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¿Ola gigante avanza hacia las
costas del Pacífico regional?

None | 11 de Enero de 2006 a las 00:00

En Tegucigalpa, Hugo Arévalo, comisionado de la COPECO, dijo a la radio "HRN", que transmite desde Tegucigalpa, que advirtieron del fenómeno a la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (COCESNA) hacia las cinco de la tarde. Añadió que la alerta "no es para alarmar a nadie", pero sí para que tomen precauciones los habitantes de regiones hondureñas como el puerto de Amapala, en la isla del Tigre, Coyolito y Cedeño, comunidades hondureñas en el Golfo de Fonseca.

Arévalo subrayó que los pilotos que observaron la ola grande, por lo general trabajan para líneas aéreas que aterrizan en el Aeropuerto Internacional de El Salvador, en Comalapa, situado cerca de las costas del Pacífico de ese país centroamericano. También recomendó a los pescadores de embarcaciones pequeñas que abandonen el mar y que todos los habitantes de la región se mantengan vigilantes al oleaje, aunque no precisó la posible altura de la ola.

La misma fuente militar dijo que el Ejército y la Fuerza Naval de Honduras en el sur del país están alerta ante cualquier situación que pudiera darse, y que además tiene información de que el fenómeno estaría más en dirección hacia las costas de Costa Rica y Nicaragua. "Es posible que el oficial se haya confundido con la información, no tenemos ese dato de la altura de la ola porque nadie la ha medido, pero sí nos llama la atención el informe de los pilotos, que habrían visto la ola frente a la costa entre Costa Rica y Nicaragua, por donde volaban en ese momento", subrayó.

Arévalo dijo que "los fenómenos naturales son impredecibles", que "no se puede descartar que la ola pudiera llegar a costas de Honduras y El Salvador", y reiteró que la alerta de la COPECO "no es para alarmar a nadie".

Los pilotos alertaron del hecho a la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (COCESNA) hacia las 17.00 hora local (23.00 GMT), según el comisionado de la COPECO. Arévalo enfatizó que la alerta "no es para alarmar a nadie", pero sí para que tomen precauciones los habitantes de regiones hondureñas como el puerto de Amapala, en la isla del Tigre, Coyolito y Cedeño, comunidades hondureñas en el Golfo de Fonseca.

El presidente del Sistema Nacional de Protección Civil de El Salvador, Mauricio Ferrer, negó la noche de este miércoles que una peligrosa ola se aproxime a las costas del océano Pacífico. "La información del coordinador de alerta temprana SNET (Servicio Nacional de Estudios Territoriales), es que no se ha visto ninguna situación anormal en el área de la costa salvadoreña, y no hay en ningún otro lugar algo que esté indicando que se esté dando una ola gigante", declaró el presidente del COEN a la televisión local.

Ferrer comentó, que "a la hora en que surgió el rumor (en Tegucigalpa) me encontraba en la base naval de La Unión, (184 km al sureste de San Salvador) comenzamos a investigar y a monitorear con el personal de la base naval que de inmediato hizo contacto con las unidades desplegadas en la costa salvadoreña y manifestaron que no había ningún cambio de marea".

La alerta de una supuesta ola de entre 40 y 60 km de longitud que se acercaba a la costa salvadoreña en el golfo de Fonseca, cuya boca comparte El Salvador y Nicaragua, la difundió la Comisión Permanente de Contingencias (COPEC0), en Tegucigalpa, Honduras.

Ferrer insistió que "no se tiene registrado ningún sismo de gran magnitud, ni vientos fuertes que podrían estar originando olas de gran tamaño, entonces según el SNET no hay ninguna condición que podría estar generando eso (una ola gigante)".

Desde San José se reporta que a las 3 de la tarde, un piloto de un jet que despegó del aeropuerto Juan Santamaría, en ruta hacia Ecuador, observó algo parecido a una "ola gigante" a 93 millas frente a Parrita y Quepos, en el Pacífico Central costarricense, de lo cual advirtió a la torre de control.

Lidier Esquivel, de la CNE, dijo que después de tres horas de averiguaciones, no encontraron nada anormal que pueda haber generado un fuerte oleaje.

Explicó que pidieron informes al Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional (Ovsicori) y la Red Sismológica Nacional (RSN) sobre sismos en el Pacífico y ninguno de los dos organismos registraba a nivel mundial un temblor de importancia en ese sector. Lo anterior descarta un posible tsunami, dijo Esquivel.

Al mismo tiempo, la CNE solicitó a Oceanografía de la Universidad de Costa Rica (UCR) verificar algún fenómeno en el mar, pero luego de analizar las imágenes satelitales no encontraron nada anormal que hubiese generado un oleaje fuerte.

Esquivel dijo que tampoco a las 6 p. m. ningún lugar costero del Pacífico costarricense había informado nada anormal o una corriente fuerte.

El oceanógrafo Omar Lizano declaró a La Nación que "lo extraño es que no tenemos reportes de tormentas en el Pacífico Sur como para que se formara un oleaje así. Tampoco podríamos hablar de un tsumani, pues la ola solo puede ser cuando está por llegar a la costa; nunca en aguas profundas. Además estos viajan a 800 kilómetros por hora. Quizá los pilotos vieron un frente de material orgánico".

Antecedentes en Honduras

El 2 de junio de 1999, unas 70 casas fueron destruidas y otras 300 dañadas parcialmente por una marejada en el balneario de Cedeño, que, sin embargo, no causó pérdidas humanas. Autoridades municipales de Cedeño dijeron entonces que la marejada alcanzó olas de tres y cuatro metros que provocaron que las aguas del mar se adentraran unos 150 metros en tierra firme.

Otro fenómeno similar se registró el 10 de abril de 1997, cuando cerca de un centenar de personas fueron evacuadas ante las fuertes marejadas que inundaron parte de la misma localidad costera de Cedeño, con millonarios daños materiales, informaron fuentes oficiales. La marejada de ese año destruyó parcialmente dos hoteles, afectó a algunas viviendas y arrasó 35 pequeños negocios de comida que funcionaban en la playa. El mar penetró entonces unos 200 metros en Cedeño y obligó a evacuar a unas 80 personas. Un día después se produjo otro fenómeno similar en la zona, aunque de menor magnitud.

En Amapala también se inundaron algunos inmuebles, pero el problema fue mucho menor que en Cedeño, balneario muy visitado especialmente en Semana Santa y localizado a unos 130 kilómetros al sur de Tegucigalpa.


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