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Invasores asesinan sistemáticamente a profesionales iraquíes

None | 16 de Noviembre de 2005 a las 00:00

Muchos intelectuales iraquíes están siendo asesinados desde que comenzara la ocupación estadounidense de su país. Presentamos a continuación la primera relación de 32 profesores y académicos iraquíes asesinados en este período, incluidos cargos de la administración, decanos y ex rectores [1].

Fuentes universitarias iraquíes consultadas por la CEOSI esta semana estiman en 110 el número posible de miembros del personal docente e investigador de las universidades iraquíes asesinados en estos dos años y medio de ocupación. La organización iraquí Alto Comisionado Académico para los Derechos Civiles y el Derecho Internacional de Iraq presentó en la Conferencia Internacional "La violación de los derechos humanos resultante la invasión y la ocupación de Iraq", celebrada en Trípoli (Libia) los días 28 y 29 de septiembre de 2005, un informe en árabe sobre este tema, que incluía una lista detallada de 91 profesores asesinados [2]. Con anterioridad, la red internacional Network for Education and Academic Rights elevaba hasta 250 la estimación de asesinados [3].

Grupos europeos vinculados a la iniciativa Tribunal Internacional sobre Iraq plantean desarrollar una campaña de denuncia de estos asesinatos selectivos.

¿Quiénes son los asesinos?

Se especula sobre a quién atribuir estos asesinatos. Israel tiene una larga tradición de asesinatos de científicos árabes desde la década de los años 50, particularmente de áreas sensibles como la Física Nuclear, Balística, etc. Pero el hecho más llamativo es que la mayoría de los profesionales iraquíes asesinados no pertenecían a estos campos que podrían asociarse al desarrollo de programas militares, sino que estaban relacionados con áreas de Humanidades como el Derecho, la Geografía o la Historia, o con la Medicina. Irán es considerado con frecuencia en el interior de Iraq como el responsable de estos últimos, al igual que las propias fuerzas de ocupación y los nuevos cuerpos de seguridad iraquíes asociados a éstas.

Se ha descartado definitivamente que los profesores asesinados fueran baazistas, y que su muerte respondiera a represalias o venganzas. A partir de la lista aquí avanzada, puede apreciarse la amplia distribución geográfica de estos asesinatos, que se han perpetrado en todas las principales universidades el país, de las de Mosul a las de Basora.

Una guerra contra el conocimiento

El noviembre de 2004, la Coalición Internacional de Académicos contra la Ocupación emitió un comunicado en el que señalaba que, pese a la trasferencia formal de soberanía al gobierno iraquí de junio de ese año, Iraq seguía siendo un país ocupado y reclamaba a EEUU la protección de la comunidad universitaria y académica iraquí [4].

Esta "Guerra contra el conocimiento", como la ha denominó Robert Fisk, periodista del diario británico The Independent, está provocando que los intelectuales, académicos y profesores iraquíes consideren imposible mantener su actividad profesional y su vida privada con normalidad en su país, forzándoles al exilio. Según un artículo del suplemento de The Times "Higher Education" ("Educación Universitaria", THES [5): "Existe la sensación extendida entre los académicos iraquíes de que están siendo testigos de un intento deliberado de destruir la vida intelectual en Iraq". El Dr. Sinawi, geólogo, que trabajaba en la Universidad de Bagdad, en una entrevista realizada por el medio antes citado indicaba que "[…] el asesinato de intelectuales significará el desbaratamiento de la educación universitaria en Iraq durante los años venideros. Esto afectará dramáticamente a los niveles de enseñanza e investigación durante generaciones".

Sea quienes fueren los ejecutadores, el asesinato sistemático de académicos, científicos, profesores e intelectuales iraquíes, o su éxodo forzado por la extorsión o ante la amenaza de muerte, buscaría eliminar la capa cualificada del interior del país que pudiera hacerse cargo del futuro cultural, académico y científico de un Iraq liberado y soberano.

Primera relación de académicos y profesores iraquíes asesinados:

Dr. Emad Sarsam: Miembro del Real Colegio de Médicos y Cirujanos y del Consejo Árabe de Medicina.

Dr. Mohammed A.F. al-Rawi: ex Rector de la Universidad de Bagdad. Miembro del Real Colegio de Médicos y Cirujanos, del Consejo Árabe de Medicina y del Consejo Iraquí de Medicina; presidente del Sindicato Iraquí de Médicos.

Dr. Majeed Hussein Ali: Doctor en Ciencias Físicas, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Bagdad, uno de los científicos más prominentes en el campo de la investigación nuclear.

