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Irak, un sangriento callejón

None | 7 de Noviembre de 2005 a las 00:00

Estrategia de salida

Por Immanuel Wallerstein, diario La Jornada. Traducción: Ramón Vera Herrera

En Estados Unidos el debate ha dado un giro. Ya no se trata de los méritos de la invasión estadounidense a Irak. Ahora se debate cuándo y cómo puede Estados Unidos retirar sus tropas, a lo cual se le llama "estrategia de salida". George W. Bush continúa pronunciando discursos, ante públicos ultra amistosos, en los que afirma que una retirada ahora envalentonaría a los terroristas. Pero creo que uno debe tomar nota del "ahora" de su retórica. En cualquier caso, la retórica de Bush no va muy bien. Aun entre sus más ardientes simpatizantes, muchos dicen que la retórica es vacua, y no hay evidencia concreta acerca del progreso militar o político de la posición estadounidense en Irak. De hecho, la situación parece peor cada día, si oficiales del gobierno respaldado por Estados Unidos en la Basora chiíta arrestan a soldados británicos que tienen que ser rescatados por la fuerza.

Hay que prestar atención cuando la voz quintaesencial del establishment en cuestiones de política exterior en Estados Unidos, la revista Foreign Affairs, publica un artículo donde el autor argumenta que "la doctrina Bush ha colapsado" y que, en consecuencia, el gobierno no tiene más opción que "abrazar el realismo" y asumir un "giro pragmático". Y pese a las repetidas declaraciones de varias personas que afirman que las tropas estadounidenses podrían quedarse hasta 2009 o aun más allá, el mayor general Douglas Lute, director de operaciones del Comando Central estadounidense (quien supervisa la ocupación de Irak), asevera ahora públicamente que Estados Unidos sacará "números significativos de tropas de Irak en los próximos 12 meses, pese a la violencia continuada".

Pienso que el signo más fuerte de un cambio en el sentir de Estados Unidos es que uno de los candidatos del Partido Republicano para la postulación presidencial de 2008, el senador Chuck Hagel, de Nebraska, diga que el país se está "empantanando más y más en Irak", que el presidente debería reunirse con Cindy Sheehan y que la Casa Blanca está "desconectada de la realidad y está perdiendo la guerra". No importa que Hagel tenga razón o no la tenga. La cuestión importante es que está pugnando por una postulación republicana, y debe suponer que hay votantes republicanos que responderán a la validez de su análisis. De hecho, Hagel se está moviendo más aprisa que los políticos demócratas que puntean, excepción hecha del senador Russel Feingold, de Wisconsin, también candidato a la nominación presidencial, que oficialmente ya hizo un llamado a retirarse de Irak para finales de 2006.

Más hacia la izquierda, hay algunos grupos que hoy llaman a retirada inmediata. Su marcha a Washington fue un claro logro, pues participaron entre 100 mil y 200 mil personas, todavía no las cantidades que se oponían a la guerra de Vietnam, pero en ésta no hay reclutas de clase media. La mayor parte de los soldados pertenecen a las minorías de clase más baja o son blancos pobres. Las últimas encuestas muestran una división de tres vías en la opinión pública estadounidense: una tercera parte favorece una retirada total e inmediata; otra tercera quiere reducir el número de tropas, pero no está lista para una retirada total; la tercera parte restante dice "mantengan el rumbo", usando la frase del presidente Bush, o dice permanezcamos en Irak "hasta cumplir con la tarea", como lo pone el vicepresidente Dick Cheney. Esto parece implicar mucho tiempo. Aquellos situados más en el centro político quieren una retirada programada a fecha fija. The Observer de Londres escribió recientemente que el gobierno británico planea retirar un número sustancial de tropas para la primavera próxima. De inmediato Tony Blair negó esto, pero The Observer no tiene reputación de inventar cuentos.

La gente en el campo de Cheney es realmente inamovible y seguirá impulsando sus puntos de vista. El debate más interesante es el que ocurre entre quienes llaman a una reducción de tropas y a una retirada programada a fecha fija y quienes propugnan por una retirada total e inmediata. En las últimas semanas, virtualmente todos los periódicos importantes de Estados Unidos publican editoriales cuyo tenor es: probablemente Estados Unidos cometió un error al invadir Irak. Pero ahora tiene "responsabilidades" y no puede irse precipitadamente, pues eso daría por resultado una guerra civil. Los llamados "moderados" (que llaman a retirarse en una fecha programada) argumentan que, aunque la invasión inicial fue injustificada, la responsabilidad estadounidense hacia los iraquíes es ayudar al gobierno respaldado por Estados Unidos a que mantenga el orden interno, hasta que pueda demostrar que puede hacerlo por sí mismo. Este grupo blande la amenaza de un quiebre total en el orden nacional de Irak, guerra civil y tal vez otras invasiones (de Irán, Turquía y Arabia Saudita).

