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Las torturas son consustanciales al imperialismo

None | 4 de Febrero de 2006 a las 00:00

«¡Nunca antes!»

Por Naomi Klein, Znet en español

Se trataba de la "misión cumplida" del segundo mandato de George W. Bush, y un anuncio de tal magnitud pedía un escenario con el dramatismo apropiado. Pero, ¿cuál era el telón de fondo correcto para la infame declaración de "nosotros no torturamos"? Con su audacia característica, el equipo de Bush se instaló en Ciudad de Panamá.

Fue verdaderamente atrevido. A una hora y media de coche de donde estaba Bush, el ejército estadounidense organizó la conocidísima Escuela de las Américas (School Of Americas, SOA) entre 1946 y 1984, una siniestra institución educativa que, si tenía algún lema, debería haber sido "Nosotros sí que torturamos". Es aquí en Panamá, y después en la nueva localización de la escuela, en Fort Benning (Georgia), donde se pueden encontrar las raíces de los escándalos de tortura actuales. De acuerdo con los manuales de entrenamiento desclasificados, los estudiantes de la SOA (militares y oficiales de policía de todo el hemisferio) se entrenaban en muchas de las mismas técnicas de "interrogatorio forzado" que desde entonces han viajado a Guantánamo y Abu Ghraib: detenciones a primera hora de la mañana para maximizar la conmoción, encapuchamiento y vendado de ojos inmediato, desnudez forzada, privación sensorial, saturación sensorial, "manipulación" del sueño y la comida, humillación, temperaturas extremas, aislamiento, posiciones forzadas… y peores. En 1996, la Junta de Descuidos de Inteligencia del presidente Clinton admitió que algunos materiales de entrenamiento producidos en EEUU toleraban "la ejecución de guerrilleros, la extorsión, el maltrato físico, la coacción y el encarcelamiento erróneo".

Algunos de los graduados de la escuela de Panamá volvieron a sus países a cometer los crímenes de guerra más graves del último medio siglo en el continente: los asesinatos de Arzobispo Oscar Romero y de seis sacerdotes jesuitas en El Salvador, el rapto sistemático de bebés de prisioneros "desaparecidos" argentinos, la masacre de 900 civiles en El Mozote en El Salvador y golpes militares demasiado numerosos para enumerarlos aquí. Basta con decir que elegir Panamá para declarar que "nosotros no torturamos" es un poco como dejarse caer por un matadero para declarar a los Estados Unidos una nación vegetariana.

Aún así, al cubrir el anuncio de Bush, ni un solo noticiero de los medios de comunicación mayoritarios mencionó la sórdida historia de su localización. ¿Cómo podrían? Hacerlo requeriría algo totalmente ausente del debate actual: admitir que el abrazo de la tortura por parte de oficiales estadounidenses es muy anterior a la administración Bush y ha sido, de hecho, una parte esencial para la política exterior estadounidense desde la guerra de Vietnam.

Es una historia exhaustivamente documentada en una avalancha de libros, documentos desclasificados, manuales de entrenamiento de la CIA, transcripciones del parlamento y comisiones de investigación. En su próximo libro, A Question of Torture, Alfred McCoy sintetiza este voluminoso conjunto de evidencias, y es un informe indispensable y cautivador sobre cómo experimentos creados por la CIA con pacientes psiquiátricos y prisioneros en los años cincuenta se convirtieron en una plantilla para lo que él llama "tortura sin contacto", basada en la privación sensorial y en el dolor autoinfligido. McCoy rastrea cómo esos métodos fueron probados sobre el terreno por agentes de la CIA en Vietnam como parte del programa Phoenix y fueron después importados a América Latina y Asia con el pretexto de ser programas de entrenamiento de policías.

No son sólo los apologistas de la tortura los que ignoran esto cuando culpan de los maltratos a "unas cuantas manzanas podridas"; también hacen lo propio muchos de los oponentes a la tortura más prominentes. Olvidando aparentemente todo lo que una vez supieron sobre los contratiempos estadounidenses en la guerra fría, un alarmante número ha empezado a apuntarse a una narrativa antihistórica en la que la idea de torturar prisioneros se le ocurrió por primera vez a los oficiales estadounidenses el 11 de Septiembre de 2001, cuando los métodos de interrogatorio utilizados en Guantánamo aparentemente aparecieron, en su forma actual, de lo más recóndito de los sádicos cerebros de Dick Cheney y Donald Rumsfeld. Hasta ese momento, nos dicen, Estados Unidos combatió a sus enemigos mientras su humanidad seguía intacta.

El propagador principal de este relato (lo que Garry Wills denominó "ausencia de pecado original") es el Senador John MCain. McCain, en un escrito reciente en el Newsweek sobre la necesidad de abolir la tortura, dice que cuando era prisionero de guerra en Hanoi, se agarró rápidamente a la creencia de que "nosotros éramos diferentes de nuestros enemigos… que nosotros, si se intercambiaran los papeles, no nos deshonraríamos cometiendo o aprobando tales maltratos hacia ellos". Es una imponente distorsión histórica. En la época en que McCain fue hecho prisionero, la CIA ya había puesto en marcha el programa Phoenix y, según escribe McCoy, "sus agentes dirigían cuarenta centros de interrogación en Vietnam del Sur en los que se asesinó a más de veinte mil sospechosos y se torturó a miles más", una denuncia que respalda con páginas de citas de reportajes de prensa así como de investigaciones del Congreso y el Senado.

¿Disminuye de alguna manera los horrores del presente el admitir que no es ésta la primera vez que el gobierno de EEUU ha utilizado la tortura para quitar del camino a sus adversarios políticos, que ha tenido prisiones secretas con anterioridad, que ha apoyado activamente regímenes que han intentado eliminar la izquierda arrojando a estudiantes desde aviones? ¿Que en casa se cambiaban y vendían fotografías de linchamientos como si fueran trofeos y advertencias? Parece que muchos así lo creen. El 8 de noviembre, el congresista demócrata Jim McDermott realizó ante la Cámara de los Representantes la asombrosa afirmación de que "nunca se ha cuestionado la integridad moral de América, hasta ahora". Molly Ivins, expresando su conmoción porque los Estados Unidos tuvieran un gulag, escribió que "se trata simplemente de esta administración… y de entre ellos, parece que se trata sobre todo del Vicepresidente Dick Cheney". Y en la entrega del mes de noviembre de Harper’s, William Pfaff argumenta que lo que separa en realidad a la administración Bush de sus predecesores es "la instalación de la tortura como parte sustancial del ejército estadounidense, y las operaciones clandestinas". Pfaff reconoce que mucho antes de Abu Ghraib había quienes denunciaban que la Escuela de las Américas era una "escuela de la tortura", pero dice que se "inclina a dudar que en realidad lo fuera". Quizá es hora de que Pfaff eche un vistazo a los libros de texto de la SOA que enseñan técnicas de tortura ilegales, todos fácilmente disponibles en español e inglés, así como a la creciente lista de graduados de la SOA.

