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Una sobreviviente indígena y Premio Nobel de la Paz

Agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Guatemala. | 8 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Una sobreviviente indígena y Premio Nobel de la Paz
Rigoberta Menchú Tum, sobreviviente del conflicto armado que azotó su país, se convirtió en 1992 en la primera mujer indígena en recibir un Nobel de la Paz y es ahora la primera maya quiché que aspira a la presidencia de Guatemala. Nacida el 9 de enero de 1959 en la aldea Laj Chimel del municipio de San Miguel Uspantán, en el departamento de Quiché, Menchú creció en las montañas y fincas de la costa sur de Guatemala, y desde pequeña sufrió la injusticia en forma de discriminación, racismo y explotación. La tierra de Menchú fue la más azotada por la guerra civil guatemalteca (1960–1996), según la Comisión del Esclarecimiento Histórico (CEH). De los 669 casos de matanzas que registró la CEH, 344 fueron perpetradas en el Quiché, habitado por campesinos que comparten una inquebrantable dedicación al el cultivo del maíz. En Chajul, localidad de ese departamento, el ejército colgó muertos a docenas de civiles del balcón de la Municipalidad como castigo por supuestos contactos con la guerrilla, a otros les cortaron la garganta y cientos fueron asesinados dentro de sus viviendas. Hija de Vicente Menchú Pérez, un luchador por la tierra y los derechos de los indígenas, y de Juana Tum Kotoja, una experta partera, Rigoberta tuvo que buscar el sustento en la capital para ayudar a sus padres y hermanos ante la miseria en la que vivían. En la lucha por la tierra, la ahora candidata presidencial por el partido Encuentro por Guatemala (EG) perdió a uno de sus hermanos, Patrocinio, el 9 de septiembre de 1979, cuando fue secuestrado sin que desde entonces haya aparecido El 31 de enero de 1980, su padre murió quemado junto a otras 38 personas en el asalto de las fuerzas policiales guatemaltecas a la Embajada de España, ocupada pacíficamente por campesinos y estudiantes para denunciar las violaciones de derechos humanos del entonces vigente régimen militar de Romeo Lucas. La madre de Rigoberta fue secuestrada el 19 de abril de 1980 y también se desconoce su paradero, en tanto que otro de sus hermanos, Víctor, fue asesinado por el ejército el 8 de marzo de 1983. Durante el transcurso de esos hechos, la adolescente Rigoberta ingresó en el Comité de Unidad Campesina (CUC) y, al igual que su padre se hizo catequista de la Iglesia Católica. Rigoberta enseñó a sus paisanos a defenderse de los ataques del ejército cavando trampas, fabricando cócteles molotov e incluso capturando a soldados rezagados. De formación autodidacta, se reveló como una líder natural de gran inteligencia, participó en organizaciones populares, campesinas y de derechos humanos en la defensa de los pueblos indígenas. En 1983 fue publicado el libro testimonial "Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la Conciencia", en el que relata los horrores de la guerra en su país a través de una entrevista con la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos, esposa del intelectual francés Regys Debray. La represión que se ensañó contra su familia la obliga a salir al exilio en México en 1981, desde donde sigue denunciando el genocidio de Guatemala. Desde México, Rigoberta emprende a nivel internacional la defensa de los derechos de los pueblos mayas y este hecho la convirtió en 1992 en la primera mujer indígena en ganar el premio Nobel de la Paz como representante de los pueblos indígenas en el 500 aniversario del llamado descubrimiento de América. "Soy hija de la miseria y la desigualdad social, soy un caso ilustrativo de marginación por ser maya y mujer. He sobrevivido al genocidio y la crueldad", ha dicho Menchú Tum, Por su labor, ha recibido numerosos reconocimientos internacionales y se ha hecho acreedora a varios doctorados Honoris Causa. En 1993 se desempeñó como Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas para el Año Internacional de los Pueblos Indígenas y desde 2004 fue Embajadora de los Acuerdos de Paz que se firmaron en Guatemala en 1996. En 1992, demandó ante la Audiencia Nacional de España a seis ex altos cargos militares y dos civiles por genocidio, terrorismo de Estado y torturas, pero hasta ahora sólo dos de ellos, un general y un coronel, están en prisión.

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