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Las palabras, el hambre y las colas

None | 16 de Enero de 2006 a las 00:00

El dios americano de las palabras

Por Manuel Talens, escritor español. Este artículo apareció en traducción inglesa del autor, revisada por Nancy Almendras, en la edición del 12 de enero de 2006 del periódico electrónico Axis of Logic (www.axisoflogic.com/artman/publish/article_20613.shtml). Nancy Almendras y Manuel Talens son miembros de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística ([email protected]).

Comentario editorial de Axis of Logia: El pasado octubre tuve el privilegio de dirigirme a los ciudadanos de la hermosa ciudad venezolana de La Victoria (que tiene una población de 130 000 habitantes, a una hora de distancia al oeste de Caracas). El título de mi conferencia en dos partes fue El imperio corporativo global y el sueño americano. Durante la charla, corregí a quienes se refirieron a Estados Unidos como "América" y a quienes me llamaron "americano". ¡Les recordé que Estados Unidos no es en absoluto un país "americano"! Al contrario, expliqué, Estados Unidos no es más o menos que una gran y poderosa colonia europea localizada en "las Américas". Luego, señalé con el dedo la tierra bajo la tarima sobre la que hablaba y declaré, "¡Esto es América! ¡Ahora mismo estamos en América!" En este ensayo, Manuel Talens explica y aclara el uso y el mal uso que les damos a los nombres y su importancia. Es digno de una lectura cuidadosa. Su ensayo me recuerda un verso en la estrofa inicial del Tao te Ching: "El nombre que puede pronunciarse no es el nombre constante". Les Blough, Editor

«En el principio existía aquel que es la Palabra y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios». Así, de una manera tan semiótica, arranca el evangelio de San Juan. Los otros tres, de Mateo, Marcos y Lucas, son menos imaginativos y, por eso, la exégesis suele atribuirles un valor literario inferior cuando los compara con la obra maestra del autor del Apocalipsis. Juan, que era un hombre culto y un magnífico novelista avant la lettre, no dudó en afirmar que el ser comienza con la palabra. Dicho de otra manera, sin palabra nada existe, pues cualquier ente real o de ficción, cualquier objeto o cualquier idea, necesitan ser nombrados para poder atravesar ese espacio que llamamos vida.

Pero los nombres no se deben al azar y pertenecen a la categoría de los códigos inconscientes, como bien han señalado los psicoanalistas de estirpe lacaniana, tan devotos del significado oculto del lenguaje. Uno de ellos, Aldo Naouri, cuenta en su libro de divulgación Madres e hijas el caso de un joven parisino que se fue dando un portazo de la fábrica que iba a heredar, porque no soportaba la manera en que su padre –un racista convencido– trataba al personal magrebí. Más tarde, el joven tuvo una hija, cuyo nombre, Houria, plasmaba a la perfección dicha ruptura con el pasado: Houria, en lengua árabe, significa «independencia». Otro caso, mucho más simpático, era el de una mujer que padeció toda su vida de resfriados. Como por casualidad, llamó a su hijo Geffroy, que en francés significa fonéticamente «tengo frío».

Y ahora, sentadas las premisas de mi exposición, me centraré en el nombre de un país que recientemente fue objeto de enconados debates en los intercambios internéticos del foro plurinacional de traducción al que pertenezco. El nombre no es otro que The United States of America, alias America. Sí, los ciudadanos de Estados Unidos llaman América a su propio país y, en consecuencia, se autodenominan «americanos». Sin embargo, América es todo un continente, con más de treinta países, grandes y pequeños, que podrían reclamar con el mismo derecho llamarse así. Nos encontramos, por lo tanto, ante un caso flagrante de apropiación indebida y unilateral de un nombre común, algo que en clave retórica podríamos calificar de sinécdoque o metonimia, es decir, el trasvase de significado desde un término que designa un todo hasta una sola de sus partes.

Consciente del disparate, un argentino llamado Emilio Stevanovich –el intérprete más joven que ha tenido la ONU–, acuñó durante la guerra fría la denominación de Estados Unidos de Norteamérica, pero tuvo poco éxito, pues conduce a una nueva metonimia igual de ilícita: la del gentilicio «norteamericano». Basta con echar un vistazo a cualquier atlas para ver que en América del Norte, además de Estados Unidos, también «existen» Canadá y México, asimismo norteamericanos.