Dr. Wajeeh Mahjoub: Doctor en Educación Física, director general de Educación Física del Ministerio de Educación, autor de ocho libros de texto sobre Educación Física.

Dr. Sabri Mustapha al-Bayati: Doctor en Geografía, profesor de la Escuela Universitaria de Arte de la Universidad de Bagdad.

Dr. Ali Abdul-Hussein Kamil: Doctor en Ciencias Físicas, profesor del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Bagdad.

Dr. Mustapha al-Mashadani: Doctor en Estudios Religiosos, profesor de la Escuela Universitaria de Arte de la Universidad de Bagdad.

Dr. Khalid M. al-Janabi: Doctor en Historia Islámica, profesor de la Escuela Universitaria de Arte de la Universidad de Babilonia (Hilla)

Dr. Abdul- Jabar Mustapha: Doctor en Ciencias Políticas, Decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Mosul.

Dr. Sabah M. al-Rubaie: Doctor en Geografía, Decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Mustansiriya (Bagdad)

Dr. Asaad Salem Shrieda: Doctor Ingeniero, Decano de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Basora.

Dr. Abdul-Latif al-Mayah: Doctor en Economía y director del Departamento de Investigación de la Universidad de Mustansiriya (Bagdad)

Dr. Shakier al-Khafaji: Doctor en Administración, director del Departamento de Normalización y Control de Calidad del Consejo de Iraq.

Dr. Marwan G. Mudh’hir al-Hetti: Doctor en Ingeniería Química, profesor de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Bagdad.

Dra. Lyla Abdullah al-Saad: Doctora en Derecho, Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Mosul.

Dr. Muneer al-Khiero: Doctor en Derecho, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Mosul. Esposo de la Doctora Lyla Abdullah al-Saad

Dr. Mohammed Munim al-Izmerly: Doctor en Ciencias Químicas. Muerto por torturas durante su detención por los estadounidenses. Su cadáver fue enviado a la morgue de Bagdad y la causa de la muerte fue inicialmente registrada como "hemorragia cerebral".

Dr. Hazim Abdul Hadi: Doctor en Medicina, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Bagdad.

Dr. Abdul Sameia al-Janabi: Doctor en Ciencias de la Educación de la Universidad de Mustansiriya (Bagdad).

Dr. Aalim Abdul Hameed: Doctor en Medicina Preventiva especializado en el estudio de los efectos del uranio empobrecido en la salud de la población de Basora. Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Mustansiriya (Bagdad).

Dr. Abbass al-Attar: Doctor en Humanidades, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Bagdad.

Dr. Bassem al-Mudares: Doctor en Ciencias Químicas, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Tikrit. Su cuerpo mutilado fue hallado en la ciudad de Samarra el 21 de julio de 2004.

Dr. Mohammed Tuki Hussein al-Talakani: Doctor en Ciencias Físicas, científico nuclear desde 1984, Universidad de Bagdad.

Dr. Taleb Ibrahim al-Daher: Doctor en Ciencias Físicas, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Dyala.

Dr. Muhey Hussein: Doctor en Aerodinámica, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Tecnológica.

Dr. Muhannad al-Dilaimi: Doctor en Ingeniería Mecánica, profesor de la Universidad Tecnológica.

Dr. Khalid Shrieda: Doctor en Ingeniería, Decano de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Basora.

Dr. Abdul Alah al-Fadhil: Doctor en Ciencias Químicas, profesor de la Universidad de Basora.

Dr. Mohammed Falah al-Delaimi: Doctor en Ciencias Físicas de la Universidad de Bagdad.

Dr. Basil al-Karkhi: Doctor en Ciencias Químicas, profesor de la Universidad de Bagdad.

Kamal al-Jarrah: Licenciado en Filología Inglesa, investigador y escritor, Director General del ministerio de Educación.

Dr. Ala'a Dawood: Doctor en Ciencias, ayudante del presidente científico de la Universidad de Basora.

Dr. Noel Butrus S. Mathew: Profesor del Instituto de la Salud de Mosul.

Notas:

Esta lista preliminar ha sido traducida del árabe por Mohammad Aref y difundida por el Tribunal BRussells (http://www.brusselstribunal.org/Academics.htm), siendo presentada en la Sesión Final de Estambul del Tribunal Internacional sobre Iraq, de 23 a 26 de junio de 2005.
Véase en IraqSolidaridad : http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/agenda.html.
Véase: http://www.nearinternational.org/alerts/iraq320040915en.php.
Véase : http://www.aaup.org/Issues/international/country/Iraq.htm.
Véase : http://www.thes.co.uk/.

