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«Morimos porque somos inocentes y somos iraquíes»

None | 16 de Enero de 2006 a las 00:00

Preguntas y respuestas sobre la guerra de Irak

Por Noam Chomsky, Edward Herman y Anthony DiMaggio, Znet. Anthony DiMaggio enseña "Política en el Medio Oriente y del Gobierno Estadounidense" en la Universidad Estatal de Illinois. Es el editor principal de The Indy, un periódico independiente con sede en las afueras de Illinois.

1. Sobre la reconstrucción

Anthony DiMaggio: Se ha reconocido ampliamente en la prensa convencional que la "reconstrucción humanitaria" de Irak es un fracaso. No obstante, es interesante observar las razones que se dan al respecto: la resistencia obstaculiza la reconstrucción, no había una previsión perfecta por parte de la Administración Bush sobre el plan del proceso de coordinación de la reconstrucción, los excesivos "cambios rápidos de personal" de los estadounidenses involucrados en la reconstrucción, el dinero estadounidense ha ido "necesariamente" a la "pacificación" en vez de a la reconstrucción, etc. Lo que se omite sistemáticamente es cualquier responsabilidad real de la Administración Bush por no haber dado prioridad alta a la reconstrucción humanitaria.

Chomsky: Las excusas también pasan por alto el hecho de que la insurgencia nació de la brutalidad de la invasión y la ocupación (que es, de hecho, uno de los fracasos más asombrosos de la historia del ejército). Los nazis tuvieron menos problemas en la Europa ocupada, y los rusos tuvieron menos dificultad para mantener sus satélites durante décadas. Es difícil pensar en algo análogo. Pocos meses después de la invasión, me reuní con un médico de larga experiencia en una de las principales organizaciones de ayuda, que había ejercido en algunas de las peores partes del mundo. Acababa de regresar de Bagdad, donde estaba intentando reestablecer los servicios médicos, pero no podía hacerlo por la incompetencia del CPA (Coalition Provisional Authority, Autoridad Provisional de la Coalición). Me dijo que nunca había visto tal cóctel de "arrogancia, ignorancia e incompetencia", refiriéndose a los civiles del Pentágono que estaban a cargo. De hecho, era monumental. Ni siquiera pudieron defender los sitios de WMD (armas de destrucción masiva)que estaban bajo supervisión de la ONU, así que fueron sistemáticamente saqueados, de tal forma que cayó en manos de alguien (probablamente yihadís) un equipamiento de alta precisión apto para producir misiles y armas nucleares, peligrosas bio–toxinas, etc. que EEUU, el Reino Unido y otros habían proporcionado a Saddam. La ironía es casi indescriptible.

Otro hecho que se pasa por alto, aunque por fin está comenzando a filtrarse, es la inmensa corrupción de la CPA, comparada con lo cual todo lo atribuido a la ONU empalidece por su insignificancia. No se ha escatimado a la hora de ofrecer mucha información, pero en lo referente a esto, sólo se ha informado de una pequeñísima parte.

Se puede seguir. Pero el punto más importante y crucial que se pasa por alto es el juicio de Nuremberg, que declara que la agresión es "el crimen internacional supremo, que sólo difiere de otros crímenes de guerra en que contiene acumulado en sí lo malo de todos juntos". Todo lo "malo acumulado". También se pasan por alto las severas palabras del Jefe del Consejo de Justicia de EEUU, Jackson: "Si algunos actos de violación de los tratados son crímenes, son crímenes tanto si los comete Estados Unidos como si los comete Alemania, y no estamos preparados para dejar de lado una norma de conducta criminal contra otros que no nos gustaría que se invocara contra nosotros... No debemos olvidar que los antecedentes por los que juzguemos a estos acusados serán los antecedentes con el que la historia nos juzgará mañana. Dar a estos acusados un cáliz envenenado es ponerlo igualmente en nuestros propios labios". Aunque al menos se reconoce esto, cualquier otra discusión se queda en simples notas al pie, y vergonzosas.

Herman: La especialidad de EEUU es la destrucción, no la reconstrucción, de acuerdo con la primacía que la elite de EEUU lleva mucho tiempo dando a los métodos militares y al uso de la fuerza a la hora de enfrentarse a Estados elegidos. Les salvamos destruyéndoles, y luego pasamos al siguiente proyecto creativo. Así es como funciona incluso cuando tenemos éxito al colocar en el poder un régimen cliente favorable, como en Nicaragua después de la expulsión de los sandinistas o en Afganistán tras la eliminación y dispersión de los talibanes. Ha habido declaraciones explícitas de líderes relativas a que la "construcción de naciones" no es nuestra ocupación: estamos especializados en desmontar, no en construir.

