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Alvaro Colom: el «gavilán» con corazón indígena

MiPunto.com. Desde ciudad Guatemala. | 8 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Alvaro Colom: el «gavilán» con corazón indígena
Ingeniero industrial reconvertido a la política con corazón social, Alvaro Colom, uno de los tres sacerdotes mayas ladinos en Guatemala, ha logrado crear la mayor formación política, pero se le critica su falta de carisma para gobernar un país que necesita determinación para acabar con el crimen organizado y la impunidad. Conocido como 'gavilán', su 'yahual' maya, equivalente al signo del zodiaco occidental, Colom, de 56 años, estudió ingeniería industrial porque quería trabajar con la gente. "Yo buscaba una ingeniería que tuviera relación con el ser humano, y la única que encontré fue la industrial, porque tiene que ver con la administración humana, por eso me decidí a cursarla", asegura en una entrevista con el diario Siglo XXI. De hecho, no esconde que el trabajo que más satisfacciones le ha proporcionado a nivel personal fue su puesto de director del Fondo Nacional de la Paz (Fonapaz) de 1991 a 1997, el cual buscaba mejorar la calidad de vida de la personas pobres del área rural, azotada por la guerra (1960–1996). "Atendimos a casi 9.000 comunidades, pero también estuvimos en el proceso de atender a los refugiados y desplazados (por el conflicto bélico), así como en la resolución de conflictos de tierras", dice. Sus detractores lo acusan de falta de liderazgo y de haber permitido en su partido –el mayor del país con 80.000 afiliados– la presencia de agentes del crimen organizado. Incluso lo ven como un pelele de su impulsiva y enérgica esposa, Sandra Torres, quien, aseguran los detractores, controla una facción del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) de corte socialdemócrata. Estas críticas las refutan sus seguidores que ven en él a un líder que ha ido ganando experiencia tras dos intentos previos de llegar a la presidencia de Guatemala, forjándose como político de raza tras sus experiencias como empresario y funcionario público. El director de análisis políticos del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (INCEP), el mexicano Francisco García, aseguró a la AFP que Colom presenta el "mejor programa" de gobierno de los 14 candidatos que concurren este domingo a la presidencia de Guatemala. Su tendencia socialdemócrata levanta ampollas en una sociedad conservadora y un sistema económico ultraliberal del que sólo se benefician un puñado de poderosas familias, mientras el 80% de los 13 millones de guatemaltecos viven en la pobreza, sobre todo los indígenas, que son el 60% de la población. Ni su pasado empresarial como directivo de la maquila ni su paso por el ministerio de Economía como viceministro, en 1991, en el gobierno de Jorge Serrano Elías, han logrado tranquilizar al empresariado local, inquieto de sus intenciones. Sobre todo, porque de llegar al gobierno podría intentar poner fin a sus privilegios: exoneraciones fiscales, bajos salarios, flexibilidad laboral, políticas de salvataje financiero, evasión fiscal, fortalecimiento del solidarismo en detrimento del sindicalismo, o mejorar el deplorable sistema de salud pública. Tampoco le ayuda su elección del prestigioso cardiólogo Rafael Espada como acompañante de fórmula, con el que comparte la misma inclinación por los temas sociales. "En síntesis, los intereses que están en juego son muy poderosos y quienes los dirigen esperan continuar trabajando con un Estado flexible y por supuesto, manteniendo sus piezas (tecnocracia e intelectuales) en puestos claves", resume el INCEP en un informe.

Guatemala con «rostro humano»

Silvia Castillo, una guatemalteca de 36 años y escasos recursos que este jueves acudió a la capital para arropar a quien ella llama "futuro presidente", el candidato socialdemócrata Alvaro Colom, en su último mitin antes de los comicios del domingo, cree en su palabra. "Nos prometió medicamentos y nos los llevó", asegura, antes de agregar que Guatemala "necesita un cambio". Y tiene el pálpito de que "lo que promete lo va a cumplir". Lo que promete Colom, quien pidió un minuto de aplausos para los candidatos de su partido asesinados durante la campaña, es una Guatemala con "rostro humano" y "transformar un sistema de hambre por una organización de la vida, transformar una organización de miseria por la felicidad". "Tu esperanza es nuestro compromiso", reza el lema elegido por la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el "movimiento socialdemócrata con rostro humano" que ha creado Colom, quien aspira por tercera vez a la presidencia de Guatemala. La multitud congregada en el Parque de la Industria, a menudo familias enteras llegadas de lejos con niños de todas las edades para asisitir a su último mitin, exige cambios en un país donde el 80% de la población sigue viviendo en la pobreza y con el mayor índice de desnutrición infantil del continente. "Toda la vida igual", se queja Felipa Boch, de 70 años, "que haga algo bueno porque los que están no han hecho nada". "¡Ni ladrón ni matón, queremos a Colom!", coreaba la muchedumbre en una referencia a la mayor amenaza del candidato socialdemócrata para alzarse con la presidencia: el aspirante del Partido Patriótico (PP), el general retirado Otto Pérez Molina, acusado de tener un pasado turbio cuando era responsable de los servicios de inteligencia y de desfalcar dinero público cuando era jefe del Estado Mayor presidencial del ejército. Según las últimas encuestas, los dos aspirantes están empatados técnicamente y en la segunda vuelta ganaría Pérez Molina. Vestido con camisa blanca y pantalón beige y flanqueado por el candidato a la vicepresidencia el cardiólogo Rafael Espada –que dejó su trabajo en el centro Metodista de Houston (EEUU) para lanzarse a la política–, su esposa Sandra Torres y varios candidatos a diputados, Colom apeló a la "conciencia" para transformar Guatemala. "Y para ello se necesita conciencia limpia, no tener historia negra", dijo, antes de defenderse por donde más le han atacado sus detractores: "el carácter no lo hacen los gritos ni los mandones, el carácter lo hace el testimonio de la vida". Este sacerdote maya reiteró su promesa de crear 700.000 puestos de trabajo y construir 200.000 viviendas, así como dar seguridad ciudadana, donde "imperará la ley hasta el último rincón" del país. La familia será el pilar de la Guatemala que promete, para que sea la "fuerza fundamental de la sociedad". Como una premonición, para los asistentes, una delegación de indígenas Quiché de Nahualá, en el departamento de Sololá (oeste), subió a la tribuna para ofrecerle el sillón de mando fabricado por los artesanos locales, en el que a petición del público se sentó.

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