerte de mi hijo Casey fue absolutamente el más terrible para mí. Recordé sus primeros nueve meses de existencia en mi vientre, calentito y protegido. Recordé cómo con su padre esperamos su nacimiento con alegría e impaciencia. En contraste, los primeros nueve meses en el vientre de nuestra madre tierra fueron dolorosos, oscuros y abismales. Que nuestros hijos sean muertos por causa de mentiras, errores y traiciones es oscuro y abismal: nadie tendría que pasar lo que estamos pasando.

Pude decirle a esa madre dolorida que si podía pasar estos dos meses podría respirar un poquito mejor y hasta sonreír alguna vez. Los que hicimos el "sacrificio más alto" conocemos el costo de una guerra. Noventa y dos familias lo conocieron el mes pasado, uno de los peores meses de esta guerra. Siete de nuestros bravos soldados murieron el día en que escribo esto y sus familias pronto sabrán cuánto dolor les causan las mentiras de Bush. Para que lo sepan los demás, éste es el costo de la guerra:

Padres y madres a los que les arrancaron el corazón con violencia.

Una culpa intolerable que viene en oleadas imparables.

Maridos y esposas que tienen que enterrar con tristeza a parejas que murieron antes de tiempo. Un futuro de días y noches llenas de soledad y dolor.

Hermanos y hermanas a los que les roban partes enteras de sus historias, con crueldad. Vacaciones, cumpleaños, fiestas en las que siempre va a faltar alguien.

Hijos e hijas a los que se les niega el derecho humano básico de crecer con sus padres.

Familiares y amigos lamentando y extrañando a jóvenes a los que se les dijo que los iraquíes los recibirían con chocolates y flores en las calles, como libertadores.

Una nación soberana que no amenazaba a los Estados Unidos en ruinas, con decenas de miles de civiles inocentes asesinados porque sí.

¿Cuándo vamos a pararnos todos como una nación y decir: "Mentira"? Yo lo estoy gritando hasta quedarme ronca y hasta cansar a todos.

¿Cuánto más vamos a dejar que los mentirosos nos roben?

Yo digo, nunca más.

Las grietas del sueño

Por Juan Gelman, Página/12

El proyecto de resolución del representante demócrata John P. Murtha que establecía un plazo de seis meses para retirar las tropas estadounidenses de Irak fue derrotado en el Congreso por 403 votos contra 3. Lo cual no haría mayor ruido si no fuera porque el autor de la propuesta es un supercondecorado veterano de Vietnam con 37 años de servicio en el cuerpo de marines. Y más: en la votación que autorizó al gobierno Bush a desencadenar el conflicto bélico, Murtha encabezó el grupo de 81 demócratas que reforzó la mayoría republicana (clerk.house.gov, 10-10-02); en su libro From Vietnam to 9/11 (Pennsylvania State University Press, 2003) calificó de "potencialmente desastrosa" para la credibilidad norteamericana en Medio Oriente y en el mundo la retirada que hoy preconiza; el halcón-gallina Paul Wolfowitz supo elogiar el "maravilloso" apoyo que el legislador prestó para que se aprobaran año tras año los astronómicos presupuestos de guerra del país. Ahora Murtha advierte que "la guerra en Irak no se desarrolla como se anunció", que se trata de "una política en quiebra envuelta en ilusiones" y que "es hora de cambiar el rumbo" porque "el futuro de EE.UU. está en peligro" (www.house.gov, 17-11-05). Sorpresas te da la vida.

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En octubre pasado se informó que el total de militares norteamericanos caídos en Irak desde que se inició la invasión ascendía a 2000. Es útil descomponer esa cifra: los muertos fueron 1000 en los primeros 18 meses, los otros 1000 en los 14 meses siguientes. Es decir, aumenta la tasa de mortalidad de los efectivos yanquis (Florida Herald Tribune, 21-11-05). Una mayoría de estadounidenses condena la guerra y piensa que W. Bush es un mentiroso (ver Página/12, 20-11-05). En el 2006 hay elecciones y en las de este año los republicanos perdieron dos estados que gobernaban desde hace largo tiempo. Tal vez esto explique que el mandatario llevado a la Casa Blanca por fraude electoral diga ahora que no es "antipatriótico" ni "reprensible" criticar la guerra y que Murtha "es un buen hombre que sirvió al país con honor y distinción" (www.bloomberg.com, 20-11-05). W. no quiere retirar las tropas, pero al menos ha retirado los improperios –"traidores", "aislacionistas", "derrotistas", etc.– que suele propinar a quienes disienten con su política. Algo es algo.

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Se ha desechado por completo la "teoría" de que Saddam Hussein estuvo vinculado a Al Qaida y, por ende, propició los atentados del 11/9, uno de los argumentos centrales que esgrimió Washington para justificar la invasión. Sin prueba alguna de que esto fuera cierto, a las cinco horas de que un avión se estrellara contra los muros del Pentágono, Rumsfeld pidió a sus asesores que prepararan un plan de ataque contra Irak (CBS News, 4-9-02). "Golpear a SH (Saddam Hussein) al mismo tiempo que a OBL (Osama bin Laden). Barrer con todo, cosas relacionados y no", fueron las instrucciones de Rumsfeld registradas en los documentos del Centro Nacional de Comando Militar a los que tuvo acceso la CBS. Richard Clarke, zar del antiterrorismo bajo los gobiernos Clinton y Bush hijo hasta que renunció en el 2003, relata en su libro Against all Enemies (Free Pres, 2004) que en las deliberaciones de la Casa Blanca sobre la respuesta más adecuada a los atentados del 11/9 "Rumsfeld decía que era preciso bombardear a Irak". Clarke confiesa que al principio creyó que el jefe del Pentágono bromeaba. Pero no: discurso tras discurso insistía en que la diplomacia y las sanciones no eran suficientes para acabar con Hussein y que todas las opciones pacíficas se habían agotado. Hete aquí que el mismo Rumsfeld, y no otro, declara a la cadena ABC un domingo atrás que nunca "había abogado por invadir Irak" y que "no le habían consultado" si había que hacerlo, aunque era entonces, y es, el ministro encargado de las fuerzas armadas de EE.UU. Además de la vida, sorpresas te dan los caraduras.

