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Un día sin nosotros

None | 28 de Abril de 2006 a las 00:00
El carácter de jornada de lucha, y no de fiesta, del 1 de mayo será este año especialmente cierto en Estados Unidos, a partir de la decisión de los millones de inmigrantes ilegales, con eje en los llegados desde México y el resto de los países latinoamericanos. El día de los trabajadores, los inmigrantes llevarán adelante una huelga nacional en repudio al proyecto de nueva ley de inmigración que impulsa el gobierno de George Bush, que redobla la persecución y la represión a los ilegales. La jornada de huelga nacional –a la que se denomina "Un día sin inmigrantes"– viene precedida por un inédito proceso de movilizaciones de miles de inmigrantes, quienes constituyen un sector importante de la clase obrera norteamericana sometido a los peores niveles de explotación. Las movilizaciones generaron por un lado una corriente de apoyo de otros sectores de la sociedad norteamericana, particularmente entre estudiantes y trabajadores, y por el otro, represalias de parte de autoridades y empresas, empujadas por la prédica de organizaciones de la derecha que acompañan al gobierno de Bush. El objetivo de la medida de fuerza es, precisamente, el de demostrar hasta qué punto, hoy, el conjunto de la dinámica económica norteamericana está asentada en la fuerza de trabajo de los obreros inmigrantes. Los organizadores de las marchas de mayo, que tienen un fuerte respaldo de los grandes sindicatos y la Iglesia Católica, prometen que las mayores ciudades de Estados Unidos se detendrán poco a poco y su economía se tambaleará cuando los latinos abandonen sus trabajos y falten al colegio. "Entre dos a tres millones de personas saldrán a la calles solamente en Los Angeles. Cerraremos Los Angeles, Chicago, Nueva York, Tucson, Phoenix y Fresno", sostuvo Jorge Rodríguez, un dirigente sindical que ayudó a organizar las primeras marchas. Para fortalecer la medida, se impulsa una corriente de solidaridad de todos los pueblos latinoamericanos para que el 1 de mayo haya una masiva abstención de consumo de productos y servicios de empresas de capital norteamericano. Activistas a favor de la inmigración aseguran que el boicot y las marchas convocadas para el 1 de mayo inundarán las calles de Estados Unidos con millones de latinos que exigen una amnistía para quienes han ingresado al país ilegalmente. Las manifestaciones, que se efectuarán cuando se conmemora el Día Internacional del Trabajo, buscan también sacudir el piso del Congreso que está discutiendo polémicas reformas a las leyes de inmigración estadounidenses. Pese a que una asistencia tan masiva podría convertir a las protestas en las más grandes desde la época de los derechos civiles en la década de 1960, no todos los latinos ni sus líderes se sienten cómodos con tanta combatividad y temen una reacción violenta en la zona central de Estados Unidos. El asunto de la inmigración ha dividido al Congreso, al Partido Republicano y a la opinión pública. Los conservadores quieren que los cerca de 12 millones de inmigrantes ilegales sean catalogados como delincuentes y buscan construir una barrera a lo largo de la frontera con México. Otros, incluido el presidente George W. Bush, desean un programa para trabajadores huéspedes y una vía para obtener la ciudadanía. La mayoría concuerda con que se necesitan algunas reformas para detener el flujo de pobres a la mayor economía del mundo. Los sacerdotes católicos de Chicago han ayudado a organizar las protestas, enviando información a las 375 parroquias de la arquidiócesis. Los activistas de Chicago predicen que las manifestaciones reunirán a 300 mil personas, comparadas con las 100 mil que asistieron a la marcha del 10 marzo para cerrar las calles del centro. En Nueva York los líderes de la Coalición del 1 de Mayo señalan que un creciente número de negocios se ha comprometido a cerrar y permitir que sus trabajadores asistan a la marcha en la Union Square de Manhattan. Sin