La respuesta de quienes favorecen una retirada inmediata es bastante simple. Argumentan que en Irak el orden ya se rompió, que la continuada presencia estadounidense es una de las causas principales de este quiebre, que cualquier día adicional que se permanezca ahí empeora la situación en vez de mejorarla. Finalmente, argumentan que una fecha fija en el futuro no tiene magia porque es mínima la probabilidad de que en tal fecha la situación sea sustancialmente diferente de hoy.

El régimen no sólo perdió la guerra de Irak en el terreno. Pierde más y más el respaldo del público estadounidense, en forma tal que para Bush puede ser irreparable.

Estados Unidos tiene su propio «Gulag»

Por Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

El Washington Post informó la semana pasada que EEUU tiene prisiones secretas fuera de su territorio, controladas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), con unos 100 prisioneros sometidos a torturas prohibidas en territorio estadounidense.

Ciudadanos considerados "sospechosos" de nacionalidades variadas son torturados sistemáticamente en cárceles secretas de la época soviética en un país europeo, en instalaciones similares de Afganistán, Tailandia y de otras cinco naciones no identificadas.

Según el diario, "altos funcionarios estadounidenses" le pidieron no nombrar a los países de Europa oriental por temor a represalias. Hay presos como Khalid Sheikh Mohammed, capturado en marzo de 2003 en Pakistán, cuyo paradero es un misterio, al igual que la suerte de otros detenidos por Estados Unidos bajo acusaciones de terrorismo que constituyen un gran secreto en Washington.

La única prisión "off shore" de EEUU conocida hasta ahora era la base naval de Guantánamo, en Cuba. Un vocero del gobierno tailandés negó que existieran esas prisiones en su país, según la BBC de Londres.

El Washington Post explicó que EEUU creó una red de instalaciones después del 11 de septiembre de 2001, cuando comenzó a detener a quienes considera "altos miembros de la red Al-Qaeda". Amnistía Internacional también denunció casos de detención arbitraria en cárceles cladestinas.

La noticia se conoció justo cuando el Senado de EEUU debate a puertas cerradas por qué ese país decididió invadir a Irak en 2003 con pretextos falsos, en el marco del escándalo producido por la delación de la condición de agente CIA de Valarie Plame, cónyuge del embajador Joseph Wilson, quien se negó a emitir un informe falso certificando que Nigería había vendido uranio a Saddam Hussein.

La filtración del dato sobre Plame, que constituye un delito gravísimo en EEUU, salió de la mismísima oficina del vicepresidente Dean Cheney. En paralelo, Venezuela sigue reclamando la extradición del terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles, protegido por Washington y custodiado en una cárcel migratoria de Texas por "ingreso legal".

El diario añadió que más de 100 sospechosos han pasado por esas cárceles secretas en ocho países, conocidas como "lugares negros". El matutino dijo que no reveló el nombre de los países europeos a petición del Gobierno de EEUU, que teme que la información favorezca a los terroristas o convierta a esas naciones en objetivo de posibles atentados.

CNN consultó al ministro de Justicia de EEUU, Alberto González, pero éste no informó nada y dijo que no podía negar ni confirmar la noticia, invocando razones de seguridad y asegurando que su país cumplia las disposiciones de Ginebra sobre el trato a prisioneros. Tampoco quiso referirse a la situación jurídica de Posada Carriles, ni aclaró si se otorgará o no su extradición. Se limitó a señalar que "el tema está estudiándose en los niveles más altos del gobierno".

La CIA también se negó a comentar el artículo del Washington Post, pero otros individuos de la "comunidad de inteligencia" afirmaron que el gobierno de EEUU justifica esas cárceles en suelo extranjero con sospechosos de pertenecer a Al-Qaeda, porque si los tuviera presos en territorio estadounidense los detenidos podrían elevar sus casos ante los tribunales que podrían interrogarlos durante largos meses.

Para el ex subcomandante Eugene Fidell, un abogado que preside el Instituto Nacional de Justicia Militar, no es ilegal la existencia de esas cárceles, aunque admitió que en su interior podría estarse violando la ley. "Potencialmente las condiciones son medievales", le dijo Fidell a la agencia española EFE.

Remezón a la conciencia

Antes se sabía que en noviembre de 2002 la CIA mató a un prisionero en la llamada "Mina de Sal", nombre en código de una prisión secreta en Afganistán que ahora ha sido trasladada a la Base Aérea Bagram, cerca de Kabul. El prisionero pereció después que un agente CIA ordenó que se le dejara encadenado al suelo de cemento sin ropa de abrigo durante la noche. No se han presentado cargos contra el agente.

En esos centros secretos los agentes están autorizados a usar técnicas "ampliadas" de interrogatorio, con prácticas que violan la Convención de la ONU contra la Tortura, como la inmersión del detenido en agua haciéndole creer que se le va a asfixiar, según se sabe desde 2004.