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El ex presidente Bill Clinton, que apoyó sin reparos la invasión y ocupación de Irak, acaba de aseverar en Dubai que eso "fue un gran error" (The Jerusalem Post, 16-11-05). Lástima que no se diera cuenta antes. El mes pasado, Zbigniew Brzezinski calificaba de "suicida" la política exterior de EE.UU. y de "liderazgo catastrófico" el de W. (Los Angeles Times, 9-10-05). ¿Qué le habrá pasado a ZB? En su libro The Grand Chessboard-American Primacy and its Strategic Imperatives (Basic Books, 1997), el ex asesor en materia de seguridad nacional de Jimmy Carter, Ronald Reagan y Bush padre afirmaba que EE.UU. debía dominar Eurasia para asegurarse el abastecimiento de gas natural y petróleo de Asia Central y la cuenca del mar Caspio. La resistencia iraquí está agrietando los muros de ese sueño imperial. Es sorprendente el don de corregir "imperativos estratégicos" que caracteriza a la realidad.

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En marzo de 2003, poco antes de la invasión, centenares de veteranos retirados –desde vicealmirantes, generales y coroneles hasta sargentos y soldados– pidieron una entrevista con Bush hijo para discutir si era verdaderamente necesaria "una guerra en este momento" (www.veteransfor commonsense.org). W. no aceptó la reunión. Un estudio-encuesta reciente del Pew Research Center de Washington muestra que casi la mitad de los jefes militares interrogados cuestiona el acierto de esta guerra y su utilidad para combatir al terrorismo (people-press.org/files, 17-11-05). El general (R) William Odon, quien fuera director del Organismo de Seguridad Nacional en el gobierno Reagan, subrayó que se impone "desenmascarar el absurdo empeño" de la Casa Blanca en seguir ocupando Irak (www.niemanwatchdog.org, 3-8-05). "Hay que devolver Irak a los iraquíes", dijo Murtha. Eso.

Crece la evidencia de que Bush quiere nuevas guerras

Por Bill Christison, CounterPunch. Traducido para Rebelión por Germán Leyens. Bill Christison fue un alto funcionario de la CIA. Sirvió como Oficial Nacional de Inteligencia y como Director de la Oficina de Análisis Regional y Político de la CIA. Para contactos: [email protected] http://www.counterpunch.org/christison11162005.html

En estos días en que confronta tantos problemas, Bush parece moverse deliberada y rápidamente hacia nuevas guerras de agresión en un juego imperdonable para superarlos. Su discurso del Día de los Veteranos, el 11 de noviembre de 2005, en el Depósito Tobyhann del Ejército en Pensilvania lleva a esta conclusión de un modo más claro que cualquiera de sus anteriores discursos y actividades. Las nuevas guerras representarían el inicio de una guerra mundial comenzada por Bush y el radicalismo cristiano contra lo que él llama el Islam radical, pero en realidad las guerras serían libradas contra todo el Islam.

Vuelvo a decirlo, a pesar de los argumentos contrarios de Bush, el "choque de civilizaciones" consistiría de guerras comenzadas por nosotros. El asesinato de gente inocente en esas guerras sería probablemente masivo, y las guerras podrían llegar a ser nucleares en todo momento. Si la gente y los políticos de EE.UU. permiten que esas guerras tengan lugar, la mancha sobre la moralidad de los estadounidenses duraría generaciones.

Veamos algunas de las declaraciones hechas por Bush en su discurso del 11 de noviembre. Muchas no son nuevas, y algunas fueron presagiadas en un discurso de Bush de hace un mes, pero es notable su volumen e intensidad en el discurso del Día de los Veteranos:

"Algunos lo llaman radicalismo islámico; otros, yihadismo militante; y otros más, islamo-fascismo… Estos extremistas deforman la idea del yihád como un llamado al asesinato terrorista de cristianos, indios y judíos – y contra los propios musulmanes que no comparten su visión radical."

"… estos extremistas quieren terminar con la influencia estadounidense y occidental en el Medio Oriente ampliado, porque estamos por la democracia y la paz, y porque somos un obstáculo para sus ambiciones."

"… estos militantes creen que si controlan un país unirán a las masas musulmanas, las capacitarán para derrocar a todos los gobiernos moderados en la región, y establecerán un imperio islámico radical que se extienda de España a Indonesia."

"… los terroristas podrían imponer su agenda declarada: desarrollar armas de destrucción masiva; destruir a Israel; intimidar a Europa; atacar al pueblo estadounidense; y chantajear a nuestro gobierno para llevarlo al aislamiento."

"La influencia del radicalismo islámico es también magnificada por colaboradores y posibilitadores. Han sido albergados por regímenes autoritarios – aliados de conveniencia como Irán y Siria – que comparten el objetivo de dañar a EE.UU. y a gobiernos musulmanes modernos, y de utilizar la propaganda terrorista para culpar a Occidente, a EE.UU. y a los judíos por sus propios fracasos."

"El gobierno de Siria debe hacer lo que ha exigido la comunidad internacional… El gobierno de Siria debe dejar de exportar la violencia y comenzar a importar la democracia."

"Durante años estos extremistas han utilizado una letanía de excusas para la violencia: la presencia israelí en Cisjordania, la presencia militar de EE.UU. en Arabia Saudí, la derrota de los talibán, o las Cruzadas de hace un milenio. En realidad, no enfrentamos un conjunto de quejas que pueda ser apaciguado o encarado. Estamos enfrentando una ideología radical con objetivos inalterables: esclavizar a naciones enteras e intimidar al mundo. Ningún acto nuestro provocó la furia de asesinos – y ninguna concesión, soborno, o acto de apaciguamiento cambiaría o limitaría sus planes de asesinato."

"La ideología asesina de los radicales islámicos es el gran desafío de nuestro nuevo siglo. Pero de muchas maneras, esta lucha se parece a la lucha contra el comunismo en el siglo pasado. Como la ideología del comunismo, el radicalismo islámico es elitista, dirigido por una vanguardia auto-proclamada que presume de hablar en nombre de las masas musulmanas."

"Como la ideología del comunismo, nuestro nuevo enemigo enseña que individuos inocentes pueden ser sacrificados para servir una visión política. Y esto explica su desprecio a sangre fría de la vida humana."

