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Es casi inevitable que Andrés Manuel López Obrador gane la presidencia de México

None | 3 de Abril de 2006 a las 00:00

Aunque está considerado como la tercera fuerza electoral en el país, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de filiación izquierdista, es el que tiene mayores posibilidades de llegar a la presidencia gracias a la indiscutible fuerza de su candidato, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Con todas las encuestas de opinión a su favor y una holgada ventaja de por lo menos 10 puntos, el controvertido perredista es visto ya, por muchos expertos, como el ganador seguro de la contienda del próximo 2 de julio.

"Cualquier análisis que se haga, tiene que partir del hecho de que López Obrador ya se afianzó en el primer lugar. Y a estas alturas, cuando faltan menos de tres meses y medio para la elección es prácticamente imposible que lo alcancen", afirma en tono convincente Federico Estévez, profesor de Ciencias Políticas del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

A juicio de Leo Zuckermann, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), lo único que podría hacer que AMLO se desplomara en las intenciones de voto sería que cometiera errores garrafales o bien que sus adversarios políticos dieran la gran sorpresa.

Como al menos por ahora ninguno de esos escenarios se vislumbra posible, lo más seguro es, como dice Zuckerman, que AMLO gane "caminando", es decir, sin el mayor esfuerzo.

La posibilidad de que López Obrador se convierta en el próximo presidente de México empieza a ser aceptada, incluso entre sus propios adversarios. El líder de la fracción priísta Emilio Chuayffet declaró hace unos días que es muy factible que el PRD llegue al poder y que "ello obedecerá simplemente a que así lo decidió el pueblo".

Ante ello, los principales contrincantes de López Obrador, el priísta Roberto Madrazo y el panista Felipe Calderón se limitan a disputarse el segundo puesto y a utilizar los micrófonos para denostar al perredista, a quien califican de populista y autoritario, y de constituir una verdadera amenaza para el futuro de México.

Para politólogos como Manuel Alejandro Guerrero, director de la maestría en Comunicación de la Universidad Iberoamericana (UIA), el hecho de que López Obrador sea hoy el puntero en la carrera presidencial debe atribuirse a su astucia política, no a la fuerza del PRD, que en las elecciones intermedias de 2003 apenas alcanzó el 17.6% de los votos. Este fenómeno se debe, dice el experto, a que en México la gente vota por el candidato, no por el partido.

Pero el camino a la candidatura presidencial no estuvo exento de obstáculos. Para cimentar su candidatura, López Obrador debió enfrentarse a la corriente que apoyaba a Cárdenas, considerado como el líder moral del PRD. Más tarde, cuando ya todas las encuestas lo daban como favorito aun sin ser oficialmente el candidato, el partido cerró filas en torno a él, especialmente cuando surge el movimiento para desaforarlo y quitarlo de la carrera presidencial.

Cabe destacar también que López Obrador logró salir airoso del escándalo de corrupción que manchó al PRD el año pasado, a raíz de los videoescándalos, que muestran a varios de sus colaboradores, entre ellos a René Bejarano, recibiendo dinero del empresario argentino Carlos Ahumada.

Campaña modelo

El profesor Guerrero indica que la estrategia del PRD y López Obrador es un ejemplo de lo bien que han sabido apoyarse uno al otro y transmitir su mensaje al electorado. "López Obrador se ha posicionado muy bien desde hace meses. Su lema de: «Primero los pobres» es muy claro y ha resonado en todo el país. Su estrategia ha tenido éxito porque no ha confiado tanto en los medios de comunicación como en ir a visitar él mismo a las comunidades. La gente quiere ver a los candidatos, contarle sus problemas y que vean las condiciones en que viven".

El experto agrega que una muestra de los grandes logros que ha tenido el PRD son las elecciones en el Estado de México, donde los tres partidos claman haber tenido ganancias. El PRI porque se conservó como primera fuerza, aunque perdió muchos votos, el PAN porque también logró mantener casi todos sus municipios y el PRD porque avanzó de manera muy significativa .

Según Guerrero, el principal ganador fue el PRD porque obtuvo Ecatepec, que era la joya de la corona del PRI debido a que es el muncipio más poblado de México y de América Latina. "Los perredistas ganaron siete municipios con lo que ahora tienen 17 en un estado que antes era priísta y en el que ellos ocupaban un distante tercer lugar", dijo Guerrero

A juicio del profesor Estévez, López Obrador se ha alzado como el campeón de la lucha presidencial "no sólo porque ha construido obras magnas en la ciudad de México, sino porque ha demostrado que ante los embates de sus adversarios ha salido avante y presenta una imagen que convence".

