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Liberales se contradicen: unos no quieren y otros sí respaldan destrucción de misiles

None | 28 de Abril de 2006 a las 00:00
La decisión de Estados Unidos de revocar la visa a varios diputados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) retrasará la aprobación en el Congreso de la destrucción de misiles SAM-7 que se encuentran en poder del ejército. "Yo no veo bajo qué presión le van a pedir el voto a los diputados (liberales) que les han quitado sus visas" por presuntos actos de corrupción, sin explicarles cuáles son los cargos que motivaron la medida, cuestionó el diputado liberal Enrique Quiñónez. "Cómo puedo yo cabildear entre diputados de mi partido que se encuentran irritados porque han sido desvisados, para que voten a favor de la destrucción de los cohetes", preguntó. "Estados Unidos se está equivocando al despojar de su visa americana al diputado de mi partido Donald Lacayo por sospechas de corrupción sin dar pruebas de la misma", dijo Quiñonez. Sin embargo, dijo ser "partidario de que los cohetes sean destruidos" y propuso que también lo sean otros 400 que restan. Navarro descalifica a Quiñónez por declaraciones fuera de tono Pero el vicepresidente del PLC, Wilfredo Navarro, descalificó al diputado. "El tema de las visas es de la soberanía de Estados Unidos, y el de los misiles es de carácter nacional con implicancias internacionales. La posición oficial del partido y de la bancada del PLC es de apoyo a la destrucción de los misiles tierra aire y de respeto a las recomendaciones técnicas del Ejército de Nicaragua", advirtió Navarro. El PLC mantiene una propuesta para que se reforme la Ley de Armas, a fin de eliminar la necesidad de una votación calificada de 56 votos, para aprobar la destrucción gradual de la totalidad de los misiles, tal y como lo exige el gobierno de Estados Unidos, insistió Navarro. El dirigente liberal aseguró que la intención del PLC al apoyar la destrucción de los misiles sam-7, es contribuir al desarme en Centroamérica. El FSLN se opone a ello mientras el resto de países centroamericanos no den muestras de reducir sus fuerzas y su armamento de guerra, y mientras persistan los conflictos fronterizos con Costa Rica, Honduras y Colombia. Al menos 15 diputados del PLC, que dirige Arnoldo Alemán, han perdido la visa a Estados Unidos en los últimos tres años por estar vinculados a presuntos hechos de corrupción. La medida alcanzó el martes pasado al diputado Donald Lacayo, en medio de las presiones que Washington ejerce sobre el PLC para que se aparte del liderazgo de Alemán, y unan fuerzas con otro grupo derechista para enfrentar al Frente Sandinista (FSLN) en los comicios presidenciales de noviembre. Lacayo también está disgustado. En su calidad de presidente de la Comisión de Probidad y Transparencia de la Asamblea Nacional, este miércoles anunció que demostrará al gobierno de Estados Unidos "quiénes son los verdaderos corruptos". En este sentido, informó que investigarán a fondo el caso de los Créditos Negociables de Inversiones (Ceni) emitidos durante la administración de Arnoldo Alemán y ratificados en 2002 por el Presidente Enrique Bolaños, para enfrentar la quiebra de cinco bancos. Le he remitido una carta al presidente del Banco Central y otra al superintendente de Bancos, para que "nos autoricen a penetrar en estas instituciones con un grupo de diputados en una comisión que será integrada por Fernando Avellán, Enrique Quiñónez, Agustín Jarquín y el que les habla, para ir a analizar y evaluar todos el tema de los Cenis. Voy a entregar los primeros documentos que están vinculados con las quiebras bancarias, donde se van a dar cuenta del simple análisis de los hechos y las circunstancias, cómo es que realmente se están repartiendo los millones de dólares bañados en sangre del pueblo nicaragüense", mencionó Lacayo. "A los liberales no nos asusta que nos quieran quitar la visa, lo que nos indigna y nos molesta es que calumnien sin demostrar pruebas", reclamó la hija mayor del ex mandatario, la diputada María Dolores Alemán. Ante ello el PLC considera la posibilidad de no apoyar la aprobación de un proyecto de ley enviado el año pasado por el gobierno para proceder a la destrucción de 651 misiles rusos SAM-7, de más de 1,000 que el ejército aún guarda en sus arsenales desde la revolución sandinista. Este sería el tercer lote de cohetes que el gobierno eliminaría a petición de Estados Unidos, en el marco de un proceso unilateral de desarme que inició en el 2004 con la destrucción de los primeros 1,000 misiles. El gobierno desea destruir el tercer arsenal antes de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, visite Nicaragua en octubre próximo, en el marco de la VII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas. El desarme debe ser aprobado por la Asamblea Nacional, que integran una mayoría de diputados del PLC –que apoyaron las primeras dos destrucciones de misiles–, y del FSLN que se oponen al proyecto de desarme. "Nos oponemos, porque es ilógico. Ahorita el Presidente de Honduras está diciendo que va a comprar F-6. Además, en su toma de posesión, Manuel Zelaya cuando cerró el acto de la toma de posesión, hizo desfilar los F-4, que los hizo pasar casi de sombrero a los que estábamos allí", explicó el diputado sandinista Bayardo Arce.

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