Otras culturas solucionan un legado de torturas con la declaración "¡Nunca más!". ¿Por qué hay tantos estadounidenses que insisten en despachar la crisis de las torturas actual gritando "¡Nunca antes!"? Sospecho que tiene que ver con un deseo sincero de comunicar la gravedad de los crímenes de esta administración. Y el abrazo abierto de la administración Bush a la tortura no tiene, de hecho, precedentes, pero dejemos claro qué es lo que no tiene precedentes: no es la tortura, sino lo abierto que es el abrazo. Otras administraciones mantuvieron tácitamente sus "operaciones negras" en secreto; se sancionaron los crímenes, pero se practicaron en la sombra, denunciados y condenados oficialmente. La Administración Bush ha roto este acuerdo: tras el 11 de septiembre, demandó el derecho a torturar sin vergüenza, legitimado por nuevas definiciones y nuevas leyes.

A pesar de todo lo hablado sobre las torturas infligidas por extranjeros, la verdadera innovación de la administración Bush han sido las torturas infligidas desde dentro, con prisioneros que han sufrido malos tratos por parte de ciudadanos de EEUU en prisiones dirigidas por EEUU y transportados a terceros países por aviones de EEUU. Es este abandono de la etiqueta clandestina, más que los crímenes reales, lo que ha puesto a la comunidad militar y de inteligencia en pie de guerra: al atreverse a torturar impunemente y a campo abierto, Bush impide que nadie niegue las torturas con credibilidad.

Para aquellos que se pregunten nerviosamente si es la hora de empezar a usar palabras alarmistas como totalitarismo, este cambio es enormemente significativo. Cuando la tortura se aplica de modo encubierto pero repudiada oficial y legalmente, aún existe la esperanza de que si las atrocidades se conocen, la justicia prevalezca. Cuando la tortura es pseudo-legal, y cuando los responsables meramente niegan que eso sea tortura, lo que muere es lo que Hannah Arendt llamó "la persona jurídica personificada"; así, las víctimas no se preocupan más de buscar justicia, tan seguros están de la futilidad (y el peligro) de esa búsqueda. Esta impunidad es una versión masiva de lo que pasa dentro de la cámara de tortura, cuando se les dice a los prisioneros que pueden gritar todo lo que quieran porque nadie puede oírlos y nadie los va a salvar.

En América Latina, las revelaciones de la tortura estadounidense en Irak no se han recibido con conmoción e incredulidad, sino con un poderoso deja vu y con miedos resucitados. Héctor Mondragón, un activista colombiano que fue torturado en los 70 por un oficial entrenado en la Escuela de las Américas, escribió: "Fue difícil ver las fotos de la tortura en Irak porque yo también fui torturado. Me vi a mí mismo desnudo con los pies pegados y las manos atadas a mi espalda. Vi mi propia cabeza tapada con una bolsa de tela. Recordé mis sensaciones: la humillación, el dolor". Dianna Ortiz, una religiosa estadounidense que fue torturada brutalmente en una cárcel guatemalteca, dijo "ni siquiera puedo mirar esas fotografías… Muchas de las cosas de las fotografías también me las hicieron a mí. Fui torturada con un perro terrorífico y también con ratas. Y ellos filmaban todo el rato"

Ortiz ha testificado que los hombres que la violaron y la quemaron con cigarros más de cien veces se sometían a un hombre que hablaba español con acento estadounidense al que llamaban "Jefe". Es una de tantas historias contadas por prisioneros de América Latina sobre misteriosos hombres de habla inglesa entrando y saliendo de sus salas de tortura, proponiendo preguntas, dando propinas. Algunos de estos casos están documentados en el poderoso nuevo libro de Jennifer Harbury: Truth, Torture, and the American Way.

Algunos de los países que fueron malheridos por regímenes torturadores respaldados por EEUU han intentado reparar su tejido social a través de comisiones de investigación y juicios por crímenes de guerra. En la mayoría de los casos, la justicia ha sido escurridiza, pero los maltratos del pasado han entrado en la historia oficial y sociedades enteras se han hecho preguntas no sólo sobre la responsabilidad individual, sino sobre la complicidad colectiva. Estados Unidos, a pesar de ser un participante activo en estas "guerras sucias", ha atravesado un proceso de introspección nacional sin precedentes.

El resultado es que la memoria de la complicidad estadounidense en crímenes lejanos es frágil, sobrevive en artículos de periódicos viejos, libros descatalogados y tenaces iniciativas de base como las protestas anuales en la puerta de la Escuela de las Américas (que ha cambiado de nombre, pero que en gran medida continúa sin cambiar). La terrible ironía del actual debate antihistórico sobre la tortura es que en nombre de erradicar futuros maltratos, esos maltratos pasados se están borrando de la historia. Cada vez que los estadounidenses repiten el cuento de hadas sobre su inocencia pre-Cheney, esas ya borrosas memorias se oscurecen aún más. La cruda evidencia sigue existiendo, por supuesto, cuidadosamente archivada en las decenas de miles de documentos desclasificados disponibles en el Archivo de Seguridad Nacional. Pero en la memoria colectiva de EEUU, los desaparecidos vuelven a desaparecer una y otra vez.

Esta amnesia fortuita hace un flaco favor no sólo a las víctimas de esos crímenes, sino también a la causa de intentar apartar la tortura del arsenal político de EEUU de una vez por todas. Ya hay signos de que la Administración se encargará del actual alboroto de torturas volviendo al modelo de la guerra fría de negación plausible. La enmienda McCain protege a cada "individuo bajo la custodia o bajo el control físico del Gobierno de los Estados Unidos"; no dice nada sobre el entrenamiento para torturar o la compra de información a la industria de la extorsión de interrogadores interesados. Y en Irak el trabajo sucio ya se ha encargado a escuadrones de la muerte iraquíes, entrenados por comandantes de EEUU como Jim Steele, que se preparó para el trabajo estableciendo unidades ilegales similares en El Salvador. El papel de EEUU en entrenar y supervisar al Ministro del Interior iraquí se ha olvidado, sobre todo recientemente, con el descubrimiento de 173 prisioneros en una mazmorra del Ministerio, algunos torturados de tal manera que su piel se caía a cachos.

"Miren, es un país soberano. El gobierno iraquí existe", dijo Rumsfeld. Sonó igual que cuando el agente de la CIA William Colby fue preguntado en una comisión del Congreso en 1971 sobre los miles de personas asesinados bajo el programa Phoenix (un programa que él ayudo a lanzar) y replicó que ahora era "un programa enteramente sudvietnamita".

Y ése es el problema de hacer creer que la Administración Bush inventó la tortura. "Si no comprendes la historia, y la profundidad de la complicidad institucional y pública", dice McCoy, "entonces no puedes empezar a emprender reformas significativas". Los legisladores responderán a la presión eliminando una pieza pequeña del aparato de tortura: cerrando una prisión, acabando con un programa, incluso pidiendo la dimisión de una auténtica manzana podrida como Rumsfeld. Pero, según dice McCoy, "preservarán la prerrogativa de torturar".

