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Masiva abstención en el Caribe

None | 5 de Marzo de 2006 a las 00:00

"Todo ha marchado con mucha normalidad, uno que otro problema en algunas Juntas Receptoras de Votos (JRV), pero en general ha sido un proceso de elección tranquilo", dijo Rivas. Sin embargo, el titular del CSE admitió que sólo una pequeña parte de los electores han participado en los comicios, en los que eligen a los 45 miembros de los Consejos Regionales del Caribe Norte y Sur.

"Hasta el mediodía sólo había participado cerca del 25% de la población. Creemos que se debe a que la gente va por la mañana a actos religiosos. En el resto de la tarde creo que hemos llegado a por lo menos al 45% de participación, un poco más de lo que históricamente hemos tenido", señaló Rivas.

Los observadores nacionales y extranjeros también han manifestado que la afluencia de votantes ha sido muy escasa.

El director del Instituto para el Desarrollo de la Democracia (IPADE), Mauricio Zúñiga dijo en un primer informe a la prensa que a eso de las cuatro de la tarde de este domingo al menos el 30% de la población de las zonas urbanas del Atlántico Norte había votado. En Puerto Cabezas, se reportó que el 50% de los electores había acudido a votar.

Este reporte brindado por el Ipade representa el casco urbano de las principales ciudades de la RAAN, como Puerto Cabezas y las ciudades mineras Rosita, Bonanza y Siuna.

En el caso del Sur, en la RAAS de Blufields, se observó un promedio de un 25 al 30% de electores que han acudido a votar.

Según el IPADE, en el 96% de las juntas receptoras de votos, desde la apertura hasta las cuatro de la tarde, no se habían reportado mayores incidentes. "Todo ha trascurrido de manera normal, solo en un 3% se ha presentado algún tipo de anomalía", dijo Zúñiga.

En cuanto a los materiales electorales el Ipade afirma que en un 94% de las JRV el material electoral llegó completo. Aunque hubo algunos problemas de inconsistencias e incidentes mínimos, ninguno ha afectado el desarrollo de la votación, agregó el director del IPADE.

También dijo que en un 97% de las JRV no se ha tenido problemas ni contra tiempo para permitir el ingreso de los observadores. "Hemos tenido sólo casos aislados de observadores que no se les había permito ingresar a los centros de votación", dijo Zúñiga.

El presidente del grupo cívico Etica y Transparencia, Roberto Courtney, se abstuvo de emitir una opinión respecto al desgano de la población de acudir a los centros de votación. "Es imprudente comentar sobre la participación (en las votaciones) porque hay un segmento importante que puede presentarse todavía a votar", dijo Courtney, en declaraciones a la prensa desde Bluefields, capital de la RAAS.

Aunque históricamente hubo mucha abstención, la expectativa es que en esta ocasión "pueda haber una leve mejoría de participación, pero no serán estos comicios los que reviertan esa tendencia", comentó. Courtney, cuyo organismo participa de la observación electoral, atribuyó la apatía de los caribeños y de los ciudadanos llegados de las zonas del Pacífico al hecho de que "no terminan de encontrar mucha utilidad al proceso de autonomía" por el cual se celebran estas elecciones.

La ley de autonomía, aprobada en 1987 durante el régimen sandinista, otorga a los pueblos del Caribe la administración de sus territorios en forma separada del gobierno central. Un total de 226,578 ciudadanos mayores de 16 años que habitan en el Caribe están inscritos en el padrón electoral para elegir a 90 miembros para los gobiernos autónomos de las regiones norte y sur, de donde será escogido el gobernador.

La inmensa mayoría de las 758 Juntas Receptoras de Votos (JRV) de las Regiones Autónomas del Atlántico Norte (RAAN) y del Sur (RAAS) abrieron normalmente esta mañana. En estas elecciones alrededor de 226 mil caribeños están inscritos para elegir a 90 miembros de los Consejos Regionales Autónomos (parlamentos). Las elecciones se hacen en las 30 circunscripciones y en cada una, se elige a tres consejeros. Los votos sólo son válidos en la circunscripción respectiva.