"Estos militantes no son sólo los enemigos de EE.UU. o los enemigos de Irak, son los enemigos del Islam y son los enemigos de la humanidad. Y hemos visto antes este tipo de crueldad desvergonzada – en el fanatismo implacable que condujo a los gulags, la Revolución Cultural y los campos de la muerte."

"Como la ideología del comunismo, nuestro nuevo enemigo desdeña a los pueblos libres – al afirmar que los hombres y mujeres que viven en libertad son débiles y decadentes."

"Y el radicalismo islámico, como la ideología del comunismo, contiene contradicciones inherentes que lo condenan al fracaso. Al temer la libertad… esta ideología socava las cualidades mismas que hacen posible el progreso humano… Y sea lo que sea lo que nos espera en la guerra contra esta ideología, el resultado está más allá de toda duda… Porque los pueblos libres creen en el futuro, los pueblos libres serán los dueños del futuro."

"… estamos determinados a denegar a los grupos radicales el apoyo y el santuario de regímenes delincuentes. Los patrocinadores estatales como Siria e Irán tienen una larga historia de colaboración con terroristas, y no merecen paciencia alguna de las víctimas del terror. Estados Unidos no distingue entre los que cometen actos de terror y los que los apoyan y albergan, porque son culpables por igual de asesinato."

"No sabemos… los sacrificios que nos puedan esperar. Sabemos, sin embargo, que la defensa de la libertad es digna de nuestro sacrificio, sabemos que el amor de la libertad es la fuerza más poderosa de la historia, y sabemos que la causa de la libertad se impondrá una vez más."

No podemos saber qué parte de todo esto es una fanfarronada de Bush – en qué medida espera o cree que las naciones musulmanas se rendirán ante él sin luchar. La suposición prudente es que gran parte no es fanfarronada, y que Bush, los cristianos radicales, los cristianos sionistas, los conglomerados militares-industriales de la nación, y sus aliados israelíes – todos los cuales determinan en la actualidad la política extranjera de EE.UU. – están dispuestos y en algunos casos desean realmente involucrar a Estados Unidos en nuevas guerras.

La gente y los políticos de este país deberían liberarse de su apatía y gritar: "¡No!" Ya pasó la oportunidad para análisis y discusión inútiles. Nosotros, estadounidenses, que no somos más de un cinco por ciento de los habitantes del globo, deberíamos decidir ahora mismo si vamos a ser morales o inmorales en nuestras relaciones futuras con el resto del mundo.

El deslizamiento de lodo

Por Immanuel Wallerstein, Traducción: Ramón Vera Herrera

El régimen de George W. Bush se encuentra en medio de un deslizamiento de lodo político, tanto en lo nacional como internacional. Dos deslizamientos de lodo geológicos casi simultáneos en octubre -uno en Guatemala y otro en Cachemira- nos recuerdan lo terrible que son. Una vez que comienzan, no hay casi nada que pueda hacerse para detenerlos. Lo único que resta es recoger a los muertos y sacar a los supervivientes después de la devastación.

Para Bush, las señales de alerta han estado ahí hace tiempo. La ocupación de Irak empeora constantemente: se pierden más vidas mes a mes y hay impasse político en torno a la Constitución, no importa cómo resulte la votación. El respaldo popular en Estados Unidos se desliza hacia abajo. El incremento en el costo de la gasolina es notable en todas las familias y el nivel creciente en el gasto gubernamental lo notan especialmente los republicanos que profesan una política fiscal conservadora. Cuando golpearon los huracanes, fue evidente para todos la incompetencia del régimen de Bush. Si todo lo demás hubiera fluido con suavidad, el daño político habría sido casi marginal. Pero nada de lo demás fluye con suavidad.

Luego vino la postulación de Harriet Miers a la Suprema Corte de Justicia. Personalmente no tengo duda de que ella es lo que Bush dice que es: alguien que comparte con él su visión política y como tal es para él la elección lógica. Pero con esto alborotó el avispero entre su llamada base social, la derecha cristiana estadounidense. Veamos un poco por qué ha habido tal reacción negativa hacia ella entre los simpatizantes de Bush y por qué es que pudo haberla postulado.

La derecha cristiana siempre ha sido cautelosa con Bush, nunca ha estado realmente segura de que él sea uno de ellos. Pero se ha tragado todas sus dudas (a últimas fechas el fiasco de Irak, el alto nivel de gastos gubernamentales, la respuesta ante los huracanes) porque deseaba una cosa de él por encima de todo, la designación de alguien a la Suprema Corte de Justicia que pudiera revertir la histórica decisión respecto del aborto, Roe versus Wade. Tenían malos recuerdos de Ronald Reagan y de George Bush padre, quienes designaron magistrados (Kennedy y Souter) que no revirtieron la sentencia Roe versus Wade. Esta vez querían una selección garantizada. Y sin duda existen algunos prominentes juristas disponibles que habrían satisfecho esta exigencia.

Bush no eligió a ninguno de ellos. En cambio se decidió por una asociada de mucho tiempo, una de sus consejeras oficiales actuales, para llenar el puesto. ¿Por qué? Existen probablemente muchas razones. Bush sabía que elegir a alguno de la lista que quería la derecha cristiana habría conducido a obstruccionismo en el Senado. Y no estaba seguro, debido a su declive en las encuestas, de que pudiera ganar la batalla. Una derrota en el Senado le debe haber parecido más de lo que podía arriesgar. Nunca sabremos si su cálculo acerca de este asunto fue el correcto.

La segunda razón puede haber sido que Bush está preocupado por algunos casos que deben llegar a la Suprema Corte en los próximos tres años, que no tienen que ver con el aborto sino con sus propias decisiones de presidente. Y es probable que quisiera tener un voto seguro en estos asuntos, que parece Miers le ofreció (de manera más segura que cualquiera de los juristas antiaborto que la derecha cristiana deseaba que él postulara). Además, a la otra parte de su base -la comunidad de los negocios- le gusta, de hecho, Miers, pues tiene antiguos nexos con ellos y es considerada confiable en asuntos que les conciernen.