En Irak ha habido mucha construcción, pero no mucha reconstrucción. Lo que se ha construido son enormes bases e instalaciones militares de EEUU, arreglos de las instalaciones para la extracción de petróleo, y muros de protección dentro y alrededor de la Zona Verde, que es esencialmente una fortaleza ocupada dentro de Bagdad. No se ha hecho mucho en beneficio de los iraquíes. Hay dos incentivos para la reconstrucción de Irak: una es servir a las compañías estadounidenses, obviamente sobre todo compañías donantes como Halliburton y Bechtel, interesadas en estos negocios realizados en especial bajo condiciones donde es relativamente fácil saquear, dadas las difíciles condiciones y la confusión fiscal. Hay también un aliciente a la reconstrucción destinada a ayudar a vender el gobierno cliente al pueblo iraquí. El primer incentivo ha sido efectivo, ya que las compañías donantes han obtenido montones de negocios con sobreprecios, pero la mayoría de su trabajo se ha hecho en la base, en la industria del petróleo y en la construcción de la Zona Verde, no en una reconstrucción útil para los iraquíes. El segundo incentivo pudo haber tenido algo de fuerza si no fuera por las dificultades extremas de trabajar en el medio tan peligroso del Irak ocupado, además del hecho de que las prioridades de Bush y el inesperado alto coste de la ocupación han hecho que esta forma de ayuda al gobierno cliente resulte demasiado cara. Así que la ayuda al gobierno cliente se ha reducido a la especialidad de EEUU: la pacificación por medio de la violencia.

2. Sobre la guerra civil en Irak

DiMaggio: Un argumento corriente contra el freno de la escalada de violencia y la retirada es que Irak podría caer en una guerra civil. ¿Debería la opinión pública estadounidense tomar en serio este argumento? Muchos argumentan que EEUU ya está promoviendo la guerra civil en Irak al formar a las fuerzas de seguridad iraquíes para luchar contra otros iraquíes (la resistencia). Además, otros han apuntado que la ocupación estadounidense difícilmente va a cambiar la dinámica de la larga división sectaria y cultural de varios grupos iraquíes (shiítas, kurdos, sunníes); de hecho podría empeorarla exacerbando las relaciones entre los insurgentes/resistencia sunní y los shiítas y los kurdos. ¿Es legítima la argumentación de que EEUU debería prevenir una guerra civil?

Chomsky: Los agresores no tienen derechos, sólo responsabilidades. Una es realizar reparaciones masivas (no dar ayudas). La otra es retirarse inmediatamente, a menos que haya gran evidencia de que la población quiere que se queden. Decir que escasea la evidencia en contrario es quedarse corto. La encuesta más reciente (agosto de 2005), llevada a cabo por el Ministerio de Defensa británico y filtrada a la prensa británica de derechas, revela que más del 80% de la población quiere que se vayan las fuerzas de EEUU y el Reino Unido, que el 1% piensa que aumentan la seguridad, y que el 45% aprueban los ataques a las fuerzas de EEUU y el Reino Unido. Si esto implica a todos los iraquíes, como se informó, significa que la oposición a los ocupantes debe ser mucho mayor en el Irak árabe, donde de hecho están desplegados y actuando. No es tan sorprendente a la luz de las primeras informaciones que se han publicado.

Herman: La guerra de Bush ha puesto en marcha una guerra civil como parte letal del desarrollo de la estrategia de ocupación. El carácter de la ocupación, con su uso letal de la fuerza armada y el severo trato a la población, ha engrandecido y consolidado continuamente una resistencia. Habiendo fracasado en el intento de instalar un gobierno títere con formalidades democráticas, los gerentes de la guerra de Bush optaron por una alianza tácita con los shiítas y los kurdos, a los que se daría un poder simbólico y posiblemente una pizca de poder real en un proceso electoral, pero dejando intactos muchos de los acuerdos legales y de poder de la ocupación y quedándose Estados Unidos para proteger a los nuevos cuasi–soberanos de la insurgencia sunní. Esto provocó e institucionalizó una guerra civil, manteniendo la ocupación como el brazo militar de uno de los bandos. De esta manera, la idea de que Estados Unidos debería quedarse para prevenir una guerra civil es risible: EEUU produjo la resistencia y después siguió con una alianza tácita con los shiítas y los kurdos para luchar contra los sunnís en nombre de aquellos dos grupos, mientras intentaba formarlos y armarlos para poder pacificar a los sunníes; o sea mantener una guerra civil con la asistencia directa y la participación de un ejército extranjero.

3. Sobre la retirada de EEUU

DiMaggio: La mayoría de los estadounidenses parece que consideran que la retirada se llevará a cabo el año que viene, o algo así. ¿Creen que la ONU o la Liga Árabe van a jugar un papel serio a la hora de asegurar que a la ocupación estadounidense no la siga un vacío en el poder, en caso de que EEUU decida marcharse? En otras palabras, ¿son necesarias estas dos organizaciones para promover la seguridad en Irak? Las encuestas han revelado que el pueblo de Irak prefiere que las fuerzas de seguridad iraquíes asuman el mando para estabilizar y vigilar el país, antes que EEUU o cualquier otra potencia. ¿Esto es realista? ¿El introducir fuerzas de la Liga Árabe no sometería a Irak a presiones políticas exteriores de los regímenes vecinos? Y ¿realmente tiene credibilidad la ONU tras casi 15 años de sanciones mortales?

