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Los ricos y el Banco Mundial se oponen a considerar el agua como un derecho humano

None | 19 de Marzo de 2006 a las 00:00

Ciudad de México – Representantes de países desarrollados y organismos financieros que participan en el cuarto Foro Mundial del Agua se oponen a incluir en la declaración final el derecho humano al agua, pues consideran que se trata de "un asunto no relevante"; sin embargo, las naciones en vías de desarrollo anunciaron que seguirán insistiendo en esta demanda.

La confrontación la iniciaron el Banco Mundial y Bolivia. Jamel Shagir, director de Energía del organismo internacional, dio por concluido el debate entre el manejo público y privado del recurso: "No vamos a perder otros 20 años en esa discusión, porque en este momento el sector privado representa menos de 10 por ciento de la inversión y 90 por ciento aún es pública".

En este foro queda de manifiesto, dijo, que el servicio público no ha cumplido con el compromiso de dotar de agua a los pobres, pues 50 por ciento de los ciudadanos del mundo carecen del servicio y, paradójicamente, compran agua a empresas privadas a un costo mayor.

Por su parte, el ministro del Agua de Bolivia, Abel Mamani, indicó que si el derecho humano al agua no se incluye en la declaración final su gobierno no firmará el documento. "El borrador de la declaración no dice nada; no dice que hay que privatizar el agua, pero tampoco garantiza el derecho humano al líquido; por eso creemos que aquí no se ha dado un verdadero debate".

En una reunión con organizaciones no gubernamentales de Francia -en la que participó Danielle Miterrand-, Mamani confió en que otros países de Latinoamérica y de otros continentes se sumen a esta postura. "Espero que Bolivia no se quede sola, porque quienes lucran hoy con el agua deben pagar más por el líquido, y ese dinero debe invertirse en ampliar la cobertura a quienes carecen del servicio".

Pascal Berteaud, del Ministerio de Medio Ambiente de Francia, respaldó la postura de Bolivia, y señaló que el derecho humano al agua no está en duda.

El secretario de Medio Am-biente y Recursos Naturales de México, José Luis Luege Tamargo, aceptó que ese punto "no es tema de la (reunión) ministerial". El asunto se analiza, pero desde la necesidad "de mayores esfuerzos y recursos en infraestructura para garantizar el acceso al agua", aseguró.

Precisó que la discusión del documento no ha terminado, y dijo que algunos países piensan incorporar "algún tema" en la reunión ministerial del martes.

Turquía insistió en que se incorpore el tema de la generación hidroeléctrica, si bien forma parte del debate energético. En el caso de México, la propuesta es que el agua no se vea exclusivamente en términos de distribución y consumo, sino como un elemento fundamental del medio ambiente.

El gobierno mexicano pugnará para que la declaración final incorpore el compromiso de una nueva cultura del agua, sustentado en el uso racional y la responsabilidad de los países en protegerla, así como la urgencia de incrementar los recursos económicos para su gestión integral.

Los tratados comerciales

La delegación de Bolivia -único país con un Ministerio del Agua- también se pronunció en contra de que el recurso esté incluido en los acuerdos comerciales. Reclamó que en este cuarto foro se siga negando que se promueve la privatización del recurso, mientras la Organización Mundial de Comercio aplica ya reglas que la convierten en una mercancía. "De continuar con esa postura, en tres años veremos que la iniciativa privada avanzará en la posesión del líquido", añadió.

En la declaración ministerial propuesta por el país sudamericano -de ocho puntos- se resalta que el recurso pertenece a la tierra y a los seres vivientes, incluidos los seres humanos, cuya responsabilidad es velar por el acceso al agua.

La declaración propuesta por Bolivia hace también un llamado a la cooperación internacional para apoyar a los países en vías de desarrollo en el cumplimiento de las Metas del Milenio, sin que se condicionen los servicios de agua y saneamiento a la privatización, y sugiere un cambio en la organización del foro, para que las deliberaciones incluyan las opiniones de los países pobres.