Casi es seguro que la última razón fuera que pensó que podía salirse con la suya vis-à-vis la derecha cristiana, porque pensó que "confiaría" en él. Pero no confía en él. Pueden haber confiado aún hace un año, pero ya no. Es el deslizamiento de lodo. Y por supuesto el hecho de que ahora emprenda una importante campaña contra Miers, esperando forzarlo a retirar la nominación, sólo acelera el deslizamiento lodoso. Las elecciones de 2006 están a la puerta. Y los signos son claros. En los estados donde los republicanos confiaban sacar a los senadores demócratas, sus candidatos "más fuertes" están declinando competir, claramente temerosos de que perderían. Este nerviosismo permea a los miembros republicanos del Congreso y hace aún más difícil que Bush obtenga lo que quiere. El hecho de que el senador McCain pudiera conseguir un voto de 90 a nueve en el Senado estadounidense relativo a una propuesta antitortura que implícitamente es muy crítica para el gobierno de Bush -propuesta a la que activamente se opuso el mandatario-, da la medida de lo débil que se ha vuelto la posición del presidente dentro de su propio partido.

Los deslizamientos de lodo en política son situaciones en las cuales, no importa que haga uno, pierde. Si Bush hubiera postulado a alguno de los juristas que quería la derecha cristiana, habría perdido. Pero evitando ese riesgo, y postulando a Harriet Miers, perdió también. Pronto habremos de ver qué tanta devastación puede ocasionar un deslizamiento de lodo en la política estadounidense. Pero, por supuesto, también tendrá consecuencias en la posición de Estados Unidos en el ámbito político mundial. El referendo constitucional iraquí es otra situación de perder o perder en la que ha caído Bush, y ya es tarde para recular. Más sobre eso después de que tengamos los exactos resultados.

Quiénes somos

Por Saul Landau, miembro del Instituto para Estudios de Política. Progreso Semanal

George W. Bush regresó de un breve pero difícil merodeo de aprendizaje por Latinoamérica: ¡Vaya, qué grande es Brasil!" Mientras tanto, los ciudadanos norteamericanos se impacientaron con su desempeño. Las encuestas de CBS descubrieron un 35% de aprobación a principios de noviembre. Hasta sus seguidores reconocieron que las políticas de Bush han creado enorme mala voluntad en todo el mundo. Más éticamente preocupante, se quejaron sus críticos, es que esas políticas no nos representan como somos realmente.

La mayor parte de los norteamericanos, por ejemplo, aborrece la tortura. Así que el 7 de noviembre Bush declaró tajantemente; "No torturamos" –justo en el momento en que en las primeras planas aparecían los detalles de cómo el Pentágono acusaba a cinco miembros de una unidad de élite del Ejército por haber pateado y golpeado a detenidos en Irak.

Pocos entendidos en Washington expresaron asombro porque Bush no hubiera sabido de la enorme cantidad de evidencias compiladas por El Centro para Derechos Constitucionales, Amnistía Internacional y la Cruz Roja acerca de la tortura rutinaria de prisioneros en Guantánamo y Abu Ghraib por parte de militares norteamericanos y la CIA. Ni tampoco él pareció molestarse por los informes de prisiones secretas creadas por la CIA en otros países en los se realizaban métodos que Estados Unidos y la mayoría de las otras naciones habían acordado mediante tratados no practicar nunca. La CIA había ocultado prisioneros en una serie de prisiones de "sitios negros" en todo el mundo, donde funcionarios de EEUU los "castigaban" de forma prohibida por la Convención de la ONU Contra la Tortura y Otros Tratamientos o Castigos Crueles, Inhumanos o Degradantes. (Washington Post 2/11/05.)

Interrogadores de la CIA en el extranjero utilizan "Técnicas Ampliadas de Interrogatorio", prohibidas tanto por Naciones Unidas como por el derecho militar de EEUU, tales como el "acuaplano", o hacer creer a un prisionero que se está ahogando. (Washington Post 2/11/05.)

El Post también asegura que "un pequeño círculo de abogados y funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado "aprobó esta política" y trató de afirmar que el "Congreso ya no podría regular la capacidad del presidente para detener e interrogar a combatientes enemigos, de la misma forma que no puede regular su capacidad para dirigir los movimientos de tropas en el campo de batalla".

El 7 de noviembre Bush dijo que no quería que el enemigo supiera qué le podría suceder. "Hay un enemigo que se agazapa y conspira y planea y quiere hacer daño nuevamente a Estados Unidos. Y por tanto, pueden estar seguros de que los perseguiremos agresivamente. Pero lo haremos de acuerdo con la ley". (CNN.)

Bush evadió el servicio militar y Cheney "tenía mejores cosas que hacer"que arriesgar su vida en Viet Nam. El Senador John McCain, por el contrario, quien experimentó la tortura, lideró la batalla para prohibirla. "Someter a prisioneros al abuso promueve la mala inteligencia, porque bajo la tortura un detenido dirá a su interrogador cualquier cosa con tal de que se detenga el dolor", dijo McCain. "Segundo, el maltrato de nuestros prisioneros pone en peligro a las tropas norteamericanas que puedan ser capturadas por el enemigo… Y tercero, los abusos a prisioneros provoca terribles bajas en la guerra de las ideas, porque inevitablemente esos abusos se hacen públicos".

El 7 de octubre otros 89 senadores se unieron a McCain para condenar la tortura, nueve votaron a favor. El bocón radial de Rush Limbaugh dijo que los torturadores sólo "se estaban divirtiendo", obteniendo un "alivio emocional". En su programa del 4 de mayo de 2004, un oyente comentó a Rush por teléfono: "Fue como una broma de iniciación universitaria que forma una pila de hombres desnudos".

LIMBAUGH: ¡Justamente lo que yo decía! Esto no es diferente de lo que sucede en la iniciación de Calavera y Huesos y vamos a arruinar la vida de personas por eso y vamos a entorpecer nuestro esfuerzo militar, y luego vamos a castigarlos porque se estaban divirtiendo. ¿Saben?, a esa gente le están disparando todos los días. Estoy hablando de gente que se está divirtiendo, esa gente, ¿nunca han oído hablar de liberación emocional? ¿Nunca han oído hablar de la necesidad de soltar un poco de presión?

Un día antes, Limbaugh calificó a las mujeres soldados acusadas de abusar de los prisioneros iraquíes de "chicas". Oigan, las fotos publicadas de esos supuestos maltratos parecían como algo que "uno vería a Madonna o Britney Spears hacer en el escenario".

