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Eduardo Suger: el candidato de origen suizo

Por Norma Domínguez, corresponsal en América Latina de SWISSINFO | 8 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Eduardo Suger: el candidato de origen suizo
Casi 6 millones de ciudadanos irán a las urnas en Guatemala el próximo 9 de septiembre para elegir presidente, vicepresidente, 158 diputados al Congreso y 332 corporaciones municipales. El suizo-guatemalteco Eduardo Suger está entre los cinco candidatos que se destacan. Su propuesta: ‘refundar’ al país tomando como modelo a la Confederación Helvética. Según las encuestas de opinión divulgadas por la prensa local, sólo cinco de los 14 candidatos encabezan sostenidamente las preferencias: el socialdemócrata Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE); el derechista Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP); Alejandro Giammattei, de la oficialista Gran Alianza Nacional (GANA); el académico Eduardo Suger, del Centro de Acción Social (CASA); y la líder indígena y Premio Nobel de la Paz (1992), Rigoberta Menchú, de Encuentro por Guatemala. Hasta el momento, los sondeos indican que Colom y Pérez Molina –ambos con un empate técnico y alrededor del 30% de intención de voto-, son quienes tienen mayores posibilidades de ganar, seguidos por Giammattei (14,7%), Suger (8,5%) y Menchú (5%). Si ninguno de los candidatos consigue el 50% más un voto de los sufragios válidos emitidos, habrá una segunda vuelta electoral entre los dos más votados, programada por el TSE para el próximo 4 de noviembre.

Suizos en la política guatemalteca

Más allá de la diplomacia y la cooperación que existe entre Suiza y Guatemala, la profundidad de la relación bilateral está testimoniada por dos políticos que desde las antípodas ideológicas marcaron (y marcan) tendencias en la patria latinoamericana: el ex presidente socialista de origen suizo Jacobo Arbenz Guzmán (1951-1954) y el actual aspirante liberal a la presidencia, el suizo-guatemalteco Eduardo Suger. Ligado ideológicamente al comunismo soviético, Arbenz fue derrocado en 1954 por la intervención norteamericana, y a partir de allí –rechazado su pedido de asilo político en Suiza por la Ley de Nacionalidad de entonces- peregrinó por Francia, República Checa, Rusia, China, Uruguay y Cuba, hasta que el país alpino lo aceptó finalmente en 1960 y vivió en Lucerna durante cuatro años, para luego partir a México, donde murió en 1971. Por su parte, Eduardo Suger –hijo de una guatemalteca y un suizo- nació en Zúrich, pero apenas recién nacido fue llevado a Guatemala. Siendo adolescente regresó a su ciudad natal donde vivió y se formó durante ocho años, obteniendo el título de Físico Matemático en los grados de Licenciado y Maestría en el Instituto Tecnológico Federal de esa ciudad. Considerado un académico brillante, luego de vivir, estudiar y trabajar en Texas (Estados Unidos), regresó definitivamente a Guatemala donde fundó la prestigiosa Universidad Galileo (la cual dirige actualmente) y por segunda vez consecutiva se lanza a la arena política para competir por la Presidencia. ¿Por qué? Porque tras varias décadas de docencia se dio cuenta que debía hacer algo por su país, porque hacía falta una transformación y porque tenía la energía y la capacidad de proyectar una transformación nacional que sentía que los guatemaltecos "pedían a gritos". Guatemala es un país agobiado por una guerra civil de 36 años que además de los 200.000 muertos frenó sus aspiraciones. El 56% de su población vive debajo de los límites de la pobreza, el 28% son analfabetos, 40 de cada 1.000 recién nacidos mueren y la esperanza de vida apenas llega a los 70 años.

Una «refundación» inspirada en el modelo helvético

Liberal, abonado al estado de derecho, Suger está convencido de que sólo una transformación profunda del Estado podría llevar la paz a Guatemala, y el modelo a imitar sería el federalismo suizo. "Como hay una diversidad étnica en Guatemala, si no le damos el poder a los diferentes departamentos del país, si no hacemos una república federal donde cada uno de los 23 departamentos elija su propio gobierno (al gobernador, actualmente, lo elige el Presidente ‘a dedo’), no vamos a lograr prosperar", asegura a swissinfo y explica: "Porque hoy el poder está centralizado y las decisiones se toman en el gobierno central y todos los ingresos fiscales se quedan en el gobierno central, y a los departamentos va sólo el 10 por ciento de esos ingresos". Para el candidato, aún cuando hay riesgo de desigualdad, los departamentos son muy productivos y pueden promover, a partir del manejo correcto de la política fiscal, la inversión.