El presidente del CSE dijo que hubo algunos retrasos en la apertura de una parte de las JRV, pero que todo marcha con normalidad. "El reporte que tengo es que todo el material y todas la JRV han sido abiertas, todo camina con normalidad con algunos problemas de logística o retrasos, pero eso es normal", dijo Rivas.

Pese a las sistemáticas denuncias de supuestas anomalías que partidos de derecha señalan contra el CSE la situación transcurre sin incidentes. El Ejército y la Policía desplegaron a más de 4,500 efectivos entre militares, policías, miembros de la brigada antimotines para reforzar la seguridad ante amenazas de actos de violencia de parte de grupos indígenas y partidos políticos.

En la región de rige desde el sábado la prohibición de venta de alcohol, portación de armas y traslado de material explosivo. Las autoridades electorales extendieron hasta la noche del sábado la entrega de cédulas y documentos supletorios a unos seis mil ciudadanos en las dos regiones que no las habían retirado.

Rivas recordó que un grupo de observadores y autoridades electorales de América Latina, de países como Uruguay, Colombia, Ecuador, Honduras, El Salvador, la República Dominicana y Venezuela, están presentes en ambas regiones como observadores acreditados. Rivas, acompañado del observador de la Organización de Estados Americanos (OEA), Raúl Alconada, dijo que espera que el proceso se celebre con tranquilidad e hizo un llamamiento a los caribeños a que asistan las urnas.

La OEA afirmó que las elecciones se desarrollaban con normalidad. "Las primeras señales hasta el momento son de una elección normal", luego de que las JRV fueron abiertas a las 07H00 "sin ningún inconveniente", declaró el jefe de la misión de OEA, el boliviano Gustavo Fernández. "Sería imprudente sacar conclusiones" tan pronto, dijo Fernández, que explicó que los datos los proporcionaron los 26 observadores que visitaron 84 centros de votación en 12 municipios de todo el Caribe.

Fernández indicó que han recibido algunas denuncias de irregularidades, que no detalló, en algunas circunscripciones del Caribe Norte y Sur, que se tienen que procesar para elaborar un informe sobre ellas.

El coordinador técnico de la misión, Patricio Gajardo, dijo que las condiciones físicas de las Juntas Receptoras de Votos y todo el andamiaje que requiere que la votación se celebre con tranquilidad se cumplió en más del 90%. "Se realizó la apertura adecuada en las JRV en un 94%", dijo Gajardo.

Las elecciones regionales fueron ensombrecidas por una serie de denuncias de partidos de derecha que han amenazado con desconocer los resultados por supuestas irregularidades cometidas desde el CSE. Fernández se abstuvo de pronunciarse sobre las quejas de los partidos, porque -dijo- "hay que conocerlas bien, procesarlas para saber si tienen sustento y ver si son correctas".

Respecto a las críticas al CSE, controlado por magistrados liberales y sandinistas, Fernández confió que se puedan superar esas desconfianzas. "El funcionamiento inapropiado del CSE, por falta de quórum, puede afectar el proceso electoral y puede crear sensación, que es necesario superar, de desconfianza sobre la dirección del proceso", dijo Fernández.

Además de la OEA también supervisan los comicios el estadounidense Centro Carter, representantes de la Unión Europea y organismos civiles nicaragüenses, que suman más de 600 observadores.

El presidente del Consejo Regional Electoral en Puerto Cabezas, Nery González, dijo que en algunos centros de votación no se está permitiendo a los ciudadanos votar en base a los artículos 41 y 116 de la Ley Electoral. Estos artículos de la Ley Electoral permiten a los ciudadanos votar en una JRV con su cédula en mano aunque no aparezcan en el padrón electoral. "Hemos llamado a esos centros de votación para indicarles que los artículos tienen que aplicarse para que los ciudadanos puedan votar", dijo González.

La disputa se centra entre liberales y sandinistas las dos fuerzas políticas más fuertes del país que han obtenido la mayoría de los escaños desde que se celebran estos comicios, seguidos del partido indígena Yátama (Hijos de la madre tierra en lengua miskita).