El Centro para el Progreso Estadounidense acaba de lanzar una campaña publicitaria llamada "Torture is not US" [Juego de palabras entre Torture is not us (Nosotros no torturamos) y Torture is not US (La tortura no es estadounidense). N. del T.] . La cruda realidad es que al menos durante cinco décadas lo ha sido. Pero no tiene por qué serlo.

Ex presos querellan al gobierno

Por William Fisher, agencia Inter Press Service (IPS)

Cuatro ex detenidos en Estados Unidos en el marco de la "guerra contra el terror" y deportados a Egipto aun después de demostrar su inocencia regresaron para presentar una demanda civil colectiva contra el gobierno de George W. Bush. Los demandantes, que actúan en nombre de más de 1,00 musulmanes y personas originarias del sudeste de Asia injustamente detenidas tras los atentados en Nueva York y Washington de 2001, acusan al gobierno de arrestos ilegales, abusos y violaciones de derechos humanos. Los denunciantes denunciaron haber sido sometidos a un encierro solitario, brutalmente golpeados, incesantemente insultados e incomunicados, sin contacto con familiares ni abogados defensores.

Yasser Ebrahim, el primero de los que obtuvo permiso para viajar de Egipto a Estados Unidos, brindó la semana pasada su declaración ante la justicia en Nueva York. Los querellantes aseguran haber sido detenidos sin razón y mantenidos entre rejas durante meses sin que se les acusara formalmente, así como haber sufrido tratos degradantes e inhumanos en una prisión en Brooklyn. El permiso de ingreso de los acusadores a Estados Unidos incluyó estrictos condicionamientos, incluida la restricción de movimientos: los acusadores deben permanecer confinados en hoteles y no hablar con nadie ajeno al proceso mientras dure su estancia en Nueva York.

Los restantes tres representantes de los demandantes llegarán en las próximas dos semanas. Otros cuatro deportados también son parte de la querella, pero no se prevé que presten declaración en suelo estadounidense. Un portavoz del no gubernamental Centro de Derechos Constitucionales (CCR), que patrocina la demanda, dijo que las condiciones impuestas para el reingreso de los denunciantes son inusuales para un juicio civil, y que son representativas de "la paranoia del gobierno hacia los musulmanes y personas de Medio Oriente".

Entre los acusados mencionados en el expediente figuran el ex fiscal general John Ashcroft, el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, policía federal) Robert Mueller, así como funcionarios de inmigración y de centros de detención. El juicio, iniciado en 2002, tiene como fin obtener una compensación para los demandantes y sanciones a los responsables.

El jefe del equipo de abogados del CCR, Bill Goodman dijo a IPS: "Poco después de los atentados de septiembre de 2001, el Departamento (ministerio) de Justicia (fiscalía general) detuvo a alrededor de 2.000 musulmanes, la mayoría de Medio Oriente y el sur de Asia. Ninguna de estas personas fue encontrada culpable de estar vinculada a ninguna forma de terrorismo".

"Estas personas fueron detenidas muchos meses más de lo necesario, encerradas en solitario, física y verbalmente abusadas en las condiciones más degradantes. El gobierno peleó con uñas y dientes para evitar que la justicia controlara su accionar", explicó Goodman. "Este fue el principio de lo que luego se demostró que era la nueva política estadounidense de detenciones indefinidas sin garantías del debido proceso y que incluyó con frecuencia el uso de la tortura", dijo. "Este juicio tiene como objeto desafiar y rectificar las actividades ilegales del gobierno".

La demanda se verá reforzada y respaldada por un informe elaborado en 2003 por la Oficina del Inspector General (IG) del Departamento de Justicia. El estudio comprueba que algunos funcionarios de la prisión golpeaban violentamente a detenidos contra la pared, torcían sus brazos y manos para causarles profundo dolor, pisoteaban sus piernas mientras estaban encadenadas y los castigaban manteniéndolos sujetados por largos períodos de tiempo.

El informe del IG también se refiere a la existencia de grabaciones de vídeo que muestran cómo algunos miembros del personal de estos centros de detención "utilizaron indebidamente el registro y la sujeción de las personas para castigarlas y atormentarlas, y cómo los funcionarios grababan las reuniones y las conversaciones entre los detenidos y sus abogados, lo cual es inapropiado e ilegal".

El Buró Federal de Cárceles dijo que despidió a dos personas, degradó a otra dos y suspendió a seis por períodos que van de dos a 30 días. "Para nuestros clientes significa mucho que alguien sea responsabilizado de las brutalidades a que fueron sometidos" dijo Matthew Strugar, abogado del CCR. "Pero creemos que la responsabilidad por estos abusos y tormentos llegan hasta los escalafones más altos de la cadena de mando del Buró Federal de Cárceles y nos sentimos muy defraudados de que más personas no hayan sido responsabilizadas" de tales atrocidades, acotó Strugar.

Un portavoz del Departamento de Justicia declinó hacer comentarios sobre este caso.

El diario estadounidense The New York Times, que entrevistó a Yasser Ebrahim y a su hermano Hany en Egipto la semana pasada, informó que los dos habían vivido en Nueva York por muchos años antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Yasser tenía una compañía de diseño de sitios web y Hany trabajaba en una rotisería. Ambos fueron arrestados el 30 de setiembre de 2001 y estuvieron detenidos alrededor de ocho meses a pesar de que --según el expediente del caso-- un memorándum del FBI fechado el 7 de diciembre aseguraba que no tenían ningún vínculo con grupos terroristas. "Yo quiero que se haga justicia", dijo Yasser Ebrahim a The New York Times. "Es el mismo sistema que antes nos dañó injustamente. Pero igual yo tengo fe en este sistema. Sé que lo que pasó fue una equivocación."

Seguramente este caso atraerá más atención de la prensa que otras demandas civiles, pues en estos momentos el gobierno de Bush es acusado de ignorar los derechos constitucionales y las leyes por admitir intervenciones secretas de llamadas telefónicas internacionales y correspondencia electrónica por parte de la Agencia de Seguridad Nacional del Departamento (ministerio) de Defensa.

La CCR y la Unión para las Libertades Civiles (ACLU) presentaron una denuncia judicial la semana pasada para cuestionar la legalidad de la autorización del presidente Bush a la intervención de comunicaciones de ciudadanos estadounidenses sin orden judicial. Ambas organizaciones dicen que estas acciones violan las disposiciones de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA) aprobada en 1978. Dicha ley estableció un tribunal permanente que tiene la función exclusiva de ordenar la vigilancia de personas en Estados Unidos, sean o no ciudadanos.

La administración de Bush, por su lado, sostiene que tiene una autoridad constitucional "inherente" para poder proteger a la gente en tiempo de guerra, así como una autoridad implícita que le otorgó la resolución aprobada por el Congreso y que autorizó al presidente de Estados Unidos a llevar adelante una acción militar para ganar la llamada "guerra global contra el terrorismo".

