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Cuando The New York Times descubrió al Sur

None | 1 de Enero de 2006 a las 00:00

Para felicidad de los historiadores y de los cibernautas con alma de arqueólogos, The New York Times ha puesto a disposición del público en Internet, el archivo electrónico del periódico desde la edición del 18 de septiembre de 1851, el día que salió a la calle por primera vez con la intención de "publicarse cada mañana, a excepción del domingo, durante muchos años por venir".

La lectura de las novedades de América Latina y cómo debutaron los países de la región en el legendario diario ese primer año de publicación, es un viaje fascinante a los días en que los corresponsales extranjeros eran capitanes de vapores y pasajeros con bitácora que contaban lo que vieron en remotos puertos a través de prismas sesgados sólo por el asombro.

Eran tiempos en que los periódicos podían darse el gusto de informar de revoluciones y terremotos en las mismas páginas en las que se advertía al público que no estaba pasando nada en alguna parte del mundo. Entonces el aburrimiento también era noticia.

"No hay casi nada para reportar de interés en este punto por el presente correo. Los negocios en las últimas tres o cuatro semanas han estado realmente tediosos", señalaba un nota el 22 de septiembre de 1851 bajo el título "Asuntos de Panamá".

Pero con esa mismo atrevimiento, los pasajeros corresponsales arribaban jadeantes al puerto de Nueva York para relatar elecciones, invasiones y guerras en lugares que algunas veces ni el reportero que tomaba las notas estaba seguro de su ortografía.

Gracias a un conato de invasión, justamente, Cuba fue motivo de atención por primera vez en el Times el mismísimo día de su primera edición. No se presentó la nota en un formato de noticia, porque, como lo explicaba el periódico, el hecho ya había sido ampliamente divulgado. Se trataba de un extenso y duro editorial en el que el diario lamentó que "al menos por ahora, los habitantes de Cuba no desean la libertad".

El editorial fue escrito a raíz de una fallida invasión a la isla de unos 400 aventureros, la mayoría jóvenes estadounidenses mal informados, que zarparon en agosto de Nueva Orleans al mando de un español de apellido López bajo la falsa idea de que llegarían a brindar apoyo a una sublevación interna contra el yugo español.

En ese siglo, como en los venideros, era muy frecuente que Estados Unidos sirviera de plataforma para lanzar expediciones de liberación de Cuba.

"Ha habido una buena dosis de simpatía en Estados Unidos con el proyecto de revolucionar a Cuba", afirmaba el editorial. "La isla es grande, rica y con recursos sin explotar; los americanos naturalmente piensan que no está bien atendida ahora, y se les antoja la tarea de cultivar su tierra, gobernar a su gente y percibir sus altos ingresos"

El encantamiento libertario con Cuba preucupaba al presidente de Estados Unidos, Millard Fillmore, quien dedicó una buena parte de su discurso de fin de año (1851) ante la Cámara de Representantes, para anunciar que pondría estrictos controles a "cubanos y otros extranjeros que, en lugar de desanimarse con el fracaso [de invasiones previas] han abusado de nuevo de la hospitalidad de este país para convertirlo en el escenario del equipamiento de otra expedición militar contra esa posesión de su majestad Católica"

Parte de la derrota, según el editorial, se debió a que la población cubana rechazó a los expedicionarios y los trató como piratas y rufianes. De ahí la conclusión de que Cuba no deseaba la libertad. Al mismo tiempo el periódico sostenía que no se debían estimular nuevas expediciones porque violaban la ley de Estados Unidos y la de Cuba.

Días después del editorial, la situación en Cuba se calmó.

A su llegada a Nueva York el 23 de septiembre de 1851, el capitán Windle del vapor Cherokee, propiedad del servicio de correos de Estados Unidos, reportó que las noticias de La Habana, "no son importantes" y agregó: "La isla está perfectamente tranquila y los prospectos de los negocios están mejorando".

El debut de Chile en el legendario diario de Nueva York fue ensombrecido por un error de titulación que probablemente lo motivó un antojo gastronómico del editor. El titular de la nota, publicada el 7 de octubre decía "From Chili", un potpurrí de noticias que incluía detalles de tres terremotos leves, los montos de un préstamo al país suramericano y los resultados de las elecciones presidenciales en las que venció "el señor don Montt" como se refirió en español el articulitsa al presidente electo Manuel Montt. Esta última noticia tendría un desenlace telúrico en los días siguientes.

