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Cuba derriba mitos beisboleros

None | 19 de Marzo de 2006 a las 00:00

Los nombres de Roger Clemens y Alex Rodríguez (Estados Unidos), Bernie Williams y Carlos Delgado (Puerto Rico), David Ortiz y Albert Pujols (Dominicana) o Johan Santana (Venezuela) no se escucharán en la final del torneo. En cambio sí serán mencionados los de Pedro Luis Lazo, Yadel Martí, Ariel Pestano, Eduardo Paret, Yulieski Gourriel, Osmani Urrutia y Yoandy Garlobo, entre otros, y ninguno aparece en los rosters de las Grandes Ligas.

Por el otro lado, la nómina de la representación japonesa en este Clásico Mundial incluyó únicamente a dos atletas que militan en las Grandes Ligas: el jardinero derecho Ichiro Susuki y el pitcher Akinori Otsuka. El primero forma parte del club de los Marineros de Seattle y el segundode los Rangers de Texas (antes estuvo en los Padres de San Diego). El resto son jugadores de equipos de la pelota profesional japonesa, encabezados por el manager Sadaharu Oh, una legendaria figura del béisbol del país del Sol Naciente.

A ellos se redujo la presencia de militantes de la Gran Carpa en el partido por el título de un torneo concebido, organizado, promovido y financiado por las propias Grandes Ligas.

Una victoria histórica

La victoria conseguida el sábado por Cuba frente a República Dominicana, que le dio el pasaje a la final del Clásico Mundial de béisbol, fue obtenida a base de un béisbol agresivo y tradicional, y también, según algunos, con un poco de ayuda del panteón sincrético afrocubano. En lo que fue calificado por los propios protagonistas como "el triunfo más importante de la pelota cubana", la selección de la Mayor de las Antillas se burló de los pronósticos y superó 3x1 al fuerte 'trabuco' dominicano.

Ha sido tal la demostración de los cubanos ante equipos supuestamente más fuertes como Venezuela, Puerto Rico y Dominicana –repletos todos de jugadores con contratos millonarios en las Grandes Ligas– que varios periodistas han llegado a insinuar que los antillanos, además de ser favorecidos por el 'Dios Béisbol', reciben ayuda de otras 'deidades'.

El uniforme rojo usado por Cuba en sus victorias épicas ante 'boricuas' y dominicanos, los jarros de agua que lanzan desde el 'dogout' en cada turno al bate, la toalla blanca que se coloca Pedro Luis Lazo sobre la cabeza cuando está en la banca, y las gorras que ponen bocarriba al acabar cada inning defensivo, son tomados como "gestos de santería".

"Hay quien han dicho que usar el uniforme rojo es cábala o brujería, pero es sencillamente el uniforme con nuestros colores patrios. Cada cual cuando va a una batalla lleva un himno y una bandera, y ese uniforme rojo es el que llevamos nosotros a esta guerra beisbolera", dijo el manager cubano Higio Vélez en una rueda de prensa tras la victoria ante Dominicana.

El rojo, en la santería cubana, es el color preferido de Changó, dios de los truenos, la luz y el fuego. Los gestos y acciones que practican en el terreno los jugadores cubanos han contribuido un poco a que, los desconocedores del tema, tomen esto como ritos de santería, cábalas o sortilegios.

"Nosotros los peloteros somos bien supersticiosos y seguimos cábalas. Eso es algo que hacemos porque nos sentimos cómodos. Me imagino que los cubanos también lo son. Quizá más que nosotros", expresó a un diario de San Juan Mako Oliveras, asistente del equipo de Puerto Rico.

Para muchos atletas seguir siempre una misma rutina es sinónimo de buena suerte.

Orlando 'Duque' Hernández, estrella de las Ligas Mayores y quien abandonó el equipo cubano de béisbol hace varios años y emigró a Estados Unidos, trajo de Cuba la costumbre de no pisar nunca las líneas blancas del terreno. Su saltito sobre la raya es una toma obligada en las transmisiones televisivas de sus juegos.