Chomsky: En la propaganda occidental se llama a las sanciones mortales "sanciones de la ONU", lo que es técnicamente correcto, pero es también una evasión cobarde. Siempre ha sido del todo obvio que fueron iniciadas y conducidas a iniciativa de la ONU, con la "lanza mensajera de la Pax Americana" (tal como Blair lo describió en el principal periódico británico de asuntos internacionales) acompañándolas cortésmente. Y el rastro del carácter cruel y salvaje de las sanciones (así como el del envío ilegal de petróleo) conduce directa y abrumadoramente a Washington. En abril de 2003, una enorme mayoría de estadounidenses opinaba que la ONU, y no EEUU, debería responsabilizarse de Irak (que es más o menos la posición que los votantes españoles aprobaron un año antes, pero en EEUU, la democracia se ha deteriorado hasta el punto de que la opinión pública tiene poca influencia en política, en muchos asuntos). La discusión, en todo caso, es vana. Son los iraquíes quienes han de tomar esas decisiones. Los invasores pueden tener todos los juicios subjetivos y desinformados que deseen, pero son sólo de interés marginal, sean los invasores que sean.

Herman: Si EEUU se retirara sería un gran incentivo para que los tres grupos subnacionales llegaran a algún tipo de acuerdo, sin ninguna asistencia exterior. La retirada de EEUU excluiría en gran parte toda base lógica para una insurgencia, de tal forma que sería posible un acuerdo. La garantía de una retirada concreta y próxima de EEUU probablemente daría lugar a serias tentativas de los pueblos originarios por reconciliarse y finalizar con una lucha que es tan costosa desde todos los puntos de vista, sobre todo para los sunníes y los shiítas.

Otros estados árabes realizaron un útil servicio de mediación en el Líbano en los últimos años, así que la utilidad de este servicio no es improbable. La ONU está muy desacreditada y no desempeña un papel útil aquí. Pero la posibilidad de un acuerdo alcanzado por los pueblos originarios en ausencia del ocupador–agresor extranjero, no debería pasarse por alto. Estados Unidos ha destrozado el país y continúa destrozándolo más con sus operaciones de pacificación, así que acabar con estas operaciones sería un punto a favor. No es probable que la situación fuera igual de mala o peor si los Estados Unidos y su "coalición de sobornados" se fuera de Irak, y es muy probable que fuera mucho mejor. Seguro que los iraquíes desean que se les dé esa oportunidad de liberarse de una agresión–ocupación, tras haber pasado largos años de falta de libertad con Saddam Hussein.

Estados Unidos no sólo debería irse rápido, debería imponérsele o avergonzarle con el castigo de pagar enormes sumas a un Irak libre para compensarlo por el gran daño que sufrió a causa de la perpetración del "crimen supremo" y la ocupación homicida.

El significado oculto de las elecciones en Irak

Por Noam Chomsky

El presidente George W. Bush dijo que las elecciones del mes pasado en Irak eran "un trascendental hito en la marcha hacia la democracia". Son realmente un hito. Pero no del tipo que le agrada a Washington. Si descartamos las declaraciones estándar de intento benigno por parte de los líderes, revisemos la historia. Cuando Bush y el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, ordenaron la invasión a Irak, el pretexto, reiterado con insistencia, era "una sola pregunta": ¿Eliminaría Irak sus armas de destrucción masiva?

En el curso de algunos meses esa "simple pregunta" fue respondida de la manera equivocada. Luego, con mucha rapidez, la razón real de la invasión fue la "misión mesiánica" de Bush para llevar la democracia a Irak y a Medio Oriente. Inclusive, aparte de la oportunidad, el carro de la democratización marcha contra el hecho de que Estados Unidos ha intentado, de todas las maneras posibles, evitar los comicios en Irak.

Las elecciones del pasado enero se realizaron debido a la resistencia no violenta de las masas, para las cuales, el gran ayatola Ali Sistani se convirtió en un símbolo. (La insurgencia violenta es otra criatura que nada tiene que ver con este movimiento popular). Escasos competentes observadores pueden discrepar con los editores de The Financial Times, que escribieron en marzo pasado, "la razón de que se realizaran (las elecciones) fue la insistencia del gran ayatola Ali Sistani, quien vetó las maniobras de las autoridades de ocupación encabezadas por Estados Unidos para archivarlas o diluirlas". Si se toman en serio las elecciones, eso significa que se presta algo de atención a la voluntad de la población. La pregunta crucial para un ejército invasor es: "¿Nos quieren aquí?".

No hay escasez de información sobre la respuesta. Una fuente importante es una encuesta del ministerio de Defensa de Gran Bretaña, divulgada en agosto, y llevada a cabo por investigadores universitarios iraquíes. La encuesta, filtrada a la prensa inglesa, determinó que 82 por ciento estaban "vigorosamente opuestos" a la presencia de soldados de la coalición, y menos de uno por ciento creía que habían contribuido a lograr alguna mejora en la seguridad.