El comentarista radial sin pelos en la lengua hasta satirizó el escándalo de las torturas como algo por lo que uno "puede ganarse una beca de la Fundación Nacional para las Artes… algo que se puede ver todos los días en escena en el Centro Lincoln… quizás en Sexo y Ciudad –la película. Vaya…"

¿Esto no es lo que somos? La tortura y masacre de los indios en el siglo 19, ¿fue un poco de relajamiento por parte de frustrados soldados de EEUU? ¿Y el asesinato y la tortura de filipinos entre 1892 y 1932 no es más que una fiesta de iniciación de una fraternidad universitaria?

¿Por qué –debieran preguntar los periodistas– quería Bush exceptuar a la CIA de la prohibición de tortura? Asegurar que él no quiere que los prisioneros enemigos sepan lo que pudiera pasarles parece contradecir su declaración pública de "No torturamos". "Ellos", declaró Bush, "usan la violencia y la tortura". Nosotros somos libres y democráticos.

En junio en Estambul oí a un grupo de estudiantes retar a un académico norteamericano a que explicara cómo la gente democrática puede elegir a Bush. "Bush no representa realmente al pueblo norteamericano", replicó el académico. Los estudiantes turcos lo presionaron acerca de la invasión de Irak por petróleo y exigieron saber cómo era posible que los norteamericanos votaran por "el carnicero de Bagdad".

"Nosotros no somos eso", les aseguró.

¿No? Desde el siglo 17 la gente decente ha repetido esas palabras para distanciarse de atroces crímenes. Henry David Thoreau y Harriet Beecher Stowe insistían en que la esclavitud y la masacre de los indios no eran lo que nos definía. Después de conocerse los informes de que EEUU había arrojado bombas incendiarias sobre ciudades alemanas y japonesas y lanzado dos bombas nucleares sobre Japón, muchos ciudadanos dijeron: Nosotros no somos así.

El Juez del Tribunal Supremo Robert Jackson fue a Nuremberg para tratar de prohibir las guerras en el futuro: "No debemos permitirnos ser llevados a un juicio de las causas de la guerra, pues nuestra posición es que ninguna queja ni política justifica recurrir a la guerra agresiva. Es totalmente renunciable y condenable como instrumento de una política". (12 de agosto de 1945.)

Otros expertos en jurisprudencia redactaron la Carta de la ONU para mantener la paz y ayudaron a revisar las Cuatro Libertades del Presidente Franklin Roosevelt) palabra y expresión, religión; libertad para no tener miedo y necesidad) para incluirlas en el Convenio de la ONU para Derechos Humanos.

Mientras tanto, otros funcionarios norteamericanos realizaban pruebas de armas nucleares para su uso en futuras guerras y ayudaron a evitar que el Senado ratificara los convenios.

La ley se enfrenta a la ilegalidad. La administración Bush trató de obtener cobertura legal de la ONU para su invasión de Irak antes de violar tanto los códigos internacionales como la denuncia del Juez Jackson de la guerra agresiva. Luego él dio una mano de barniz retórico de democracia a su desnuda agresión.

A fines de septiembre, a fin de demostrar a los del Medio Oriente quiénes éramos en realidad, Bush despachó a Karen Hughes para que promoviera la verdadera imagen de EEUU en Arabia Saudí, Egipto y Turquía.

A Hughes le fue difícil vender la democracia y los derechos humanos a medida que aparecían informes de la rutina sistemática de tortura a prisioneros en Irak y Afganistán. Las fuerzas armadas juzgaron y condenaron a más de 200 miembros del más bajo nivel. Ni un solo general o funcionario civil, incluyendo a los que autorizaron la tortura, ha enfrentado un tribunal.

Mientras Karen Hughes "vendía" el Estados Unidos de Bush, vendedores alternativos en Al Jazeera subrayaban el déficit creciente y la enorme deuda de EEUU y presentaban noticias de cómo los negros pobres siguen recibiendo lo peor de parte del gobierno.

Los norteamericanos creen que viven en un modelo de libertad, oportunidad y prosperidad no disponibles en culturas más antiguas. Los 37 millones que viven por debajo del nivel de pobreza los estremecieron. Así como los más de tres millones de millonarios.

La típica familia blanca tiene $80 000 en valores; la familia negra promedio unos $6 000. Unos 46 millones no pueden darse el lujo de tener seguro de salud, 18 000 de ellos morirán prematuramente por esa razón.

EEUU ocupa en el mundo el puesto 43 en la tasa de mortalidad infantil. Los bebés de Beijing tienen mucho mejor oportunidad de llegar a su primer año que los nacidos en Washington. Los que sobreviven se enfrentan a escuelas en decadencia. Las pruebas de matemáticas y lectura para niños de 15 años sitúan a EEUU en el lugar 24 entre las 29 naciones ricas.

Mientras tanto, 18 ejecutivos corporativos fueron a prisión por fraude de contabilidad corporativa y saqueo. Los compinches de Bush en Enron también pronto se enfrentarán a un juicio por practicar su cultura de "la avaricia es buena".

La guerra cuesta $ 6 mil millones de dólares al mes. En cinco años el conflicto habrá costado $11 300 dólares a cada familia norteamericana. Bush reducirá los programas para los pobres a fin de pagar por la guerra, pero no dará marcha atrás a sus reducciones de impuestos.

A través de la historia de EEUU, norteamericanos realmente piadosos y sensatos han compartido el espacio en la iglesia con fanáticos prejuiciosos. Cotton Maher, el puritano cazador de brujas, y Roger Williams, quien abogó por la libertad religiosa en el siglo 17, tienen como torcidos descendientes a Pat Robertson y Jerry Falwell, quienes se regodean con el hecho de que uno de su propia clase está dirigiendo el país. Del lado de la democracia y la libertad, William Sloan Coffin y los hermanos Berrigan condenan la agresión imperial y la supresión de libertades.

Hilos de racismo y agresión imperial caracterizan el crecimiento y expansión de EEUU desde las 13 colonias hasta llegar a ser la mayor potencia del mundo. También la democracia. Este inextricable amor por la libertad se desarrolló conjuntamente con el racismo y el imperialismo.

¿Quiénes somos? Racistas, imperialistas y demócratas. La lucha ahora, como en el pasado, enfrenta a los que desean que prevalezca el elemento de la democracia y enterrar el mal que ha emanado de los otros dos hilos de nuestra historia.