Se prevé que la Comisión de Justicia del Senado convoque a una reunión para escuchar declaraciones acerca de las intervenciones de llamadas internacionales y de la correspondencia electrónica cuando testifique el Fiscal General Alberto Gonzales a principios de febrero.

Mientras, el periódico londinense The Times informó que pese a que personal del ejército de Estados Unidos intentó alimentar por la fuerza a varias detenidos en huelga de hambre en la base naval estadounidense en Guantánamo, Cuba, algunas están al borde de la muerte, según los abogados que los representan. El periódico dijo que el estado de dos demacrados prisoneros de Yemen que se han rehusado a ingerir alimentos sólidos desde agosto es causa de particular preocupación. También se teme por la vida de un prisionero de Arabia Saudita que fue hospitalizado.

Según The Times, el portavoz del Grupo de Tareas Conjuntas de Guantánamo, creado en 2002 por el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos para operar este centro de detención e interrogación, no quiso dar el número de prisioneros hospitalizados. El funcionario se refirió a los que están en huelga de hambre como "desnutridos pero clínicamente estables". Negó que la vida de nadie corriera inminente peligro. Cuando la huelga de hambre alcanzó su apogeo, se supo que participaron entre 150 y 200 personas.

El estudio de abogados Paul Weiss de Estados Unidos, que representa a tres prisioneros sauditas, dijo que recibía informes médicos semanales alarmantes respecto al estado de salud de uno de sus clientes, quien ahora está en el hospital de la base. En un viaje a la prisión de Guantánamo el mes pasado, a los abogados de Paul Weiss no se les permitió que visitaran el hospital y se les dijo que sus clientes no deseaban verlos. "Tememos que estemos ante una situación de vida o muerte", dijo Jana Ramsay, una de las abogadas. "Normalmente se alegran de vernos."

A los prisioneros alimentados a la fuerza se les introdujo un tubo por la nariz de manera permanente que desciende hasta el estómago y se conecta a otro tubo con alimentos. Aunque los tubos son colocados por la fuerza, si no los rompen, dice el ejército de Estados Unidos, es porque los prisioneros consienten ser alimentados.

La guerra sucia de Bush

Por Marta López, El Periódico de Barcelona

El presidente de Estados Unidos, George Bush, advirtió, tras los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, de que la guerra contra el terrorismo iba a ser larga. Lo que no dijo es que también se iba a librar en la sombra y que iba a ser sucia. Tan sucia como que desde entonces, ya hace más de cuatro años, miles de estadounidenses han sido espiados sin autorización judicial, se ha recluido indefinidamente a inmigrantes sin cargos, se han legitimado la tortura y los malos tratos, se ha secuestrado a sospechosos de terrorismo, se les ha trasladado en vuelos secretos y se les ha encerrado en cárceles clandestinas por todo el mundo.

La Casa Blanca nunca ha reconocido oficialmente estos hechos, pero sí los ha justificado indirectamente, amparándose en el argumento de la defensa propia en tiempos de guerra.

Un Gobierno dotado de poderes excepcionales

El 26 de octubre del 2001, sólo seis semanas después de los atentados de Nueva York y Washington, y en una clima de psicosis por temor a otra masacre terrorista, el Congreso estadounidense aprobó a toda prisa y apenas sin debate la ley Patriot, un conjunto de 150 disposiciones que ampliaron los poderes del Gobierno sobre los ciudadanos.

La normativa, todavía en vigor, tipifica de forma muy genérica el delito de terrorismo y amplía las categorías de apoyo al terrorismo. Bajo su cobertura, los agentes federales están facultados para intervenir correos electrónicos y comunicaciones telefónicas, y para allanar en secreto los domicilios de sospechosos de terrorismo, así como para acudir a un tribunal secreto que les autorice a acceder a documentos privados de los ciudadanos: historiales médicos, fichas bibliotecarias, actividades empresariales y datos bancarios.

El Departamento de Justicia ha reconocido que los poderes que concede esta legislación se han usado en más de 30 ocasiones para conseguir información sobre estancias en hoteles, permisos de conducir, contratos de alquiler de viviendas y tarjetas de crédito.

Las 16 cláusulas más controvertidas de la ley expiran el próximo viernes y la Administración de Bush pretende extenderlas por otros cuatro años. Con el voto de algunos republicanos, el Senado ya frenó el pasado diciembre esa prórroga.

Intromisión en la vida privada de los ciudadanos

Con sus nuevos superpoderes, en los últimos cuatro años, el Gobierno estadounidense ha irrumpido masivamente en el ámbito privado de los ciudadanos. Todas las agencias de espionaje han sido facultadas para escrutar la vida de los estadounidenses, en un "Gran Hermano totalmente incontrolado", como denunció recientemente el senador demócrata Edward Kennedy.

En el año 2002, Bush firmó una orden por la que autorizó a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a intervenir, sin autorización judicial, las conversaciones telefónicas y por internet realizadas en Estados Unidos. Mediante sofisticados medios electrónicos, la NSA ha espiado las comunicaciones de al menos 500 personas, según The New York Times. Se trata de una operación secreta de la que sólo han estado al corriente los líderes republicano y demócrata del Congreso, altos miembros del Gobierno, la cúpula de la NSA, la CIA y el Departamento de Justicia.

También en mayo del 2003, y bajo instrucciones directas del entonces subsecretario de Defensa, el halcón Paul Wolfowitz, el Pentágono montó su propio programa de espionaje doméstico, bautizado como TALON, con el objetivo de recoger información sobre "incidentes sospechosos" amenazantes para la "seguridad nacional". Una manifestación pacifista ante el cuartel general de la empresa petrolera Halliburton, en junio del 2004, fue objeto de este seguimiento, según publica en su último número la revista Newsweek.

Organizaciones ecologistas y religiosas, defensoras de los animales, mezquitas, militantes anarquistas y activistas antiguerra han estado también en el punto de mira del FBI. La frontera entre lo que es una actividad terrorista y actos de desobediencia civil o protestas legales es más difusa que nunca.

Detenidos en la más absoluta indefensión

El 11 de enero del 2002, un avión militar de carga C-141, con la bandera de Estados Unidos pintada en el fuselaje, partió de Afganistán rumbo a la base de Guantánamo, en Cuba. A bordo viajaban una veintena de "combatientes enemigos irregulares", un limbo jurídico inventado por Washington para negar a esos detenidos los derechos que las convenciones de Ginebra exigen para los prisioneros de guerra.

Según Human Rights Watch, más de 500 presos, capturados en su mayor parte en Afganistán o en Irak, siguen encerrados actualmente en la base. Algunos llevan allí más de cuatro años pero hasta el momento sólo contra nueve de ellos se han formulado cargos, entre ellos un canadiense que tenía 15 años cuando fue detenido en Afganistán.