Analistas del Instituto Brookings en Washington, informan que en noviembre 80 por ciento de los iraquíes estaban en favor de una "pronta retirada" de los soldados estadounidenses. Otras fuentes coinciden por lo general. Por lo tanto, los soldados de la coalición deben retirarse, tal como lo desea la población, en lugar de intentar de manera desesperada crear un régimen títere, con fuerzas militares que puedan controlar. Pero Bush y Blair siguen negándose a establecer un cronograma para la retirada, limitándose a evacuar algunos soldados a medida que sus objetivos se concreten.

Existe una buena razón por la cual Estados Unidos no puede tolerar un Irak soberano, más o menos democrático. El tema apenas si se ha planteado, pues contradice una doctrina firmemente establecida. Se nos quiere hacer creer que Irak hubiera sido invadido sin importar si era una isla en el océano Índico, cuyo principal producto de exportación eran pepinos en salmuera, no petróleo. Como resulta obvio para cualquiera que no está comprometido con la línea del partido gobernante, tomar control de Irak fortalecerá enormemente la fiscalización de Estados Unidos sobre los recursos de energía global, una palanca crucial en el control del mundo.

Supongamos que Irak se convierte en un país soberano y democrático. Imaginemos qué pautas políticas seguirá. La influencia predominante será la población chiíta del sur, donde se hallan los mayores recursos petroleros del país. Esos sectores seguramente preferirán relaciones amistosas con Irán, una nación de mayoría chiíta. Las relaciones ya son estrechas. La brigada Badr, la milicia que controla la mayor parte del sur, fue adiestrada en Irán. Los clérigos, que cuentan con gran influencia, tienen relaciones con Irán de larga data. Eso incluye a Sistani, que nació en ese país. Y el gobierno interino, de mayoría chiíta, ha comenzado a establecer relaciones económicas y posiblemente militares con Irán. Además, del otro lado de la frontera, en Arabia Saudí, existe una mayoría chiíta oprimida. Cualquier acción en favor de la independencia iraquí posiblemente aumentará los esfuerzos por obtener un grado de autonomía y de justicia también allí. Esa es también la región donde se halla la mayor parte del petróleo saudí. El resultado podría ser una alianza de chiítas que comprenda Irak, Irán y las principales regiones petroleras de Arabia Saudí, independiente de Washington y en control de las principales porciones de las reservas mundiales de crudo.

No resulta inverosímil que un bloque independiente de ese tipo siga el ejemplo de Irán y realice proyectos conjuntos con China e India. Tal vez Irán se aleje de Europa occidental, presumiendo que no estará dispuesta a actuar independientemente de Estados Unidos. Pero China no puede ser intimidada. Por eso Estados Unidos está tan asustado por el régimen de Pekín. China ya ha establecido relaciones con Irán, inclusive con Arabia Saudí, tanto económicas como militares. Existe una red de energía asiática, con sede en China y Rusia, pero que posiblemente atraerá a India, Corea y otros países. Si Irán se desplaza en esa dirección, podría convertirse en un factor vital de esa red energética. Tales desarrollos, incluidos un Irak soberano y tal vez grandes recursos energéticos saudíes, pueden convertirse en la peor pesadilla para Washington.

Por otra parte, un movimiento sindical de gran importancia se está creando en Irak. Washington insiste en mantener las leyes antigremiales de Saddam Hussein, pero el movimiento sindical continúa organizando a los trabajadores pese a ellas. Sus militantes son asesinados. Nadie sabe quiénes son sus perseguidores: tal vez insurgentes, tal vez ex miembros del partido Baath, tal vez algún otro sector. Pero esos activistas persisten. Constituyen una de las principales fuerzas democráticas que tienen profundas raíces en la historia de Irak. Eso puede resurgir, con gran horror de las fuerzas de ocupación. Una cuestión esencial es cómo reaccionarán los occidentales. ¿Se pondrán del lado de las fuerzas de ocupación e intentarán impedir la democracia y la soberanía? ¿O se pondrán del lado del pueblo iraquí?

Balance de tres años de ocupación en Irak

Por Tariq Alí, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducción para www.sinpermiso.info: Leonor Març

En el tercer año de la ocupación, para la mayoría de los ciudadanos occidentales vivir anegados en un mundo de embustes, medias verdades y hechos apañados ha entrado a formar parte de su cotidianidad. En Irak, muchos iraquíes, incluidos algunos que al comienzo se declaraban partidarios de la guerra, se preguntan con inquietud si su país sobrevivirá, o si los efectos de la recolonización occidental habrán de llevarlo rápidamente a la desintegración. Un paisaje hobbesiano hoy, podría acabar desembocando mañana en una división en tres partes.