El diputado sandinista Edwin Castro, quien aseguró a la emisora que "los costeños están demostrando que son un pueblo cívico". El legislador dijo que al comienzo de la jornada hubo retraso en la apertura de algunos colegios y que varias personas no aparecen en el padrón electoral. Castro consideró, sin embargo, que esos problemas "no enturbian ni deslegitiman" las elecciones, cuya organización ha estado rodeada de tensiones y acusaciones de fraude por parte de los partidos contendientes.

Miskitos y mestizos los primeros en acudir a votar

Los indios miskitos y los mestizos de las zonas mineras del Caribe norte fueron los primeros en acudir este domingo a las urnas para garantizar la victoria de sus respectivos partidos en las elecciones de nuevos gobiernos regionales autónomos, constató la agencia francesa de noticias AFP.

Los miskitos, representados en el partido Yatama (Madre tierra en lengua autóctona) llegaban lenta, pero disciplinadamente, a los centros de votación de Puerto Cabezas, donde la asistencia de los otros grupos étnicos aún era escasa.

Muchos miskitos que emigraron a la ciudad se movilizaron desde tempranas horas de la mañana a votar a sus lugares de origen, debido a que el padrón electoral no fue actualizado con sus nuevos domicilios. "Voy a votar hasta Yulo", una comunidad ubicada a 42 km al suroeste de esta ciudad, dijo a la AFP Alfonso Hernández, un miskito de 26 años que emigró a Puerto Cabezas hace 18 años.

En las comunidades del río Coco, en la frontera con Honduras, donde Yatama ejerce su dominio, muchos nativos buscaban llegar a pie o en botes a sus centros de votación, debido a que no había dinero para abrir mesas en todas las localidades, informaron fuentes del Consejo Electoral de la región.

Yatama, tercera fuerza política en el Atlántico, se organizó en la década de los años 80 para luchar contra el gobierno sandinista (1979-90) que trató de imponerles proyectos revolucionarios que chocaban con sus tradiciones y cultura. Pero hoy, la mayoría de sus dirigentes son aliados del Frente Sandinista.

"No confiamos en los gobiernos de Managua, mucho menos en los partidos que ellos representan", dijo el líder del grupo, Brooklin Rivera, de 53 años, quien, sin embargo, accedió en los últimos cinco años a negociar una alianza con el FSLN, con el cual su partido gobernó con mayoría en el ultimo período en esta región.

"Las comunidades indígenas van a participar con la mayor cantidad de votantes", aseguró Rivera quien considera que el Caribe debe ser gobernado por los miskitos. Rivera es mencionado como candidato a diputado por el FSLN en las elecciones nacionales previstas para noviembre próximo.

Los miskitos desean regresar a los tiempos en que dominaban estas tierras a través del Rey Mosco, nombrado por los ingleses que se asentaron en el Caribe después del siglo XVII, para que los ayudasen a someter a las otras etnias y a expulsar a los españoles que colonizaron el Pacífico.

La lucha de los miskitos es rechazada por los otros grupos étnicos y mestizos que pueblan el Atlántico, y que argumentan que "afortunadamente" son mayoría.

Los miskitos son indios de constitución pequeña, desconfiados con los "blancos", que han sabido negociar sus intereses y mantienen formas de organización y pensamiento que sólo pueden ser cambiadas por sus líderes, aunque en los últimos tiempos éstos han sido cuestionados por no atender sus necesidades.

Este domingo también era destacada la concurrencia a las urnas de los mestizos de los municipios mineros de Rosita, Siuna y Bonanza, una zona montañosa rica en minerales en el Carine norte, que es explotada por empresas canadienses. En ese sector la afluencia de los electores era mayor, según reportes del Consejo Electoral de la región.

En los comicios también participan los criollos que son negros esclavos liberados, traídos al Caribe por los ingleses de Jamaica, Belice e Islas Caimán, y que se mezclaron con las etnias y los colonos; actualmente se concentran en Bluefields, cabecera del Caribe sur. Los criollos luchan por cuotas de participación en los gobiernos regionales disgregados en el PLC y el FSLN.