El crimen épico que no osa decir su nombre

Por John Pilger, Znet Traducido por Germán Leyens para Rebelión. New Statesman (London) | www.newstatesman.co.uk Monday, October 31, 2005. Título original: The Epic Crime That Dares Not Speak Its Name. Link: http://www.zmag.org/sustainers/content/2005-10/28pilger.cfm

El caso de un oficial de la Fuerza Aérea que cuestiona la legalidad de la guerra en Irak se suma a las medidas totalitarias propuestas por el gobierno Blair para ilustrar una política en la que la mentira se une al desprecio por las reglas de convivencia humana

Un oficial de la Real Fuerza Aérea [RAF] está a punto de ser juzgado por un tribunal militar por haberse negado a volver a Irak porque la guerra es ilegal. Malcolm Kendall-Smith es el primer oficial británico a quien se hace un proceso penal por cuestionar la legalidad de la invasión y de la ocupación. No es objetor de conciencia; ha completado dos períodos de servicio en Irak. Cuando volvió a casa la última vez, estudió las razones dadas para el ataque a Irak y llegó a la conclusión de que se estaba violando la ley. Abogados internacionales de todo el mundo apoyan su posición, y Kofi Annan, secretario general de la ONU no es el menos importante – dijo en septiembre del año pasado: "La invasión de Irak dirigida por EE.UU. fue un acto ilegal que contravino la Carta de la ONU".

La cuestión de la legalidad preocupa profundamente a los altos oficiales militares británicos, que trataron de obtener garantías de Tony Blair la víspera de la invasión; las recibieron y, como saben ahora, se les mintió. Tienen razón de estar preocupados: Gran Bretaña es un signatario del tratado que estableció el Tribunal Penal Internacional, que basa sus reglas en las Convenciones de Ginebra y de la Carta de Nuremberg de 1945. Esta última es clara: "Iniciar una guerra de agresión… no es sólo un crimen internacional, es el crimen internacional supremo, que sólo difiere de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado del conjunto".

En el juicio de Nuremberg de la dirigencia nazi, los cargos uno y dos: "Conspiración para hacer una guerra agresiva y hacer una guerra agresiva", se refieren "al plan común o conspiración". Son definidos en la acusación como "la planificación, preparación, inicio y conducción de guerras de agresión, que fueron también guerras en violación de tratados, acuerdos y garantías internacionales.". Ahora existe un cúmulo de evidencia existe de que George Bush, Blair, y sus consejeros, hicieron precisamente eso. Las actas filtradas de la infame reunión de Downing Street en julio de 2002 revelan por sí solas que Blair y su gabinete de guerra sabían que era ilegal. El ataque que siguió, montado contra un país indefenso que no representaba una amenaza para EE.UU. o Gran Bretaña, tiene un precedente en la invasión del país de los Sudetes por Hitler: las mentiras utilizadas para justificar ambos son extrañamente similares.

La similitud es también sorprendente en la campaña ilegal de bombardeos que precedió a ambos ataques. La mayoría de la gente en Gran Bretaña y EE.UU. ignora que aviones británicos y estadounidenses realizaron feroces campañas de bombardeo contra Irak en los diez meses anteriores a la invasión, en la esperanza de provocar a Sadam Husein para que les diera una excusa para una invasión. No les resultó y mataron a un número desconocido de civiles.

En Nuremberg, los cargos tres y cuatro se referían a: "Crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad". De nuevo, existe abrumadora evidencia de que Blair y Bush cometieron "violaciones de las leyes o costumbres de la guerra" incluyendo "asesinato… de poblaciones civiles de o en territorio ocupado, asesinato o maltrato de prisioneros de guerra". Dos ejemplos recientes: el ataque de EE.UU. cerca de Ramadi de este mes, en el que 39 hombres, mujeres y niños – todos civiles– fueron asesinados, y un informe del relator especial de Naciones Unidas para Irak que describió la práctica anglo-estadounidense de denegar alimentos y agua a civiles iraquíes para obligarlos a abandonar sus ciudades y aldeas como una "violación flagrante" de las Convenciones de Ginebra.

En septiembre, Human Rights Watch publicó un épico estudio que documenta la naturaleza sistemática de la tortura por los estadounidenses, y cuán casual es, hasta disfrutable.

En boca de un sargento de la 82 División Aerotransportada del Ejército de EE.UU.: "En su día libre la gente se presentaba igual. Todos en el campo sabían que si querías librarte de tus frustraciones podías presentarte en la carpa de los PUC (prisioneros]. De cierto modo era un deporte… Un día un sargento se presenta y le dice a un PUC que agarre un palo. Le dice que se agache y le quiebra las piernas con un mini Louisville Slugger, un bate de béisbol de metal. ¡Era el maldito cocinero!".

El informe describe como la gente de Faluya, escena de numerosas atrocidades estadounidenses, considera a la 82 Aerotransportada como "los maníacos asesinos". Al leerlo, te das cuenta de que la fuerza de ocupación en Irak está, como lo dijo recientemente el jefe de Reuters, fuera de control. Destruye vidas en cantidades industriales en comparación con la violencia de la resistencia.

¿Quién será castigado por todo esto? Según Sir Michael Jay, subsecretario permanente de estado que presentó evidencia ante el Comité de Asuntos Exteriores el 24 de junio de 2003: "Irak estuvo en la agenda de cada reunión de gabinete en los cerca de nueve meses antes del estallido del conflicto, en abril". ¿Cómo es posible que en 20 o más reuniones de gabinete, los ministros no hayan sabido de la conspiración de Blair con Bush? O, si lo sabían, ¿cómo es posible que hayan sido engañados por completo?

La posición de Charles Clarke es importante porque, como actual Secretario del Interior, ha propuesto una serie de medidas totalitarias que mutilan el habeas corpus, que es una barrera entre una democracia y un estado policial. Las proposiciones de Clarke ignoran intencionalmente el terrorismo de estado y el crimen estatal y, por implicación obvia, dicen que no requieren responsabilidad. Crímenes mayores, como la invasión y sus horrores, pueden proceder impunemente. Es ilegalidad en una vasta escala. ¿Va a permitir esto la gente en Gran Bretaña, y que los responsables escapen de la justicia? El capitán Kendall-Smith defiende el vigor de la ley y de la humanidad y merece nuestro apoyo.