En la segunda mitad del siglo pasado, el gran poeta iraquí Muhammad Mahdi al–Jawahiri (1903–99), hijo él mismo de un clérigo chiíta y nacido en la ciudad santa de Najaf, podía expresar su distanciamiento respecto del sectarismo religioso, afirmando al propio tiempo su fe en un nacionalismo iraquí: ana al–Iraqu, lisani qalbuhu, wa–dami furatuhu, wa–kiyani minhu ashtaru (yo soy el Irak, su corazón es mi lengua, mi sangre es su Éufrates, mi propio ser tiene la urdimbre de sus ramas). ¡Cuánto tiempo parece haber pasado! ¿Qué reserva el futuro? La ocupación de los EEUU depende estrechamente del sostén que de facto prestan los partidos políticos chiítas, especialmente el Scirim , que es el instrumento de Teherán en Irak. El ayatollah Sistani, que poco después de la caída de Bagdad dijo a todos los iraquíes ser partidario de un Irak independiente y unido, puede que fuera entonces sincero, pero entretanto han ocurrido muchas cosas. Impidiendo que los grupos chiítas desarrollaran su lucha y persuadiendo a Moqtada al–Sadr para que abandonara la resistencia, Sistani se ha atravesado también en el camino de la unidad del país. Una resistencia unida, empeñada en combatir en dos frentes, habría podido conducir, en una segunda fase, a un gobierno unificado.

Si los partidos chiítas hubieran decidido prestar resistencia a la ocupación, haría tiempo que ésta habría terminado, y eso en el caso de que hubiera realmente llegado a empezar. Los clérigos en el poder en Irán dejaron claro en Washington que no se opondrían al derrocamiento de los talibanes y de Sadam Hussein. Lo han hecho por sus propios motivos, y de acuerdo con sus propios intereses, pero se trata de un juego peligroso. Si los bahasistas y los militares nacionalistas no hubieran opuesto resistencia, negando a Bush y a Blair la gloria con que soñaban y generando de ese modo una crisis de confianza hacia Washington y Londres, habría podido mantenerse en el orden del día la cuestión de un cambio de régimen en Irán, a pesar del apoyo iraní a los EEUU. Irónicamente, es la resistencia en Irak lo que ha hecho imposible, a medio plazo, cualquier aventura de este género.

El grupo iraquí más beneficiado con la ocupación es el de los dirigentes tribales kurdos. Ya habían recibido una caudalosa financiación en los doce años anteriores a la guerra, y las agencias de inteligencia estadounidenses se habían servido de la región como base de penetración en el resto del país. Ellos controlan la policía y el ejército fantoche; ellos han determinado el carácter ultrafederal de la Constitución y no recatan su preferencia por una limpieza étnica de árabes y no–kurdos en Kirkuk. Incluidos los allí nacidos. Minorías otrora oprimidas, pueden convertirse rápidamente en opresoras luego, como Israel se empeña en demostrar al mundo. Los dirigentes kurdos, con Kirkuk ya en el bolsillo, están felices con la perspectiva de convertirse en un protectorado occidental.

Si la unidad de los grupos chiítas impuesta por el clero se echara a perder –y podría darse el caso, si se les negara el lujo de las tropas estadounidenses y su apoyo aéreo—, entonces se abriría la posibilidad de un new deal capaz de impedir una balcanización. O si Teherán se viera forzado a decidir que un Irak genuinamente independiente está en los intereses de toda la región. Pero los mullah no son famosos como exponentes del pensamiento racional. Los resultados terrenos a corto plazo son considerados como un atajo hacia el cielo. En el horizonte no se adivina un final feliz.

¿Y el petróleo? El modelo en curso de preparación costará al Irak miles de millones en términos de extracciones no hechas mientras las corporaciones globales siegan la cosecha. Los contratos que se están preparando les darán a estas últimas un rendimiento de entre el 42 y el 162 por ciento, en una industria cuyo rendimiento mínimo se moverá en torno del 12 por ciento. Aunque desde el punto de vista legal el petróleo quedará en manos del estado, los Acuerdos para compartir la producción (PSA – Sharing Production Agreements ) ofrecerán las concesiones a las compañías privadas. También eso ha de verse como una victoria de Halliburton y sus padrinos políticos.

Mientras un gobierno iraquí apoye los acuerdos PSA, los EEUU tendrán la posibilidad de retirar sus tropas y proclamarse vencedores. El triunfo de la libertad se reflejaría en el acuerdo petrolero. Después de todo, no cuentan muchas más cosas. Ahora bien, ¿un pacto de este tipo podría mantenerse indefinidamente sin la presencia de las tropas imperiales? Es improbable. En el pasado, el petróleo ha revitalizado a los movimientos nacionalistas y ha transformado la política en Irán e Irak. Los tiempos han cambiado, pero los problemas de fondo se mantienen, y la lucha por el petróleo podría prolongarse en el tiempo.

Carta de un ciudadano árabe a una madre estadounidense

Mohammed Zedan, Albasrah.net Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Bush y otros criminales no paran de opinar sobre nuestra civilización iraquí, por eso es importante que nosotros, como árabes, mostremos al pueblo estadounidense nuestro amor y humanidad. Por esta razón confío en que cualquiera que tenga capacidad para escribir en inglés informe a las madres estadounidenses, a los soldados estadounidenses y a todos los estadounidenses sobre el contenido de las palabras justicia y verdad. Decid entonces que somos inocentes, que morimos con orgullo y que apoyamos todos los actos que están llevando a cabo las resistencias iraquí y palestina. Nos encantaría escuchar que nuestras cartas se convierten en canciones en lengua inglesa internacionalmente conocidas. A continuación de estas líneas hay una sencilla carta escrita por mí a una madre estadounidense, no es un poema, por la sencilla razón de que yo no soy poeta. ¡Larga vida a la valiente resistencia iraquí; sólo ella nos representa como sociedad iraquí!