Tribunales especiales militares deben juzgar a estos presos, pero su legalidad está siendo examinada por el Tribunal Supremo, cuyo pronunciamiento se espera para mediados de año. El Senado aprobó el pasado noviembre una enmienda que niega a los detenidos de Guantánamo el acceso a los tribunales civiles estadounidenses para protestar por sus condiciones de detención, un derecho que previamente sí les había concedido el Supremo.

En agosto del 2005, al menos 131 detenidos iniciaron una huelga de hambre; más de dos decenas fueron alimentados a la fuerza, encadenados a la cama y sondados por la nariz. Amnistía Internacional ha presentado diversos testimonios de torturas y malos tratos en Guantánamo. El Pentágono niega que torture a sus presos, pero nunca ha permitido que una misión de la ONU mantenga en privado entrevistas con ellos para verificar esas denuncias.

Legitimación de los malos tratos a presos

Las infames fotografías de las torturas a presos en la cárcel iraquí de Abú Graib, divulgadas en la primavera del 2004, destaparon la caja de Pandora de los abusos a los que eran sometidos los presos bajo custodia de Estados Unidos. Pero a pesar del escándalo, los malos tratos no cesaron. Desde el 2002 se han conocido más de 300 casos de "abusos graves" contra detenidos y al menos 68 presos han muerto bajo custodia de Estados Unidos, según recoge el informe sobre el estado de los derechos humanos en el mundo de la organización Human Rights Watch.

Una investigación interna del Pentágono puso al descubierto en verano que ya desde antes de la guerra de Irak (marzo del 2003), en Guantánamo se aplicaron técnicas de interrogatorio "agresivas y creativas" (privación de sueño, empleo de perros para asustar o exhibición de los presos desnudos para humillarles) que luego fueron exportadas a Abú Graib.

Human Rights Watch sostiene que los malos tratos a detenidos son producto de "una política deliberada impulsada desde lo más alto de la Administración". El propio Bush amenazó el año pasado con el veto al presupuesto de Defensa si incluía una enmienda en la que se condenaban "los tratos crueles, inhumanos y degradantes" a los detenidos. El vicepresidente, Dick Cheney, presionó para eximir de esta enmienda a los agentes de la CIA, mientras que el director de la agencia, Porter Goss, definió el método del submarino (inmersión del preso en agua hasta que está a punto de ahogarse) como una "técnica profesional de interrogatorio". El fiscal general, Alberto Gonzales, defendió que la tortura era legal siempre si se ejercía fuera del territorio estadounidense.

Secuestros y encierros en cárceles secretas

Buena parte de estas políticas impulsadas desde la Casa Blanca no habrían sido posibles sin el brazo ejecutor de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Sólo seis días después del 11-S, Bush firmó una orden secreta para reforzar las agencias de espionaje. La CIA montó entonces su mayor ofensiva de operaciones encubiertas desde las crisis de la guerra fría, conocida bajo las siglas GST.

Al abrigo de esa operación, la agencia de espionaje ha secuestrado a sospechosos de terrorismo, los ha trasladado en aviones por todo el mundo, los ha encerrado en cárceles secretas y los ha enviado a terceros países conocidos por torturar a sus detenidos. Son los llamados "presos fantasma", unos 3.000 capturados desde el 11-S, según denunció el diario The Washington Post citando a fuentes de la CIA. Por tratarse de operaciones encubiertas, el sistema judicial estadounidense no tiene jurisdicción sobre estas detenciones, al menos 40 de las cuales se han revelado ya como erróneas.

El Consejo de Europa consideró probado la semana pasada que más de un centenar de estos "presos fantasma" han transitado por Europa (incluida España) con destino a países como Egipto, Jordania y Marruecos, entre otros. Dos casos han salido plenamente a la luz. El clérigo egipcio Abú Omar fue secuestrado en junio del 2003 en Milán en plena calle y traslado primero a la base estadounidense de Ramstein (Alemania) y luego a El Cairo, donde fue torturado. Jaled al Masri, alemán de origen libanés, fue detenido por error en Macedonia y trasladado luego a Kabul para ser interrogado.

La investigación del Consejo de Europa no ha podido dar con "pruebas irrefutables" sobre la existencia de una red de cárceles secretas en varios países de la Europa del Este, que en documentos clasificados estadounidenses aparecen reflejadas como "agujeros negros".

Encerrados durante meses en Brooklyn

En las semanas que siguieron a los atentados del 11-S, cientos de inmigrantes musulmanes fueron detenidos por irregularidades con sus visados. Considerados "individuos de interés" para los investigadores antiterroristas, fueron trasladados a un centro federal de detención en Brooklyn. Allí estuvieron encerrados meses, sufriendo abusos físicos, como palizas y humillaciones sexuales, y malos tratos psicológicos sin que se formularan cargos en su contra. Muchos fueron luego deportados y unos pocos han vuelto ahora a EEUU para denunciar al Gobierno ante la justicia.

"Las torturas, interrogatorios y detenciones abitrarias que asociamos con Guantánamo y las cárceles secretas de la CIA empezaron aquí, en Brooklyn", denunció la semana pasada a The New York Times la abogada Rachel Meeropol, del Centro para los Derechos Constitucionales. La política del entonces fiscal general, John Ashcroft, era retener a los detenidos --algunos arrestados al azar-- bajo cualquier pretexto legal hasta que el FBI dilucidara sus presuntos vínculos terroristas. En muchos casos pasaron meses presos sin razón.

Porque justicia y razón es lo que le falta a la guerra sucia de Bush.

Encuentran altos niveles de uranio en tropas y civiles

Boletín "Armas contra las guerras"
Bob Nichols, Tedd Weyman, Stephanie Hiller, Juan González, Niloufer Bhagwat J., Jennifer Lillig y Kenny Crosbie

La población civil y las tropas de ocupación de Iraq y Afganistán están contaminadas con niveles asombrosos de radiactividad a causa del uranio empobrecido y no-empobrecido, utilizado abundantemente por Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001 en la fabricación de toneladas de municiones. Los investigadores dicen que los países más cercanos también sentirán los efectos.