"Esta administración hace avergonzarse a nuestra nación al buscar mecanismos por la puerta de atrás para saltarse nuestras obligaciones para prevenir la tortura", denunció hoy el congresista demócrata Edward Markey.

Stephen Hadley, Consejero de Seguridad Nacional, dijo hoy que George W. Bush "ha dejado muy claro que Estados Unidos no comete actos de tortura" y que respeta sus obligaciones internacionales. Afirmó que "los mismos principios" rigen en las prisiones secretas, confirmando así que esos lugares existen.

El republicano John McCain, que fue un prisionero de guerra en Vietnam, presentó una enmienda que prohíbe el tratamiento cruel o inhumano de prisioneros bajo custodia de EEUU en cualquier parte del mundo. El proyecto fue aprobado por el Senado casi unánimemente, pero el vicepresidente Dick Cheney y el director de la CIA, Porter Goss, solicitaron que se libere a la CIA de esa obligación. La aprobación final de la enmienda está pendiente en la Cámara de Representantes, pero hasta ahora cuenta con el apoyo expreso de tan sólo 57 legisladores.

Avi Cover, abogado de la organización de DDHH Human Rights First, cree que los centros de detención son ilegales por sí mismos, sin importar lo que pase adentro, según el derecho estadounidense e internacional. A su juicio, EEUU debe informar de su existencia a la Cruz Roja y permitir visitas de esa organización para comprobar las condiciones de detención, pero nada de eso se ha hecho nunca.

El encarcelamiento de personas sin acceso a un abogado o a un juez violaría también las leyes de los países donde se encuentran esas cárceles secretas. Además, los gobiernos europeos que permitieron las prisiones sufrirían la crítica de sus propios ciudadanos y de los países de la Unión Europea.

La paradoja es que las prisiones de la era soviética en Europa Oriental fueron el caballo de batalla de la diplomacia estadounidense para denuncias las violaciones de los derechos humanos por parte de la Unión Soviética", según "The Washington Post".

El diario The New York Times informó en octubre que la CIA subcontrata aviones con empresas ficticias para trasladar secretamente prisioneros a diferentes lugares del mundo, afirmando que los detenidos se incuentran en países donde la tortura es el pan de cada día para los presos. La CIA oculta la propiedad de la compañía Aero Contractor en una red de empresas ficticias que no tienen empleados ni ninguna tarea sino la propiedad de los aviones, aseguró The New York Times.

¿De qué va realmente la guerra "contra el terrorismo"?

Por Lee Sustar, es colaborador habitual de Counterpunch y de Socialist Worker. Su dirección es : [email protected]
http://www.counterpunch.org/sustar10222005.html Traducido para Rebelión por Felisa Sastre

Con el apoyo a la guerra de Irak cayendo en picado ante el referéndum constitucional impuesto este mes en Irak, George W. Bush ha recurrido a su viejo truco de intentar vincular la ocupación estadounidense con los atentados del 11 de septiembre y la "guerra contra el terrorismo".

"Los terroristas consideran Irak el frente fundamental de su guerra contra la humanidad", decía Bush el 6 de octubre en una reunión de la National Endowment for Democracy (NED), "y debemos reconocer que Irak constituye nuestro frente principal en la guerra anti-terrorista".

Una fundación subvencionada por el gobierno, la NED, ha trasvasado dinero a los movimientos políticos partidarios de Estados Unidos en todo el mundo desde los años 80, y últimamente a aquellos implicados en "revoluciones" preparadas con antelación, que han derribado a los gobiernos de Ucrania, Georgia y Kirguizistán . Bush describió el papel de Estados Unidos en Irak como otro ejemplo de "promoción de la democracia" y, asimismo, aludió al 11 de septiembre y a la "buena" campaña en Afganistán para contener las críticas crecientes sobre la política exterior de Washington y las intervenciones militares estadounidenses.

Aludir a la "guerra contra el terrorismo" vinculada con Irak, no siempre ha ayudado a Bush a cambiar las tendencias de las encuestas de opinión. Sin embargo, la Casa Blanca ha conseguido preservar entre republicanos y demócratas el consenso en política exterior sobre el uso ofensivo- y cuando sea necesario- preventivo de la fuerza militar.

Así, halcones demócratas y aspirantes a la presidencia como los senadores Joe Binden y Hillary Clinton siguen los pasos de Kerry y tratan de superar a Bush como campeones de "la seguridad nacional". Incluso algunos sectores del movimiento pacifista son reacios a considerar la ocupación estadounidense de Irak como un eslabón de una maniobra imperial mucho más amplia para controlar el estratégico corredor que va desde el Mediterráneo a Asia Central.

Esta actitud ayuda a crear el espacio político para que Bush, y también los demócratas que apoyan la guerra, hagan uso de la islamofobia para contrarrestrar sus críticas. "Nuestro nuevo enemigo, al igual que ocurría con la ideología comunista, tiene objetivos totalitarios", afirmó Bush en su discurso a la NED, "sus líderes pretenden que se les considere la parte perjudicada; que representan a los pobres contra los enemigos imperiales. La verdad es que tienen ambiciones infinitas de dominación imperial, y desean convertir el mundo entero en pobres, con la excepción de ellos mismos.