Abandono histórico, abundantes riquezas naturales, pobreza extrema

A pesar de la alta presencia de recursos naturales esta zona del país carece de capacidad económica para explotarlos. El Caribe del país está prácticamente olvidado por las autoridades nacionales. En esta región habitan 140,000 miskitos, 30,000 criollos, 15.000 sumus, 2.500 garifunas, 2,500 ramas y más de 400,000 mestizos, la precariedad es común a todos ellos, pues según estadísticas de la ONU, el 70% vive en la extrema pobreza; todos ellos habitan ciudades y comunidades extremadamente pobres y ocupan a lo largo de 59,000 kilómetros –42% del territorio nacional, de 130,000 km²–.

La región de Caribe, que ha sido históricamente olvidada por el resto de Nicaragua, volcado hacia el Pacífico, es la más extensa, pobre y despoblada de país. Pero debido a las elecciones, ahora es el centro de atención, principalmente para la clase política que valora los comicios como una prueba de cara a las elecciones nacionales previstas para noviembre.

El Caribe Norte cuenta con 39.000 kilómetros cuadrados divididos entre los municipios de Siuna, Bonanza, Mulukuko, Waspam, Prinzapolka y su cabecera regional Puerto Cabezas, con un total de 130.000 habitantes.

Los comicios serán disputados por 720 candidatos de las ocho agrupaciones políticas. De entre los concejales electos, 45 para cada región, se designará al gobernador, por un período de cuatro años, quien será el responsable de administrar bajo un régimen de autonomía a los pueblos caribeños.

De acuerdo a la Ley de Autonomía –que el gobierno sandinista aprobó en 1987 para que los pueblos indígenas gobernaran su territorio según sus costumbres y cultura– cada cuatro años los caribeños que radican de manera permanente en las dos regiones autónomas, escogen a sus autoridades políticas. Estas son las quintas elecciones regionales. La primera elección se efectuó el 4 de mayo de 1990, la segunda en 1994, la tercera en 1998 y la última en 2002.

Este sistema establecido en 1987, bajo el régimen sandinista, en teoría otorga derecho a los pueblos indígenas de administrar sus territorios de acuerdo a costumbres y cultura, pero en los 12 años de implementado poco se ha avanzado, afirman analistas.

No obstante, de 320,000 costeños mayores de 16 años que tienen edad para votar, solo 226,115 están inscritos votar. Las 758 JRV funcionarán en 425 centros de votación del Caribe Norte y Sur. En total están empadronados 226,514 ciudadanos. En la RAAN están inscritos 132,722 que votarán en 445 JRV. En la RAAS el padrón consta de 93,792 electores, quienes depositarán su voto en 313 JRV.

Sin embargo, el proceso electoral se ha caracterizado por el escepticismo y la falta de esperanza de los pobladores del Caribe en torno a su futuro. "Aquí no hay trabajo, no hay medicina, las escuelas están sin luz y los caminos malos, pero vamos a votar", dijo Claudina Tomas, una miskita de 40 años que vive en una casa de madera a punto de derrumbarse, en el barrio El Cocal de Puerto Cabezas.

Los cuatro gobiernos autónomos que han dirigido la región no cumplieron con las expectativas de mejoría que esperaban los costeños, muchos de los cuales, a pocas horas de las elecciones, no sabían aún por quién votar. "Aquí no hay por quién votar, solo piensan en ellos", dijo Adolfo Burth, un porteño de 46 años de origen miskito que asegura que su familia no irá a votar.

"Aquí no hay trabajo, no hay medicinas, las escuelas están sin luz y los caminos son malos, pero vamos a votar", aseguraba Claudina Tomas, una miskita de 40 años que vive en una casa de madera que está a punto de derrumbarse, en el barrio El Cocal de Puerto Cabezas.

La extrema pobreza es visible en el Muelle de Puerto Cabezas, que también se esta despedazando, donde las familias indígenas viven en rústicas casas de madera vendiendo algo para vivir, los jóvenes andan ociosos por las calles sin trabajo ni estudios y las mujeres aguardan que sus hombres regresen del mar con la pesca.

Movimiento militar en Mulukukú

Tropas del Ejército y de la Policía se movilizaron temprano por la mañana hacia las comunidades Santa Rita y El Guineo, en el municipio de Mulukukú, luego de recibir informes de inteligencia sobre el plan de algunos dirigentes políticos locales, de armar a sus miembros para tomar por asalto las JRV de la zona.