Empujando a los pueblos para un choque de civilizaciones

Las iglesias evangélicas y el juego de Estados Unidos en el mundo árabe

Por Charles Saint-Prot, Directeur de l’Observatoire d’études géopolitiques.

Desde 1947, numerosos jefes militares y dirigentes políticos estadounidenses, entre ellos los Bush, pertenecen a un grupo evangélico secreto, llamado «La familia», cuya sede se encuentra cerca del Pentágono, en la propiedad de los cedros. Esa organización, luego de aliarse al Vaticano en América Latina en contra de la teología de la liberación, dirige hoy una doble ofensiva contra católicos y musulmanes. De ella provienen también los principales personajes de la dirección política de Estados Unidos y extiende su influencia por el mundo mediante sus misioneros. El politólogo Charles Saint-Prot, quien participará en el coloquio Axis for Peace, analiza, en el trabajo que hoy les presentamos, la estrategia de ese grupo evangélico en el mundo árabe.

Hace varios años que el extremismo religioso, o sea la utilización de la religión en función de objetivos políticos, se convirtió en elemento esencial de la geopolítica del Cercano Oriente. En momentos en que ciertos sectores y medios de difusión atribuyen constantemente todos los problemas al Islam, los comentaristas no mencionan sin embargo la responsabilidad de las iglesias protestantes que contribuyen a la agravación del conflicto.

Ya se conoce la importante que la iglesia evangélica conocida como «revivalista» adquirió en Estados Unidos, donde ejerce considerable influencia sobre la política de la administración Bush. Se sabe también que los miembros de esa iglesia son los más fervientes defensores de Israel y que rechazan toda concesión territorial a los palestinos.

Los evangélicos, quienes se inscriben en la vertiente de los cristianos sionistas –grupo fundamentalista protestante aparecido a fines del siglo XIX y que pretende que la institución de un Estado israelí constituye la realización de la profecía bíblica [1]-, no se limitan a prestar a Israel un apoyo moral. Su dinero contribuye a financiar la partida de los judíos de Rusia y de Ucrania hacia Israel.

Según el rabino Yechiel Eckstein, quien dirige una de las principales agencias de recolecta de fondos destinados a Israel entre los evangélicos estadounidenses, su asociación recogió, en siete años, más de 100 millones de dólares estadounidenses [2].

En octubre de 2003, extremistas sionistas y evangélicos se reúnen en el hotel Rey David de Jerusalén en presencia de Richard Perle –a la sazón presidente del Consejo para la Política de Defensa del Pentágono e influyente consejero de George Bush II– y de varios ministros del gobierno de Sharon para celebrar «el surgimiento de la Jerusalén celeste que tendrá lugar después de la destrucción del Islam » [3].

También se sabe que la corriente evangélica, que dice contar con más de 70 millones de fieles en Estados Unidos y que dispone al parecer de cientos de miles de «pastores-propagandistas » pagados, se expande ampliamente por América Latina (Evangelical Union of South America, principalmente en Brasil donde esa iglesia podría tener más de 30 millones de adeptos [4]), Japon, África (ver, por ejemplo, el papel que desempeñaron los evangélicos, favorables al presidente Gbagbo, en los sucesos de Costa Marfil (Côte d’Ivoire)), Europa y hasta en la India (Indian Missions Association -IMA) o en China... Menos conocido es el papel de los evangélicos en la política de Estados Unidos hacia el mundo árabe.

Es notorio que la Casa Blanca, el Congreso y la CIA siguen y favorecen con gran interés la expansión de las iglesias evangélicas. El odio que estas profesan al Islam, al igual que su desprecio por los cristianos árabes, hacen de ellas el instrumento favorito de la política estadounidense tendiente a ocasionar la ruptura en el seno del mundo árabe para lograr organizar un «Gran Medio Oriente» enteramente sometido a la influencia de Washington y de sus aliados israelíes.

La acción de las iglesias evangélicas en el mundo árabe tiene tres aspectos:

  • La propaganda antimusulmana, que cuenta con medios considerables y achaca a los musulmanes todos los problemas del mundo. Los evangélicos fueron así los primeros en organizar, en complicidad con los neoconservadores estadounidenses cuyos compromisos proisraelíes son harto conocidos, campañas tendientes a asociar Islam y terrorismo, o sea a asociar esa religión con el «Eje del Mal».
  • Uno de sus objetivos predilectos es Arabia Saudita, país contra el cual mantienen una campaña constante al tiempo que estimulan ciertas hermandades a sembrar la división religiosa dentro de ese reino.
  • La utilización de las comunidades cristianas árabes que actualmente desarrollan en Líbano, Palestina, Siria e Irak.

En Líbano, misionarios evangélicos recorren el país cada verano siguiendo un itinerario trazado en colaboración con la embajada de Estados Unidos. Grupos de jóvenes organizan conciertos, festivales, encuentros en las playas, antes de pasar a reuniones más precisas con vistas a convencer a los jóvenes cristianos, sobre todo a los maronitas, a sumarse a la iglesia evangélica ofreciéndoles el pago de sus estudios, visas para viajar a Estados Unidos y todo tipo de ventajas.

Esas actividades van acompañadas de un fuerte proselitismo antimusulmán que tiene mucho que ver con la agravación del confesionalismo en el país del cedro [5]. Los evangélicos usan esos mismos métodos en Siria, aunque de manera más discreta debido a la vigilancia de las autoridades.

En Irak, los misioneros de las sectas evangélicos llegaron con las tropas estadounidenses y gozan hoy de gran influencia. A golpe de dólares, se esfuerzan por conquistar a los cristianos iraquíes para que abandonen sus prácticas tradicionales, de carácter oriental y árabe, y se establezcan en comunidades separadas.

Los argumentos son siempre los mismos, se trata de incitar a los cristianos árabes al abandono de su religión tradicional a cambio de un empleo, de subvenciones para sus hijos o de una promesa de otorgamiento de visa. Al igual que el Vaticano, las iglesias tradicionales iraquíes denuncian el peligro que representan los evangélicos estadounidenses, algunos de los cuales han sido ejecutados por la resistencia.