La carta

Señora, escúcheme…

Le voy a hablar de humanidad.

Le hablo desde el alma.

¿Sabe, señora mía?

¿Sabe por qué trato de acercarme específicamente a Vd. y no a todos los estadounidenses?

¿Sabe, señora, que nosotros creemos que el paraíso está situado a los pies de las madres?

¿Puede sentir lo que como árabes sentimos?

Amamos a nuestro prójimo de la misma manera que Vd. lo hace, sentimos dolor como Vd., soñamos como Vd., y tenemos nuestras cosillas...

Entre nosotros hay gente apasionada, y hay gente anciana… y hay jóvenes, que vociferan, lo mismo que sus jóvenes.

Entre nosotros hay madres, cuyos corazones están llenos de amor y dedicación,

Y se sienten felices y desgraciadas, como todo el mundo.

Y a veces lloran en épocas de privaciones… hasta que las lágrimas las ahogan,

Ellas recuerdan, de la misma manera que Vd. recuerda, y olvidan por los mismos motivos que Vd. lo hace.

Con mucha frecuencia, la gente de mi país muere sin saber por qué.

Morimos porque somos inocentes y somos iraquíes.

Porque somos iraquíes nos hacinan en prisiones y nos torturan. Tan sólo porque somos iraquíes.

En Abu Ghraib amontonan nuestros cuerpos en pirámides.

¿Acaso no se pregunta Vd., señora, quién nos está haciendo eso?

Nos lo están haciendo, sencillamente, aquellos a quienes Vd. votó para la Casa Blanca.

Señora, Vd. es una madre amorosa, que siente los sufrimientos de la gente.

Y comprende el lenguaje de los niños y la risa de los inocentes tras el llanto

Señora, los muertos y heridos están en el corazón de EEUU.

Aquéllos a los que Vds. votaron para la Casa Blanca son quienes nos matan y quienes nos hieren.

Los que Vd. votó, Señora.

Y no se olvide nunca de esto, Señora: nunca jamás odiaremos a nadie.

Nunca jamás odiaremos a nadie.

Ni siquiera odiamos a los estadounidenses.

Haga un esfuerzo e imagínese.

Una ciudad de mi país es un lugar donde la muerte nos visita.

Nos llega por medio de misiles… bombas de fósforo blanco… como flechas.

Vd. come, nosotros no, y Vd. duerme, nosotros no.

Y en cualquier momento podemos vernos obligados a vagar perdidos por nuestros propios desiertos, mientras el frío nos agota.

Y sus soldados nos aniquilan con misiles.

Y los días van pasando mientras los aviones estadounidenses nos asesinan.

Imagine el suplicio de las noches,

O el comienzo del día,

Y los niños llorando de inanición, y sus ojos cuajados de lágrimas.

Imagine, entre nosotros hay musulmanes, cristianos, etc… Y en nuestras casas hay Coranes y Biblias.

Y los aviones estadounidenses llegan como las águilas.

Y descargan cientos de veces sobre nuestras cabezas el estruendo de los misiles.

Y los cuerpos se evaporan como si fueran flores matinales… ¡¡como rosas!!

Y suben hechos humo hasta el Creador.

O las imágenes de la Virgen María y Jesús aparecen hechas trozos y esparcidas.

Y los juguetes de los niños desaparecen… los juguetes que les proporcionábamos desde la Edad de Piedra.

Y los árboles de nuestros rinconcitos de jardín se queman como ramas de olivo.

Y ya no hay ovejas, ni pollos, ni balidos, ni cacareos.

Ya no tenemos a la Virgen María acunando a su hijo Jesús.

Y surgimos arrastrándonos de debajo de los escombros,

Y buscamos con débiles manos desnudas bajo los escombros, esperando poder hallar una mano de niño, los restos de algún niño.

Señora, señora…

¿Son nuestras ovejas terroristas?

¿Son nuestros niños terroristas?

¿Son nuestras hermosas mujeres terroristas?

¿Son nuestros bebés terroristas?

¿Es Jesús un terrorista?

¿Es Jesús un terrorista?

Dígame, por favor, ¿es la Virgen María una terrorista?

Dígame, por favor, señora: ¿son todos ellos terroristas?

Como madre amorosa que Vd. es, dígame qué es terrorismo.

Permítame recordarle que el paraíso está a los pies de las madres.

Recuerde que nosotros, árabes, no odiamos a nadie, ¡¡ni siquiera a los estadounidenses!!

Venga conmigo, Señora, y cantemos a los pájaros en los campos.

Venga y cante conmigo a los niños… por la paz del mundo, porque nosotros, árabes, somos un jardín de rosas.