Las guerras por el agua

Por Ramón Chao, www.radiochango.com

¿CREÍAN ustedes que el trío de las Azores invadió Irak para robar petróleo, para imponer su democracia particular en el país o para desembarazarse de un tirano sanguinario que ahora no saben cómo juzgar? Quia, desengáñense. Lo que les interesaba era el agua. La invasión ilegal estaba concebida para apoderarse de los tres grandes ríos que pasan por ese país, el Tigris, el Éufrates y el Jordán.

Esta tesis la desarrolló Danielle Mitterrand en una conferencia de prensa el miércoles pasado en la que presentamos el programa de su Fundación France-Libertés. Según ella, y aunque me cueste creerlo, pero formo parte de su consejo de administración y no tengo más remedio, los yanquis son muy inteligentes y saben que dentro de pocos decenios el agua será el elemento más codiciado del mundo, y quien más reservas posea de ese líquido dominará el planeta. En el caso presente, contar con la riqueza de los tres ríos asegura el dominio en toda la región de Oriente Medio.

Las predicciones pasadas se van convirtiendo en realidad. Las guerras tradicionales, las guerras por el petróleo, quedan obsoletas. Desde hace años ya se nos quería convencer de la ineluctabilidad de las guerras del agua, destinada a convertirse en una de las causas principales de conflictos entre Estados e incluso entre grupos sociales y comunidades territoriales dentro de una nación.

El control de los ríos creó siempre problemas entre los pueblos (recordemos que la palabra rival proviene del latín rivalis , 'que vive en la otra ribera'). A veces, la construcción de presas cerca de una frontera reduce el caudal del país vecino y provoca conflictos con él. De este modo, las gigantescas presas turcas de Ataturk y Karakaya provocaron graves tensiones entre Turquía, Irak y Siria.

Aparte de los embalses, cada vez que se ha realizado un desvío de un río siempre concluyó con un desastre para el medio ambiente. En Uzbekistán, que ostenta el récord mundial de consumo de agua por habitante, para regar los campos de algodón las autoridades soviéticas allá por 1965 desviaron las aguas del Sy Daria y del Amur Daria, que desembocaban en el mar de Aral. Lo cual provocó la disminución y desecación de éste, prácticamente reducido a la mitad, con la inevitable desaparición de la flora y de la fauna: un desastre ecológico.

Las propuestas que formulamos en la fundación son, en primer lugar, inscribir el derecho al agua en todas las constituciones, y a priori en la europea, del mismo modo que existen los derechos humanos, el del trabajo o el de la salud. Dos: la distribución del agua y su purificación han de ser servicios públicos esenciales para todos nosotros. Deberán ser financiados y administrados en interés de la colectividad. Tres: se deberá imponer una tasa de 1% a los presupuestos del armamento durante quince años, lo que permitirá financiar un programa de acceso al agua en todos los lugares cuyas infraestructuras sean insuficientes. Y cada ser humano tiene que disponer de 40 litros de agua por día, potable y gratuita.

Debo decir que uno de los primeros que escribieron profusamente sobre este problema fue mi hermano Pepe, en esa obra tan importante como es «O libro da auga». Pero no tiene mucho mérito, pues mi hermano, (ex) sacerdote priscilianista, posee el don de la profecía.

La resistencia iraquí necesita un Ho Chi Minh

Por Aaron Glantz, IPS. Aaron Glantz es periodista de IPS y autor del libro ''How America Lost Iraq'' (Cómo Estados Unidos perdió Iraq) publicado por Tarcher/Penguin. Con aporte de Ngoc Nguyen.

¿Es Iraq otro Vietnam? El vietnamita Tran Dac Loi sabe la respuesta mejor que nadie. Pasó su niñez esquivando bombas de Estados Unidos, y su padre participó en la guerra de guerrillas librada en las montañas contra el invasor, y que a larga resultó triunfante.

A tres décadas de finalizada aquella guerra (1964-1975), Tran Dac Loi, hoy secretario general de la Fundación Vietnamita para la Paz y el Desarrollo y uno de los ideólogos del gobierno comunista de Vietnam, tiene algún que otro consejo para dar a la resistencia iraquí, nacida después de que Estados Unidos invadió el país de Medio Oriente, en marzo de 2003.