Lamentablemente, algunas gentes de la izquierda todavía utilizan una retórica semejante, "Al-Qaeda es clásicamente imperialista, y trata de subvertir el orden social establecido, y reemplazar las infraestructuras culturales e institucionales de sus enemigos con una autocracia jerárquica (de inspiración divina) para escribir el próximo capítulo de la historia humana a su imagen y semejanza", escribe el periodista Sasha Abramsky.

Su trabajo, titulado "Nuestro problema es Al-Qaeda", es el artículo de fondo del número de octubre de The Progressive, una revista que durante décadas se ha significado por su política fundamentalmente pacifista. La portada sólo puede definirse como racista: Bin Laden como un gigante negro con turbante y blandiendo una enorme cimitarra mientras golpea a un escuálido hombre blanco con dos espadas mucho más pequeñas.

Así que, a pesar de los desmanes de los soldados estadounidenses las ciudades iraquíes de Faluya, Tal Afar y Ramadi; de la farsa del referéndum constitucional; de la amplia difusión de los documentos sobre las torturas e incluso de la muerte de presos en las cárceles militares estadounidenses; de las historias divulgadas en todo el mundo sobre el Gulag secreto de Estados Unidos ; de sus amenazas contra Siria e Irán, y de la caída vertiginosa del apoyo a la guerra en Irak, The Progressive ha elegido este momento para ofrecernos a Abramsky actuando como un sargento de reclutamiento para ir a "una guerra justa contra el terrorismo".

Sobre este asunto, Abramsky argumenta que "los progresistas tienen que establecer los términos del debate en lugar de seguir siempre el juego de los conservadores". Apoya la "detención preventiva" para los sospechosos de terrorismo, mientras mantiene una parafernalia democrática como la de los "juicios rápidos"- como si uno pudiera ser llevado ante un tribunal por un delito que todavía no ha cometido.

Abramsky pasa por alto la verdadera historia del Islam político, creado desde los años 50 hasta los 70 por el gobierno de Arabia Saudí y respaldado por Estados Unidos, como baluarte contra el nacionalismo laico y la izquierda en Oriente Próximo. Abramsky, sin duda, conoce que la CIA facilitó dinero, armas y misiles a la resistencia afgana- incluido Osama Bin Laden- en su guerra contra la ocupación rusa del país en los años 80.

Si la corriente islámica de Bin Laden tiene algún atractivo es porque los jóvenes musulmanes crecen bajo regímenes represivos apoyados por Estados Unidos y se enfrentan a las terribles perspectivas económicas que ocasionan las órdenes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

A todo ello hay que añadir una década de sanciones asesinas a Irak; las muertes de 100.000 iraquíes y de casi 2.000 soldados estadounidenses desde el inicio de la invasión; una guerra civil de baja intensidad, alimentada por las autoridades ocupantes; la desaparición de 8.000 millones de dólares con el gobierno iraquí nombrado por Estados Unidos; y la prevista venta de la industria petrolífera del país a corporaciones estadounidenses y occidentales. Además del apoyo de Washington al Muro del Apartheid de Israel en Cisjordania, y la presencia de las tropas estadounidenses en Arabia Saudí.

Abramsky prescinde de todo esto como si no tuviera nada que ver con los atentados del 11 de septiembre ni con las bomba del metro de Londres , y acepta en la práctica las retóricas explicaciones de Bush: "¿por qué nos odian?

"En efecto", escribe, "lo que, al parecer, Al-Qaeda odia más de "Occidente" son sus mejores virtudes: el pluralismos, el racionalismo, la libertad individual, la emancipación de las mujeres, la franqueza y el dinamismo social que suponen el legado más importante de la Ilustración. Estos valores son el contrapunto al tiránico código social idealizado por Al-Qaeda y por los grupos cercanos a ella como los Talibán afganos.

A la vista de las políticas estadounidenses actuales, la hipocresía de todo esto asombrosa: ¿ se puede describir como racional a la sociedad estadounidense, en la que la teoría de la evolución está sometida a continuos ataques por parte de los poderosos fundamentalistas cristianos?

En cuanto a la "libertad individual", en Estados Unidos siempre ha existido una enorme brecha entre lo que se dice en la Constitución y la realidad política de la discriminación racista, en particular en la época de la Patriot Act, de las detenciones y deportaciones de árabes y musulmanes y de otras medidas en pos de "la seguridad nacional".

Respecto a la "emancipación de las mujeres" nunca se ha conseguido en la realidad, algo que resulta evidente tras el ataque al derecho de las mujeres a abortar. ¿Dinamismo social? Abramsky, de algún modo, no tiene en cuenta la polarización económica y de clase que existe en Estados Unidos, y que ha ocasionado la reducción de los salarios reales, el aumento de los índices de pobreza y la mayor concentración de la riqueza en las clases altas desde los años 20.