Estévez agrega que AMLO es también un candidato con plataforma y propuestas bien conocidas, ha logrado concentrar el descontento social donde existe, tiene un partido que lo apoya y se colocó desde muy temprano adelante de sus adversarios. Con respecto a los temores expresados por algunos sectores, especialmente pertenecientes a los empresarios y a la clase alta, de que la izquierda llegue al poder, Estévez opina que son infundados.

"López Obrador y el PRD ciertamente son de izquierda, pero todo indica que es una izquierda muy moderada, por lo que lo más seguro es que no haya grandes virajes". El experto agrega que, de llegar a la Presidencia, López Obrador recibirá un país en muy buenas condiciones, en términos políticos y económicos, puesto que la inflación y el gasto público están bajo control y hay ingresos crecientes por el petróleo y las remesas.

"Lo único que falta es que el país crezca, que es lo que ha ofrecido López Obrador. Pero debido a que la inversión global [que incluye tanto la federal como la estatal y local] ya está en su límite, no podrá haber grandes cambios en este rubro", añadió.

En lo político, Estévez anticipa que AMLO no enfrentará una situación tan difícil como el presidente Vicente Fox, pues debido a un reciente fallo de la Suprema Corte tendrá mayor margen de maniobra sobre el presupuesto y, si las tendencias de votación, continúan, contará con mayor apoyo en el Congreso.

Gracias al efecto AMLO, las encuestas señalan que el PRD ha logrado ampliar sus bases de la Ciudad de México y las áreas rurales, al Estado de México, e incluso a los estados del norte, donde antes no tenía nada, y hoy es la segunda opción entre muchos votantes.

La juventud decide

Un candidato presidencial se compara a la selección mexicana juvenil de fútbol. Otra campaña proselitista presenta estudiantes, bandas de rock y bailarines. Y una tercera organiza reuniones en clubes nocturnos de moda.

Los tres principales candidatos mexicanos para las elecciones presidenciales del 2 de julio coinciden en algo: los votantes jóvenes desempeñarán un papel clave para determinar el nuevo mandatario de la nación.

Los jóvenes inclinaron el fiel de la balanza en la última elección presidencial en el 2000, cuando casi el 60% de los votantes de 18-30 años votaron por Vicente Fox, cuya victoria puso fin a siete décadas de gobierno de un solo partido.

En julio, estos votantes decidirán si quieren conservar la línea orientada a los negocios que propugna el Partido de Acción Nacional, de Fox; volcarse a la visión izquierdista del ex activista de los derechos indígenas, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática, o volver al centrista Partido Revolucionario Institucional, que gobernó el país durante la mayor parte del siglo pasado

Perredistas surgieron del PRI en 1985

De los tres grandes partidos en México, el PRD es el que tiene menor presencia nacional. Gobierna sólo cuatro estados: Baja California Sur, Zacatecas, Michoacán y Guerrero, así como el Distrito Federal que es, sin duda, su mayor y más preciado bastión.

Entre los tres partidos más importantes, el PRD es también el de más reciente creación. Su origen se remonta a 1985, cuando un grupo de destacados priístas, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo -situados en la izquierda y el centro del partido- forman la Corriente Democrática (CD) para modernizar la estructura interna del PRI y terminar con el método del "tapado`, para seleccionar al candidato presidencial. Pese al afán conciliador de la nueva corriente, ésta empezó a ser vista con recelo por los priístas.

Las tensiones entre ambos grupos se agudizaron en marzo de 1987, cuando el PRI eligió a Carlos Salinas de Gortari como su candidato a la primera magistratura, hecho que provocó la separación definitiva de la CD.

Pocos meses después, varias organizaciones de izquierda, entre ellas el Partido Auténtico de la Revolución Democrática (PARM), el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y el Partido Mexicano Socialista (PMS) forman el Frente Democrático Nacional (FDN) para impulsar la candidatura a la presidencia de Cárdenas.

Los comicios del 6 de julio de 1988, los más competidos y cuestionados de la historia moderna, le dan el triunfo a Salinas de Gortari. Pero muchos consideran que la victoria fue en realidad para Cárdenas, quien oficialmente obtiene sólo el 30% de los votos contra el 49.2% del PRI.

Lejos de desanimarse ante el fracaso electoral, los cardenistas deciden formar en 1989 el PRD. En 1994, Cárdenas vuelve a contender por la presidencia y queda en tercer sitio. Tres años después, Cárdenas gana la jefatura de gobierno del Distrito Federal y desde entonces esta plaza se convierte en la fuerza electoral más importante del perredismo.

Cárdenas decide abandonar ese cargo para luchar otra vez por la presidencia en los comicios de 2000, pero queda nuevamente en tercer lugar. Mientras la estrella de Cárdenas declina, la de López Obrador crece como jefe de gobierno del D.F. Desde aquí, el tabasqueño promueve su imagen mediante la creación de grandes obras públicas y la puesta en marcha de programas sociales altamente populares.


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