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Berger anuncia militarización de Guatemala

None | 27 de Abril de 2006 a las 00:00

Ciudad de Guatemala – El presidente de Guatemala, Oscar Berger, anunció este jueves que desplegará unos 11,000 efectivos del ejército en todo el territorio del país, especialmente en las zonas que están siendo más golpeadas por la delincuencia.

"Vamos a tener presencia donde se requiera, tenemos plenamente identificados los lugares y en este momento vamos a llegar a tener casi 11.000 activos (efectivos militares) conformando grupo de brigadas y seguridad civil", dijo el mandatario en improvisada rueda de prensa tras inaugurar una reunión de ministros de la Defensa y del Interior de Centroamérica que definirán estrategias antidrogas en la región.

El pasado 6 de abril, un total de 2.500 militares dejaron temporalmente los cuarteles y se unieron a otros 1.500 que ya apoyaban a la Policía en el combate a la delincuencia debido a una ola de violencia que afecta al país y que en 2005 dejó una secuela de al menos 5.500 muertos.

Diversas entidades de la sociedad civil rechazan la participación del Ejército en las labores de seguridad interna, argumentando que esto constituye un nuevo paso hacia la remilitarización de la sociedad guatemalteca.

Actualmente, el Ejército guatemalteco cuenta con 15.500 efectivos, una tercera parte de los que tenía cuando el gobierno del ex presidente Alvaro Arzú (1996-2000) firmó la paz con la guerrilla izquierdista.

Este jueves un grupo de militares se instaló oficialmente en el poblado de Palín, 35 km al sur de la capital, luego que el pasado martes un grupo de enardecidos vecinos intentaron linchar a dos jóvenes a los que acusan de integrar una banda de asaltantes. Durante los violentos disturbios, los pobladores quemaron cuatro humildes viviendas.

"Eran guaridas donde ellos se refugiaban luego de cometer sus fechorías... la población capturó a dos de ellos y los querían matar a golpes pero logramos sacarlos y ahora están presos", dijo el martes el oficial de policía a cargo de la estación de la localidad, Francisco Escobar Leiva.

Desde la mañana de ese día, los vecinos bloquearon la carretera que atraviesa la localidad, ubicada a unos 35 kilómetros al sur de la capital. La policía tuvo que usar gases contra los vecinos que protestaron por el aumento en la presencia de las pandillas o maras.

En julio de 2005, un grupo de vecinos mató a tres pandilleros. Sus compañeros ingresaron a una iglesia evangélica y prometieron un cambio. Sin embargo, la población continúa quejándose de los robos y las extorsiones de los pandilleros en esta población.

Las pandillas son uno de los principales problemas que aquejan a la población guatemalteca, en particular a la de escasos recursos del área urbana. Según el ministerio de gobernación, hay cerca de 8,000 pandilleros de línea dura, a quienes es ya imposible rehabilitar. Además hay entre 50,000 y 60,000 simpatizantes a quienes el gobierno aún puede intentar rescatar.

Más de 5,200 personas murieron en hechos violentos durante el 2005. De acuerdo con el presidente Oscar Berger, cerca del 80% de la violencia en el país es producto de los crímenes cometidos por las pandillas.

Militarizan poblado por amenaza de pandilleros

Hartos de los delitos cometidos por pandilleros, los habitantes de Palin, un tranquilo pueblo del sur del país tomaron la ley en sus manos, intentaron quemar vivos a dos de ellos y exigieron la militarización de la localidad.

"Vamos a estar aquí todo el tiempo que sea necesario, trajimos 40 soldados pero podría incrementarse la cantidad", dijo el capitán del ejército Fernando Corona mientras caminaba por las calles de tierra de esta localidad ubicada a unos 35 kilómetros al sur de la capital.

Los militares llegaron por exigencias de los pobladores que tomaron la carretera que atraviesa la comunidad para quejarse del incremento en los delitos y cuya manifestación se convirtió en unos violentos disturbios donde intentaron linchar a dos pandilleros y quemaron cinco casas donde éstos se escondían.

