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Los villanos de la historia, los héores de la guerra

None | 8 de Enero de 2006 a las 00:00

Debida desobediencia

Por Marianne Ponsford, semanario El Espectador, Colombia

A los 62 años ha muerto Hugh Thompson, ex piloto militar norteamericano. Casi nadie sabía quién era, ni dentro ni fuera de los Estados Unidos. Pero Hugh Thompson fue un hombre y sobre todo un militar, ejemplar.

El 16 de marzo de 1968 fue uno de los días más tétricos de la guerra de Vietnam. Esa mañana, un batallón de soldados norteamericanos masacró a casi 500 civiles desarmados (en su mayoría viejos, mujeres y niños) en el pueblo de My Lai. El gran periodista Seymour Hersh contó la masacre en un reportaje extraordinario con el que obtuvo el Premio Pulitzer, pero nunca mencionó a Thompson en él.

Thompson pilotaba un helicóptero durante la guerra y desde el aire vio como los soldados disparaban contra la población arrinconada. Caían uno tras otro y los racimos de cadáveres alfombraban el pueblo. Thompson maniobró su helicóptero, aterrizando en la mitad del campo del crimen, interponiéndose entre los soldados y la población, y les dio orden a sus hombres que dispararan contra sus compañeros si éstos no dejaban a su vez de disparar contra la población. Logró sacar a nueve civiles vietnamitas heridos y volvió al cuartel general en un estado de furia y angustia para contar lo que estaba sucediendo, y para que sus superiores le ordenaran al batallón que parara la masacre.

Como consecuencia de sus acciones, Thompson sufrió un atroz ostracismo toda su vida por parte de la institución militar. Recibió amenazas de muerte una vez de vuelta en los Estados Unidos y tuvo que soportar que un senador asegurara en un discurso público que él debería ser el único norteamericano condenado por la horrenda masacre de My Lai. (Finalmente, dos militares fueron condenados por la masacre, pero su pena fue conmutada por el presidente Nixon y sólo pasaron tres años en arresto domiciliario).

Sólo en 1998, treinta años después de aquel día, Dave Egan, un profesor universitario, comenzó una campaña que finalmente logró convencer al gobierno de los Estados Unidos para que se reconociera la valentía de Thompson y de los soldados que iban en el helicóptero. Y Thompson y su equipo recibieron la Medalla al Soldado, el más alto honor concedido a un soldado por valentía en casos en que no está enfrentado a un enemigo. Se cuenta que Thompson lloró aquel día.

No sé si una medalla compense treinta años de injusticia. Hay reconocimientos que llegan demasiado tarde. Pero me parece que vale la pena recordar la historia casi anónima de la vida de Hugh Thompson, un extraño antihéroe americano, porque la mayor parte de las veces, la única valentía posible es la de volverse contra lo que es propio. Todo lo demás es irracional y es fanático. Todo lo demás es carne del cliché que se celebra en los medios de comunicación todos los días. Hay que celebrar la debida desobediencia, aunque luego se tenga que pagar por ello casi toda la vida.

Caray Bushie, qué buen trabajo

Por Paul Krugman, columnista de "The New York Times". Profesor de economía y relaciones internacionales en la Universidad de Princeton. Semanario El Espectador, Colombia

Hace un año, todo el mundo esperaba que el presidente Bush se saliera con la suya respecto a la seguridad social. Los expertos advirtieron a los demócratas que estaban cometiendo un gran error político al oponerse a los planes para desviar los impuestos a la nómina hacia cuentas privadas.

Hace un año, todo el mundo pensó que el Congreso haría permanentes los recortes tributarios de Bush, a pesar de las proyecciones que mostraban que hacerlo conduciría a déficits presupuestales que se extenderían hasta donde el ojo pudiera llegar. Sin embargo, el Congreso no ha actuado y el vencimiento de la mayoría de los recortes sigue programado para finales de 2010.

Hace un año, Bush hizo que muchos estadounidenses se sintieran seguros porque creían que tendría una actitud resuelta y efectiva en una emergencia. Sin embargo, Bush por lo visto estuvo ajeno a lo que estaba pasando en la primera emergencia interna importante desde el 11 de septiembre. Según Newsweek, los subalternos de Bush finalmente decidieron, días después del golpe del huracán Katrina, que tenían que enseñarle un DVD de los noticiarios de televisión para hacer que apreciara la seriedad de la situación.

Hace un año, antes de que "Brownie, caray, qué gran trabajo estás haciendo" se convirtiera en un remate nacional para los chistes, la creciente oleada de amiguismo en las dependencias gubernamentales y la rápida sustitución de profesionales competentes con designados políticos no cualificados apenas si atraía cierta atención nacional.

Hace un año, casi nadie fuera de Washington había oído hablar de Jack Abramoff, y la posición de Tom DeLay como líder de la mayoría en la Cámara de Representantes parecía invulnerable.

Hace un año, a Dick Cheney, quien en repetidas ocasiones mencionaba evidencia desacreditada que vinculaba a Saddam con el 11 de septiembre, y prometía que los estadounidenses invasores serían recibidos como liberadores —aunque todavía no declaraba que la insurgencia iraquí estaba en sus "últimos estertores"— se le admiraba ampliamente por su "actitud señorial".

Hace un año, se consideró que Howard Dean —quien estuvo entre los poquísimos personajes importantes que cuestionaron la presentación de Colin Powell anterior a la guerra en las Naciones Unidas, y quien advirtió, mientras los conservadores de línea dura todavía celebraban la caída de Bagdad, que la ocupación iraquí sería mucho más difícil que la invasión inicial— era excéntrico y poco sólido.

Hace un año, quedó claro que antes de la guerra en Irak, el gobierno suprimió información que indicaba que Irak, de hecho, no estaba tratando de construir armas nucleares. No obstante, pocas personas en Washington o en los medios informativos estuvieron dispuestos a decir que al país lo estaban engañando deliberadamente para ir a la guerra hasta que las encuestas de opinión mostraron que era algo que ya creía la mayoría de los estadounidenses.