"Nuestra batalla estaba muy bien organizada. Teníamos dirección y contactos oficiales, en cambio en Iraq nunca se sabe quién pertenece a la resistencia ni cuáles son sus objetivos", dijo Tran en una entrevista con IPS.

"Naturalmente, todos los combatientes quieren que los estadounidenses se vayan, pero no existe un programa político capaz de unir a todas las fuerzas que se oponen a la ocupación", expresó Tran, señalando una de las tantas debilidades de los insurgentes.

La resistencia se alimenta principalmente del dolor de la ocupación. Su apoyo proviene de ciudadanos iraquíes comunes y corrientes que han sufrido en carne propia la guerra o cuyos familiares o amigos fueron asesinados, dañados o apresados por el ejército ocupante de Estados Unidos.

"Esta clase de resistencia no va a ninguna parte", dijo Tran."La resistencia debe tener un objetivo claro. Nuestra meta, por ejemplo, era la independencia y el socialismo, no era simplemente una reacción, sino una verdadera revolución".

Algunos de los grupos que se oponen a la ocupación estadounidense sí fueron capaces de crear organizaciones, con portavoces, programas ideológicos y todo lo demás. Sin embargo, puesto que estas organizaciones tienen un fundamento religioso o étnico nunca conseguirán sus objetivos, sostiene Tran.

El movimiento islamista de Muqtada al-Sadr, por ejemplo, habla principalmente a la población pobre que habita en los numerosos asentamientos chiitas del país. En esencia, esa organización brinda una serie de servicios a esas comunidades desposeídas al tiempo que aboga por la creación de un Estado islámico.

Esta línea de acción contribuyó a que Al-Sadr consiguiera millones de adeptos entre los chiitas que viven en la miseria, pero también explica por qué es incapaz de persuadir y atraer a ciudadanos de otros sectores sociales.

Según Tran, lo mismo puede decirse de los fundamentalistas sunitas. La Asociación de Académicos Musulmanes, una entidad sunita de línea dura, tiene portavoces que aparecen con regularidad en todos los canales de televisión satelital árabes, pero su popularidad es muy limitada, incluso dentro del país.

Por su composición étnica, tres cuartas partes de los 24 millones de iraquíes son árabes, 20 por ciento kurdos y el resto de pequeñas minorías.

El Islam es la religión mayoritaria. Sesenta y dos por ciento de los habitantes, concentrados en el sur del territorio, profesan el Islam chiita, y 35 por ciento el sunita, predominante en el mundo árabe.

Tran piensa que la falta de un programa político pan-étnico y culturalmente plural puede tener como consecuencia que muchos grupos minoritarios prefieran aliarse con el invasor para asegurarse que sus derechos culturales serán respetados y protegidos.

Esto explica, por ejemplo, por qué la minoría kurda del norte y más de 100.000 guerrilleros "peshmerga" (en kurdo, dispuestos a morir) están del lado de Estados Unidos.

"La ausencia de un programa político claro favorece los intereses de Estados Unidos", señaló Tran. "De esta manera, ellos se ponen por encima de todos y pretenden que lo hacen para ayudar a resolver los problemas que existen entre los distintos grupos, cuando en realidad lo que hacen es imponer su señorío".

Desde el inicio, las fuerzas de ocupación proscribieron al Partido Socialista Baath, del derrocado presidente Saddam Hussein, que era una organización laica, pero esto no les bastó para ganarse la confianza de las minorías.

De momento, el partido Baath continúa funcionando mediante células independientes que sobreviven dentro de Iraq y con los exiliados residentes en Jordania y Siria.

La táctica de Estados Unidos fue la clásica "divide y triunfarás".. Desde el comienzo mismo de la invasión, Washington alentó a la ciudadanía iraquí a reagruparse sobre la base de identidades y criterios sectarios (étnicos, lingüísticos, religiosos).

La administración de George W. Bush llegó incluso a contratar a la empresa Research Triangle Institute (RTI) para que organizara autoridades locales basadas exclusivamente sobre el perfil étnico de cada una de las regiones de Iraq.

En marzo de 2003, RTI obtuvo un contrato por 466 millones de dólares para organizar 180 gobiernos locales y provinciales en Iraq y asegurar la participación de la población en ese proceso, pero una auditoría del gobierno encontró irregularidades en su puesta en práctica.

Como vietnamita comunista, Tran sugiere que Iraq elabore un programa similar al de la revolución en su país, que se basó sobre la formación de un partido político único con la misión de derrocar al invasor, defender la unidad del país y garantizar la soberanía política y económica.