Recientemente he visto la última película de Jean–Luc Godard, Éloge de l"amour, un lúcido y despiadado ejercicio sobre la memoria, y en ella el director deja bien claro que Estados Unidos ha robado el nombre que utiliza. En la escena que a mí más me impresionó vemos a un abogado hollywoodense adquiriendo los derechos cinematográficos de los avatares durante la Resistencia francesa de un viejo matrimonio de judíos. Lee el contrato en inglés y un intérprete traduce para la familia. En un momento dado, cuando dice que los compradores son americanos, la nieta del matrimonio –militante contra la globalización neoliberal– lo interrumpe: «¿Qué americanos?», pregunta. «De Estados Unidos», responde sorprendido el otro. «Pero los brasileños son también Estados Unidos», replica la joven. «De los Estados Unidos del Norte», continúa el abogado. «Los mexicanos también están en el norte y son Estados Unidos. Lo que pasa es que ustedes no tienen nombre, ni memoria.» Poco después, en un contrapunto extraordinario, aprendemos que el matrimonio, cuyo apellido original era Samuel, ha conservado hasta la fecha el que utilizaban en tiempos de la Resistencia, Baillard, porque ellos sí tienen nombre, y no lo quieren olvidar.

Por supuesto, los causantes de la metonimia America ni siquiera se plantean el trastorno que causa su impostura, pero en los aledaños del imperio se ha intentado remediar este escollo semántico. Los términos «yanqui» o «gringo» hubieran servido, pero son despectivos, como también lo es el malévolo «usano» –de USA, pero peligrosamente limítrofe con gusano– sugerido por el periodista español Julio Camba.

Por fin, apareció la designación «estadounidense» (los mexicanos lo escriben "estadounidense" y los franceses han comenzado tímidamente a utilizar étasunien), que parece más neutral, pero el arreglo dista de ser perfecto, ya que el nombre oficial de la antigua Nueva España es Estados Unidos Mexicanos y, al menos en teoría, los nietos de Cuauhtemoc son también –y con toda la razón– estadounidenses.

Las complicaciones no terminan aquí, pues no solamente los ciudadanos de Estados Unidos carecen de nombre –lo cual ya es grave–, sino que el binomio «Estados Unidos» tampoco es un nombre en sentido estricto. En general, los países suelen tener un apelativo claramente identificable –Australia, Gabón o Venezuela, por citar tres al azar– y nadie utiliza circunlocuciones extrañas a la hora de nombrarlos, pues una cosa es que existan la República Francesa o el Reino de Marruecos y otra muy distinta que nos refiramos a ellos así, salvo en documentos legales. En cambio, un nombre tan absurdo como Estados Unidos de América ha necesitado la creación de abreviaturas. En inglés la sigla es USA. ¿Y en nuestra lengua? La discusión en el foro al que me refería antes empezó cuando se intentó unificar la grafía castellana de la abreviatura de marras, con vistas a establecer los criterios editoriales de una revista electrónica que hemos empezado a publicar. Fue entonces cuando nos dimos cuenta del galimatías en que se ha enredado la cuestión, pues, en España, el libro de estilo de El País recomienda EE UU –separado y sin puntos–, El Mundo opta por EEUU –junto y sin puntos–, el Abc y La Vanguardia se ciñen al académico EE.UU. –junto y con puntos– y el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de Manuel Seco escribe EE. UU. –separado y con puntos–, mientras que el Manual de español urgente de la Agencia EFE prefiere EUA (Estados Unidos de América) y una rápida visita a la Red permite ver que, por ejemplo, el periódico mexicano La Reforma utiliza EU y El Mercurio chileno indistintamente EEUU o EE.UU. Elegir, en tales condiciones, equivale a una lotería.

Una última posibilidad, que recientemente me ha sugerido un compañero, sería renunciar por completo a traducir la sigla inglesa del país y derivar de ésta el nombre de sus habitantes, que pasarían a ser «usamericanos», es decir, americanos de USA. Eso acabaría de una vez por todas con la metonimia original y con las discordancias citadas más arriba.