Hace un año, la clase dirigente en Washington trató a Ayad Allawi como si fuera Nelson Mandela. El recorrido triunfante de Allawi por Washington, en septiembre de 2004, proporcionó un impulso a la campaña de Bush y Cheney. Lo mismo sucedió con su dicho de que los insurgentes estaban "desesperados". Sin embargo, Allawi resultó ser otro Ahmad Chalabi, un héroe de las salas de conferencia y de los cocteles de Washington, que tenía pocos partidarios en donde sí importaba, en Irak.

Hace un año, cuando toda la gente respetable estaba de acuerdo en que deberíamos "mantener el curso", sólo un puñado de críticos de la guerra señalaba que la presencia estadounidense en Irak podría estar empeorando la violencia y no haciendo que las cosas mejoraran. Habría sido difícil imaginarse al principal comandante estadounidense en Irak diciendo, como lo hizo recientemente el general George Casey, que una fuerza extranjera más reducida es mejor "porque no alimenta la noción de una ocupación".

Hace un año, Bush aún no incumplía abiertamente el compromiso de Scott McClellan establecido en 2003 en el sentido de que "si alguien en este gobierno está involucrado" en la filtración de la identidad de Valerie Plame, esa persona "ya no estará más en este gobierno". Claro está que algunos sospechan que Bush siempre supo quién estaba involucrado.

Hace un año, no sabíamos que Bush estaba mintiendo, o al menos siendo engañoso, cuando dijo en un acto realizado en abril de 2004 para promover la Ley Patriota que "la intervención de comunicaciones requiere de una orden judicial. Cuando hablamos de perseguir terroristas, hablamos de obtener una orden judicial antes de hacerlo. Es importante que nuestros compatriotas entiendan, cuando se piensa en la Ley Patriota, que las garantías constitucionales están en su lugar cuando se trata de hacer lo necesario para proteger nuestra nación, porque valoramos la Constitución".

Hace un año, la mayoría de los estadounidenses pensaba que Bush era honesto.

Hace un año, no teníamos la certeza de que casi todos los políticos y expertos que bramaron, durante el asunto Lewinsky, que ni siquiera el Presidente está por encima de la ley, habían cambiado de opinión. Sin embargo, ahora sabemos, cuando se trata de los presidentes que violan la ley, que está bien si se es republicano.

Guerra sin fin

Por Robert Fisk, , The Independent. Traducción para el diario La Jornada de Gabriela Fonseca

Este fue el año de la "guerra contra el terror" -esa repugnante expresión que todos repetíamos como pericos después del 11 de septiembre de 2001- y ésta pareció ser tan eterna como alguna vez dijo George W. Bush que sería. También se percibió como una empresa nada exitosa. ¿O es que alguien, después de los bombardeos a Afganistán, el derrocamiento del talibán, la invasión a Irak y las sorprendentemente trágicas secuelas, puede decir hoy que se siente más seguro que hace un año?

Nos hemos dedicado a aplastar los derechos humanos que tanto les predicamos a los rusos -y a los árabes- durante la guerra fría. Probablemente hemos debilitado fatalmente todas las previsiones que quedaron plasmadas en tratados y convenciones que firmamos al terminar la Segunda Guerra Mundial con el fin de hacer del mundo un lugar más seguro. Y encima nos ufanamos de estar ganando la guerra.

¿Dónde, por ejemplo, está el terror? En las calles de Bagdad, de seguro. Aunque tal vez se traslade a nuestro glorioso Occidente, si seguimos con esta locura. Pero el terror está también en las prisiones y cámaras de tortura de Medio Oriente. Es en estas mismas cárceles a las que hemos estado mandando alegremente a prisioneros amarrados durante los últimos tres años. Que el secretario del Exterior británico, Jack Straw, afirme que no estamos enviando a hombres a ser torturados es la más extraordinaria -más bien absurda- declaración hecha desde que se habló por primera vez de la "guerra contra el terror". Si no van a ser torturados, como el desafortunado canadiense enviado a Damasco desde Nueva York, entonces ¿cuál es el propósito de mandarlos a cualquier lugar?

¿Cómo se supone que hemos de "ganar" esta guerra si ignoramos todas las injusticias que hemos inflingido a una parte del mundo de la que provenían originalmente los aeropiratas del 11 de septiembre? ¿Cuántas veces han hablado de "democracia" Bush y Blair?

¿Y cuántas, (muy pocas) han hablado de "justicia", de corregir los errores históricos, o de poner fin a la tortura? Nuestras víctimas más importantes de la "guerra contra el terror" están, por supuesto, en Irak (lugar en que hemos perpetrado buena parte de dichas torturas).

Pero lo raro es que guardamos silencio en cuanto a los horrores que el pueblo de Irak está padeciendo. Ni siquiera sabemos -o no se nos permite saber- cuántas personas han muerto. Sabemos que sólo en julio pasado mil 100 iraquíes murieron a causa de la violencia. Ese es el terror.

¿Pero cuántos han muerto en otras ciudades de Irak; en Mosul, Kirkuk, Erbil, Amara, Fallujah, Ramadi, Najaf, Kerbala y Basora? ¿Serán 3 mil sólo en julio? ¿O 4 mil? Si estas estimaciones son correctas hablamos de entre 36 mil y 48 mil muertos en el año que pasó; y con esto, se vuelve conservadora esa cifra que calculaba 100 mil muertos entre 2003 y 2004 que fue tan ridiculizada por Blair ¿no es cierto?

No hace mucho, según recuerdo, Bush nos explicó que algún día todos los árabes desearán tener las libertades que hay en Irak. No puedo imaginarme a un árabe hoy que desearía tan mala fortuna, mucho menos ante la naturaleza cada vez más sectaria de las autoridades iraquíes, por muy electas que sean.

