Escúchenos en línea

Violencia, la peor herencia para el nuevo gobierno

Por Oscar René Oliva, agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Guatemala. | 8 de Septiembre de 2007 a las 00:00
La violencia, que es uno de los problemas más graves que sufre Guatemala, empañó la campaña electoral con asesinatos de candidatos y activistas, y será la peor herencia para el gobierno que resulte electo el próximo domingo, 9 de septiembre. Desde que se hizo la convocatoria de las elecciones generales el pasado 2 de mayo, al menos 40 candidatos a diferentes cargos, activistas y familiares de políticos han sido asesinados, según las denuncias de las misiones que observan el proceso. La Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA ha pedido a las autoridades investigar y esclarecer los asesinatos con aparentes móviles políticos que han impregnado de sangre el proceso electoral. Según Mirador Electoral (ME), una coalición de organizaciones sociales que verifica el proceso, la actual campaña es la "más violenta" desde 1985, cuando el país retorno a su era democrática luego de varios regímenes militares que se sucedieron en el poder mediante fraudes electorales y golpes de Estado. Además de los 40 crímenes, el ME ha contabilizado otros 21 candidatos y dirigentes políticos heridos de gravedad en atentados. Uno de los partidos más golpeados con 17 militantes y dirigentes asesinados, es la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que postula al ingeniero Álvaro Colom a la presidencia y quien, según las encuestas, es el favorito de los electores. La violencia también se ha cobrado la vida de seis miembros del partido Encuentro por Guatemala (EG), que postula a la Nóbel de la Paz de 1992 Rigoberta Menchú, otros cinco del Partido Patriota (PP) del general Otto Pérez Molina, segundo lugar de la intenciones de voto,y otros cinco de la oficialista Gran Alianza Nacional (GANA), que tiene como candidato a la presidencia a Alejandro Giammattei. La Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) y varios de los candidatos presidenciales, entre ellos Menchú, han expresado su preocupación por el clima de violencia electoral. Según Menchú, la primera mujer indígena guatemalteca en aspirar a la primera magistratura del país, la infiltración del crimen organizado en los partidos políticos ha motivado hechos violentos. No obstante, el presidente de Guatemala, Oscar Berger, sostiene que la campaña electoral para los comicios del próximo domingo han transcurrido "sin sobresaltos" y niega que sea la más violenta. "Es una campaña sin sobresaltos, que concluirá en orden y de forma transparente, con la participación de todos los sectores", de acuerdo con el jefe de Estado, quien asegura que se están haciendo las investigaciones para establecer si los crímenes ocurridos durante el actual proceso tienen tinte político. La violencia de toda índole es uno de los problemas más graves que tiene Guatemala y con la Administración de Berger, que terminará el próximo 14 de enero, ha experimentado un crecimiento. Tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano fueron asesinados y quemados el 19 de febrero último, y como responsables fueron capturados cuatro policías guatemaltecos. Seis días después, los cuatro agentes que pertenecían a la División de Investigación Criminal de la Policía, fueron asesinados dentro de la prisión en la que habían sido recluidos, lo que evidenció el clima de inseguridad e impunidad que mantiene en vilo a la población . Durante los tres años y medio que Berger lleva en el poder, según estadísticas oficiales y de organismos de derechos humanos conocidas por EFE, se registraron 18.585 homicidios. Esa cifra es superior en 4.584 casos a los 14.001 homicidios que se perpetrados en los cuatro años que estuvo en el poder Alfonso Portillo (2000–2004). Un estudio realizado el año pasado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que los hechos de violencia le cuestan a Guatemala unos 2.386 millones de dólares anuales, es decir, un 7,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Descarga la aplicación

en google play en google play