Está claro que a estas alturas de la historia, y dado el peso político planetario de Estados Unidos, nos enfrentamos a un problema insoluble, susceptible de análisis pero carente de remedio. Es irrebatible que tantas discrepancias sugieren, como poco, una relación conflictiva de todos nosotros, los periféricos, con esa nación que desde principios del siglo XX se arrogó el papel de gendarme del universo.

Pero volvamos a Lacan, para quien nada en las palabras es casual: si fuese cierto que somos lo que nos dicta el nombre o el apellido que llevamos, algunos patronímicos muy cargados de sentido imprimirían carácter a su portador. Veamos un ejemplo: Fidel Castro permanece «fiel» a unos postulados que le bloquean en gran medida la posibilidad de desviacionismo; su apellido, del latín castrum («campamento», origen del término castellano «castrense»), me recuerda los tiempos del bachillerato, cuando traducíamos en clase largos fragmentos de La guerra de las Galias, de Julio César. Supongo que alguien habrá señalado ya estos detalles del líder cubano, que me parecen de una evidencia cristalina: tengo para mí que estaba predestinado a ser un inflexible soldado y que sus estudios iniciales de abogacía fueron solamente un desvío fugaz.

Veamos un segundo ejemplo, éste graciosísimo: Jacques Chirac, el actual Presidente francés, instaló un circuito de retretes para alivio de paseantes en las calles de París cuando fue alcalde de dicha ciudad. Eran bastante lujosos y se accedía a ellos a cambio de unas monedas. Quién sabe si, muy a su pesar, cumplió inconscientemente con el destino de su apellido –o al menos los franceses lo entendieron así–, pues en lenguaje vulgar las dos sílabas de Chirac complementan lo escatológico (del verbo chier, cagar) y lo económico (del verbo raquer, pagar), de tal manera que a los pocos días de inaugurar los retretes corría por toda Francia el siguiente eslogan humorístico, nacido en la calle: avec Chirac, tu chies et tu raques, es decir, «con Chirac, cagas y pagas».

No es nada extraño tropezarse con ingenieros de caminos que se llaman Puente, con policías Alguacil o con dermatólogos Pellejero, y así hasta el infinito. Todos ellos –siempre según Lacan– eligieron la profesión que les dictó el apellido. De la misma manera, el país America (es decir, su maquinaria política, no sus habitantes, a pesar de que la contaminación existe) incluye en el ADN de sus cromosomas estatales la esencia del depredador que luego ha sido, pues ya en 1787 inició su andadura expoliando un nombre colectivo y, después, ha impuesto el lenguaje mercantilista de su industria del espectáculo y de sus multinacionales, tanto por las buenas como por las malas.

Quién le iba a decir a San Juan que el dios de ficción de su evangelio, aquel cuya metáfora era la Palabra, cobraría vida muchos siglos después, adoptaría el nombre del continente en que está situado y, desde el despacho «oval» de una casa pintada de blanco –símil embrionario del huevo fundador–, crearía un nuevo orden mundial –imitando así el primer versículo del Génesis: «En el principio Dios creó los cielos y la tierra»– y lo pondría a su servicio a través del control de las telecomunicaciones y la propaganda, es decir, de las palabras.

Coca Cola: Cambiar para no seguir perdiendo

Por Gerardo Iglesias, Convenio Rel–Uita. Uruguay

A los 119 años de vida la emblemática transnacional estadounidense aparece lenta a la hora de realizar cambios y confusa para definir su estrategia. PepsiCo está cerca de desbancar a la reina que aún intenta saber si está enferma de burocracia o se le está agotando "la chispa de la vida".

El 15 de enero Coca Cola realizará el lanzamiento de la nueva bebida con extractos de café. Dirigida al público adulto, la "Cola con café" –como ya la denominan– contiene 20 calorías por 100 mililitros, la mitad que una Coca Cola normal. De esta forma la transnacional apuesta a la tendencia al alza en el consumo de café y a la demanda también creciente del mercado de bebidas bajas en calorías. Con la presentación de este nuevo producto –"revitalizante, estimulante y ligeramente carbonatada"– Coca Cola competirá con su archirival que presentó hace varias semanas una bebida análoga llamada PepsiMax Capuccino.