embargo, algunos latinos han mostrado sentimientos mezclados por el boicot y las marchas, diciendo que podrían producir una reacción contra los inmigrantes y una atmósfera violenta en torno al tema. Los críticos han acusado a los líderes en favor de los inmigrantes de agitar a los jóvenes latinos, diciéndoles que sus padres están en peligro inminente de ser deportados y los acusan de intentar amedrentar al Congreso. "Es intimidación cuando un millón de personas marcha por las calles de nuestras ciudades más grandes bajo la bandera mexicana", sostuvo Jim Gilchrist, fundador del grupo Minuteman, paramilitares que vigilan de la frontera, refiriéndose las marchas del 1 de mayo. "Enfada a la gente que intenta impresionar," señaló. "Esto fracasará tal como fracasaron las marchas de la bandera mexicana," agregó. No hay marcha atrás Decenas de organizaciones reiteraron su convocatoria para el 1 de mayo para que los hispanos se abstengan de trabajar o comprar en todo Estados Unidos en lo que se ha llamado "Un día sin inmigrantes", como un boicot en demanda de una reforma migratoria justa. "Todos los líderes comunitarios y el 99 por ciento de la comunidad están a favor y eso lo vamos a ver el lunes", dijo Raúl Murillo, director de la Hermandad Mexicana Nacional, una organización con sede en Los Ángeles que figura entre las participantes de la protesta. Murillo dio a conocer en Washington, junto con otros dirigentes, los detalles finales del boicot que consistirá en pedir a los hispanos no comprar productos, no trabajar y no enviar a sus hijos a las escuelas como medida de presión al Congreso donde se está debatiendo un proyecto de reforma de inmigración. "Los trabajadores inmigrantes han perdido el miedo desde el momento en que dejan su patria, al cruzar los ríos, enfrentarse a grupos racistas, enfrentarse a la policía que les quita sus vehículos cuando van a sus lugares de trabajo y al tomar empleos que nadie más toma", dijo Murillo. El comentario fue formulado a raíz de algunas amenazas de empresas de despedir a quienes falten a sus empleos ese día. El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, dijo que con el boicot su estado -de mayoría hispana- sería la más perjudicada y que algunos trabajadores serán despedidos. Murillo dijo que tanto Scwarzenegger como el presidente George W. Bush, ambos republicanos, "no se han caracterizado justamente por hablar en favor de los inmigrantes". Entre otras organizaciones participantes figuran la National Immigrant Solidarity Network (Red Nacional de Solidaridad con el Inmigrante) y League of United Latin American Citizens (LULAC o Liga de Ciudadanos Unidos Latinoamericanos). La Red ha dicho que los inmigrantes contribuyen con unos 7 mil millones de dólares al seguro social al año y son un fuerte impulso para la economía estadounidense con un valor combinado de trabajo e impuestos del orden de los 890 mil millones. Las protestas tienen su origen en un proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes en diciembre pasado, promovido por el congresista republicano James Sensenbrenner, que convierte en un delito la permanencia ilegal en Estados Unidos y la contratación laboral de indocumentados, así como construir un muro de más de 1.000 km en la frontera con México, entre otras provisiones. El Senado, en tanto, discute una propuesta más moderada, apoyada por Bush, que prevé aumentar la seguridad fronteriza, legalizar a parte de los 12 millones de indocumentados y otorgar visas temporales de trabajo a extranjeros para empleos poco calificados. Se calcula que unos 34 millones de personas tienen origen hispano en Estados Unidos, donde también viven ilegalmente unos 12 millones de indocumentados de todas las procedencias. Se estrena el himno de EEUU en español La primera versión en español del himno nacional de Estados Unidos, que ya ha levantado una gran polémica, se ha estrenado en medio del debate sobre la política migratoria y en vísperas de las manifestaciones en defensa de los derechos