El año 2005 permitió a Ariel Sharon lograr su objetivo de convertir su guerra colonialista en parte de la "guerra contra el terror". También permitió que la violencia de Al Qaeda fuera popular en más países árabes. Jordania se agregó a Egipto. Pobres de quienes ahora estamos atrapados dentro de la enorme maquinaria militar inmiscuida en Medio Oriente.

Los iraquíes a veces me preguntan por qué están las fuerzas estadounidenses -aéreas o terrestres- en Uzbekistán, o en Kazajastán o en Turquía, Jordania (o en Irak), Kuwait, Qatar, Bahrein, Omán, Yemen, Egipto y Argelia; (existe una unidad especial estadounidenses en una base cerca de Tamanrasset, que coopera con el mismo ejército argelino que estuvo involucrado en la matanza de civiles en la década de los 90).

De hecho, con sólo una ojeada al mapa puede verse a los estadounidenses en Groenlandia, Islandia, Gran Bretaña, Alemania, la ex Yugoslavia y Grecia, donde nos unimos con Turquía. ¿Cómo fue que surgió esta cortina de hierro, desde los hielos nórdicos hasta las fronteras de Sudán? ¿Con qué propósito? Estas son las preguntas claves que deben ser del interés de cualquiera que esté tratando de entender la "guerra contra el terror".

¿Y qué hay de los atacantes con bombas? ¿De dónde vienen estos ejércitos de suicidas? Todavía estamos obsesionados con Osama Bin Laden. ¿Está vivo? Sí. ¿Es relevante? Muy probablemente no, porque él creó a Al Qaeda. El monstruo ya nació. El desperdiciar nuestros millones buscando a personas como Bin Laden es tan inútil como arrestar a científicos nucleares después de que se inventó la bomba atómica. El daño ya está con nosotros.

¡Ay! Mientras no atendamos los problemas reales en Medio Oriente, o tomemos en cuenta su sufrimiento y su injusticia, Al Qaeda seguirá con nosotros. Mi año 2005 comenzó con una enorme explosión en Beirut, a sólo 400 metros de distancia de mí, que mató al ex primer ministro Rafiq Hariri. Continuó el 7 de julio con una bomba que hizo volar dos trenes detrás de mí en la línea de Picadilly. Oh, este peligroso mundo en que vivimos.

Supongo que en estos días todos tenemos que hacer nuestros propósitos personales. El mío es que no voy a permitir que el 11 de septiembre de 2001 cambie mi mundo. Bush debe creer que 19 asesinos árabes cambiaron su mundo, pero no les voy a permitir cambiar el mío. Espero estar en lo cierto.

En Bush no confiamos

Por Jim Lobe, Agencia Inter Press Service (IPS)

WASHINGTON, 4 de enero.— La moral entre los militares de carrera de Estados Unidos sigue alta, pero su confianza en el presidente George W. Bush y otros miembros del gobierno cayó sustancialmente en el 2005, según una encuesta del semanario castrense Military Times.

La investigación concluyó que la aprobación de los militares a las políticas de Bush en Iraq cayó de cerca de dos tercios a fines del 2004 a 54% el año pasado, mientras el respaldo a su desempeño general disminuyó de 71 a 60% en el mismo periodo. Si bien siguen siendo indicadores altos en comparación con el 40% de aprobación que tiene el mandatario entre el público general, se trata de una caída preocupante para la Casa Blanca, sobre todo considerando que 60% de los militares consultados se identificaron como simpatizantes del gobernante Partido Republicano. Entre los civiles que expresaron ser republicanos en las últimas encuestas generales, la aprobación de Bush fue de 80% o más, mientras que el apoyo a su política en Iraq llegó a unos dos tercios de los consultados.

"Los militares siempre han estado muy firmes detrás de Bush. Cuando los indicadores están cayendo nueve u 11 puntos porcentuales, sobre todo en esta comunidad, que es muy republicana y notoriamente más conservadora que la población general, entonces el presidente debe prestar atención", dijo el editor de Military Times, Robert Hodierne. Si el apoyo a Bush y a la invasión en Iraq está menguando entre los mandos castrenses, la pérdida de confianza en el mandatario por parte de instituciones civiles, en particular el Congreso legislativo y los medios de prensa, debe ser mucho mayor, según el semanario.

El estudio presentado por Military Times, el tercero desde el 2003, constató también que el distanciamiento entre las opiniones de los militares y de los civiles estadounidenses se hizo más pronunciado en el 2005. Los funcionarios civiles del Departamento de Defensa también son vistos con escepticismo por parte de los militares. El 50% de los consultados dijeron no creer que estos tengan "los mejores intereses".

La vasta mayoría de los oficiales encuestados dijeron discrepar con los pronósticos del gobierno de Bush, que confía en que el nuevo ejército iraquí será capaz de reemplazar a un gran número de soldados estadounidenses dentro de un año o dos. Solo el 29% de los consultados estuvo de acuerdo con la proyección, mientras que el 40% sostuvo que ello tomará en realidad entre tres y cinco años, y el 24% dijo que llevará entre cinco y 10 años.

La encuesta, hecha a través de completos cuestionarios enviados a 4 000 militares activos, es considerada uno de los más acertados estudios sobre el pensamiento de un grupo tan cerrado y difícil de analizar como el castrense. Military Times aclaró que la mayoría de los consultados son más viejos, experimentados y con más larga trayectoria en las Fuerzas Armadas que el resto de la población militar. Más de la mitad declaró haber actuado en Afganistán o Iraq. Los resultados de la investigación fueron divulgados en momentos que aumenta la polémica sobre la estrategia de Bush en territorio iraquí.

Congresistas del opositor Partido Demócrata, liderados por el representante John Murtah —veterano de la Marina muy vinculado con los militares— llevan adelante una campaña de presión al gobierno para que retire a la mayoría de los soldados de Iraq este año. Murtah, que incluso había exigido un repliegue más rápido, expresó especial preocupación por el Ejército y la Marina, que componen casi toda la fuerza de 160 000 soldados desplegada en Iraq. El legislador advirtió que estas armas tienen demasiado diseminados a sus uniformados por el planeta, lo que socava su capacidad de reclutar a nuevos efectivos, ya que pocos están dispuestos o en condiciones de alejarse de su país por mucho tiempo. En un programa televisivo, Murtah afirmó que él mismo no estaría dispuesto a sumarse a las Fuerzas Armadas estadounidenses en las actuales circunstancias.