Es fácil vaticinar que ambas transnacionales inaugurarán en breve una nueva batalla, blandiendo un producto cuya idea original no les pertenece. Fue el grupo portugués Ness World que en 1995 lanzó por primera vez en el mundo un refresco de cola y café llamado Coffee Mix. Este producto se elaboró en Asturias (España), para el mercado internacional, pero como consecuencia del escaso apoyo publicitario y el déficit en la distribución el emprendimiento no prosperó.

Gracias a la globalización y presionada por las bajas ventas en Europa Occidental (en Francia pierde mercado desde 2003), Coca Cola lanzará por primera vez un nuevo producto fuera de Estados Unidos. Francia ha sido el país elegido y la nueva bebida será producida en España, más precisamente en La Coruña. Desde la sede central en Atlanta se afirma que el lanzamiento será tan importante como el de la Coca Cola Light en 1998.

Es seguro que, al mejor estilo hollywodense, el estreno de la Black estará acompañado con mucha pirotecnia e insistentes pautas comerciales, pero pocos saben que Coca Cola prevé cerrar dos de sus fábricas francesas y menos que en la planta gallega seleccionada para la elaboración del flamante producto –que se venderá primero en Francia y luego en otros países europeos– trabajan solamente 360 personas.

Roberto Goizueta fue presidente de la compañía por 16 años, cargo que asume en 1980. Durante su liderazgo Coca Cola cambió su estrategia concentrándose más en los canales de distribución y puntos de ventas que en los medios masivos. El producto estaba en todos lados al mismo tiempo: en las universidades, estaciones de metro, aeropuertos, museos, centros de reunión, etc. (1). Una frase sintetiza aquella estrategia: "¿Pepsi?, disculpe, sólo tenemos Coca".

En 1997 fallece Goizueta, y Coca Cola ingresa en un período de franca inestabilidad gerencial: en los siguientes ocho años pasaron tres presidentes.

Las cosas ya no andaban nada bien cuando en junio de 2004 Neville Isdell, de 62 años y 35 en la compañía, abandonó su ocio de jubilado y volvió para bailar con la más fea: asumir como presidente del consejo y director general de la Coca Cola. Luego de tres meses y medio de silencio autoimpuesto desde su asunción, Isdell advirtió que no existía un remedio inmediato para evitar el deterioro de la empresa. "Coca Cola necesita acciones correctivas con gran urgencia. Lo importante es que la empresa pase a la ofensiva, prevea las necesidades de los consumidores y actúe con claridad", manifestó el alto ejecutivo en conferencia de prensa.

A 19 meses de su designación, algunos importantes accionistas están algo nerviosos. "Neville (Isdell) es coherente en lo que dice, pero me interesaría verlo describir programas específicos en vez de limitarse a expresar buenas intenciones. Ya es tiempo de rendir buenas cuentas", comentó Allen Adler, manejador de fondos de Nueva Cork, la que posee acciones de Coca Cola (2).

La tendencia a la baja en las ventas de Coca Cola continúa manifestándose en mercados estratégicos como Europa Occidental, Filipinas e India. Aunque las mismas todavía superan a las de Pepsi en una proporción de 2 a 1, en los últimos cinco años las ventas de PepsiCo subieron 7,8% contra un 2,4%, que registró Coca Cola. Lógicamente, ello tiene incidencia en el valor de las acciones y de las compañías en el mercado bursátil. Mientras que las acciones de PepsiCo aumentaron, desde la recontratación de Isdell las Coca Cola disminuyeron 17%. El pasado año las acciones de Coca Cola subieron tan solo 2,2%, y su valor en el mercado llega a 101.200 millones de dólares. Por su parte, las acciones de PepsiCo en el mismo período, subieron 14% y la empresa vale ahora 99.100 millones de dólares (3). La diferencia en el valor de ambas transnacionales es de 2.100 millones de dólares. Hace una década, en el cálculo más optimista para ella PepsiCo valía menos de la mitad que Coca Cola (4).