En 2003, científicos del Centro de Investigación Médica de Uranio (UMRC, en inglés) hicieron análisis de orina de civiles afganos. Hallaron que el 100% de las muestras contenían uranio no-empobrecido (NDU) 4 a 20 veces más que los niveles normales. El equipo de investigación de UMRC estudió seis lugares, dos en Kabul y otros en el área de Jalalabad. Los civiles de Afganistán fueron examinados cuatro meses después de los ataques de Estados Unidos y sus aliados. (1)

El NDU es más radiactivo que el uranio empobrecido (DU, "depleted uranium"). Durante los últimos diez años causó variados tipos de cáncer y severos defectos congénitos en la población infantil. Solamente en 2003, cayeron sobre Iraq cuatro millones de libras de uranio radiactivo (1,84 toneladas). El polvo de uranio permanece en los cuerpos de nuestras fuerzas armadas cuando regresan a casa, según los exámenes a nueve soldados del 442º regimiento de Policía Militar que prestaron servicios en Iraq en diciembre de 2003. Atendiendo a un requerimiento del diario New York Daily News, el gobierno de EE.UU estimó prohibitivo el costo del tratamiento de mil dólares por cada soldado afectado, aunque las pruebas establecieron que cuatro de los nueve hombres fueron contaminados con altos niveles del DU, probablemente, por inhalar el polvo de las cáscaras de uranio empobrecido de las municiones de EE.UU. Varios hombres presentaron rastros de U-236, otro isótopo de uranio que sólo aparece en procesos de reacción nuclear. (2) La mayoría de las armas americanas (cohetes, bombas "elegantes", bombas "mudas", balas, proyectiles de tanques, misiles de crucero, municiones, etc.) contienen altas cantidades de uranio radiactivo, empobrecido o no-empobrecido. La detonación de estos proyectiles dispersa un polvo radiactivo que tiene un promedio de vida de 4,5 mil millones de años y penetra en los seres humanos por inhalación, para quedarse en sus cuerpos. Básicamente, es un contaminante que está presente permanentemente en el ambiente, distribuido por las tormentas de polvo o dispersado por cualquier fuente de agua cercana. Una vez ingerido, desarrolla partículas subatómicas que rebanan el ADN.

El equipo de campo de la UMRC encontró a varios cientos de civiles afganos con síntomas agudos de envenenamiento por radiación junto con síntomas crónicos de contaminación interna de uranio, incluyendo problemas congénitos en recién nacidos. Los civiles locales describieron grandes y densas nubes de polvo y de humo originadas en el punto del impacto, con un olor acre y quemante que afectaba a las fosas nasales, la garganta y la zona respiratoria superior. Los sujetos de todas las locaciones presentaron perfiles y cronologías idénticas del síntoma. Las víctimas reportaron dolores en la columna cervical, en la parte superior de los hombros y en la base del cráneo, además de dolores más bajos detrás de los riñones, debilidad muscular y de articulaciones, dificultades para dormir, dolores de cabeza, problemas de memoria y desorientación. (1)

En la Conferencia de Armas de Uranio llevada a cabo en octubre de 2003 en Hamburgo, Alemania, (3) científicos independientes de todo el mundo atestiguaron un aumento enorme en las deformidades y en los cánceres de nacimiento dondequiera que fueron utilizados el NDU y el DU. El profesor Katsuma Yagasaki, científico de la universidad de Ryukyus, Okinawa, calculó que las 0,800 toneladas de DU arrojadas en Afganistán son el equivalente radiactivo de 83.000 bombas de Nagasaki. La cantidad de DU utilizada en Iraq equivale a 250.000 bombas de Nagasaki. El oncólogo Dr. Jawad Al-Al-Ali, entrenado en el Reino Unido, mostró a la Conferencia fotografías ilustrando los tipos de deformidades y de tumores de nacimiento que observó en el hospital Saddam Teaching, de Basora, justo antes de la guerra del 2003. Las tasas de cáncer aumentaron dramáticamente sobre los quince años anteriores. En 1989 hubo 11 anormalidades por 100.000 nacimientos, pero en 2001 aumentaron más de 1.000%, con 116 casos por cada 100.000 nacimientos. En 1989 murieron 34 personas por cáncer, pero en 2001 hubo 603 muertes. La guerra de 2003 aumento exponencialmente estas cifras.(4)

En una reunión para Afganistán del Tribunal Penal Internacional, llevada a cabo en Tokio, en diciembre de 2003, (5) EE.UU. fue procesado por múltiples crímenes de guerra en Afganistán, entre ellos el uso de DU. Leuren Moret, presidenta de Científicos para los Pueblos Indígenas y de la Comisión Ambiental de la ciudad de Berkeley, atestiguó que los elementos radiactivos de las armas de uranio dispersados por el despliegue militar de EE.UU en Afganistán generaron contaminación del aire, del agua y de las fuentes de alimentos, cuyos efectos serán padecidos en Irán, Pakistán, Turquía, Turkmenistán, Uzbekistán, Rusia, Georgia, Azerbaiján, Kazakhstán, China y la India. Los países afectados por el uso de armas de uranio en Iraq incluyen a Arabia Saudita, Siria, Líbano, Palestina, Israel, Turquía e Irán.(6) Los bombazos de uranio contaminaron el aire, el agua, el suelo y seres vivos y humanos, incluidos los invasores estadounidenses que regresan a casa enfermos.

ACTUALIZACIÓN DE BOB NICHOLS (OKLAHOMA)

La gente del mundo se ha familiarizado con la figura del "arma humeante", tan estimada por los escritores de misterio y asesinato. Muchos piensan que una vez que se descubre el "arma que humea" en cualquier misterio, llegó la hora para los "tipos malos". Tan sólo son deseos. Las víctimas de estas armas humeantes son los sargentos Héctor Vega, Ray Ramos, Agustín Matos y el Cpl. Anthony Yonnone, todos de la "Guard Unit" 442ª de Nueva York. Son los primeros casos confirmados de exposición a inhalaciones de uranio exudado del conflicto actual en Iraq. El Dr. Asaf Durakovic, profesor de medicina nuclear en el Centro de Investigación Médica de Uranio (http://www.umrc.net/) condujo las pruebas de diagnóstico (1). La historia fue publicada el 3 de abril de 2004 en el "New York Daily News". No hay tratamiento, ni hay curación (2) (http://www.nydailynews.com/front/story/180333p-156685c.html).

Leuren Moret informó: "En mi investigación sobre el uranio empobrecido durante los últimos 5 años, la información que más perturba se refiere al impacto en los niños no-nacidos y en las generaciones futuras de los soldados de ambos lados que prestan servicio en las guerras de uranio empobrecido, y para los civiles que deben vivir permanentemente en las regiones contaminadas con radiactividad. Hoy, más de 240.000 veteranos de la guerra del Golfo están en inhabilidad médica permanente y más de 11.000 ya murieron. Se les ha denegado asistencia médica, efectuarles pruebas e indemnizarlos por las enfermedades relacionadas con la exposición al uranio empobrecido desde 1991". (6)

Moret continúa: "Trajeron a casa el peor uniforme en sus cuerpos. En algunas familias, los niños nacidos antes de la guerra del Golfo son los únicos miembros sanos. Las esposas y los allegados femeninos de los veteranos de la guerra del Golfo han divulgado una condición conocida como "síndrome ardiente del semen" y ahora padecen internamente contaminación de uranio empobrecido introducido en el semen de los veteranos expuestos. Muchas reportaron enfermedades reproductivas como la endometriosis. En un estudio del gobierno de EE.UU, conducido por el Departamento de Asuntos de Veteranos, en el 67% de los bebés posteriores a la guerra del Golfo se encontraron defectos de nacimiento o enfermedades serias. Nacieron sin ojos (anoftalmos), oídos, o les faltaban órganos, piernas y brazos ausentes, dedos fundidos, daño en la tiroides u otras malformaciones de órganos". ("LIFE Photoessay"): http://www.life.com/Life/essay/gulfwar/gulf01.html).