A pesar de todo, la encuesta descubrió que la moral entre los militares estadounidenses sigue siendo alta. El 80% de los consultados dijo que en parte les satisfacía su trabajo, el mismo porcentaje que hace dos años, y casi tres de cada cuatro dijeron que apoyarían a sus hijos si estos decidieran seguir también la carrerea militar. Además, el 70% afirmó que volverían a enrolarse si tuvieran que elegir otra vez una profesión. Por otra parte, cerca de dos tercios respondió estar de acuerdo con la idea de que las fuerzas estadounidenses estaban "demasiado diseminadas para poder ser efectivas". Aunque es un índice alto, es 10 puntos porcentuales más bajo que en los últimos dos años. De todas formas, el escepticismo sobre la política de Washington en Iraq aumentó claramente entre los militares de carrera en el mismo periodo. El 56% dijo estar de acuerdo con que Estados Unidos haya invadido Iraq, y el 26% que no, cinco puntos porcentuales más que en el 2004. Los restantes afirmaron que no tenían opinión formada o no quisieron contestar.

La confianza en que el plan para Iraq será exitoso también se redujo en el 2005. A fines del 2004, el 38% de los consultados dijo que el éxito era "muy probable" y el 45 lo consideró "un tanto probable". Un año después, ambos índices cayeron a 31 y 42% respectivamente. El creciente escepticismo también se reflejó en la pérdida de confianza en la manera en que Bush maneja la guerra. La caída de nueve puntos porcentuales en el apoyo a su desempeño fue particularmente llamativa a la luz de la relativa similitud de resultados respecto de años anteriores en la mayoría de las demás preguntas. "Esto revela algo importante del pensamiento militar. Es como si estuvieran diciendo: 'Yo pensé que este tipo sabía lo que hacía'", señaló el analista en asuntos de Defensa Lawrence Korb, ex funcionario del Pentágono durante el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) y ahora miembro del independiente Centro para el Progreso Estadounidense.

La inteligencia militar estadounidense conoció la existencia de la célula de Atta más de un año antes de los atentados del 11-S

Amanecer de Nuevo Siglo

En septiembre de 2005, cuatro años después del 11-S, EEUU se ha visto sacudido por un gran escándalo. Curt Weldon, un republicano de Pennsylvania, que es vicepresidente de los Comités de Servicios Armados y de la Seguridad de la Patria, declaró que la inteligencia militar estadounidense identificó los nombres de cuatro terroristas suicidas un año antes de que la tragedia tuviera lugar, pero sus hallazgos no fueron transmitidos al FBI y la CIA. Una unidad que trabajaba para el programa de inteligencia secreto Able Danger fue creado en 1999 por una directiva del General Henry Shelton, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Su misión era reunir información acerca de las redes terroristas de Al Qaida en todo el mundo. El Pentágono cuestionó en un primer momento la existencia de la unidad Able Danger, pero ahora se ha confirmado que el Departamento de Defensa ha identificado a varios miembros de la unidad que recuerdan el nombre de Atta debido a una investigación que tuvo lugar en el año 2000.

Weldon dijo que la unidad supo que un grupo de miembros de Al Qaida se encontraba en EEUU en 2000 y trató de llamar la atención de sus superiores acerca de Mohammed Atta y otros tres futuros terroristas en el verano de ese mismo año. De este modo, la información fue entregada en esas fechas al Mando de Operaciones Especiales del Pentágono, cuyo cuartel general está situado en Tampa, Florida. La información incluía los nombres y fotografías de Atta y otros tres presuntos terroristas: Marwan al Shehhi, Jalid al Mihdhar y Nawar al Hamzi. Sin embargo, "esta valiosa información no fue entregada (por el Pentágono) ni al FBI ni a la CIA," señaló. De hecho, el Pentágono intentó ocultar dicha información por todos los medios. El 15 de septiembre de 2005, Weldon dijo que un empleado del Pentágono le comunicó que había recibido la orden de destruir los documentos que identificaban a Mohammed Atta como un terrorista. "En los tres pasados meses, he sido testigo de negaciones, engaños y amenazas a los empleados (del Departamento de Defensa) y ahora el silencio," dijo Weldon. Por su parte, Russell Caso, el jefe de personal de Weldon, se preguntó públicamente: "Si Mohammed Atta fue identificado por el programa Able Danger, por qué el Departamento de Defensa no suministró esa información al FBI?". Nadie ha respondido a esta pregunta hasta ahora.

Weldom hizo estas declaraciones tras hablar con tres miembros de la unidad que están todavía trabajando para el gobierno, incluyendo dos en las fuerzas armadas. Todos ellos confirmaron que la vinculación de Atta con la célula terrorista de Al Qaida en EEUU era conocida por el Pentágono a mediados del año 2000, pero éste no actuó en base a dicha información.

Poco después, un antiguo oficial de inteligencia, Anthony Shaffer, confirmó que en julio de 2000, la unidad de inteligencia Able Danger había identificado a Mohammed Atta, el hombre egipcio del que se afirma que estrelló uno de los aviones contra una de las torres del World Trade Center en la Ciudad de Nueva York. Shaffer añadió que los analistas de este programa de inteligencia habían sido desautorizados por los abogados del Pentágono cuando intentaron compartir sus hallazgos con el FBI en 2000, con la esperanza de mantener controlados a los terroristas sospechosos vinculados a Al Qaida.