Abramsky puede que haya ido más allá de lo que lo hacen la mayoría, pero otros liberales y progresistas aceptan al menos parte de su planteamiento. Están equivocados.

La guerra contra el terrorismo de Estados Unidos no es nada más que una justificación ideológica de la proyección agresiva del poder imperial estadounidense en el exterior- y una represión para cualquier desafío serio al sistema que pudiera producirse en casa. Las diatribas islamófobas son una forma de encubrir esta realidad.

Lo que tiene que hacer el movimiento pacifista no consiste en reconducir la guerra contra el terrorismo para que sea más efectiva, sino en oponerse a ella.

Los iraquíes apoyan los atentados contra las tropas británicas

Por Sean Rayment, ZNet. Publicado en el Daily Telegraph, el 23 de octubre de 2005. Traducido para Rebelión por Felisa Sastre

Según ha revelado una encuesta militar secreta, realizada por orden de oficiales de alto rango, millones de Iraquíes creen que los atentados suicidas contra las tropas británicas (suicide attacks against British troops) están justificados.

La encuesta, ordenada por el Ministerio de Defensa, y a la que ha tenido acceso el Sunday Telegraph, muestra que más del 65 % de los ciudadanos iraquíes apoya los atentados y menos del uno por ciento consideran que la implicación militar de los aliados esté ayudando a mejorar la seguridad en su país, lo que demuestra por primera ver la intensidad de los sentimientos anti-occidentales en Irak ( the true strength of anti-Western feeling in Iraq ) dos años y medio después de la sangrienta ocupación.

El estudio de ámbito nacional indica, asimismo, que la coalición ha perdido la batalla para ganarse los corazones y las mentes del pueblo iraquí, que Tony Blair y George W. Bush creían era fundamental para establecer un país seguro y a salvo.

Los resultados de la encuesta se conocieron ayer, cuando se hizo público que el teniente coronel Nick Henderson, oficial al mando de los Coldstream Guards en Basora, responsables de la seguridad en la zona, había presentado su dimisión al ejército. Hace poco, Henderson había expresado su preocupación por la falta de vehículos armados para sus hombres, otro de los cuales murió en un atentado en Basora la semana pasada.

La encuesta secreta parece contradecir las afirmaciones del general sir Mike Jackson, jefe de recursos de personal, que hace sólo unos días felicitaba a los soldados británicos por "apoyar al pueblo iraquí en la construcción de un Irak nuevo y mejor".

Andrew Robathan, antiguo miembro de las SAS (N.T.: Fuerzas especiales del ejército británico)) y ministro del gobierno conservador en la sombra, ha declarado anoche que la encuesta pone al descubierto el completo fracaso de la política gubernamental. "Esto deja claro que la política del Gobierno para ganarse los corazones y las mentes ha sido desastrosa, por lo que la coalición es ahora parte del problema y no la solución".

"No estoy defendiendo que nos vayamos pero los soldados británicos están exponiendo sus vidas en el frente por una causa que no tiene el apoyo del pueblo iraquí, así que tenemos que hacernos la siguiente pregunta: ¿qué estamos haciendo allí?".

El Sunday Telegraph reveló el mes pasado que se había dado carpetazo a un plan de retirada inminente de las tropas británicas dada la situación de inseguridad, y proclamando que Irak se estaba convirtiendo rápidamente en el "Vietnam de Gran Bretaña".

La encuesta ha sido realizada por un equipo de investigadores de una universidad iraquí cuyo nombre no se ha revelado por razones de seguridad, ya que los datos recopilados iban a ser utilizados por las fuerzas de la coalición.

La encuesta muestra que:

  • El cuarenta y cinco por ciento de los iraquíes cree que los atentados contra las tropas estadounidenses y británicas están justificados; en la provincia de Maysan, controlada por los británicos llega al 65 por ciento.
  • El 82 % se "oponen con todas sus fuerzas" a la presencia de las tropas de la coalición.
  • Menos del uno por ciento de la población cree que las fuerzas de la coalición son responsables de cierta mejoría en la seguridad.
  • El 67 por ciento de los iraquíes se siente menos seguro debido a la ocupación.
  • El 43 % cree que las condiciones para la paz y la estabilidad han empeorado.
  • El 72 por ciento no confía en las fuerzas multinacionales.

La encuesta de opinión, realizada en agosto, también desacredita las afirmaciones de los dos Gobiernos, estadounidense y británico, en el sentido de que el bienestar general de los iraquíes medios estaba mejorando en el Irak pos-Saddam.

Los resultados difieren notablemente del estudio realizado por la BBC en marzo de 2004, en los que el abrumador consenso entre los 2.500 iraquíes consultados fue que la cosas iban bien y el número de los encuestados que apoyaban la guerra era mayor que el de quienes se oponían a ella.

