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Guatemala: Dejan la pandilla y entran a la televisión

None | 25 de Febrero de 2006 a las 00:00

Ciudad de México – Como reality show, el programa "Desafio 10" de Guatemala parecería destinado a ser un fracaso: por dos semanas 10 extraños viven en una casa donde estudian contaduría básica, mercadeo y relaciones públicas. Las cámaras permanecen encendidas mientras los jóvenes se hacen amigos y algunos se unen para hacer negocios.

Bastante aburrido todo hasta cuando uno se da cuenta de que los 10 son ex pandilleros de Mara Salvatrucha, 18 Street, White Fence y North Hollywood. Son los jóvenes que "todos quieren muertos o en la cárcel", asegura el creador del programa, Harold Sibaja.

Las pandillas juveniles representan el más grande reto a la estabilidad de Centroamérica desde que las guerras civiles devastaron a la región hace más de una década. También se han convertido en un reto policial en EU.

El año pasado, el Departamento de Seguridad Nacional puso en práctica una campaña contra los inmigrantes indocumentados sospechosos de ser miembros de pandillas, deportándolos inmediatamente en vez de llevarlos ante cortes criminales.

Los gobiernos centroamericanos también han optado por una mano dura, arrestando a jóvenes ante la mínima sospecha de que pertenecen a una pandilla. Pronto los gobiernos de Guatemala y Honduras agregarán miles de militares a las fuerzas policiales para aplastar la violencia pandillera.

Programado para salir al aire en marzo, "Desafío 10" ya debiera ser considerado significativo por haber logrado unir elementos muy dispares. La Agencia para Desarrollo Internacional de Estados Unidos ayudó a poner a los pandilleros rivales bajo un mismo techo mediante una asignación de 15,000 dólares a Creative Associates Internacional, una firma consultora de Washington. Y el sector privado de Guatemala invirtió más de 50,000 dólares en dinero, equipos y tiempo.

Carlos Zúñiga, líder empresarial guatemalteco y mentor de cinco de los 10, era de los que estaban convencidos, como la mayoría de guatemaltecos, de que el problema pandillero sólo podría resolverse policialmente. A través de su participación en el programa, sin embargo, llegó a descubrir que la mayoría de los pandilleros son víctimas de la pobreza, el abuso y el abandono.

Los nuevos "hijos" de Zúñiga incluyen a Marcos "California" Pérez, de 26 años, y Estuardo "El Seco" Valle, de 22. Pérez se unió a la pandilla North Hollywood de Los Ángeles a los 11 años y aterrizó en Guatemala a los 25, tras ser deportado. Valle, también de 11 años cuando entró a Mara Salvatrucha, intentó dos veces dejar atrás la vida pandillera huyendo hacia EU.

Ellos y otros participantes han tenido su propia transformación. Valle quedó sorprendido por la forma en que la gente a su alrededor estaba dispuesta a ayudarlo: "Esto es algo que no podía creer".

Durante la grabación del programa, los 10 participantes se dividieron en dos grupos, cada uno con la tarea de empezar una pequeña empresa. Un grupo abrió un negoció de reparación y mantenimiento de calzado que ya ha empezado a tener cierto éxito. El otro grupo, el de Zúñiga, decidió empezar un servicio de lavado de autos. Aunque el negocio de lavado de autos ha estado más lento, tanto Zúñiga como Sibaja están convencidos de que eso cambiará una vez el programa salga al aire.

Inicialmente los participantes usaban máscaras para esconder su identidad durante la grabación. Pero a medida que fueron pasando los días, todos, con excepción de dos, se las quitaron. Pérez, uno de los últimos en hacerlo, dijo que era miedo lo que lo había hecho dejarse la máscara más tiempo. Se cansó de llevarla: "No necesito estar escondiéndome, ya no soy criminal".


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