Moret concluyó: "En Iraq es mucho peor. Incluso allí los bebés nacen sin los cerebros, los órganos está fuera del cuerpo o las mujeres dan a luz pedazos de carne. En los bebés nacidos en Iraq en 2002, la incidencia de anoftalmos fue 250.000 veces mayor (20 casos cada 4.000 nacimientos) que la ocurrencia natural, que es de un caso entre 50 millones de nacimientos. (Fotos en http://www.savewarchildren.org/exhibitPictures.html)".(4)

Para más información sobre la continua campaña de contaminación de la Tierra del Presidente estadounidense, visitar la página de la Conferencia Mundial sobre Armas de Uranio (http://www.uraniumweaponsconference.de); o informarse con el Dr. Asaf Durakovic en el Centro de Investigación Médica de Uranio (http://www.umrc.net/) y para actualizaciones relacionadas con las plantas de energía atómica ver el sitio web de Russell Hoffman en http://www.animatedsoftware.com/hotwords/index.htm.

Se puede escribir a Leuren Moret, científica independiente y especialista en radiación de la Comisión del Medio Ambiente de Berkeley y Past President de la Asociación de Mujeres Geocientíficas: [email protected] "Depleted Uranium: The Trojan Horse of Nuclear War" (Uranio empobrecido: El caballo de Troya de la guerra nuclear) por Leuren Moret, publicado en World Affairs Journal, julio 2004, puede leerse en http://www.mindfully.org/Nucs/2004/DU-Trojan-Horse1jul04.htm. Leer a Bob Nichols en: www.dissidentvoice.org.

ACTUALIZACIÓN DE TEDD WEYMAN. UMRC.

La UMRC encontró uranio artificial en cráteres de bombas, arroyos circundantes y cuerpos de civiles expuestos al bombardeo de la coalición de los EE.UU en Afganistán. Los civiles examinados presentaron los síntomas clásicos de contaminación interna por uranio, que comenzó después de la exposición al bombardeo. La presencia de uranio artificial en muestras ambientales y biológicas indica que los núcleos de los cabezales de las bombas "bunker buster" usadas en Afganistán fueron hechas de uranio. (1) El uranio es un elemento tóxico, radiológica y químicamente. Se ha demostrado clínicamente que causa varios tipos de cáncer y malformaciones congénitas (defectos de nacimiento). La contaminación interna de uranio es responsable de una variedad de problemas sistémicos y orgánicos de los sistemas humanos nunca considerados o estudiados como posible causa de la llamada "Enfermedad de la Guerra del Golfo" por los programas de salud del Departamento de Defensa o de los Veteranos. Los síntomas de contaminación interna por uranio entre civiles de Iraq y Afganistán son idénticos a los síntomas de los veteranos de EE.UU y de la coalición que padecen la "Enfermedad de la Guerra del Golfo".

El Pentágono, o Departamento de Defensa (DD) interfirió la capacidad de la UMRC para manejar la publicación de sus estudios con un programa progresivo y persistente de falsa información de prensa contra la UMRC, utilizando su control sobre las concesiones de investigación en ciencia para refutar los resultados científicos y destruir la reputación de la UMRC, de su personal científico, de sus médicos y de sus laboratorios. La UMRC fue la primera organización de investigación independiente que encontró uranio empobrecido en los cuerpos de los veteranos de Estados Unidos, del Reino Unido y de Canadá de la Guerra del Golfo I. Posteriormente, después de la "Operation Iraqi Freedom" (Operación Libertad Iraquí), la UMRC encontró uranio empobrecido en el agua, el suelo y la atmósfera de Iraq, así como en las muestras biológicas proporcionadas por civiles iraquíes.

Los Estados Unidos, varios de sus socios de la coalición y sus aliados de la OTAN experimentan en los campos de batalla desde comienzos de los años 70, desplegando metales pesados químicamente tóxicos y radiactivos utilizados en varios tipos de balas, bombas y el núcleo del cabezal de los proyectiles. El polvo de uranio se recicla del tratamiento de nuevo combustible nuclear, después de que se haya mezclado con los residuos del reactor nuclear y el combustible pesado, para proveer a la industria manufacturera de armas no-fisibles.

El uranio es el excedente preferido entre todos los residuos de metales "balísticos" (por ejemplo, plomo, hierro, tungsteno) porque ofrece un conjunto de características metalúrgicas únicas: es un metal extremadamente denso pero dúctil (no frágil); es pirofórico (el polvo de uranio se quema espontáneamente en la temperatura ambiente); y el metal sólido de uranio entra en auto ignición a 76,7º C (170º F).

El uranio tiene propiedades muy inusuales que no posee cualquier otro metal; "se afila a sí mismo" ("self-sharpening"), o sea, que cuando golpea un blanco a alta velocidad (1 km x segundo o 3.600 km/hora) erosiona y rompe de una manera que "reafila" continuamente su punta -bajo estas condiciones, las puntas o cabezas de proyectiles de todos los demás metales se aplanan rápidamente como hongos. Estas características otorgan al uranio una eficacia superior como aleación penetrante en el cabezal de los proyectiles, capaz de practicar boquetes a la galvanoplastia de los blindajes más duros y resistentes, reteniendo su capacidad de penetrar a mayores distancias y a bajas velocidades en un 15 % más que el metal alternativo más utilizado, el tungsteno. El uranio ardiente es difícil de extinguir y estalla al contacto con el agua. El uranio mezclado con metales líquidos penetrantes, en las armas clasificadas llamadas "shaped charges" (cargas formadas) y "explosively formed penetrators" (penetradores formados explosivamente), especialmente diseñados para altas velocidades, puede agujerear hasta 6 metros las estructuras de cemento súper reforzado de un búnker. Las características de dureza (densidad), resistencia (ductilidad) y peso (sostenimiento del ímpetu) del uranio también lo hacen óptimo para el núcleo del cabezal de las robustas bombas penetrantes de tierra dirigidas a blancos subterráneos y cuevas.

Los grandes medios de EE.UU y Canadá no demuestran ningún interés general en esta historia, abandonada al interés investigador aunque la gran prensa europea muestra más interés en seguir su desarrollo. El NY Daily News del 5 de abril de 2004 cubrió los resultados de los estudios de la UMCR sobre los veteranos de EE.UU de la Guerra del Golfo II. El DD mintió y engañó al público y a los veteranos en una tentativa de minar la significación de la historia. Hubo una cobertura significativa de la prensa alternativa y de los medios de Internet. La técnica de la cobertura consistió en conducir la historia para promover un debate entre el gobierno y los expertos independientes, donde el interés público fue más estimulado por la polarización de las publicaciones que por la verdad científica y médica. Las publicaciones fueron sistemáticamente confundidas y desinformadas por el gobierno, las agencias reguladoras de Naciones Unidas (WHO, UNEP, IAEA, CDC, DOE, etc.) y el sector defensa (militares, fabricantes y diseñadores de armas).