El sábado, funcionarios electorales del municipio revelaron su preocupación porque les habían informado de la supuesta existencia de grupos armados que pretendían protagonizar disturbios este domingo, en las comunidades rurales de Bonanza, Rosita y Siuna.

La Policía y el Ejército de Nicaragua reforzaron los planes de vigilancia y seguridad en la Costa Atlántica, ante amenazas de disturbios de parte de grupos indígenas y partidos políticos durante las elecciones regionales.

"Hay un fuerte plan de resguardo electoral en la Costa Atlántica para que la situación no se nos salga de control", dijo el jefe de Seguridad Pública de la Policía Nacional, comisionado Ramón Avellán, quien este sábado llegó a Bilwi (Puerto Cabezas) capital de la RAAN

Según el oficial, más de 4.500 policías y miembros de la brigada antimotines y tropas del Ejército están desplegados en las regiones norte y sur del Caribe nicaragüense, donde el domingo se elegirán a los 90 nuevos integrantes de los Consejos Regionales Autónomos.

El jefe del Ejército, general Omar Halleslevens, sobrevoló este sábado la zona del río Coco, fronteriza con Honduras, para observar el despliegue de los "planes operativos".

La Policía dijo que tiene información de que algunos partidos políticos pretenden llevar gente del Pacífico a votar por sus candidatos en las elecciones del Caribe, y que el grupo indígena YATAMA (Madre tierra, en lengua miskita) reaccione con violencia si los resultados no le son favorables.

YATAMA representa a los indios miskitos, la etnia más numerosa de la Costa Atlántica, con fuerte influencia en las comunidades del río Coco, en la frontera con Honduras, donde se estima viven más de 50.000 indígenas de un total de 140.000 que habitan el Caribe.

YATAMA llamó durante el cierre de campaña el miércoles pasado a las comunidades miskitas a defender su voto si el Partido Liberal Constitucionalista (PLC derecha) impugna los comicios en el Caribe norte, donde los liberales han perdido simpatizantes.

"Nosotros no andamos amenazando a nadie, pero no permitiremos que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) impugne o sabotee el proceso electoral", dijo el líder de Yatama, Brooklin Rivera. "La verdad es que ellos temen sufrir una derrota electoral y por eso quieren afectar el proceso electoral", afirmó.

Las autoridades no descartan además que se produzcan enfrentamientos entre simpatizantes del opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y del PLC, con seguidores de grupos políticos emergentes, que le hacen competencia en estos comicios: el Movimiento de renovación Sandinista (MRS) y Alianza Libera Nicaragüense (ALN).

Los choques podrían producirse en la ciudad de Bluefieds, cabecera del Atlántico Sur, y en el municipio de El Tortuguero, en esa misma jurisdicción, precisó una fuente policial.

Partidos sin propuestas atractivas

Desde el 19 de enero, cuando comenzó la campaña electoral, los partidos políticos han trasladado al Caribe su agenda para conquistar la mayor cantidad de escaños en los Consejos Regionales. Las dos fuerzas mayoritarias del país, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), parten como favoritos. Para ambos partidos los comicios serán un termómetro con vistas a las elecciones presidenciales del 5 de noviembre próximo.

Pero para Corina Wilson, habitante del Caribe Norte, las elecciones son el único momento en que el país se entera de que ellos existen. Por lo demás, agregó, sólo es motivo de atención cuando es víctima de algún desastre natural. "Esto es por ahorita, después para adelante los caribeños no existimos o sólo cuando hay inundaciones o huracanes", dijo Wilson, de la etnia de los mískitos.

Para ella, los problemas históricos de la región como el transporte, explotación de recursos pesqueros, mineros, bosques y ahora el narcotráfico, no fueron abordados durante los 42 días de la campaña por los líderes políticos, en su mayoría ajenos a la zona. Por eso afirma que las últimas dos elecciones regionales se ha unido a los que prefieren no votar.

En las elecciones de 1998 la abstención de los caribeños sumó el 51 por ciento y en 2002 fue del 61 por ciento.