Un lifting para Coca Cola

Neville Isdell admitió que los problemas que enfrenta la compañía se deben a que sus antecesores, Douglas Daft y M. Douglas Ivester, redujeron el presupuesto de mercadotecnia a fin de incrementar las ganancias en el corto plazo, y a que Coca Cola reaccionó con parsimonia ante el crecimiento de la popularidad de las bebidas no carbonatadas.5 Es por ello que para recuperar el terreno perdido frente a su acérrima competidora y el creciente mercado de jugos, aguas y bebidas energizantes, Coca Cola lanzará en 2006 una campaña de publicidad y marketing a cargo de la agencia Wieden & Kennedy, que cobrara notoriedad por sus campañas para Nike y por su slogan "Just do it". Para la transnacional de Atlanta, el slogan será: "Bienvenido al lado Coca Cola de la vida".

Así, a los 2.000 millones de dólares gastados en 2004 en publicidad y marketing se sumaron en 2005 unos 400 millones más. ¡Dos mil cuatrocientos millones de dólares! La cifra es tan astronómica que hace perder toda perspectiva. Aunque vale la pena decir que, por ejemplo, con 2.400 millones de dólares se pueden adquirir instalaciones para el suministro de agua potable y saneamiento a bajo costo para 48 millones de personas; se podría erradicar la tuberculosis y la malaria, alimentar durante un mes a 53 millones de niños o brindar educación primaria a 14 millones de infantes que no están escolarizados.

Coca Cola y PepsiCo controlan las tres cuartas partes del mercado de bebidas, que mueve 66.000 millones de dólares anuales. En la década de los 90, la venta de gaseosas crecía en Estados Unidos entre un 3 y un 4% al año. En esta década el crecimiento del segmento de bebidas carbonatadas en el citado país se mantiene en menos del 1%, y la participación de mercado de esta clase de bebidas ha bajado del 83% en 1999 a un 73%. El panorama de ventas de bebidas no carbonatadas, excluyendo el agua envasada, subió 8% solamente en 2004 (6).

En mayo del pasado año la empresa Morgan Stanley realizó un sondeo cuyos resultados señalaron que el 52% de los jóvenes entre 18 y 24 años manifestó estar consumiendo menos refrescos o que los consumen muy ocasionalmente, mientras que el 48% dice que bebe más agua.

Coca Cola sigue siendo la empresa que más refrescos vende en el mundo. Por su parte, la base de crecimiento de PepsiCo es su diversificación, ya que menos del 20% de su facturación proviene de las bebidas sin alcohol, porcentaje que en el caso de Coca Cola supera el 80%. Además de vender agua embotellada cuatro años antes que su competidora, PepsiCo se ha diversificado hacia el sector alimentos y adquirió marcas fuertes como Frito–Lay, líder absoluto del segmento snacks envasados (PepsiCo obtiene de esta empresa más de la mitad de sus utilidades), Gatorade (con el 80% del mercado de bebidas energizantes en EE.UU) y los jugos Tropicana.

Neville Isdell ha descartado realizar una gran adquisición que diversificaría a Coca Cola hacia el rubro alimentario. La nueva campaña publicitaria y el lanzamiento de nuevas bebidas, ¿serán suficientes para reposicionarla en el mercado?

La imagen es todo

La contratación de la agencia Wieden & Kennedy se suma a los cambios ocurridos en el área de marketing y publicidad concretados con la asunción de Mary Minnick en mayo de 2005, designada como agente de cambio en la compañía. Ella supervisa la coordinación de comercialización, innovación y crecimiento estratégico y reporta directamente a Neville Isdell.

Minnick lleva 23 años trabajando en Coca Cola y antes de ocupar la nueva división de estrategia para desarrollar y promocionar nuevos productos, se desempeñó como presidenta de la compañía en Asia desde principios de 2001. Al frente de su nueva responsabilidad, y a través de la campaña publicitaria, ella quiere lograr que los consumidores conciban a la marca como la única e irremplazable opción de bebida. La campaña estará dirigida fundamentalmente a los jóvenes, y para ello se pondrá en práctica un agresivo programa de fidelización distribuyéndose 4 mil millones de códigos en paquetes para que los consumidores coleccionen y ganen premios.

Además del lanzamiento de Black el próximo domingo, este año se realizará también el lanzamiento de Coca–Zero en Australia, que se anuncia será el más grande la historia.

En su análisis sobre el grupo director de Coca Cola, el periodista de "The Wall Street Journal", Nikhil Deogun (7), señala: "Es una junta integrada por estrellas de los negocios, pero la industria de los refrescos se parece cada vez más a la de la moda, donde aparecen nuevas tendencias y gustos". Sorprendentemente, la edad promedio de la junta directiva actual de Coca Cola es de 66 años.