URANIUM MEDICAL RESEARCH CENTER, Enero 2003

Título: "UMRC's Preliminary Findings from Afghanistan & Operation Enduring Freedom"

And "Afghan Field Trip #2 Report: Precision Destruction- Indiscriminate Effects"

Autor: Tedd Weyman, UMRC Research Team

ACTUALIZACIÓN DE STEPHANIE HILLER.

Esta es una historia impactante, puesto que sugiere que se lanzaron bombas nucleares experimentales alrededor de Kabul hacia el final de la guerra. Operación Libertad Duradera. (¿Significará "Radiación Duradera"?) ¿Y qué ha caído sobre Iraq? La continuación de la investigación demuestra que todos estamos irradiados aquí en Estados Unidos, a un costo enorme para la salud pública. Sólo las tasas de cáncer demuestran que la mutación genética está aumentando rápidamente desde que se probó la primera bomba en Álamo Gordo, Nuevo México, en 1945. ¡Pero los efectos del bajo nivel de radiación han sido ocultados sistemáticamente a la visión pública!

En abril, después que los veteranos enfermos de la guerra actual no consiguieran ninguna ayuda del Pentágono, la madre de uno de los soldados acudió a los periódicos. Juan González, del New York Daily News, lanzó una investigación. El diario financió los estudios del Dr. Asaf Durakovic sobre nueve hombres, encontrándose que cuatro de ellos estaban contaminados con uranio. El News consiguió la atención de la senadora Hilary Clinton, de Nueva York, quien llevó a cabo una teleconferencia pero ...a Durakovic ¡no le permitieron participar!

Amy Goodman entrevistó más adelante a Durakovic en ¡Democracy Now!, durante el mismo mes -no supo si fue gracias a mi historia. AlterNet rechazó la historia porque Dan Fahey (7), su fuente sobre el uranio empobrecido, no estuvo de acuerdo con ella. No sé de ningún otro medio importante que haya tomado la historia y no encontré tampoco ninguna referencia a cualquier crónica de González. La BBC y el Seattle Post Intelligencer lo cubrieron antes que yo.

¡Para aprender más sobre las armas de uranio hay que investigar en la web! Es un gran tema. Comienza con la Conferencia Mundial sobre Armas de Uranio efectuada en octubre pasado en Hamburgo: (http://www.uraniumweaponsconference.de) La exposición en Power Point del Dr. Ali muestra las consecuencias más cruciales de la guerra Golfo Pérsico Uno - los bebés deformados. ¡También, el Ensamble WBW! Women For a Better World (Mujeres por un Mundo Mejor) inició una campaña de información para educar al público sobre el uranio empobrecido, con énfasis en la contaminación de Eurasia central, especialmente a la gente joven que pudo ser llamada a unirse a los militares y a sus familias. Navegadores: Vengan a nuestro sitio web, para más información, y firmen una petición oponiéndose a esta figura por la misma razón (http://www.awakenedwoman.com/wbw.htm).

NOTAS Y COMPLEMENTOS DE DOCUMENTACIÓN. ALFREDO EMBID.

1)- Hemos colaborado en la traducción y difusión de los trabajos del UMRC desde hace años. Ver en especial los boletines nº 3, 17, 29, 30, 37,47,55, 57, 65,72. y varios otros en la revista de Medicina Holística desde el nº 61.

2) sobre la contaminación de estos veteranos ver el boletín nº 37

3) Sobre la Conferencia de Armas de Uranio llevada a cabo en octubre de 2003 en Hamburgo, Alemania, a la que asistí ver boletínes nº 27 y 31.

4) La conferencia de los médicos iraquíes está disponible en el boletín nº 43. Las fotos de su conferencia y las de la Dra Asan, tal y como nos las entregaron en 2 archivos Power Point, también están disponibles en nuestra web, en el apartado CIAR fotos.

5) Sobre la reunión de Tokio para Afganistán del Tribunal Penal Internacional ver boletín nº 49.

6) Hemos publicado varios boletines sobre Leuren Moret con algunos de sus trabajos: 48, 81, 94.

7) Dan Fahey , como dice el artículo era "su fuente sobre el uranio empobrecido". Dan es un falso disidente que inicialmente fue muy crítico con el UE pero posteriormente se desvió hacia una versión ligth. Desgraciadamente esto ha sucedido con muchos otros activistas. No es de extrañar; una de las estrategias de los poderosos es siempre infiltrar a los grupos antisistema e incluso crearlos. Los miembros del foro de Du list tenemos amplia experiencia de ello.

(*) La fuente es el estudio anual "Proyecto Censurado" de la Universidad Estatal de Sonoma, California, sobre los 25 temas más ocultados por la gran prensa de EEUU. Cada año, investigadores del proyecto exploran los medios buscando noticias que nunca llegaron realmente a aparecer, publicando los resultados en un libro, intitulado "Censored 200?". Desde luego, como explican concienzudamente cada año los participantes en el Project Censored, sus noticias "censuradas" no son literalmente censuradas, en sí. Es posible encontrar la mayoría en Internet, si se sabe donde encontrarlas. Y algunas incluso han merecido un poco de tinta en la prensa dominante. "Censura", explica el director del proyecto Peter Phillips, "es toda interferencia en el libre flujo de la información en la sociedad". Las noticias destacadas por el Proyecto Censored simplemente no han recibido la atención que merecen, y por ello no han llegado a la conciencia del gran público.

"Si hubiese una prensa realmente democrática, es el tipo de noticias que presentaría", dice Sut Jhally, profesor de comunicaciones en la Universidad de Massachussets y director ejecutivo de la Fundación de Educación Mediática. "Las noticias que los investigadores identifican, involucran delitos corporativos y abusos gubernamentales sobre los que se ha informado poco cuando no se las ignora por completo", dice Jhally, que ayudó a juzgar los principales temas elegidos por Proyecto Censored. En su mayor parte, agrega: "noticias que afectan a los poderosos no son utilizadas por los medios corporativos".

¿Es posible "censurar" realmente una noticia en la era de Internet, cuando la información de millones de fuentes vuela por el mundo en cosa de segundos? ¿Cuando un solo artículo en un oscuro periódico puede ser distribuido y discutido en cientos de blogs y sitios en la red? ¿Cuando todos los días partidarios de todos lados diseccionan los medios dominantes en la red? Por supuesto que sí, dice Jhally.

"Internet es un sitio tremendo para ir si ya sabes que los medios dominantes están fuertemente prejuiciados" y buscas activamente sitios en los límites extremos de la Red, señala. "De otra manera, es sólo un sitio más en el que te tratan de vender cosas. El desafío para una sociedad democrática es cómo obtener información vital no sólo en los márgenes sino en el centro de nuestra cultura." (del artículo El proyecto Censurado que presenta las 10 noticias más importantes ignoradas el pasado año por los medios dominantes, de Camille T. Taiara. Voltaire.net 15 DE SEPTIEMBRE DE 2005.)

El contacto es altamente recomendable: http://www.projectcensored.org/


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