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Cumbre Iberoamericana finaliza con acuerdo social y divergencias políticas

Agencia AFP. Desde Santiago, Chile. | 10 de Noviembre de 2007 a las 00:00
La Cumbre Iberoamericana finaliza este sábado en Chile con un llamado urgente a profundizar la protección social en América Latina, en una reunión que mostró divisiones ideológicas cada vez más visibles en la región. Los 22 países -19 latinoamericanos más España, Portugal y Andorra- discutieron sobre el tema de cómo hacer que la bonanza económica de la región repercuta en una mejor distribución a través de Estados fuertes con capacidad para aumentar la protección social de sus ciudadanos más pobres. En América Latina la pobreza golpea a 220 millones de personas, es decir el 43% de su población. Tanto el secretario de la Cumbre, el uruguayo Enrique Iglesias, como el canciller chileno, Alejandro Foxley, dejaron en claro que ese esfuerzo requería un sistema impositivo más eficiente. El viernes en la noche los mandatarios acordaron a puertas cerradas una declaración sobre el tema social en una discusión que -según trascendió- fue acalorada y se prolongó más allá de lo previsto. El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, definió el tono de la reunión como "un diálogo franco y abierto". Se discutió "en un ambiente donde, habiendo diferencias de énfasis, en los objetivos mostraron total coincidencia", dijo el secretario. Pero este sábado el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo en conferencia de prensa que se había presentado en la reunión una intensa e interesante discusión política. Los analistas en Santiago no dejaron de notar que la cohesión social, fijado como el tema central de la Cumbre por la presidenta Michelle Bachelet, fue rebatido por el venezolano Hugo Chávez ni bien llegó a Santiago, con lo cual puso de entrada sobre la mesa las diferencias ideológicas en la Cumbre. "La cohesión social no me gusta. Es algo terriblemente malo. El infierno puede estar muy cohesionado. Es un término muy conservador, muy estático. No hay que irse por la línea del menor esfuerzo", señaló Chávez sobre el tema. Este sábado Rodríguez Zapatero, sin embargo defendió el concepto de cohesión social, considerando que para América Latina el tema de la protección, la salud y la educación eran prioridades impostergables. El jefe de gobierno español también hizo notar que esta Cumbre Iberoamericana aportaba resultados concretos, mencionando entre ellos el convenio para que las personas de la región que trabajan en varios países puedan cobrar sus jubilaciones en cada uno de esos países. La Cumbre sin embargo derivó en varios temas coyunturales que inquietan a la región, empezando por el contencioso que divide a Buenos Aires y Montevideo por el caso de la papelera finlandesa que Uruguay permitió instalar y Argentina considera contaminante para un río fronterizo. Se esperaba que bajo la mediación española en esta Cumbre se avanzara en una solución, pero resultó todo lo contrario: las reuniones en Santiago fracasaron, Uruguay decidió habilitar la planta y el viernes cerró una de sus entradas desde Argentina para impedir el paso de manifestantes, lo que convulsionó aún más la relación bilateral. Previamente, Argentina mantuvo su apoyo a los ambientalistas que bloquean un puente binacional desde hace un año, algo que Uruguay rechaza. Este sábado se reunieron la presidenta anfitriona, Michelle Bachelet, y su homólogo boliviano, Evo Morales, para ver los avances de una agenda de 13 puntos destinada a profundizar la relación entre estos dos países, donde se incluye el decisivo tema de la salida al mar que reclama La Paz. Bolivia perdió 400 km de costa en una guerra con Chile en el siglo XIX y se mencionó que sobre el tema habría avances en esta Cumbre, aunque esto no sucedió finalmente. Al finalizar la Cumbre, los mandatarios Chávez, Morales, Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua) y Carlos Lage (vicepresidente de Cuba), participaron en la clausura de la Cumbre de los Pueblos.

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