Con el encabezamiento de "Justificación de los atentados violentos", la nueva encuesta muestra que el 65 por ciento de la gente en la provincia de Maysan- una de las cuatro que controlan los británicos- cree que los atentados contra las fuerzas de la coalición están justificados.

La encuesta ofrece el perfil de quienes probablemente llevan a cabo los atentados contra las tropas británicas y estadounidenses, a quienes define como "hombres menores de 26 años, la mayoría buscando un puesto de trabajo en las últimas cuatro semanas" y considera mucho menos probable que sean personas con suficiente dinero para cubrir sus necesidades materiales.

Inmediatamente después de la guerra, la coalición se embarcó en una campaña de reconstrucción con la que esperaba mejorar el suministro de electricidad y la calidad del agua potable, en lo que parecen haber fracasado, ya que la encuesta revela que el 71 por ciento de la gente en raras ocasiones dispone de agua limpia; el 47 por ciento nunca tiene suficiente electricidad; el 70 por ciento afirma que su sistema de alcantarillado raramente funciona; y el 40 % de los iraquíes del sur está en paro.

Sin embargo, el presidente iraquí, Jalal Talabani pedía anoche que se quedaran las tropas británicas."Se produciría el caos y quizás la guerra civil", dijo. "Ahora estamos luchando contra una guerra mundial que los terroristas han declarado en contra de la civilización, la democracia, el progreso y en contra de los valores de la humanidad. Si las tropas británicas se marchan, los terroristas dirán: ‘ Mira, hemos impuesto nuestra voluntad sobre las más fuerzas armadas más potentes del mundo y el terrorismo es el camino para obligar a los europeos a rendirse.

Irak: la privatización de la guerra

Por Diego Pérez Villar, «El Corresponsal», Medio Oriente y Africa

La guerra es parte del mercado, un negocio altamente rentable en el que al menos 90 compañías privadas se disputan ganancias por cien mil millones de dólares, que podrían duplicarse en sólo cinco años. En ese escenario, el 10 por ciento de los soldados en operaciones pertenece al ámbito privado y tanto pueden operar para defender una causa como la contraria. Esos mercenarios, generalmente reclutados en países en desarrollo, son los encargados de hacer el trabajo sucio que los ejércitos regulares prefieren eludir.

La guerra desarrollada por los Estados Unidos en Irak es un arquetipo de las nuevas metodologías de "trabajo militar", en el que la privatización es uno de los nuevos parámetros impuestos por el sistema. El analista Peter Singer señala en su libro "Guerreros asociados: el ascenso de la industria militar privatizada" que aproximadamente 90 compañías privadas actúan en el mercado global de las actuales guerras existentes en el mundo, con un nivel de negocios que supera los cien mil millones de dólares que podrían duplicarse al año 2010. Conforme a la información obtenida sobre la presencia de mercenarios privados en el conflicto, de cada 10 soldados pertenecientes a elementos orgánicos de algún país con presencia oficial en territorio iraquí, uno de ellos es mercenario suministrado por empresas privadas de seguridad.

Una de las razones principales de esta presencia privada, es que los ejércitos modernos pertenecientes a las potencias no quieren hacer el "trabajo sucio" de la guerra. Asesorados por los estrategas encabezados por Estados Unidos y sus aliados, la guerra de Irak se transformó en un gigantesco negocio, en el que la privatización les ofrece a los gobiernos las siguientes ventajas:

- Evita que en las bajas producidas por las acciones bélicas más agresivas aparezcan efectivos militares, tema al cual la opinión pública norteamericana está especialmente sensibilizada.

- Permite que el ejército de los Estados Unidos encargue a los mercenarios las "tareas sucias" -asesinatos, masacres, torturas y atentados- que no pueden imputarse a los uniformados norteamericanos, en especial después de las serias denuncias que fueron realizadas al respecto.

- Los mercenarios extranjeros y en especial de los países latinoamericanos o africanos son más baratos y eficientes que los militares regulares. Debe recordarse que cada soldado norteamericano representa para su país un gasto superior a los veinte mil dólares por mes, mientras que un mercenario no supera los diez mil por todo concepto.

La presencia de los empresarios privados en los conflictos recientes evolucionó con mayor énfasis en la guerra en la ex Yugoslavia. En esta guerra, la presencia de los mercenarios extranjeros reclutados creció proporcionalmente con la intensidad del conflicto. Como parte de esta historia, es posible mencionar el caso de un oficial del ejército argentino que se fugó herido del Hospital Militar Central de Buenos Aires y reapareció como jefe de las fuerzas especiales croatas, de cuyas fuerzas armadas regulares es actualmente uno de los oficiales de mayor jerarquía.