Cifranio D' Acosta presidente de la Asociación del Agua, de Brasil, relató que la experiencia en Porto Alegre muestra que los gobiernos municipales sí pueden ofrecer un servicio eficiente, aunque el mayor desafío es lograr mayor participación de la sociedad y obtener mayores recursos. En Brasil, dijo, hay quienes quieren privatizar el agua, pero los municipios han demostrado que el servicio puede seguir siendo público.

La representación de India destacó que no se trata sólo de dotar de agua a la población, sino de incrementar su calidad, y añadió que las propuestas plasmadas en foros como éste son sólo "palabras bellas que no ofrecen soluciones viables".

La vicepresidenta y jefa de infraestructura de redes del Banco Mundial, Katherine Sierra, reiteró que no se pretende privatizar el agua, sino aplicar nuevos modelos para el manejo de los servicios públicos con la participación ciudadana y de los mercados. "Este vínculo de agua, crecimiento y pobreza es esencial para la elaboración de políticas, y para enfrentar el reto de las innovaciones se requieren mayores flujos financieros". Apuntó que toda la inversión privada y pública necesita ser apoyada por mecanismos diseñados con la participación de los usuarios y la sociedad civil.

El ex primer ministro de Japón Ryutaro Hashimoto, presidente de la Junta Consultiva sobre Agua y Saneamiento -creada en 2004 por el secretario de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan-, presentó un compendio de acciones para impulsar un mejor acceso al líquido. El plan de acción identifica seis áreas -según la agencia Dpa-, en las que deberá trabajarse para alcanzar las Metas del Milenio.

El organismo propone crear una sociedad global de operadores de agua; acciones de financiamiento; saneamiento, seguimiento, gestión integrada de recursos hídricos, y desastres naturales, e insta a la comunidad internacional a apoyar las acciones municipales para mejorar el acceso al recurso.

Reconoce que 90 por ciento de los operadores de agua están administrados por el sector público, pero no estaría cerrada a otros actores. En materia de financiamiento, la junta concluye que "hay dinero disponible a escala local, pero los operadores y gobiernos carecen de capacidad para acceder a él".

Empresas públicas para gestión del agua, propuesta boliviana en Foro Mundial

Bolivia, que acaba de crear su Ministerio del Agua, ha decidido darle una "visión humana" al tratamiento del recurso vital con la creación de empresas públicas para su gestión, dijo en la capital mexicana el encargado de esa cartera boliviana, Abel Mamani.

El funcionario boliviano dejó abierta la posibilidad de que empresas privadas participen en la operación de la infraestructura hídrica siempre y cuando "no lucren" con el recurso vital.

"Estamos apostando por una gestión de empresas que prestan el servicio de agua, de empresas públicas. Creemos que especialmente el servicio de agua no puede ser más un lucro", dijo Mamani en un debate organizado por organizaciones civiles francesas en el marco del IV Foro Mundial del Agua, que culmina el 22.

"Vamos a apostar por el servicio de agua potable público sin lucro y yo quiero ver una empresa privada que preste el servicio público y no lucre", retó el ministro boliviano en compañía de Danielle Miterrand, viuda del ex presidente francés François Miterrand y reconocida defensora de los derechos humanos.

Bolivia, añadió, propuso ya que en la declaración ministerial que emanará del foro se incluya "que el agua es un derecho que tienen todos los seres humanos". Abel Mamani dijo por último que el gobierno del presidente boliviano Evo Morales está abierto a la cooperación internacional "pero sin condicionamientos".

Mamani afirmó que "con o sin el consentimiento de instituciones financieras multilaterales", en muchos países de América Latina y el mundo "sólo se impulsará un modelo público y comunitario en la gestión del agua, porque consideramos que es un derecho no sólo de los seres humanos, sino de todos los organismos vivos".

Tras participar en el segundo día de actividades del Foro Internacional en Defensa del Agua, señaló que es momento de "ajustar cuentas" a los gobiernos del mundo y exigir un compromiso a la comunidad internacional para que suscriba un acuerdo en el que reconozca "la demanda de pueblos y comunidades del mundo de que el líquido es un derecho humano".