Un periodista dominicano, picado por la derrota, llegó a decir que "claro, en Cuba hasta Fidel Castro tiene un caldero (de santería). De seguro todo el mundo estaba pidiendo a los santos por este triunfo".

Cuba, eufórica, saca pecho con su béisbol

Toda Cuba desbordaba el domingo de alegría y orgullo, festejando cómo su novena hizo añicos el mito de la superioridad del béisbol profesional sobre el amateur, tras llegar a la final del Clásico Mundial, ante Japón, nada más y nada menos que en tierra del enemigo.

No se habla en la isla de ninguna otra cosa que no sea de 'la pelota'. La victoria 3x1 frente a la poderosa selección de República Dominicana, contra todos los pronósticos, tiene a 11 millones de cubanos caminando erguidos y sonrientes.

"La p... pa'las Grandas Ligas", gritó una mujer de 40 años, con la fuerza de toda su humanidad regordeta, desde un balcón de Centro Habana, uno de los más populares de la capital y donde se vivió con gran entusiasmo el triunfo del sábado.

Desde los balcones, para festejar, cayeron cubos de agua; mientras que en las calles, que estallaron en júbilo la noche del sábado, aún reinaba el ambiente de fiesta.

Muchos se encontraban reunidos en torno a un almuerzo dominical, para seguir comentando la hazaña de su equipo en el torneo de pelota más fuerte de todos los tiempos.

"Esperamos que les den de un Mercedes (Benz) pa'lante. Se lo merecen, lucharon pa'eso. Le han dado a Cuba la alegría que necesita, así que para ellos lo mejor", declaró Yusmelys Ponce, una oficinista de 23 años.

Cuba es el único equipo amateur en un evento cuajado con peloteros de las Grandes Ligas estadounidenses, y dejó en el camino, además de a la favorita Dominicana, a fuertes rivales como Puerto Rico, Venezuela y Panamá.

"¡Qué no me digan más que nuestros peloteros tienen que ir a las Grandes Ligas para que aprendan!. ¡Lo que tienen es que venir aquí los de Grandes Ligas, a Cuba, a aprender!", dijo Alcides, estibador que miró el juego en una casa frente a su centro laboral en La Habana.

Para muchos en la isla tiene un sabor a victoria política el hecho de que en el Clásico Mundial no se hable inglés. Se trata de la eterna rivalidad político–ideológica con Estados Unidos, y del amateurismo que defiende Cuba, 25 veces campeón mundial y tres olímpico, frente al profesionalismo de las Grandes Ligas.

"Quedó demostrado sobre el terreno que el béisbol cubano, el de la Cuba revolucionaria, el único no rentado en este torneo tiene calidad por arrobas", subrayó la versión digital del diario oficial Granma, cuya edición en papel no circula los domingos.

Cuba, añadió, "ha ratificado ante las millonarias estrellas de las Grandes Ligas y en el mismo escenario de juego de esa pelota, que sus títulos mundiales y olímpicos no se deben a los pobres desempeños de los contrarios, sino a la indiscutible clase de nuestros peloteros".

"Cuba se alzó con sonada victoria y ahora solo un cataclismo podría evitar que el título mundial venga a la patria", subrayó en primera plana el semanario Tribuna de La Habana.

Ilustrando su primera página con la fotografía de la celebración del equipo en el Petco Park, de San Diego (California), el diario Juventud Rebelde publicó todo un suplemento especial.

"¡Seguimos chapeando!", destacó el gran titular del rotativo, exaltando con esa figura cómo el equipo cubano ha ido desbrozando el camino hacia la final.

Nunca antes ningún evento deportivo despertó tanto interés entre la afición cubana como el Clásico. El partido paralizó el sábado a Cuba y llevó a millones de personas ante los televisores, en tanto que las calles quedaron desiertas.

En las terminales de transporte se vio a personas aguardando los ómnibus pegados a un pequeño radio–receptor de baterías; mientras que en los televisores de las recepciones de los hoteles sólo se pudo ver béisbol.