No hay riesgo de secesión

"Guatemala no es Bolivia. Aquí las comunidades indígenas y la diversidad étnica son cosa del tiempo. Ahora ha entrado la cultura de la información al país y todas esas gentes están cambiando y se observan transformaciones culturales, por lo que creo que a muy corto plazo desaparecerán esas costumbres que impedían la integración del territorio", precisa el candidato de CASA. Suger tiene un proyecto muy claro de país. Para él, la falta de legalidad es el problema más grande que enfrenta Guatemala y en su ideal transformador piensa que con una justicia correcta y transparente (tribunales, jueces y fiscales), se resolverá en parte la situación. "Yo propongo despolitizar el organismo de justicia en el país, y entonces dejarán de existir muchos de los problemas que hoy tenemos. La ciudadanía demanda a gritos que se cambien estas reglas del juego porque ha entendido que nuestra estructura de gobierno está fuera de época. Desde hace 15 años el país demanda este cambio estructural". Descreído de las encuestas y convencido de continuar con su proyecto, Suger está dispuesto a enfrentar esta elección y su propuesta abarca temas de seguridad, educación e inmigración, entre otros. "No sé si voy a ser electo, pero pronto iré a Suiza, como ciudadano o como Presidente", concluyó.

«Listo para gobernar

Suger dice estar listo para gobernar Guatemala y asegura que si es electo presidente va a convertir el país en una república federativa inspirada en el modelo helvético. Zuriquense, académico y político, el candidato por el CASA analiza para swissinfo la compleja realidad de la nación centroamericana, flagelada por la violencia y la ausencia de la legalidad. Entrevista. En medio de una atmósfera preelectoral signada por la violencia política y bajo la amenaza climática por la llegada del huracán Félix que azota al Caribe, casi seis millones de guatemaltecos se preparan para elegir Presidente el domingo 9 de septiembre. El prestigioso académico Eduardo Suger, candidato a la Presidencia por el partido ‘Centro de Acción Social’ (CASA), nació en Zúrich hace 68 años y desde pequeño fue criado en Guatemala, hasta que a los 17 años regresó a su tierra natal para estudiar Matemáticas y Física, donde vivió durante ocho años. "Volví de Suiza porque estaba enamorado de mi esposa, y regresé a Guatemala a casarme. Cuando llegué me ofrecieron un trabajo en la Universidad y viendo las necesidades que había en la educación, me di cuenta que podía ser más útil aquí, en la formación de profesores y profesionales, que en un país tan avanzado como es la Confederación Helvética", asegura desde la Universidad Galileo, de la cual es fundador y rector. swissinfo: Usted propone reformar el Estado y habla de ‘federalización’. ¿Cómo es ese proyecto para Guatemala si fuera electo Presidente? Eduardo Suger: Creo que esa es la única manera de llevar la paz a Guatemala. Este país es una república centralizada y todo el poder se maneja desde el Estado, desde donde se toman todas las decisiones del gobierno, al tiempo que el mismo gobierno absorbe el 90 por ciento de los ingresos y define a dedo a cada gobernador departamental. Por eso, mi idea es pasar a una república federal, en la cual cada uno de los 23 departamentos que conforman Guatemala, se transforme en un Estado, donde cada uno elija a sus gobernantes mediante el voto democrático. swissinfo: Eso parece ideal, pero ¿no cree que corren el riesgo de que haya un defasaje en cuanto a la distribución del ingreso y haya departamentos ricos y departamentos pobres? Eduardo Suger: El riesgo existe, aunque la mayor producción del país se da en los departamentos del interior, y la mayoría de ellos son muy productivos. swissinfo: ¿Esta idea está inspirada en el modelo suizo? Eduardo Suger: Claro que está inspirada en el modelo suizo porque yo viví en Suiza. Y recuerdo que allí cada cantón tiene su desarrollo, su gobierno y su autonomía: Basilea, que tiene todas las industrias químicas; Zúrich, que tiene toda la banca; Berna, que es sede del gobierno... Y hasta Zug, que antes no tenía muchos ingresos, pudo prosperar jugando con la política fiscal, con los impuestos, porque tuvo la libertad de desarrollar estrategias para atraer la inversión. Y esa es la forma de promover la desconcentración de los grandes centros urbanos y que la inversión se mueva hacia el interior de la república. swissinfo: Pensando justamente en la cuestión étnica y teniendo en cuenta lo que ha pasado en Bolivia, por ejemplo, ¿no teme al riesgo de que a partir de las autonomías departamentales surja un ‘brote’ de secesionismo? Eduardo Suger: No. Porque Guatemala no es Bolivia. Aquí, las comunidades indígenas y la diversidad étnica es cosa del pasado, porque ahora estamos en la época de la información y todas esas personas están cambiando y están observando y experimentando cambios culturales. Es decir, lentamente van desapareciendo esas