En la propuesta de declaración ministerial que elaboró el gobierno de Bolivia porque se sintió "excluido" de las consultas previas hechas por el Consejo Mundial para el borrador del texto oficial, se convoca a excluir el agua de todos los acuerdos comerciales, añadió Mamani.

"Llamamos a la cooperación internacional (Banco Mundial, bancos de desarrollo interregional y cooperación bilateral) a apoyar las iniciativas de los países en desarrollo sin ningún tipo de condicionamiento relativos a la privatización de los servicios", añade la propuesta boliviana.

Mamani, líder de la poderosa Federación de Juntas Vecinales de El Alto, se alzó en enero de 2005 contra Aguas de Illimani, filial boliviana de la gala Suez, a la que acusó de incumplir sus compromisos de inversión en El Alto, la cuarta ciudad más poblada y una de las más deprimidas de Bolivia.

La presión ejercida por Mamani a través de la paralización por dos semanas de las actividades de El Alto, por donde circula la mayor parte del comercio y servicios que entran y salen a La Paz, obligó al entonces presidente Carlos Mesa a cancelar unilateralmente la concesión por 40 años apenas transcurridos los primeros siete.

Un año después de la cancelación del contrato de concesión por parte de La Paz, la subsidiaria de Suez, Aguas del Illimani, opera a media máquina.

Jean Louis Chaussade, director ejecutivo de Suez, dijo por separado que "el error" de la firma en Bolivia fue respetar la prohibición de subir las tarifas a pesar de que el peso se devaluó, lo que representaba grandes pérdidas para la operadora gala que invirtió en dólares.

Censura al Banco Mundial

En el cuarto Foro Mundial del Agua, indicó, se ha difundido una declaración ministerial en la que fue "excluida la voz de los pobres y marginados. Creemos que se trata de un documento cocinado por las instituciones financieras internacionales, en el que no se quiere reconocer ese derecho ni se tomó en cuenta la opinión de los pueblos".

Llama la atención que, a pesar de que el presidente de México Vicente Fox Quesada habló en dos ocasiones durante la inauguración del acto sobre el agua como derecho humano, en la declaración ministerial que se muestra a la comunidad internacional "no aparezca por ningún lado".

Por ello, aseguró Mamani, Bolivia "no suscribirá ningún acuerdo que excluya ese derecho en el que hemos insistido, porque el líquido no se puede entregar a la lógica mercantil".

Una declaración ministerial que no dice nada, "en la que prevalece el silencio, es mucho peor en un momento tan crítico como el que enfrentamos". La posición de Bolivia, indicó, es retirar el agua de cualquier acuerdo de libre comercio, impulsar el financiamiento público del sector y "abrir el foro mundial a pobres y organizaciones sociales, porque de lo contrario está condenado a morir".

Al respecto, trabajadores del campo, mujeres indígenas, ambientalistas, habitantes de urbes y comunidades alertaron sobre los riesgos de "ceder" a una lógica del mercado que busca "extinguir la vida de nuestras comunidades y continuar el saqueo, la contaminación y la degradación del líquido".

Para miles de habitantes del planeta, afirmaron activistas de Malasia, India, Brasil y Tanzania, la privatización del agua representa no sólo la destrucción de sus pueblos, sino la aplicación de medidas "depredadoras, como establecer fichas de prepago para su abastecimiento o el cierre de grifos, con candados, para evitar que los habitantes de escasos recursos la roben".

En un llamado a impulsar acciones que no sólo garanticen el uso sustentable del líquido, sino a "parar un modelo insostenible" del crecimiento de las ciudades, que rompe el equilibrio entre las cuencas hidrológicas del planeta, investigadores y especialistas señalaron que "no sólo se trata de vencer a las grandes trasnacionales del agua, sino de mantener modelos autogestivos en todos los planos y niveles del desarrollo humano".