Entre la presencia confirmada de latinos en Irak, figuran al menos ciento veinte chilenos y algunos argentinos, que fueron reclutados y entrenados básicamente en Chile, para posteriormente profundizar su entrenamiento en los Estados Unidos y desde allí movilizarse hacia Bagdad para desempeñar sus tareas. La empresa que desarrolla esta actividad en Chile es Blackwater USA, que asegura que el único país latino en el que han contratado comandos para Irak, es Chile. Debe recordarse que la infantería de marina de Chile, considerada altamente adiestrada en tareas de combate no convencional, se denomina a sí misma como la "hermana menor" del cuerpo de "marines" de los Estados Unidos.

Según el diario 'The Guardian', el presidente de Blackwater USA, Gary Jackson, declaró que la empresa "va hasta el fin del mundo en busca de profesionales y los comandos chilenos son muy, muy profesionales y se ajustan al sistema Blackwater". Por este caso, el ministerio público militar chileno presentó una denuncia ante el Juzgado Militar de Santiago contra el empresario José Miguel Pizarro Ovalle y otras 3 personas, acusados de los delitos de "formación de grupo de combate armado" y "usurpación de funciones propias de las Fuerzas Armadas y de Orden".

Mercenarios en las guerras modernas

Los riesgos que amenazan a los más de quince mil mercenarios extranjeros en Irak, se han agravado a medida que se complica la situación en Irak. A pesar de los deseos del Pentágono, la guerra de Irak no va como esperaba y la ocupación militar encuentra mayor resistencia, amenazando con convertirse en una prolongada "guerra de liberación", tal como ocurrió en Argelia y Vietnam.

Los mercenarios más cotizados en el mercado son los sudafricanos, fogueados en Namibia, seguidos por los ingleses experimentados en la guerra en Irlanda del Norte y los serbio-bosnios de las tropas de élite que sitiaron Sarajevo, tristemente conocidos como "Los Arkanes", en honor a su creador y jefe de apellido Arkan. Los miembros de la empresa Blackwater USA desarrollan una intensa actividad en Irak. Fue creada por ex oficiales vinculados a la CIA y al gobierno norteamericano y para tener una idea de la magnitud de los riesgos de sus hombres, cabe recordar que a esa empresa pertenecían los cuatro agentes de seguridad que fueron muertos en Fallujah y cuyos cuerpos fueron exhibidos al mundo, mutilados y colgados de un puente.

Para los mercenarios es una oferta laboral más, que le permite desarrollar la única capacidad que desarrollaron: hacer la guerra.

El Pentágono oculta información sobre la muerte de mercenarios en Iraq

Por Patrick Martín, Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Beatriz Morales

El incidente tuvo lugar el 20 de septiembre en Duluiya, una ciudad sobre el Tigris [1], cuando un convoy de mercenarios [2] de Kellogg Brown & Root (KBR), una empresa subsidiaria de la corporación Hulliburton, se equivocó de camino cuando se dirigía a una base militar. Según un reportaje de un periódico británico conservador, The Daily Telegraph de 22 de octubre, "[…] mientras los camiones trataban desesperadamente de dar la vuelta, docenas de resistentes árabes sunníes, que empuñaban lanza-misiles y rifles automáticos, emergieron de sus casas". Dos mercenarios murieron en el tiroteo que hubo a continuación. Otros dos sobrevivieron a los disparos iniciales, pero luego fueron sacados a rastras fuera de los camiones, obligados a arrodillarse en la calle ante los habitantes y ejecutados. Sus cuerpos fueron quemados. Los residentes empezaron a aplaudir y a cantar en apoyo a la resistencia, y echaron paja y otros materiales inflamables al fuego. Otros dos mercenarios sobrevivieron al ataque y fueron rescatados por soldados estadounidenses.

La violencia de Duluiya revela mucho más acerca de los verdaderos sentimientos del pueblo iraquí -odia a las fuerzas de ocupación estadounidenses y a sus sirvientes civiles- que los votos emitidos en el referéndum organizado por la Administración estadounidense y su régimen títere en Bagdad.

La celebración popular por las muertes de los mercenarios recuerda el ataque que mató a cuatro mercenarios de [la empresa de seguridad] Blackwater Security en Faluya en la primavera de 2004. La Administración y los medios de comunicación estadounidenses dieron una enorme publicidad a aquel suceso. El vídeo de los cuerpos ardiendo de los mercenarios fue mostrado repetidamente en la televisión estadounidense con la finalidad de describir a los resistentes iraquíes como salvajes. (Nunca se ha emitido un video similar que muestre a civiles iraquíes abrasados por los bombardeos estadounidenses.)

Faluya ha sido dos veces el objetivo de invasiones totales, la primera vez en abril de 2004, justo después de que los mercenarios fueran asesinados, cuando la resistencia combatió tan ferozmente que el Ejército estadounidense se echaba atrás y negociaba un alto el fuego. El segundo asalto, en noviembre-diciembre de 2004, [el Pentágono] recurrió a un ataque masivo para arrasar la ciudad. Prácticamente toda la población huyó de la ciudad y apenas ha regresado la mitad.