Qué ideología particular se debe adoptar, dijo Tran, es lo de menos. Lo principal es que todo el mundo, independientemente de su origen étnico o creencia religiosa, pueda identificarse y creer (en el programa y sus objetivos).

Entre otras actividades, Tran es el coordinador de las diferentes delegaciones vietnamitas que cada año asisten al no gubernamental Foro Social Mundial que se realiza desde 2001 en Porto Alegre, Brasil.

Iraq necesita una figura política como el líder revolucionario Ho Chi Minh (1890-1969), que sea capaz de unificar a la nación y "de hacer emerger un objetivo de largo plazo que sea de interés para la mayoría de la ciudadanía", recomienda.

Pero, en su opinión, ninguno de los líderes políticos iraquíes tiene ese perfil. De hecho, los asesinatos de civiles inocentes que cometen continuamente los insurgentes son repugnantes y contraproducentes.

"Se comportan como grupos rebeldes que actúan sin ton ni son", dice. "Cuando nosotros combatíamos, sólo atacábamos a quienes nos atacaban. Los civiles nunca fueron objetivos militares nuestros".

Dadas las sangrientas tácticas a las que recurre la resistencia y la falta de un programa político unificado, Tran duda de que los iraquíes lleguen a triunfar en su empeño de expulsar a los estadounidenses, al menos a corto plazo.

Él compara la insurgencia iraquí con los intentos vietnamitas por acabar con la dominación colonial francesa antes de la segunda guerra mundial, liderados por pequeños grupos de la elite educada, que fracasaron y fueron aplastados.

"Todos ellos eran patriotas, pero fueron vencidos porque no supieron llegar a las masas", concluye.

Faluya vuelta a visitar

Por Dahr Jamail, Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Casi un año después de ocurridos, unos pocos de los crímenes de guerra cometidos en Faluya por miembros de las fuerzas armadas de EE.UU. han merecido la atención de algunos de los medios noticiosos de importancia (excluyendo, por supuesto, a todos los medios corporativos de EE.UU.).

En noviembre de 2004, en un artículo que escribí para Inter Press Service intitulado "Armas anómalas utilizadas en Faluya", refugiados de esa ciudad describieron en detalle, varias armas extrañas utilizadas en Faluya. Además, suministraron descripciones detalladas como ser: "pedazos de esas bombas estallaron en grandes incendios que quemaban la piel incluso al echar agua sobre las quemaduras".

Esto también fue mencionado en un blog que escribí nueve días antes, el 17 de noviembre de 2004, llamado "Corta y quema" en la que una de las descripciones de esas mismas armas por el mismo refugiado de Faluya decía: "Estallaban en el suelo con grandes incendios que ardían durante media hora. Las utilizaron cerca de los rieles del ferrocarril. Se podía oír cuando eran lanzadas desde un gran avión y las bombas tenían el tamaño de un tanque. Cuando alguien tocaba esos incendios, su cuerpo ardía durante horas".

El 9 de diciembre de 2004 publiqué una galería fotográfica; muchas de las fotos fueron incluidas en un documental televisivo de la RAI sobre armas incendiarias utilizadas en Faluya.

Como en el caso del "escándalo" de la tortura en Abu Ghraib, que para la gente en occidente recién se volvió "real" a fines de abril de 2004, los iraquíes y los periodistas en Irak que realizaron auténticos reportajes sabían que las fuerzas de EE.UU. y de Gran Bretaña estaban torturando iraquíes desde prácticamente el inicio de la ocupación. Y que continúan haciéndolo.

Todo esto me lleva a preguntarme cuánto tardará antes de que otras atrocidades salgan a la luz. Incluso si sólo hablamos de Faluya, se puede escoger entre numerosas. Aunque no soy el único periodista que ha informado al respecto, permítanme llamar su atención sobre sólo unas pocas cosas que he registrado, que tuvieron lugar en Faluya durante la masacre de noviembre de 2004.

En mi artículo "Refugiados de Faluya hablan de la vida y la muerte en la Zona de la Muerte" publicado el 3 de diciembre de 2004, hay muchos casos de crímenes de guerra que recibirán, espero, la atención que merecen.

Burhan Fasa, periodista iraquí que trabajó para la estación de televisión libanesa LBC y que estuvo nueve días en Faluya durante los combates más intensos, dijo que los estadounidenses se sentían fácilmente frustrados por los iraquíes que no sabían hablar inglés.