de los inmigrantes convocadas para el primero de mayo. La versión en español del himno nacional fue divulgada el viernes por un productor musical británico Adam Kidron, quien dijo que deseaba rendir homenaje a los inmigrantes de Estados Unidos. Aunque la melodía de "La bandera estrellada" se conserva, el ritmo y el uso de instrumentos son más bien latinos. La canción, grabada por varias estrellas latinas de la música y titulada "Nuestro Himno", ya ha sido entregada a las emisoras, con la solicitud de que la emitan a partir de las 7 de la noche hora de la costa este, la misma de Colombia. Las ganancias que origine la venta del disco y de su versión MP3 se destinarán a organizaciones defensoras de los inmigrantes. "La bandera estrellada" se compuso en 1814, durante la segunda guerra contra Gran Bretaña, pero no fue designada himno nacional hasta 1931. La Constitución de Estados Unidos no establece idioma oficial alguno. Al ser consultado sobre este tema, Bush enfatizó que "el himno nacional debe cantarse en inglés y no en otra lengua". "Luchando por lo mismo" Líderes de la coalición que convocó al boicot del 1 de mayo reconocieron el viernes la existencia de formas diferentes para exigir al Congreso y al gobierno de Washington la aprobación de una reforma migratoria con camino a la residencia, pero aseguraron que batallan juntos por los derechos de los 12 millones de indocumentados en Estados Unidos. "Lo que se tiene que subrayar es la concepción de que todos estamos luchando por lo mismo, pero con procedimientos distintos", dijo a Univision Online Juan José Gutiérrez, director del Movimiento Latino USA, de Los Angeles, California. "No existe división, existen diferencias respecto a una táctica que se implementará el 1 de mayo", agregó el activista. La división citada por el dirigente surgió cuando líderes religiosos y sindicalistas urgieron a feligreses, estudiantes y trabajadores no ir a la huelga el 1 de mayo, sino presentarse a las escuelas y a los centros de trabajo. "Es que todos están dispuestos a hacer algo el 1 de mayo", dijo Gutiérrez. "No hay desacuerdo alguno. Ese día haremos algo: boicot, no ir a trabajar, marchar, enviar cartas a los congresistas… El 1 de mayo es un día para que nuestras voces se escuchen", precisó. Ron Cox, dirigente de la Unión de Trabajadores Campesinos de San Juan Texas, confirmó que el 1 de mayo "vamos a trabajar, todos, y después del trabajo vamos a asistir a una multitudinaria marcha en McCallen", cerca de la frontera con México. "Habrá otros eventos en el estado, como en San Benito y Dallas. Pero lo importante es que tenemos cuidado de que ese día no haya despidos, porque los patronos sí pueden despedir a las personas que no lleguen a trabajar", añadió. El dirigente explicó que "nos gusta la idea de que el país se vea sin inmigrantes, pero hay empleadores que están dispuestos a despachar a quienes no llegan a trabajar ese día. No queremos eso". En cuanto al boicot, Cox explicó que "el 1 de mayo nadie comprará nada. Queremos que éste país se de cuenta de los trabajadores inmigrantes, que los negocios se den cuenta de qué tan importante son los dólares de los inmigrantes". Raúl Murillo, director de la Hermandad Mexicana Nacional, en Los Angeles, California, dijo durante una conferencia de prensa en Washington el jueves que la mayoría de las personas está a favor del boicot. El dirigente indicó que el boicot consiste en no comprar, no enviar a los hijos a la escuela y no presentarse a trabajar, y añadió que estas acciones son parte de una medida de presión para que el Congreso apruebe una reforma migratoria que incluya la Tarjeta Verde. El Consejo de la Raza, el principal grupo hispano de Estados Unidos, reiteró que el 1 de mayo lanzará una campaña para motivar a los hispanos ciudadanos a que se inscriban para votar en los comicios de noviembre, y a los residentes que llevan más de cinco años en Estados Unidos, a que pidan la ciudadanía. Por su parte, dirigentes sindicales y los casinos de Las Vegas