¡¡No odiamos a nadie, ni siquiera a los estadounidenses!!

Y no olvide jamás, hasta el final de los tiempos, que nosotros no odiamos a nadie.

El ciudadano árabe: Mohammed Zedan

Sombrías perspectivas de la "reconstrucción" de Iraq

Por Dahr Jamail y Aran Hamed, IPS

El aumento de la violencia en Iraq y la decisión del gobierno de Estados Unidos de no destinar más fondos para la reconstrucción del país que ocupa desde marzo de 2003 representan para muchos iraquíes días oscuros.

"Es obvio que la situación es mucho peor que antes", dijo a IPS el general retirado Ahmed Abdul Aziz. "¿Puede uno caminar por las calles libremente? ¿Recibió la ración de alimentos el mes pasado? Es esencial para la mayoría de los iraquíes recibir esa ración para poder alimentar a sus familias", señaló. "Cuando uno va al hospital, ¿encuentra medicinas? La respuesta es: No hay medicamentos, ni servicios, ni mantas, ni almohadas, ni camas, ni enfermeras, ni ambulancias para llevarlo a uno desde su casa", agregó el ex general iraquí.

El presidente del Banco Mundial y ex subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Paul Wolfowitz, había dicho que Iraq podía "realmente financiar su propia reconstrucción". Pero tales palabras no significan mucho, porque el estado de la infraestructura es peor ahora de lo que jamás fue durante las severas sanciones económicas internacionales de los años 90. "Estados Unidos nunca pretendió reconstruir completamente Iraq", dijo en conferencia de prensa el general William McCoy, comandante del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, a cargo de supervisar la reconstrucción.

"Se suponía que esto sería solo un impulso inicial", dijo la semana pasada McCoy al diario The Washington Post. Pero estas afirmaciones se dan de bruces con declaraciones anteriores de Washington. En un discurso en agosto de 2003, el presidente George W. Bush había dicho: "En muchos lugares la infraestructura es tan buena como antes de la guerra, lo cual es satisfactorio, pero ese no es el objetivo final. El propósito es que la infraestructura sea la mejor de la región". Hasta ahora se ha gastado una parte relativamente pequeña de los 30 000 millones de dólares destinados por Estados Unidos a la reconstrucción, y la autoridad para gastar ese presupuesto expirará en junio de 2007. La decisión de no renovar el programa de reconstrucción dejará a Iraq con proyectos inconclusos por decenas de miles de millones de dólares y con una industria petrolera y una generación eléctrica que aún no recupera sus niveles de producción anteriores a la guerra.

Mientras se acerca el tercer aniversario de la invasión a Iraq liderada por Estados Unidos, un estudio de Linda Bilmes, de la Universidad de Harvard, y del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, de la Universidad de Columbia, afirma que "los costos económicos totales de la guerra, incluyendo los costos directos y los macroeconómicos, están entre uno y dos billones de dólares". Ese dinero hizo poco por Iraq. La situación económica es muy dura. Se estima que el desempleo es de 70 por ciento.

"Mis tres hijos se graduaron en la Universidad, pero todavía no pueden encontrar trabajos decentes porque no hay empleos disponibles", dijo a IPS el ex viceministro de Comercio, Abdul Hadi. El régimen de Saddam Hussein (1979–2003) "no permitía que ningún graduado estuviera sin trabajo", afirmó. Ahora hay incluso una severa escasez de profesores en las universidades. "Quiero decirle a Bush que ha destruido a nuestro país por al menos los próximos 25 años. Los árabes nunca podrán olvidar que él es el mayor terrorista", dijo Hadi.

Los ciudadanos ya no pueden recurrir a las leyes. "No estamos viviendo de un modo apropiado", dijo a IPS Qassim Abdul Hamed, propietario de un restaurante. El restaurante de Hamed tiene que seguir sirviendo comidas gratuitas a la policía iraquí, dijo. "No podemos decir ni una palabra porque ellos tienen armas", explicó. Esto ocurre mientras el costo de los alimentos se eleva debido a la escasez de combustible. "En el restaurante hubo enfrentamientos que no habíamos visto antes", relató Hamed. Munaim Abid Hassan, una camarera de 22 años, dijo que trabajaba para alimentar a 12 personas en su familia, dado que es la única con empleo. Usted (Bush) está trayendo desastres a las personas de su propio país, no solo a los iraquíes", aseveró.

Con 2,206 soldados estadounidenses fallecidos hasta ahora y más de cien ataques diarios contra las fuerzas de la coalición, estas parecen incapaces de protegerse a sí mismas o a los iraquíes. Según las convenciones de Ginebra, es responsabilidad de la potencia ocupante brindar seguridad a la población civil. "Los estadounidenses destruyeron todo en Iraq", dijo el general Aziz. "Pienso que cada iraquí debería llorar toda su vida por lo que está ocurriendo. Bush debería estar entre los mayores terroristas, junto con sus colegas de Gran Bretaña, porque todos ellos son criminales que han matado a cientos de miles de iraquíes".