Según The Telegraph, que ha apoyado fervientemente tanto a la Administración Bush como la guerra de Iraq, el Pentágono tiene razones políticas para guardar silencio en relación con los asesinatos de Duluiya. "Quizá los funcionarios estadounidenses suprimieron los detalles del ataque del 20 de septiembre por temor a la reacción de la opinión pública estadounidense, entre la que está disminuyendo el apoyo a la guerra", escribió el periódico. El ataque ocurrió a menos de un mes del referéndum sobre la nueva Constitución iraquí, en un periodo en el cual la Administración Bush tenía dificultades para afirmar que se estuvieran haciendo grandes progresos para pacificar el país. The Telegraph añadía que, a pesar del optimismo oficial, las condiciones en el [denominado] "Triángulo sunní" se estaban haciendo más difíciles para la ocupación. Los combatientes tanto iraquíes como extranjeros podían moverse por la región con mayor libertad, basándose en el apoyo popular de ciudades como Duluiya. "Si los estadounidenses no tapan estos agujeros, no parece posible que se pueda ganar la guerra. Las esperanzas de progreso se hacen más remotas. La resistencia en la provincia oriental de Saladino se está haciendo más intensa, más mortífera y más sofisticada", indicaba el periódico: "Hasta las patrullas de rutina resultan muy peligrosas".

Una realidad que se desmorona

Un portavoz del Ejército estadounidense confirmó los detalles del incidente después de que se publicara en Londres la noticia sobre Duluiya, pero no dio explicaciones de por qué había transcurrido más de un mes desde que se hizo pública la noticia. Según se calcula, desde que empezó la guerra en Iraq en abril de 2003 han muerto en este país un total de 320 mercenarios civiles no iraquíes [3].

Un factor fundamental en relación con la decisión de guardar silencio respecto al ataque de Duluiya tiene que ver, indudablemente, con el desmoronamiento del apoyo político estadounidense a la guerra. En los últimos diez días ha habido una corriente constante de noticias desfavorables relacionadas con Iraq. Esto ha sido completamente ensombrecido, dentro del volumen de la cobertura estadounidense, por reportajes acerca del referéndum y de la sesión del juicio a Sadam Husein y a varios de sus colaboradores el pasado 19 de octubre. Pero son mucho más significativos los indicios del deterioro de las condiciones sobre el terreno.

El 14 de octubre el diario The New York Times informaba de que funcionarios del Pentágono han aumentado en un 20% la cantidad de fuerzas de seguridad iraquíes que se calcula hacen falta para derrotar a la resistencia, de 270.000 a 325.000 hombres para 2007. Al menos sobre el papel, el número actual de fuerzas de seguridad controladas por los estadounidenses es de 356.000 hombres, mientras que 156.000 soldados estadounidenses [4] se combinan con 200.000 militares y policías iraquíes, cuya lealtad y efectividad son dudosas.

Al día siguiente, el mando estadounidense en Bagdad publicó unas cifras que mostraban que el número semanal de ataques de la resistencia había aumentado constantemente desde abril de 2003 hasta el presente, lo que contradecía las afirmaciones de que había habido progresos en la campaña militar contra la aquélla. En febrero y marzo de 2004 los ataques [de la resistencia] llegaron a 200 a la semana. La cifra se duplicó el año pasado y continúa aumentando hasta llegar a 723 ataques en al primera semana de octubre [5].

El 16 de octubre, The Washington Post, otro periódico cuyos editoriales apoyan fervientemente la guerra estadounidense, informaba de pasada de que las guerrillas anti-estadounidenses operan abiertamente en la capital iraquí. "En los bastiones de la resistencia, como el barrio de Doura al sur de Bagdad", afirma el periódico, "centenares de hombres armados se apoderan de las calles".

Cuatro días después la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, declaró al Comité de Relaciones Exteriores del Senado que los soldados estadounidenses podrían seguir luchando en Iraq indefinidamente. Se negó a declarar que los soldados estadounidenses podrían salir de Iraq en cinco o incluso diez años. En respuesta a las preguntas de los senadores que expresaban su pesimismo acerca del esfuerzo realizado por Estados Unidos en Iraq, Rice reconoció, "Sí, comprendo, puede que la cosa no funcione".

Notas de IraqSolidaridad:

1. Duluiya se encuentra en la provincia de Saladino.

2. Contractor, traducido habitualmente como contratista, mercenario.

3. 278 según la lista parcial elaborada por Iraq Coalition Casualties: http://icasualties.org/oif/Civ.aspx.

4. El pasado jueves, 27 de octubre el portavoz del Pentágono, Lawrence di Rita, informaba que EEUU tiene ahora en Iraq 161.000 combatientes. Véase en IraqSolidaridad: TEXTO DE HOY TROPAS.

5. Octubre ha sido el mes más mortífero para EEUU de 2005, con 76 soldados muertos en combate.


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