Shaffer también declaró que había enviado esta información a la Comisión del 11-S, pero ésta no la incluyó en su informe final. En este sentido, Weldon ha acusado a la comisión de ignorar esta información vital, que habría obligado a rescribir la historia de los atentados del 11-S. "La negativa (de la Comisión) a investigar el programa Able Danger tras ser informada de su existencia, y sus recientes intentos de alegar ignorancia acerca de este proyecto, a la vez que culpa a otros por retener supuestamente información sobre él, envilece a los miembros de la comisión y es un reflejo de las peores tendencias existentes en el gobierno federal, que la comisión trató precisamente de exponer." En este sentido, el informe de la Comisión informa falsamente de que las agencias de inteligencia de EEUU no fueron conscientes de la existencia de Atta hasta el día de los atentados. No fue hasta el 9 de agosto de 2005 que los miembros de la Comisión hicieron un llamamiento al Congreso para determinar si el Pentágono había retenido información de inteligencia que mostraba que una unidad militar norteamericana había identificado a Mohammed Atta y a otros tres secuestradores como potenciales amenazas más de un año antes de los atentados.

Más tarde, el 22 de agosto de 2005, un capitán de la Marina, Scott Phillpott, se convirtió en el segundo oficial de un cuerpo militar que afirmaba públicamente que los analistas vinculados al programa de inteligencia secreto Able Danger habían identificado a Mohammad Atta por el nombre a principios de 2000. "Mi historia es consistente," dijo Phillpott, que gestionó el programa por cuenta del Mando de Operaciones Especiales del Pentágono. "Atta fue identificado por Able Danger hacia enero o febrero de 2000." Sus comentarios fueron publicados el mismo día que el portavoz jefe del Pentágono, Lawrence Di Rita, manifestó a los reporteros que el Departamento había sido incapaz de validar las afirmaciones de Shaffer acerca de la identificación temprana de Atta.

La unidad Able Danger no fue el único equipo que estuvo vigilando a Mohammed Atta antes de los atentados. En 2002, el periódico alemán Die Zeit publicó un artículo titulado "Puerta a puerta con Mohammed Atta", en el que detallaba la estrecha vigilancia a la que el terrorista egipcio y sus colegas fueron sometidos en el sur de Florida por la inteligencia israelí en los meses previos al 11-S. Asimismo, las agencias de inteligencia alemanas informaron a los servicios estadounidenses de que los miembros de la célula de Hamburgo de Al Qaida se iban a trasladar a EEUU. Cabe señalar que en 1998, Atta estaba viviendo en un apartamento de Hamburgo y se hallaba vigilado por la inteligencia alemana. No obstante, las autoridades estadounidenses ignoraron la advertencia alemana. En 2004, el fiscal alemán que estaba a cargo de la investigación tenía previsto prestar un testimonio acerca de esta célula de Hamburgo ante la Comisión del 9/11. Sin embargo, su testimonio fue inesperadamente cancelado. Se ha informado además que los documentos relativos a esta parte de la investigación se han "perdido."

Además, según el Washington Post, "Midhar y Hazmi fueron identificados por primera vez a finales de 1999 o 2000 por la CIA como miembros de Al Qaida, que podían estar implicados en operaciones terroristas. Su pista fue seguida desde Yemen a Malasia, antes de que su rastro se perdiera en Tailandia." Sabemos también que estos dos futuros secuestradores se hallaban incluidos en una lista de sospechosos de terrorismo del FBI y que estuvieron también viviendo en un edificio de San Diego, donde su arrendador era un informante del FBI. Significativamente, estos individuos fueron capaces de entrar en EEUU y quedarse.

Asimismo, aunque Mohammed Atta había atraído la atención de la inteligencia militar estadounidense, no fue tomada ninguna medida contra él. Él pudo, de hecho, salir y volver a entrar en EEUU sin problemas, a pesar de tener un visado equivocado. En el año que precedió a los atentados, alquiló una casa en Florida legalmente y tomó clases de vuelo en una escuela de pilotos.

El 21 de septiembre, un abogado de dos oficiales del Pentágono manifestó al Comité Judicial del Senado que el Pentágono ordenó la destrucción de informes de inteligencia que identificaban a Mohammed Atta meses antes de los atentados. El abogado afirmó también que la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA) había destruido los datos de ordenador relativos al programa Able Danger con el fin de eliminar esta información. El abogado testificó que el programa no indicaba la presencia de Atta en EEUU, pero señalaba que éste estaba vinculado a la célula terrorista de Al Qaida de Brooklyn, Nueva York.

La Casa Blanca tampoco entregó la información requerida por los miembros de la disuelta Comisión del 9-11. Thomas Kean, el antiguo gobernador republicano de Nueva Jersey que encabezó la comisión -formada por representantes de los Partidos Republicano y Demócrata-, declaró al New York Times que estaba sorprendido y decepcionado de que la Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Oficina Federal de Investigación (FBI) y varias otras agencias del Ejecutivo no hubieran respondido a las peticiones de información actualizada sobre los programas antiterroristas del gobierno. Kean añadió que algunos altos responsables de la Administración Bush, tales como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld; la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el director de la CIA, Porter Goss; y el director del FBI, Robert Mueller, no hubieran dado ninguna respuesta a las peticiones de entrevista de la Comisión. Poco después, Rumsfeld afirmó que no quería comentar las informaciones acerca del programa de inteligencia Able Danger y sugirió que él "no sabía nada" acerca de tal operación.

Toda esta pasividad debería resultar sorprendente porque la presencia de un grupo de Al Qaida en EEUU, en un momento en el que Osama Bin Laden estaba ya considerado como el enemigo número uno de la Administración estadounidense, debería haber llevado a una inmediata operación de seguridad dirigida a arrestar a Atta y los demás terroristas. La pasividad de algunos altos escalones de la Administración y el Pentágono sugiere que ellos querían utilizar a Atta y sus compañeros para sus propios planes. Un gran ataque en EEUU resultaba muy útil para estos círculos, ya que les permitía activar sus propios planes para lanzar una guerra perpetua contra el "terrorismo" -identificado como cualquier tipo de oposición a los planes estadounidenses para la hegemonía mundial- y justificar la invasión de Afganistán, la llave a las reservas de petróleo y gas de Asia Central, e Iraq, un país rico en petróleo y un gran obstáculo para la dominación de Israel en Oriente Medio.