El PLC, que ha ganado las elecciones regionales en las cuatro ocasiones que se han celebrado desde 1990, puede verse esta vez con dificultades para conservar la mayoría de concejales en el gobierno autónomo, según una encuesta de la firma Borges y Asociados.

En las últimas elecciones lograron 29 de los 45 escaños en el Consejo Regional del Caribe Sur, seguido por los sandinistas con 14 y el partido indígena Yátama con 2.

En el caso del Caribe Norte, el PLC sumó 18 miembros en el Consejo Regional, 15 el FSLN, 11 Yátama y uno PAMUC, otro de los partidos indígenas de la zona.

El PLC, desgastado por escándalos de corrupción, sobre todo los que afectan a su líder, el ex presidente Arnoldo Alemán, concentró sus esfuerzos en denunciar irregularidades de parte del CSE y amenazó con desconocer los resultados si le son adversos. Pero también han admitido que la falta de liderazgo fuerte y un mal trabajo político de sus delegados en el Caribe podrían tener como resultado números negativos.

El FSLN, por su lado, considera que las condiciones para ganar los comicios están dadas. Su discurso se ha centrado en defender la autonomía caribeña y afirma que sus pueblos han sido abandonados por los gobiernos que ha tenido el país desde 1990, cuando perdieron las elecciones frente a Violeta Chamorro.

Yátama es el partido que quedaría en tercer lugar y las fuerzas emergentes Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, derecha) y la alianza "Herty 2006" (centro izquierda), ambos surgidos de disidentes del PLC y FSLN, obtendrían cerca de 10 por ciento de los votos, según la misma encuesta.

Zancadillas en Triángulo Minero

Por Léster Juárez, enviado especial de El Nuevo Diario a Siuna, RAAN

El Triángulo Minero, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), vivió ayer escenas de severa confrontación partidaria, luego que representantes de partidos políticos auguraron que impugnarán algunas Juntas Receptoras de Votos (JRV), mientras se destruían mutuamente los materiales de propaganda.

Guillermo Guido, representante legal del PLC, anunció que impugnarán las JRV en que detecten que no se le permite votar a sus electores, sin embargo, fue acusado al instante por representantes de ALN-PC, de destrucción de material de propaganda.

Rufino Hislop, jefe de campaña de ALN, acusó al PLC y al Frente Sandinista por la destrucción de pancartas, banderas y volantes que fueron colocadas en distintos puntos de Siuna. Acusó al simpatizante del PLC, José Angel Zamora, de cortar incluso la línea telefónica de la casa de campaña de ALN y de retirar una bandera que mantenía de una de sus propiedades, por no compartir los mismos ideales

Asimismo reiteró que el CEM benefició a los simpatizantes de sus respectivos partidos para afectar a ALN, por lo que su partido interpuso la denuncia ante los derechos humanos, Organización de Estados Americanos (OEA) y el Movimiento por Nicaragua.

Una de las irregularidades presentada en el municipio de Bonanza fue que una de las maletas electorales que pertenecía a la JRV 0040, fue enviada accidentalmente a una de las comunidades y viceversa, lo que provocó que diputados del PLC se tomaran las oficinas del CEM de esa localidad. La zona del Triángulo Minero ha sido, además, afectada por problemas de fluido eléctrico, desde que el jueves y viernes se produjeron apagones que mantienen alerta a las autoridades electorales.

El magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE) José Luis Villavicencio, llegó hasta Siuna procedente de Bilwi para informarse sobre los avances del proceso electoral, luego de conocer que supuestos simpatizantes del PLC amenazaron con incendiar las JRV de la comunidad El Guineo, en Mulukukú. Villavicencio se reunió con las autoridades electorales, a quienes les explicó los alcances de un acuerdo que suscribieron los representantes de los partidos políticos que participan en los comicios regionales.

En medio de estas situaciones, el PLC exigió que se permitiera el voto con testigo a los ciudadanos que aparezcan en el Padrón Electoral, aunque éstos no tengan su cédula de identidad, porque según Guido, las autoridades municipales engavetaron un sinnúmero de cédulas y documentos supletorios para que la ciudadanía no vote.


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