Por último, y para seguir hablando de la imagen, el número de fábricas de Coca Cola donde actúan sindicatos es muy superior al que exhibe PepsiCo, que en verdad puede ser calificada como una compañía antisindical. Esto habla bien de Coca Cola, sin embargo, en los últimos años la situación en América Latina está cambiando. Parecería que en materia de libertades y derechos sindicales la compañía pretende emular a su competidora. En Guatemala, en Nicaragua y en Colombia los sindicatos están librando muy duras batallas. Es de esperar que al nuevo slogan, "Bienvenido al lado Coca Cola de la vida", no haya que agregarle "un lado sin sindicatos".

Notas

1–Lucha de Titanes. Horacio Marchand
2–Coca podría ser desbancada por Pepsi. Chad Terhune (06.12.05)
3–Coca quiere volver a ser única e irremplazable. El Observador, Montevideo (18.12.05)
4–Coca podría ser desbancada por Pepsi. Chad Terhune (06.12.05)
5–Idem
6–Idem
7–En la guerra de las colas, el último round es de Pepsi. (04.01.06).

El hambre aumenta en Nueva York

Por José Acosta, diario La Prensa, New York

Abatido por problemas personales y económicos, José Veve, de 45 años de edad, hace tres meses que se refugia en la Misión de Rescate de Nueva York, para no padecer hambre, donde trabaja como voluntario en el puesto de chef de cocina.

"Aquí, en la Misión, personas hambrientas de Nueva York vienen de todos los lugares, y damos de comer a entre 125 y 200 personas, dos veces al día, el desayuno y la cena", dijo Veve. "Aquí, si usted tiene hambre, viene y come, no le preguntamos nada, no tiene que mostrar ningún papel. Si tiene hambre, aquí puede comer sin problemas", agregó.

Veve es una de las miles de nuevas personas que tienen que valerse de los comedores comunitarios para no padecer hambre en la ciudad de Nueva York, donde este problema aumentó en un 8%, de julio a octubre del año pasado, con relación al año anterior, según un informe presentado ayer por el congresista Anthony Weiner.

En rueda de prensa frente a la New York Rescue Mission, localizada en el 90 de la calle Lafayette, de Manhattan, Weiner reveló que entre julio y octubre del año que acaba de concluir, se sirvieron 3550837 raciones de comida en los comedores comunitarios de Nueva York (Food pantries y Soup Kitchens), lo que equivale a un 8% de incremento con relación al mismo período del año 2004.

Pese al incremento, Weiner dijo que la ciudad no aprovechó un estimado de 739 millones de dólares disponibles en fondos federales contra el hambre, dejando con ello a más de medio millón de neoyorquinos elegibles sin cupones de alimento, "por su incapacidad de enrolar a dichos participantes". Weiner indicó que existe ayuda federal que permite que más trabajadores pobres reciban cupones de alimento, pero Nueva York nunca la ha autorizado totalmente. Además, Nueva York es uno de sólo cuatro estados que exige huellas digitales a los solicitantes, y las oficinas de la Administración de Recursos Humanos de la ciudad (HRA) raras veces permite a los solicitantes de esta ayuda entrevistas cara a cara.

Entre las soluciones, Weiner recomendó que la ciudad acepte esta ayuda federal disponible, que extienda el horario de las oficinas de HRA, y ofrezca más entrevistas telefónicas a fin de asegurar un incremento en la participación de trabajadores pobres en Nueva York. Weiner anunció que presentará un proyecto para crear un programa de ayuda federal que permitirá que organizaciones comunitarias y religiosas puedan coordinar enrolamientos de miembros de la comunidad elegibles para recibir asistencia.

"Esto no es solo acerca de una burocracia gubernamental ineficiente. Esto es un tema sobre la moral de todos nosotros. Nosotros tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para eliminar el hambre en la ciudad de Nueva York", dijo Weiner.

Por otro lado, Robert Martínez, de 43 años, es otro de los participantes en programas de la misión que —por razones personales y económicas— tuvo que valerse de los comedores comunitarios para evitar el hambre. "Mi deseo este año es conseguir un lugar para vivir y un trabajo", dijo Martínez, mientras almorzaba en la Misión de Rescate .