Según el cura de la aldea cristiana de Ain-kawa, cerca de Mosul, «Durante ceremonias religiosas explicamos a los fieles que tales misioneros son en realidad agentes estadounidenses que tratan de sobornar a los iraquíes con su dinero, extranjeros que quieren acabar con nuestra historia y provocar conflictos confesionales en Irak.

Le repetimos a los fieles que no acepten a esa gente en sus casas ni en lugares donde se reúnan sus hijos». Los cristianos iraquíes afirman que esos evangélicos «no sólo pueden causar la dispersión de los fieles sino crear también un clima de enfrentamiento confesional que no existía antes en Irak. Esos extranjeros tratan de perturbar nuestras buenas relaciones con los musulmanes y [de acabar con] un clima milenario de entendimiento» [6]. Un proceso punto por punto similar se desarrolla en la Palestina ocupada, donde los evangélicos realizan esfuerzos considerables por conquistar a los fieles e incitarlos después a abandonar el país.

En tercer y último lugar, el trabajo de conversión de musulmanes constituye el aspecto más espectacular de la actividad de los evangélicos. La estrategia estadounidense de evangelización dirigida hacia los pueblos musulmanes cuenta con el apoyo de verdaderas redes así como con la elaboración de un mensaje evangélico adaptado al mensaje coránico.

Ese tipo de evangelización tiene como blanco específico ciertas comunidades musulmanas cuyos orígenes étnicos podrían ser explotados en el marco de proyectos secesionistas y antiárabes, como en el caso de las minorías kurdas de Irak y Siria, así como los kabiles y los bereberes en Maghreb.

Según el diario argelino Al Watan [7], la evangelización en Kabilia es «el resultado de un proselitismo organizado y financiado por una estrategia de evangelización de los pueblos musulmanes. En Argelia, los evangélicos se aprovechan del factor humanitario y escogen sus blancos entre la gente más desfavorecida, personas que se convierten al cristianismo por dinero (2 000 dinares, el equivalente de 20 euros), para obtener atención médica o a cambio de visas para partir al extranjero ya que las cancillerías europeas conceden más fácilmente visas de entrada a la zona Schengen a los argelinos que se presentan como cristianos «perseguidos».

Más del 74% de las personas que asisten a misa lo hacen sobre todo para obtener la ayuda financiera de los misioneros» [8]. Una de las acciones más recientes de la iglesia protestante en Constantina estuvo dirigida a los estudiantes de la enseñanza media, proponiéndoles «un apoyo escolar gratuito. Además de las clases que les proponían, los alumnos recibieron CDs, libros y otros documentos de propaganda evangélica. Ese mismo proceder (...) se utilizó en Tiaret y en otras ciudades» [9].

Según nuestras informaciones, los «diplomáticos» de la embajada estadounidense en Argelia visitan frecuentemente los territorios kabiles y estimulan el proselitismo evangélico.

Josh Mc DowellEn Marruecos, un sinnúmero de organizaciones evangélicas, mayormente estadounidenses, operan de forma más o menos encubierta en las regiones pobres así como en las grandes ciudades. Una organización como Arab World Ministries, sociedad misionera evangélica internacional, tiene como objetivo oficial «el anuncio de la Buena Nueva de un Salvador a los musulmanes del mundo árabe».

Esa iglesia dispone al parecer de más de 800 agentes clandestinos, más del triple de los que contaba en 2002. Estos se presentan bajo distintos disfraces, como médicos, enfermeros, militantes humanitarios, maestros, ingenieros e incluso como empresarios [10]. En enero de 2005, durante la visita a Marruecos del predicador evangelista y presentador televisivo Josh McDowell, como representante de la Crusade for Christ International (7 000 voluntarios a través del mundo), la publicación Journal-hebdo escribió «Asaltado Marruecos por los neoprotestantes estadounidenses» [11].

Al trabajo de los evangélicos estadounidenses se suma la propaganda de numerosas estaciones de radio y televisión que gozan del apoyo de Estados Unidos, sobre todo del Congreso y la CIA, como Radio El Mahabba, que transmite las 24 horas mediante el canal de audio del satélite Eutelsat Hotbird 3, la cadena CNA-Channel North Africa, Arabvision, Life-TV, Miracle Channel, etc., sin hablar de la cadena estadounidense de propaganda en árabe Al Hurra.

La propaganda evangélica se inserta también en los proyectos de programas para el desarrollo de Internet, como el programa de desarrollo del uso de Internet (GIPI, Global Internet Policy Initiative) emprendido por el Departamento de Estado en el marco de la Iniciativa de Asociación del Medio Oriente (MEPI), que ya se extiende a Argelia, Túnez, Marruecos, Egipto, Siria, Líbano, Jordania, Irak, Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Palestina.

Por supuesto, esa acción de supuesta evangelización, estimulada, financiada y protegida por el gobierno de Washington, no responde a ningún sentimiento religioso sincero. Su objetivo es crear focos de discordia dentro de los países árabes con el fin de desestabilizarlos y debilitarlos. Su desarrollo atiza artificialmente el choque de civilizaciones y se inscribe en el marco del proyecto en marcha desde el 11 de septiembre de 2001 para demonizar el Islam.

Simplemente forma parte de la política de Estados Unidos tendiente a remodelar el «Gran Medio Oriente» y a extender la hegemonía estadounidense.

Notas

[1] Donald Wagner in Daily Star (Beirut), 8 de octubre de 2003.
[2] Fuentes: Radio-Canadá, programa «Zone libre» del 23 de enero de 2004: «Les chrétiens sionistes»...
[3] Ver nuestro artículo «Sommet historique pour sceller l’Alliance des guerriers de Dieu, Voltaire, 17 de octubre de 2003.
[4] cf. Le Monde, 7 de mayo de 2005: «L’Église brésilienne face à la montée des évangélistes».
[5] Testimonios recogidos en Líbano...
[6] Cf. Hebdomadaire Magazine, Beirut.
[7] Al Watan, 26 y 27 de julio de 2004.
[8] Argel (AP), 15 de mayo de 2004.
[9] Diario argelino le Jeune Indépendant, 16 de agosto de 2004.
[10] Diario marroquí Le Matin, 17 de marzo de 2005.
[11] Ver Le Journal-hebdo del 8 de enero de 2005.


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