A través de una cadena de relatos que pasaron de vapor en vapor hasta llegar a oídos de un brigadier francés que viajó del puerto peruano del Callao a Panamá, el diario reportó "la importante pero desagradable información de que una revolución ha estallado en Chile y que muchas de las tropas se han declarado en favor del general Santa Cruz para presidente".

Coquimbo y otras ciudadades fueron tomadas por el nuevo partido, agregó la nota.

El reporte quería referirse al general Jose María de la Cruz, no Santa Cruz, quien se alzó contra el oficialista Montt convencido de que se había cometido un fraude en las elecciones.

La primera vez que Venezuela apareció en el Times fue gracias a un reporte muy apacible del puerto de "La Guayra" fechado el primero de noviembre de 1851.

"Me alegra informar que este país está tranquilo y libre de conmociones internas. La gente, contenta y feliz, sigue la pacífica ocupación de la vida y sin soñar con guerras ni rumores de guerra".

Colombia, que entonces se llamaba República de la Nueva Granada, llegó a las páginas del diario con novedades desde Panamá, uno de sus departamentos. Explicaba la nota del 22 de septiembre que los comerciantes locales estaban muy preocupados por la posibilidad de que Nicaragua "rompa la ruta de Panamá". Cuatro días antes, el diario había publicado un análisis sobre la factibilida de una ruta de tránsito entre ambos océanos a través del Lago Nicaragua. Por vía de esa discusión ingresó por primera vez el nombre del país centroamericano a la publicación.

El canal no estaba construido pero funcionaba un ferrocarril que unía las costas del Pacífico y el Atlántico y que esporádicamente era objeto de asaltos como el que reportó en octubre el diario. El tren que llevaba oro entre las dos costas con destino final Ohio, fue asaltado.

Fue en Panamá donde los corresponsales del diario se enteraron de una nueva conflagración políticia en la región. "Declaración de Guerra del gobierno de la Nueva Granada contra Chile, Perú y cualquiera otra nación y pueblo que sea sospechoso de simpatizar con la expedición de Flores y enemigo del Ecuador", decía el sumario de la nota del 18 de mayo de 1852.

Brasil era entonces el país de Suramérica con mayor comercio con Estados Unidos. Su presentación a los lectores del Times se produjo en la edición del 6 de octubre de 1851 con una nota que advertía que el comercio entre ambos países era más voluminoso que con todos los demás del área sumados. En 1850 Estados Unidos importó productos de Brasil tales como café, cobre, chancletas y cacao por $9 millones 324 mil 429.

De Perú supieron los lectores del Times en 1851 por la noticia de que el comandnate José Rufino Echenique no había formado su gabinete aunque había grandes posibilidades de un entendimiento entre el presidente y el Congreso. "La paz prevalece a lo largo del país", informaba el despacho.

Desde Buenos Ayres, escrito así por el diario, el capitán Lef Lefevre, se presentó con un inventario noticioso que hablaba de la saturación del mercado de la ciudad con productos extranjeros en contraste con la escasez de productos locales. También reportó las fuertes lluvias que azotaron esa zona en agosto.

Un año después el buque correo británico Severn, llevó a Nueva York los relatos verbales de eventos más tumultuosos en Buenos Ayres. "Una revolución ha estallado en Buenos Ayres", decía la noticia. "Manuel G. Pinto ha sido nombrado gobernador sin oposición ni derramamiento de sangre. Urquiza partió de Buenos Ayres el 9 de septiembre con los ministros de Inglaterra, Francia y Estados Unidos hacia Santa Fe".

El general Justo José Urquiza era el jefe de un movimiento que pretendía derrocar al dictador argentino Juan Manuel de Rosas. Pinto, también general, fue el gobernador provisional de Buenos Aires.

La gigantesca base de datos del periódico a la cual se accede pagando precios no muy cómodos por cada nota capturada, ofrece una copia electrónica en el formato PDF de la noticia tal y como apareció en el periódico que desde su primer día prometió, según palabras de su fundador y director Henry Jarvis Raymond:

"No vamos a escribir como apasionados, a menos que sea necesario, y haremos hincapié en apasionarnos lo menos posible".


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