costumbres que impedían la integración del territorio, la cual yo creo que se va a dar en el corto plazo. swissinfo: Supongamos que sea electo Presidente, ¿de qué forma implementaría esta reforma del Estado? Eduardo Suger: No pensamos en hacer un cambio drástico que exija una reforma constitucional y una Asamblea Constituyente, porque eso sería peligroso en la situación en que está Guatemala hoy en día. Sin embargo, se pueden hacer reformas en lo que son las leyes orgánicas para el Congreso, para el Ejecutivo y para el Poder Judicial. Yo ya tengo un anteproyecto de ley para hacer una reforma a la estructura del Ejecutivo donde logro integrar cuatro ministerios en uno, que es el de Desarrollo Social, por ejemplo. swissinfo: ¿Estaría dispuesto a utilizar los instrumentos de democracia directa, como referendos o consultas populares...? Eduardo Suger: Si son necesarios los vamos a utilizar, y no creo que causen ningún problema. swissinfo: ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta Guatemala en la actualidad? Eduardo Suger: El más importante es la falta de un estado de legalidad. O sea, un estado donde funcione realmente el organismo judicial, que funcionen los tribunales y que funcione la fiscalía. Si esto funciona, los demás problemas se van a ir resolviendo. Ese problema se deriva de que la fiscalía, el ministerio público y el organismo judicial están politizados porque los funcionarios son nombrados por los partidos políticos en el Congreso. Por eso propongo despolitizar la justicia en Guatemala y entonces dejarán de existir otros muchos de los problemas que tenemos actualmente. swissinfo: Usted propone, de alguna forma, ‘patear el tablero’, lo que significaría rediseñar las reglas del juego. ¿Cree que los guatemaltecos están preparados para asumir nuevas reglas del juego? Eduardo Suger: Esto lo está demandando a gritos la ciudadanía, porque la gente ya comprendió, a través de los tratados de libre comercio, y a partir de ver la llegada de muchos inversionistas al país que no se quedan porque no quieren arriesgar su inversión porque nuestra legislación y nuestra estructura de gobierno están fuera de época. El país está pidiendo desde hace quince años una modernización del Estado, la cual han anunciado los gobiernos pasados pero jamás la han concretado. O no ha habido la intención política de hacerlo o se ha dado la falta de capacidad de echar a andar esta reforma estructural que el país necesita. La población siente que son los mismos políticos quienes se han incrustado en el gobierno y que no quieren irse, por eso cada vez más quiere caras nuevas y nuevos aires. swissinfo: Las encuestas lo están ubicando hoy en cuarto y quinto lugar, junto con la ex Premio Nobel, Rigoberta Menchú. ¿Qué posibilidades cree que tiene de ser electo Presidente de Guatemala el próximo domingo? Eduardo Suger: Lo que sucede es que las encuestas están compradas. El problema de Guatemala es que hay un sector que se ha constituido como el dueño de la nación, y financian esas encuestas que usan como un medio de mercadeo. En la elección pasada les funcionó porque hubo un ‘voto castigo’ a Efraín Ríos Montt, y se votó a ganador por Oscar Berger, que cumplía con el tipo que creían iba a llegar (un candidato simpático, de ojos verdes, buena gente...). Pero él no presentó siquiera un plan de trabajo. Ahora no existe ese ‘voto castigo’, pero sí están presentes las chequeras de personas que quieren impulsar a candidatos que van a ser afines a sus intereses pero que son dañinos para el país. swissinfo: ¿Me habla de ‘chequeras’ a nivel corporativo o me habla de clientelismo? Eduardo Suger: Hablo de clientelismo electoral. Son millones los que han circulado, y le asustaría conocer los montos de los que hablo. Los que se encuentran a la cabeza de los sondeos han gastado más de cien millones de Quetzales (15,7 millones de CHF) en propaganda, en un país donde no hay medicinas en los hospitales y donde hay pobreza extrema. Eso me parece ridículo. swissinfo: ¿Cuánto llevan gastado ustedes en la campaña electoral? Eduardo Suger: Nosotros hemos gastado, al momento, cuatro millones de Quetzales (628.500 CHF), con una propaganda que ha consistido en ir a visitar a las personas, a hablar con los ciudadanos. Por eso creemos que esta vez sí se dará la sorpresa. swissinfo: Siendo que el ex presidente Jacobo Arbenz también era de origen suizo, ¿encontró puntos de contacto entre su pensamiento y el del ex mandatario; ha tomado o retomado algunas de sus propuestas o políticas...? Eduardo Suger: No, porque Arbenz nació en Guatemala mientras que yo nací en Suiza; él no hablaba el dialecto del suizo-alemán, y yo sí lo hablo; él no vivió en Suiza sino apenas unos años, mientras que yo sí viví muchos años y conocí mucho la cultura suiza... Sí conocí la historia de Jacobo Arbenz, pero no creo que tengamos muchos puntos en común...

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