Andrés Barreda, investigador del Centro de Análisis Social, Información y Formación Popular, afirmó que las organizaciones sociales no deben centrarse "sólo en establecer un modelo público del agua. También se debe visibilizar el metabolismo de saqueo, contaminación, desperdicio y manejo insustentable del líquido en las ciudades".

Foro mundial, un negocio

Mamani señaló que, a diferencia de las discusiones del movimiento social y de las comunidades campesinas e indígenas, en los espacios oficiales, como el cuarto foro mundial, "prevalece una noción de negocio, aunque también es claro que las luchas que se han emprendido en Brasil, Uruguay, Argentina, Francia y México, con movimientos en las calles, el reclamo de la gente que se atreve a decir queremos que el agua se convierta en derecho humano tiene sus efectos allá dentro".

Los organismos financieros, afirmó, "no quieren aceptar que somos nosotros quienes debemos decir qué modelo queremos, qué es lo que queremos hacer con el agua. Si quieren ayudar, que lo hagan pero sin condiciones. Nosotros decidimos qué modelo, pues no vamos a dejar que usufructúen con la pobreza y la miseria de la gente, porque no hacen donaciones, dan créditos".

Desde la panza del capitalismo, indios de EU exigen respetar sus derechos

Así como las corporaciones tejen lazos alrededor del mundo, también "nosotros, hermanos y hermanas, debemos encontrar maneras de juntarnos", de "crear alianzas", dijo Wahleah Johns, integrante de la nación navajo (Diné), a sus "hermanos y hermanas" indígenas del continente americano reunidos en el Encuentro de Pueblos y Organizaciones Indígenas en Defensa del Agua, realizado de forma paralela al cuarto Foro Mundial del Agua (FMA).

Yeltiings, jefe guerrero de la tribu winnemem wintu, en California, fue más allá: "En el norte y el sur debemos darnos cuenta de que no hay norte y sur, somos los mismos".

Para "unirnos", siguió, "necesitamos regresar a los viejos modos", recuperar "el fuego sagrado" (el lenguaje, las tradiciones), que "es la fundación para hacer el trabajo político".

La segunda jornada del encuentro estuvo dedicada a las experiencias de los pueblos indígenas de Norteamérica: "Venimos de la panza de la bestia del capitalismo", dijo Tom Goldtooth, de Dakota del Sur, coordinador del Indigenous Environmental Network.

Los participantes, sobre todo estadunidenses, contaron cómo, en su defensa del agua, usan todo tipo de tácticas y estrategias, desde rezos y cantos al agua hasta cabildeo en el Congreso en Washington. Se trata, dijo Yeltiings de "una guerra de tiempos antiguos llevada a cabo con métodos modernos".

Yeltiings relató cómo en 2004, hartos de que el gobierno federal no respetara acuerdos, esta tribu de apenas 125 miembros declaró la guerra a Estados Unidos. En el centro del enfrentamiento está el proyecto federal de subir el nivel de una presa en su región, lo cual inundaría sus lugares sagrados. Este punto, sin embargo, no es más que "la punta del iceberg", también está la lucha por la privatización del agua, restaurar el salmón y proteger los estuarios". Para ello intentan involucrar a los granjeros de la región y educar a los niños. Como parte de su batalla han cabildeado en Washington y Los Angeles.

"Estamos dispuestos a morir si entra la maquinaria", asegura este alto y fornido hombre, ante un público de cerca de 100 personas.

Por su parte, Wahleah Johns, de la Black Mesa Water Coalition, contó cómo hace unos cinco años su formó esta agrupación para enfrentar a la compañía Peabody, que transporta carbón y agua a través de 440 kilómetros de ductos desde el acuífero en territorio navajo hasta Laughlin, Nevada. Peabody ahora dejó de usar el acuífero en cuestión, pero intenta explotar otro ahí mismo.

"Nuestra tierra es la batería de Estados Unidos", pero más de 50 por ciento de las familias que viven "tras" los ductos no tienen electricidad ni agua potable, dijo Wahleah.

Más allá de la explotación del acuífero, los navajo se oponen a la contaminación de esta industria.