Hoy sabemos que hubo muchas advertencias antes de los ataques, que procedieron de las agencias de inteligencia extranjeras y también de agentes del FBI. Estas advertencias deberían haber permitido al gobierno estadounidense abortar los ataques. La excusa oficial es que estas advertencias "no fueron específicas". Sin embargo, hoy se sabe que ésta es otra mentira más, porque el supuesto cerebro de la conspiración del 9/11, Mohammad Atta, estuvo bajo la estrecha vigilancia de la inteligencia militar norteamericana más de un año antes de los ataques.

Jean-Claude Paye: «El mandato de arresto europeo legaliza lo peor de Europa»

Por Michel Collon, http://www.michelcollon.info/debat_europe.php Traducción para Rebelión de Marta Veiga.

(El 3 de junio de 2005 se realizó en Bruselas el debate "Stop USA" sobre el impacto de las guerras de Bush y del ejército europeo sobre las condiciones sociales del continente. En el evento, coordinado por Michel Collon, intervinieron siete oradores, entre ellos Jean -Claude Paye, autor de varios libros sobre libertades democráticas, quien se refiere al endurecimiento de la legislación represiva en Europa)

Tenemos la impresión de que la Unión Europea es mucho más democrática que Estados Unidos en el ámbito de las normas internas, que no se toman medidas tan drásticas como lo hace Bush con su Patriot Act. Pero, en realidad, si uno se informa bien, se da cuenta de que la Unión Europea está llevando a cabo, en secreto, una serie de leyes antidemocráticas extremadamente peligrosas. De este modo, vale la pena invitar a Jean -Claude Paye, uno de los mejores especialistas sobre nuestros derechos, para saber qué se nos está preparando en concreto en el ámbito de la represión.

Jean-Claude Payer: Si uno quiere saber qué es la Unión Europea, hay cosas bastante mejores que la Constitución. Es necesario echar un vistazo a la cooperación policial y judicial y, sobre todo, ver cómo esta cooperación se inscribe en el derecho y en el procedimiento penal y cómo se organiza esta cooperación europea con los estados exteriores, principalmente con los Estados Unidos. En ese caso, uno se da cuenta de dos cosas:

- En primer lugar, la Unión Europea no es un estado supranacional en vías de construcción, sino que es una coalición de estados nacionales cuyos diferentes poderes se refuerzan mediante la construcción europea.

- En segundo lugar, la Unión Europea no es una alternativa al poder de los Estados Unidos, sino que uno se da cuenta de que es una pequeña subestructura que se inscribe en un conjunto mayor dominado por el poder ejecutivo norteamericano.

Pondré un par de ejemplos:

Una semana después de los atentados del 11 de septiembre, la Comisión presentó al Consejo dos proyectos de decisiones-marco: El proyecto relativo al terrorismo y el proyecto relativo al mandato de arresto europeo.

Estos dos proyectos se presentaron como resultado de los atentados del 11 de septiembre, sin embargo, si uno tiene un poco de sentido común, se puede preguntar cómo se pueden establecer dos proyectos de ley en espacio de una semana. Se estima que es necesario un período de seis semanas únicamente para redactar la ley y mucho más para concebirla. De este modo, se puede decir, sin equivocarse, que tanto del lado europeo como del lado estadounidense existían proyectos de ley preparados y esperando la mejor ocasión para sacarlos a la luz.

Si uno se fija en el lado europeo, observará la "decisión-marco relativa al terrorismo". Tan sólo existían seis países - Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, España y Portugal - que ya contaban con una ley antiterrorista. Países como Bélgica tenían la posibilidad de perseguir los actos terroristas con otro tipo de legislaciones. Por ejemplo, los delitos típicos como el asesinato, el secuestro de un avión o poner una bomba han sido siempre castigados por cualquier derecho penal, no es necesaria una legislación especial para ello. Además, Bélgica contaba con cláusulas del tipo asociación de malhechores o de redes criminales que permitían investigar y perseguir a las propias organizaciones y crear un delito de pertenencia. De este modo, era posible ser perseguido por el simple hecho de pertenecer a una organización sin haber cometido un delito determinado. En el código penal de los países que no contaban con legislación antiterrorista ya existían más cláusulas de las necesarias para perseguir los delitos terroristas. Por lo tanto, si se impone a los nueve países que no cuentan con ley antiterrorista a incluir una legislación así en su código penal es por una serie de razones que no se han explicado. Se pueden observar estas razones en países en los que ya existía una ley antiterrorista como Alemania, España o Italia, en los que las leyes antiterroristas permiten una generalización de procedimientos de excepción en todos los ámbitos del procedimiento penal, desde el interrogatorio policial hasta el encarcelamiento.

En España, por ejemplo, si alguien es sospechoso de terrorismo no tiene derecho a elegir a su abogado, las propias personas que lo arrestan le designarán uno. Además, existe un plazo de 72 horas en las que el arrestado no podrá ver a nadie, no podrá realizar ninguna llamada telefónica ni siquiera a su familia ni contar con un abogado, ni siquiera el que se le haya designado de oficio. El arrestado podrá contar con este abogado después de pasado ese período de 72 horas y en el momento de firmar la declaración - por lo general, la confesión - después de haber sufrido lo que en el lenguaje norteamericano se denominan 'presiones físicas moderadas', es decir, que la tortura es sistemática en España. En Italia, existe la posibilidad de detener a alguien durante diez años y ocho meses. En Alemania, se puede leer la correspondencia que mantiene el abogado y el detenido, y así todas las legislaciones antiterroristas en el ámbito nacional. Cada una cuenta con su propio desarrollo de los procedimientos de excepción.

De esta manera, podemos decir que si se quiere imponer una legislación de ese tipo, no es por luchar contra el terrorismo, porque ya existe todo lo necesario para ello, sino que simplemente así se podrán generalizar los procedimientos de excepción en todos los países que cuenten con este tipo de legislación.