Puerto Rico exhibe su rostro de la pobreza

Por Néstor Rosa–Marbrell, Argenpress

El incremento en el coste de los servicios y productos de primera necesidad encadenado a la dependencia de programas sociales hacen más visible el rostro real de la pobreza en Puerto Rico. El gobierno amplió la brecha entre pobres y ricos al propiciar en el último año un alza en el precio de los servicios básicos esenciales, como la energía eléctrica, el agua potable y transportación pública, denunciaron representantes comunitarios.

El doctor José Vargas Vidot, director ejecutivo de Iniciativa Comunitaria, aseguró que recientemente se duplicó la cifra de personas acogidas al plan nutricional de esa institución, debido al alto costo de la vida y al incremento del desempleo, superior al 12 por ciento. "En Puerto Rico no se quiere admitir que la mayoría de las personas están subempleadas, especialmente cuando hablamos de poblaciones marginadas", anotó Vargas Vidot. A esto se añade el alquiler de viviendas en los sectores marginados del área metropolitana de San Juan, que en general supera el 50 por ciento del ingreso individual. Vargas Vidot aseguró al diario Primera Hora que en los últimos meses se duplicó la cantidad de personas, de 30 a 60, a las cuales ofrecen almuerzo diariamente. Aclaró que la mayoría que se integró últimamente al plan comunitario de asistencia social no constituye el perfil tradicional de los ambulantes, como se denomina a las personas que viven en la calle. Dijo que los nuevos beneficiarios del programa alimentario tienen un hogar, pero los ingresos no les alcanzan para costear el agua, la luz y el teléfono, además de la comida.

Aunque a simple vista Puerto Rico, un estado libre asociado a Estados Unidos desde 1952, muestra una suntuosidad matizada por más de dos millones de automóviles en sus carreteras y lujosos suburbios, el 72,6 por ciento de la población vive en precarios niveles de pobreza. Esta estadística, brindada a mediados del año pasado por el Negociado del Censo de Estados Unidos, es indicativo que en los últimos años la pobreza se incrementó en más de un seis por ciento, principalmente a los sectores de clase media y la población emergente.

Iniciativa Comunitaria es sólo una de las muchas instituciones privadas puertorriqueñas que se dedican a socorrer a las personas más necesitadas, proveyéndoles al menos una ración individual diaria de comida. La Fondita, una entidad similar, aumentó su asistencia de 150 a 225 personas, de acuerdo con su directora ejecutiva, Ciení Rodríguez. Actualmente se estima en unos tres mil, mayormente jóvenes adictos a drogas, los ciudadanos que deambulan por las calles del barrio capitalino de Santurce.

Vargas Vidot aclara que la situación afecta a unas siete mil personas en toda la isla, cuya población asciende a tres millones 800 mil habitantes. Aseguró que en San Juan se registran cerca de 10 nuevos ambulantes cada mes, debido a que no les alcanza la pensión por retiro o porque llevan meses sin encontrar empleo. Dijo que aquellas personas que reciben el PAN (Programa de Asistencia Nutricional), el dinero asignado no les da para hacer sus compras mensualmente, aparte de que están a punto de quedarse sin vivienda, porque el alquiler o la hipoteca sobrepasa los 300 dólares.

Según datos de entidades sociales privadas ofrecidos por el diario Primera Hora, el 80 por ciento de la población sin hogar tiene alguna condición de salud mental, incluyendo adicción a drogas legales o ilegales. Se indicó que cerca del 56 por ciento de esas personas llevan más de un año en la calle y que el 51 por ciento ha tenido problemas con la justicia, generalmente relacionado con algún delito por droga.

Doris Quiñones, directora del programa de servicios de apoyo a poblaciones en situación de marginación de la entidad Estancias Corazón, afirmó que en Puerto Rico la pobreza está ligada intrínsicamente a los ambulantes. "La mayoría de la población de deambulantes proviene de la extrema pobreza, (como parte) de una población que requiere servicios básicos de salud, tanto físicos como mentales, hasta personas que prefieren vivir en la calle que con su propia familia", recalcó Quiñones.


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