Tom Goldtooth mencionó que tiene conocimiento de ciertas comunidades indígenas en Venezuela también opuestas a Peabody, así que, como coordinador del IEN, propuso ver la posibilidad de enviar una delegación navajo al país sudamericano.

Renee Gurneau, presidenta del Colegio de la Nación del Lago Rojo, de Minessota, recordó cómo los colonizadores trajeron el concepto de la propiedad privada de los recursos naturales, cosa inaudita, para los pueblos indígenas. "¿De quién es el agua?", les preguntaron. "De nadie, respondieron sorprendidos los pobladores originarios, "el agua es la sangre de la madre tierra".

Algunos de los participantes en este encuentro también estuvieron en el FMA. Al respecto, comentó Josephine Mandamin, cuidadora del agua de la nación Ojibway: "El corazón está (en este encuentro). Aquí me siento en casa, aquí puedo descansar. Estamos como uno solo".

En la declaración conjunta de encuentro se exige que "nuestro derecho al desarrollo sea dirigido por nuestras propias normas y autoridades tradicionales", "rechazamos el modelo neoliberal que ve al agua como mercancía y no como bien público (y un) derecho humano"; y "exigimos a las autoridades nacionales y a las instituciones multilaterales y a los gobiernos participantes del FMA la participación de los pueblos indígenas en cualquier acción a desarrollar en nuestros territorios".

También llamaron a que los pueblos indígenas "formen "comités de defensa de las aguas". Por último, denunciaron "la estructura del FMA, porque es financieramente prohibitivo, excluye a la mayoría de los pueblos indígenas". Se acordó que la declaración será presentada en el Foro Mundial del Agua.

Alerta ONG sobre uso abusivo del líquido en plantas de Coca-Cola

Integrantes de la campaña mundial que encabeza la organización War on Want para boicotear a la empresa Coca-Cola lanzaron un llamado de alerta ante el uso "abusivo e insustentable" del agua y la contaminación que ocasionan sus plantas embotelladoras en ríos y manantiales, además de la "sistemática violación a los derechos humanos y laborales de los trabajadores".

El "monopolio hídrico" que pretende construir la multinacional, afirmaron al participar en el Foro Internacional en Defensa del Agua, le permite acceder a 283 mil millones de litros cada año, "cantidad que podría abastecer por 10 días a toda la población mundial, incluidos los mil 600 millones de personas sin acceso a fuentes seguras de líquido".

Joe Zacune, de War on Want, indicó que en el tercer informe mundial alternativo, en el que se analiza la responsabilidad social empresarial, "se hace evidente que Coca-Cola, que actualmente vende 400 marcas en 200 países, pretende asumirse como defensor de la naturaleza y los recursos, cuando en realidad las historias de los pueblos donde llegan sus embotelladoras cuentan otra cosa".

La creciente contaminación de ríos, acuíferos y manantiales por los desechos tóxicos de sus plantas embotelladoras demuestra efectos nocivos no sólo sobre la calidad del líquido, sino también mayor escasez, pues la mayor parte de los tres litros de agua que utiliza para producir un litro de Coca-Cola se van al desagüe, contaminados con químicos empleados para limpiar botellas y maquinaria.

Al respecto, Amit Srivaytana, de India Resource Center, organización que lucha por los derechos humanos y laborales en el país asiático, señaló que la mayoría de las embotelladoras se han instalado en pequeñas comunidades rurales, "a las que roban el agua, por lo que se genera una rápida escasez del líquido y un grave daño ambiental".

En India, Coca-Cola extrae un millón de litros del recurso al día, mientras la mayoría de la población vive en comunidades donde no tiene agua potable y debe obtenerla de pozos que "ahora están sobrexplotados".

Javier Correa, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de Alimentos de Colombia, destacó que el único lenguaje que "puede entender Coca-Cola es el de las ganancias, por eso se ha iniciado una gran campaña para boicotearla, ya que no sólo ha violado de forma sistemática los derechos laborales de los trabajadores colombianos, sino también ataca el derecho humano al líquido en muchas comunidades del mundo".


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