exhortaron a los empleados que respaldan la lucha por la reforma amplia a que no abandonen sus puestos de trabajo el lunes, y que después de la jornada laboral habrá una marcha pacífica de protesta. Amenazas de muerte Gutiérrez denunció haber recibido amenazas de muerte junto a otros activistas en California. "Se nos ha amenazado personalmente a mí, a Murillo, al vice gobernador Cruz Bustamante y al alcalde de Los Angeles Antonio Villaraigosa", dijo. "Las amenazas han sido por teléfono y por correo electrónico. Son anónimas". El dirigente puntualizó que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) fue notificada por Villarraigosa, "pero hasta la fecha no he recibido noticias de nadie ni tampoco de quién hizo las amenazas". En cuanto a la siguiente actividad, Gutiérrez indicó que una vez concluido el boicot del lunes 1 de mayo "viene la marcha multitudinaria en Washington, el 19 de mayo. La meta es mantenernos unidos y viajar a la capital de Estados Unidos para elevar la presión y pedirle al Congreso y el presidente George W. Bush que nos concedan la amnistía general", recalcó. Los organizadores del boicot dijeron además que no quitarán "el pie del acelerador" y que se mantendrán expectantes a cada paso que del Congreso. La reforma migratoria se encuentra en el Senado y se espera que el pleno de la Cámara Alta la vote a finales de mayo. Si la versión que apruebe es diferente a la versión de la Cámara Baja (aprobada el 16 de abril), ambas versiones serán enviadas al Comité de Conferencia para que unifique ambos proyectos y redacte una versión final. Sindicatos se suman José Moreno, Vicepresidente General del Sindicato de los Obreros de la Construcción de Norteamérica se dirigirá a cientos de miles de personas en la concentración del Día de los Trabajadores en la ciudad de México. Moreno hablará en apoyo de los millones de inmigrantes de México y de otras naciones latinoamericanas que ayudan con su trabajo en las obras de construcción en los Estados Unidos, contribuyen en sus comunidades, con la economía y la cultura estadounidenses. Además, pedirá justicia para los trabajadores en México, hará un llamamiento para que cese la represión violenta contra los trabajadores y condenará la muerte de los huelguistas de la planta de acero de Sicartsa, en Michoacán, el 20 de abril. El jueves, Terence M. O’Sullivan, Presidente General del Sindicato de los Obreros de la Construcción le escribió al presidente mexicano Vicente Fox Quezada, pidiéndole que ayudara a poner fin a la represión en la planta. "Los trabajadores —ya sea que se encuentren en México o en los EEUU, inmigrantes o no— merecen una recompensa por su arduo trabajo", dijo Moreno. "En los EEUU, los trabajadores inmigrantes han salido de la oscuridad para liderar un nuevo movimiento en la lucha por un salario justo, beneficios justos y una mejor vida para todas las personas trabajadoras. Como inmigrante mexicano y ciudadano de los EEUU, participar el Día de los Trabajadores en la ciudad de México será un gran honor y una oportunidad para compartir la manera en la que el Sindicato de los Obreros de la Construcción lucha contra la justicia". El Sindicato de los Obreros de la Construcción, con 700.000 miembros, es uno de los sindicatos más grandes de la construcción en Norteamérica. Además, el sindicato está creciendo y alcanzando a millones de trabajadores de la construcción y a sus familias, para ayudarles a unirse por una vida mejor. Uno de los segmentos de más rápido crecimiento del sindicato es el de trabajadores inmigrantes, que actualmente constituye casi la cuarta parte del total de los miembros. El Sindicato de los Obreros de la Construcción se formó hace más de un siglo, por inmigrantes que luchaban por obtener la ciudadanía y una vida mejor. Esos inmigrantes ayudaron a construir EEUU, al igual que los trabajadores en la actualidad –inmigrantes y no inmigrantes–, ayudan en las obras de construcción en los Estados Unidos.

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