Aquí interviene la segunda decisión-marco propuesta tras los atentados del 11 de septiembre: "el mandato de arresto europeo" que Bélgica ha integrado en su código penal al igual que el resto del conjunto de países europeos.

El mandato de arresto europeo es un procedimiento que sustituye a los acuerdos de extradición, porque dichos acuerdos obstaculizaban bastante a la justicia y a la policía, es largo y hay muchos controles que efectuar como la petición de legalidad. ¿La petición es legal? ¿Existe un delito inscrito en la legislación del país que recibe la petición? No es algo que carezca de importancia porque, en un país como Italia, existen todavía incriminaciones que salen del código fascista. Por ejemplo, existe la noción de organización subversiva. Una organización subversiva es una organización que, por poner un ejemplo, defiende la lucha de clases, el poder de una clase sobre otra mediante la violencia y desde el final de los años 70, todas las personas de todos los movimientos sociales son perseguidas basándose en esta incriminación. No sólo es una incriminación que data de 1923, que fue redactada por el Ministro de Justicia de Mussolini y que no ha sido suprimida sino que incluso ha sido reforzada. En 1979, la ley Cossiga, que confirma la noción de incriminación subversiva, aumenta las penas en caso de terrorismo. El ejemplo italiano es muy interesante ya que, desde el punto de vista del derecho, se ha combinado el derecho fascista con el derecho actual en el que las excepciones se basan en la noción de organización terrorista. De este modo, todas las peticiones de extradición que había tenido lugar basándose en esta incriminación, por ejemplo, todas las personas refugiadas en Bélgica o en Francia, habían sido rechazadas por el poder político debido a que en Bélgica o en Francia no se reconocía dicha incriminación. Con el mandato de arresto europeo, esto ya no tiene importancia, ya no es necesario que sea un delito en el país que recibe la petición, basta con que un país reclame para que la persona sea devuelta casi automáticamente. En el único aspecto en el que se puede intervenir es en cuanto al procedimiento, si los sellos se encuentran en el lugar correcto, en debida forma y si no existe prescripción.

Si se acuerdan, en Bélgica había dos vascos con respecto a los que España pedía la extradición basándose en el mandato de arresto. Estos vivían en Bélgica desde hacía más de diez años y España ya había solicitado dos veces su extradición basándose en los procedimientos antiguos. La extradición siempre se había rechazado debido a su ilegalidad -esas personas habían sido acusadas de alojar a miembros de ETA que meses después de haber vivido con ellos habían cometido un atentado. El problema para el poder era que estas personas habían sido denunciadas por otra persona que había sido torturada y cuyo juicio en España reconocía que, debido a la tortura, la confesión quedaba anulada.

Se trata de una situación de fuerza donde existe un acto judicial que dice que la petición es ilegal incluso desde el lado español. Pero en el marco del mandato de arresto no tiene importancia, la petición es aceptada. De este modo, esas dos personas vascas permanecieron en Bélgica porque existía prescripción del delito, pero, si hubieran estado en Bélgica sólo durante cuatro o cinco años, habrían sido devueltas automáticamente. Con este procedimiento del nuevo mandato de arresto, un poder político ya no tiene que tomar decisiones y puede, eventualmente, verse sometido a presiones o a una movilización como sucedió, hace algunos años, con el caso de una refugiada turca.

¿Significa esto que la policía y la justicia pueden automatizar las extradiciones? Exacto. Es un procedimiento automático basado en un principio denominado reconocimiento mutuo. Es decir, que una autoridad judicial de un país europeo es automáticamente reconocida como democrática por los otros países. Esto significa que la incriminación fascista italiana se vuelve de manera automática democrática. Significa que la petición española de personas para torturarlas y prohibirles el derecho a tener un abogado se vuelve automáticamente democrática. De este modo, vemos que en el marco del "mandato de arresto" mediante una legislación antiterrorista, cada país desarrolla unos procedimientos de excepción diferentes que no sólo tienen vigor en los países que los han votado, sino también en el resto de Europa.

De hecho, lo que se hace es tomar lo peor de Europa y se le otorga el derecho de convertirse en ley en toda Europa, es decir, todo bien concentrado (risas en la sala). De este modo, contaremos con lo peor de cada legislación nacional y también con lo peor de la unificación europea.

Hay algo interesante en la "decisión-marco europea" con respecto a las leyes ya existentes e incluso con respecto a su modelo inglés porque no os lo he dicho pero nos han explicado las leyes antiterroristas tomadas después del 11 de septiembre, con un margen de 3 días, una semana no es creíble, pero si uno toma la ley inglesa que ha servido de modelo para la redacción de la "decisión-marco europea" ésta entró en vigor en febrero de 2000, es decir, siete meses antes de los atentados, por lo que pueden observar la capacidad de anticipación de los acontecimientos, pueden juzgarla ustedes mismos (risas en la sala).

Lo que sí es interesante en esta decisión, incluso con respecto a las leyes más modernas como la inglesa, es que introduce un elemento. En cada ley antiterrorista, existe un elemento objetivo, por ejemplo, el secuestro de un avión, un asesinato. Un elemento subjetivo es el hecho de que ustedes cometen una acción con el objetivo de hacer presión sobre un gobierno o una organización nacional. De este modo, es interesante porque, por ejemplo, el objetivo de todo movimiento social en el que ustedes se manifiestan, se realiza para hacer presión sobre el gobierno, para que éste no privatice los servicios públicos. Ustedes hacen presión sobre el gobierno, por lo tanto entran dentro de ese marco, sobre todo porque en la "decisión-marco europea" el elemento objetivo no es necesariamente un asesinato, puede ser asaltar un edificio público o un medio de transporte público, por lo que sería la captura pública de un medio de transporte público para evitar su captura privada, es decir, su privatización. Si alguno de ustedes asalta un metro con la intención de hacer presión contra el gobierno para evitar la privatización, entrará en el marco de organización terrorista. Es interesante y, desde luego, específico en cuanto a la "decisión-marco europea". De este modo, se puede observar quién es el objetivo de todo esto, sobre todo cuando sabemos que existe la noción de organización internacional.