Corona está al mando de 160 soldados que patrullan el sur del país como parte de una fuerza militar de 2,400 hombres con la que el gobierno pretende apoyar a la policía para combatir la delincuencia.

"Los militares van a venir a instalarse en el corazón del conflicto, en donde están viviendo los pandilleros", explicó el funcionario municipal Francisco Chinchilla. Habla de un centenario edificio de piedra, la única edificación formal en cientos de metros a la redonda, donde décadas atrás funcionó una pequeña estación ferroviaria. Es un área donde abundan las maras o pandillas.

"Uno acá después de las seis ya tiene que estar encerrado, los mareros roban celulares, dinero, hasta carros... violan a las patojas (muchachas)", dijo Yolanda Pérez.

Otra de las exigencias de los pobladores fue el cambio de todos los 10 agentes de la estación de policía del lugar. "Hay acusaciones de que recibían dinero de los pandilleros", añade Chinchilla.

El alcalde de Palín, José Enrique López, cree que los militares aplacarán el problema pero no son la solución. "Lo que hace falta es empleo, las fábricas de ropa que había en los alrededores cerraron porque dicen que son menos competitivas que en otros países de Centroamérica", explicó.

La mayor parte de esta población de 45.000 habitantes está empleada en maquilas que hacen ropa para el mercado estadounidense. Sin embargo, las tasas de desempleo crecen pues las empresas buscan establecerse en países con costos más baratos y que ya hayan entrado al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Los vecinos creen que la mano dura es lo que mejor funciona. Un muchacho que ayudaba a sacar trozos de carbón y ropa chamuscada de una de las casas quemadas recordó cómo disminuyó la actividad de las pandillas luego que tres mareros fueron quemados vivos en un barrio de esta localidad.

En esa oportunidad 42 pandilleros se acogieron a una iglesia para rehabilitarse y, de paso, huir de la furia de los vecinos. Chinchilla asegura que de ellos, solo 10 no lograron rehabilitarse. Cinco de ellos volvieron a las pandillas y otros cinco fueron asesinados por sus ex compañeros de mara.

Aunque entre 1996 y 2005 hubo 350 linchamientos en los que murieron al menos 600 personas en Guatemala, estos habían ocurrido contra delincuentes comunes y en alejadas zonas rurales de población maya. Sin embargo, en los últimos meses los linchamientos han sido para castigar a pandilleros.

Berger veta ley que reducía penas contra crimen organizado

Por otra parte, la mañana del jueves Berger vetó una polémica ley contra el crimen organizado aprobada por el Congreso que "por error" redujo las penas a la mitad en una serie de delitos considerados de alto impacto social.

"En lugar de contener sanciones más drásticas para la delincuencia, que produzcan efectos disuasivos para delinquir, la misma es más benévola", afirma la decisión firmada por el gobernante. "La redacción de la frase: la mitad de la pena máxima señalada para el delito de que se trate es confusa porque puede desembocar en absurdos jurídicos", agrega.

El Congreso guatemalteco aprobó el pasado 30 de marzo la polémica ley que redujo las penas en contra de al menos 28 delitos, algunos de ellos considerados de alto impacto, como secuestro y narcotráfico.

El legislador oficialista Oliverio García, quien presentó el proyecto, dijo que se trató de un "error de redacción el que se cometió", por lo que demandó al gobernante vetar la ley, algo sin precedentes en este país centroamericano.

La normativa aprobada por el Parlamento contempla la intervención de llamadas telefónicas de sospechosos de pertenecer al crimen organizado, previa autorización de un juez competente, así como infiltrar agentes encubiertos en las bandas.

Además, tipifica el delito de "asociación para delinquir", en contra de aquellas personas que se unan para cometer delitos como tráfico de drogas, contrabando de bienes, robo de vehículos, trata de personas, lavado de dinero, robo agravado, secuestro, asesinato y genocidio.


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