Vacaciones en Bagdad

Revista Semana

Sin permiso de sus padres, ni del gobierno estadounidense, y sin hablar árabe, Farris Hassan, de 16 años, puso en riesgo su vida en un loco viaje de Florida a Irak para escribir un artículo.

Un adolescente común y corriente suele pasar por una etapa de rebeldía en contra de sus padres, en gran medida a causa de sus cambios hormonales y su nueva visión del mundo. Pero una cosa es llegar tarde a casa o escaparse por una ventana para ir a una fiesta, y otra, muy distinta, viajar miles de kilómetros a una zona de guerra en la que han muerto más de 30.000 civiles en los últimos dos años. Esto fue lo que hizo Farris Hassan, de 16 años, estudiante de bachillerato de Fort Lauderdale, el pasado 11 de diciembre, cuando con 4.000 dólares de sus ahorros salió de Estados Unidos con destino a Bagdad, Irak.

Desde hacía meses Farris había estado insistiendo a su madre, Shatha Atiya, y a su padre, Redha Asan, en que lo llevaran a su país de origen, de donde salieron hace más de 35 años. Los padres le prometieron que en cuanto la situación estuviera más estable lo llevarían, pero de ninguna manera en los próximos meses. Otra cosa pensaba el estudiante, que pertenece al club republicano de su colegio y quería ayudar a las víctimas del terrorismo para convertirse en un embajador de la democracia en ese país. Una clase de periodismo de inmersión recibida en su colegio lo había inspirado a hacer un gran reportaje desde el lugar de los hechos.

Esperó a que se diera el momento perfecto para escapar de casa sin despertar sospechas. Sus padres, que son divorciados desde hace algunos años, habían tenido que salir de la ciudad por negocios, así que él abordó un vuelo a Ciudad de Kuwait, desde el aeropuerto de Miami.

A su llegada al país árabe escribió un e–mail a su mamá para decirle que no se preocupara, porque él pasaría algún tiempo en Bagdad. En el aeropuerto tomó un taxi, en el cual esperaba cruzar la frontera con Irak y llegar a su capital. Pero esta frontera se encontraba cerrada. Desde allá escribió un ensayo digno de los discursos del presidente George W. Bush, que luego envió a sus profesores en Florida, en el que decía: "En Irak existe una lucha entre el bien y el mal, entre aquellos que buscan la libertad y aquellos que se esfuerzan para crear muerte y destrucción(...) Esos terroristas no son humanos sino el mal puro. Para acabar con sus aspiraciones, los individuos decentes deben acudir al llamado de la justicia... así que yo lo haré". Por recomendación de su padre, Farris viajó hasta Beirut, Líbano, en donde se hospedó con algunos amigos de su familia durante 10 días.

Su padre intervino de nuevo para ayudarle a conseguir la visa para entrar a Irak y los pasajes aéreos desde Beirut, ya que él, a diferencia de su madre, pensó que si le prohibía llevar a cabo esta travesía, estaría afectándolo sicológicamente de por vida. La madre, en cambio, empezó a contactar al gobierno, al Pentágono y a las embajadas norteamericanas en Kuwait e Irak, para que le ayudaran a devolver a su hijo a casa.

Farris llegó a Bagdad el 25 de diciembre. Allí se dirigió al Hotel Palestine, en donde se ha hospedado la mayoría de los periodistas internacionales desde el comienzo de la invasión al país. En un principio pensó que lograría defenderse por sí mismo, gracias a su apariencia iraquí, pero él no sabe hablar árabe e inocentemente pensó que con tan sólo un cuadernillo básico de frases en ese idioma lograría moverse por la ciudad. Cuando decidió ir al mercado a buscar comida, su diccionario, su acento y su ropa de marca generaron bastante atención, lo que logró asustarlo. Se replanteó la situación y vio que no había planeado bien sus "vacaciones" en la zona de guerra, así que decidió acercarse a las oficinas de AP. Allí los periodistas Patrick Quinn y Jason Straziuso lo recibieron y ayudaron. "Me habría sorprendido menos si unos hombrecitos verdes hubieran entrado a la oficina", declaró Quinn. Ellos no sólo escucharon toda su historia y la dieron a conocer, sino que contactaron a la embajada norteamericana en Irak que, alertada por su madre, ya estaba buscando al estudiante. Hassan fue duramente regañado por el comandante militar, quien le recordó que el gobierno recomienda no viajar a este país, y lo envió escoltado por soldados hasta la Zona Verde, el fortín militar estadounidense en la ciudad iraquí, para que volviera a Florida.

El primero de enero, Fassir Hassan volvió a Fort Lauderdale. Hoy es el más popular de su colegio, y pocos recuerdan que fue un "nerd" durante muchos años. Su madre aseguró que le restringirá el acceso a las cuentas bancarias y le decomisará su pasaporte por un par de años. En cuanto a no dejarlo salir de su cuarto, ella aseguró que no sería un castigo, ya que él siempre se encierra allá a leer y, por lo visto, a planear aventuras increíbles.


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