Cuando sabemos lo que se va a discutir en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio, también se observa que el objetivo de esta "decisión-marco europea", que está integrada en nuestro derecho penal, es también el movimiento antiglobalización contra la OMC.

Me gustaría decirles que ésta es la parte más suave (risas), realmente la más suave, ya que si uno se fija adónde conduce todo esto, y habiéndoles hablado ya de Inglaterra y su sorprendente capacidad de anticipación, esto se comprueba una vez más el día 11 de marzo de 2005, es decir, es algo totalmente nuevo, cuando Inglaterra vota una nueva ley antiterrorista, que actualiza la antigua, y que, al igual que el "Patriot Act", autorizaba la encarcelación indefinida, sin inculpación y sin delito alguno, de todos aquellos extranjeros sospechosos de terrorismo. Pues bien, un juicio de la corte suprema dijo que esta ley era totalmente injusta, que se discriminaba a los extranjeros frente a la población nacional, que era intolerable esta discriminación, por lo que decidieron que había que ampliarla al total de la población. Sin embargo, no se les podían encarcelar, por lo que, en un primer momento, se tomaron medidas más suaves. Es decir, que si usted es sospechoso de formar parte o de estar en contacto con alguien que es, a su vez, sospechoso de terrorismo, usted es doblemente sospechoso.

Se podrán tomar medidas de control contra usted, por ejemplo, podrá llevar un brazalete electrónico que le obligue a acudir a comisaría todos los días, realizar inspecciones nocturnas en su ausencia, impedirle que tenga un empleo y hasta permanecer en arresto domiciliario.

En caso de los arrestos domiciliarios, es necesaria la autorización de un tribunal. Uno se puede preguntarse el porqué de esto, ya que no ha habido juicio, pero el hecho de decidir tomar esta medida de control contra usted depende de una evaluación de los servicios secretos cuyos informes son secretos. Es decir que, el juez convoca al tipo que recoge la información y le pregunta:

- "Señor, ¿tiene usted pruebas?"

- "Sí, señor Juez"

De este modo, el juez toma la decisión. (risas) Pueden observar adónde nos conduce esto. Todo lo que hemos visto en Inglaterra pretenden extenderlo al resto de Europa y todos esos tipos de medidas los veremos aparecer como proyectos en los diferentes países y ése es el motivo por el que os hablo hoy de ellas, para que estéis preparados para responder.

- ¿Podría usted hablarnos de la lista de las organizaciones terroristas de Europa y de Estados Unidos?

Este tipo de procedimiento, en el que se toman medidas sin el control judicial y sin pruebas, ya existe en el ámbito europeo, ya que existen listas de organizaciones terroristas. La del Consejo que permite, por ejemplo, bloquear sus cuentas bancarias, suprimir el conjunto de ayudas del Estado por el simple hecho de que usted está en la lista, y es una decisión administrativa que, generalmente, la llevan a cabo los funcionarios del Consejo a petición de Estados Unidos. En Holanda, por ejemplo, el antiguo presidente del partido comunista filipino, José María Sison, se convirtió, de la noche a la mañana, en refugiado, se le cancelaron sus cuentas y el alojamiento del CPAS holandés, le echaron de su vivienda y, también de la noche a la mañana, se enteró de que estaba incluido en la lista antiterrorista.

En este caso, fue, de hecho, Estados Unidos el que hizo la petición y Holanda y más tarde la Unión Europea lo incluyó en la lista de las organizaciones terroristas. De este modo, ustedes pueden ser incluidos en la lista y ser terroristas sin saberlo, ya que la lista de Europol es secreta, lo que permite legalizar ciertos procedimientos de investigación de intrusión, por ejemplo, leer sus correos electrónicos, abrir sus correos, realizar inspecciones nocturnas en su ausencia y, si encuentran algo, retenerlos contra su voluntad, no por los servicios secretos, porque esto es ilegal, pero, como está en la lista de Europol y, generalmente a petición de Estados Unidos, si se encuentra algo, aunque no tenga que ver con lo que se busca, podrá ser detenido en contra de su voluntad. No dudo de que aún tienes bastantes más noticias desagradables que contarnos...

Lo que entiendo de todo esto es que con el mandato de arresto internacional, que permite a los peores regímenes hacer lo que quieran en todo el territorio europeo, con la definición de actos terroristas y de la lista de las organizaciones terroristas, totalmente arbitraria, politizada y sometida a Estados unidos, estamos en vías de tomar una serie de medidas antidemocráticas, extremadamente peligrosas y que es necesario que se conozcan.

Este debate, organizado en Bruselas por Stop USA el 3 de junio de 2005, trazaba el retrato completo de la Unión Europea. Podrán encontrar las demás intervenciones (todas ellas interesantes) - en francés - en la siguiente página Web:

Herwig Lerouge, especialista de la UE: «El fontanero polaco no es una ilusión»

Max Ferraille (delegado del metro, tranvías y autobuses de Bruselas): «¿Cargas salariales? Con este término se oculta el robo del salario indirecto»

Jean-Claude Paye: «El mandato de arresto europeo da fuerza de ley a lo peor de Europa»

Zoé Génot, diputado ecologista: «En las relaciones comerciales Norte-Sur, la UE es peor que Estados Unidos.»

Henri Houben, economista de Attac-Bruselas: «Los europeos más ricos quieren situarse a la altura de los estadounidenses más ricos»

Tony Busselen, participante del sitio web www.deboutcongolais: «La rivalidad Francia-Estados Unidos en África explica las guerras más sangrientas desde 1945»

Vanessa Stojilkovic, realizadora del reportaje "Los Condenados de Kosovo": «La guerra de Estados Unidos o de la UE no sólo se lleva a cabo fuera, sino también contra nosotros».


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