"Los estadounidenses no estaban acompañados por intérpretes", dijo Fasa, "así que entraban a las casas y mataban a la gente porque no hablaba inglés. Entraron a la que casa en la que yo estaba con 26 personas, y mataron a personas porque no obedecían sus órdenes, incluso cuando la gente simplemente no comprendía una palabra de inglés." Agregó: "Los soldados pensaron que la gente rechazaba sus órdenes, así que le disparaba. Pero la gente simplemente no los comprendía."

Un hombre llamado Khalil, que pidió que no utilizara su apellido por temor a represalias, dijo que había visto como fusilaban a civiles que llevaban banderas blancas mientras trataban de escapar de la ciudad.

"Los vi atropellar a gente herida en la calle con tanques", dijo Kassem Mohammed Ahmed, residente de Faluya. "Ocurrió tantas veces."

Otros refugiados contaron historias similares. "Vi que asesinaron a tantos civiles, y vi a varios tanques pasando sobre los heridos en las calles", dijo Aziz Abdulla, de 27 años, que huyó de los combates en noviembre pasado. Otro residente, Abu Aziz, dijo que también testimonió como vehículos blindados estadounidenses aplastaban a personas que cree que estaban en vida.

Abdul Razaq Ismail, otro residente que huyó de Faluya, dijo: "Vi cadáveres en el suelo y nadie los enterraba por temor a los francotiradores estadounidenses. Los estadounidenses estaban lanzando algunos de los cuerpos al Éufrates cerca de Faluya".

Un hombre llamado Abu Hammad dijo que vio a soldados estadounidenses lanzando cuerpos iraquíes al río Éufrates. Abu Hammed y otros también dijeron que vieron a estadounidenses disparando a iraquíes desarmados que llevaban banderas blancas.

Convencido de que las fuerzas estadounidenses e iraquíes matarían a todo el que se quedara en Faluya, Hammad dijo que presenció a gente que intentaba nadar a través del Éufrates para escapar del cerco. "A pesar de ello, los estadounidenses les disparaban con rifles desde la orilla", dijo. "Aunque algunos sujetaban una bandera blanca o ropa blanca sobre sus cabezas para demostrar que no eran combatientes, les dispararon a todos".

El fotógrafo de Associated Press, Bilal Hussein, informó que vio eventos similares. Después de quedarse sin las cosas más indispensables y de decidir la huída de la ciudad en el clímax del ataque dirigido por EE.UU., Hussein corrió al Éufrates.

"Decidí nadar", declaró Hussein a AP, que redactó la horrenda historia del fotógrafo, "pero cambié de opinión después de ver a helicópteros de EE.UU. disparando y matando a gente que trataba de atravesar el río."

Hussein dijo que vio a soldados matando a una familia de cinco mientras trataba de cruzar el Éufrates, antes de enterrar a un hombre en la ribera con sus manos desnudas.

"Seguí caminando a lo largo del río durante dos horas y pude ver a francotiradores estadounidenses listos para dispararle a todo el que pudiera nadar", contó Hussein. "Abandoné la idea de cruzar el río y caminé durante cinco horas por los vergeles."

Un hombre llamado Khalil, que pidió que no se utilizara su apellido por temor a represalias, dijo que había visto como disparaban a civiles que agitaban banderas blancas mientras trataban de escapar de la ciudad. "Dispararon a mujeres y hombres ancianos en las calles", dijo. "Luego tiraron contra todo el que trataba de recoger sus cuerpos".

"Los estadounidenses lanzaron cuerpos al río", continuó Khalil, señalando que presenció personalmente a los soldados de EE.UU. usando el Éufrates para disponer de los cadáveres de iraquíes. "Y todo el que se quedó pensó que los estadounidenses lo matarían, así que trató de nadar a través del río. Incluso personas que no sabían nadar trataron de atravesar el río. Prefirieron ahogarse antes de que las mataran los estadounidenses", dijo Khalil.

¿Por qué las mentiras flagrantes de los militares siguen sorprendiendo a alguien? Incluso en noviembre de 2003 escribí sobre como las fuerzas de EE.UU. pretendían haber sido atacadas y luego mataron a 48 fedayínes Sadam en Samarra. Luego, mágicamente, de un día al otro, aumentaron la cantidad a 54. Al investigarlo, descubrí que 8 civiles habían sido muertos en la ciudad, lo coloqué en mi sitio en la Red y publiqué las fotos.

Sin embargo, ¿por qué nos íba a sorprender? Si tenemos un gobierno que condujo al país a una guerra ilegal de agresión y que sigue mintiendo al respecto, los eventos como la tortura y el uso de armas incendiarias no son más que pequeñeces.


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