Fermín Dávila, un octogenario seguidor de la pelota cubana, dijo entusiasmado: "Tal vez me he puesto viejo, pero nunca vi algo así. Después de esta serie, si Cuba gana, me puedo morir".

Venezuela apuesta por Cuba

Caracas – Venezuela apuesta por Cuba en el partido final del Clásico Mundial de béisbol, el lunes entre Japón y la isla caribeña, dijo este domingo el presidente Hugo Chávez.

"Nuestro equipo no pudo llegar a la semifinal y allí llegó Cuba, así que como Venezuela cayó, nosotros vamos a Cuba", dijo Chávez en su programa radiotelevisado Aló Presidente.

El mandatario reveló que había llamado a su colega cubano Fidel Castro para felicitarlo por el triunfo del equipo cubano sobre el dominicano el sábado 3x1 y se refirió a la actuación de la novena 'vinotinto'.

"Ayer hablé con Fidel, los felicitaba, hay que ver como le pusieron esos muchachos contra Dominicana que también es un equipo de superestrellas", dijo el jefe de estado, fanático del béisbol y quien afirmó sentirse emocionado por ese triunfo.

"Mañana será la final del mundial de béisbol entre Japón y Cuba: Asia y el Caribe, América Latina, nosotros nos sentimos todos representados en el equipo cubano", agregó.

Criticó a analistas deportivos que decían que Cuba no haría un buen papel en el Mundial por no participar en el béisbol profesional.

"Vean a los cubanos ayer fajados con los más grandes del mundo 3 a 1", dijo.

Señaló que la actuación del equipo venezolano "dejó mucho que desear, yo soy beisbolista, crecí en un campo de pelota, así que uno sabe cuando hay un equipo, uno conoce las miradas, uno ve la actitud del manager. No voy a hacer más comentario en detalle, pero en verdad nuestro equipo deslució".

"Creo que fue un equipo de muchas estrellas pero un equipo requiere eso: el acoplamiento, la disciplina y la entrega total a la batalla".

"Cómo se concibe un pelotero de un equipo perdiendo por una carrera en el último ining y se poncha parado, yo prefiero tirarle una bola de piconazo, morir peleando que con el bate al hombro, yo quedé defraudado", dijo al referirse al juego que Venezuela perdió 2x1 con Dominicana el 14 de marzo.

Auguró que "en la próxima será, tendremos mejor equipo. De todos modos yo sé que hubo un despliegue de voluntades en muchos de ellos".

Las cifras del choque final

Cuba con cinco victorias y dos derrotas y Japón con 4-3 disputarán el título a las 8 de la noche hora de Nicaragua, y constituirá el cierre de oro del inédito Clásico Mundial de Béisbol, iniciado el pasado 3 de marzo en Tokio.

En la capital nipona jugó el grupo A de la primera fase eliminatoria (Japón, Sudcorea, China y Taipei de China) y cinco días más tarde comenzaron las hostilidades en otras tres llaves clasificatorias.

Las serie B (Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica y México) y D (Italia, República Dominicana, Venezuela y Australia) se disputaron en las ciudades de Phoenix y Orlando, respectivamente, y la C (Cuba, Puerto Rico, Holanda y Panamá) tuvo por sede capital boricua.

Después de dos vueltas, 12 equipos quedaron en el camino y solo llegaron a las semifinales los conjuntos cubano, dominicano, japonés y sudcoreano y de ellos Cuba y Japón quedaron para la discusión del gallardete.

A lo largo del certamen los cubanos triunfaron frente a Panamá (8-6), Holanda (11-2), Venezuela (7-2), Puerto Rico (4-3) y Dominicana (3-1) y fueron vencidos en sus primeras presentaciones ante boricuas (2-12) y quisqueyanos (3-7).

Por su parte, Japón venció a China (18-2), Taipei de China (14-3), México (6-1) y Sudcorea (6-0), pero cayó dos veces contra los sudcoreanos (1-3 y 1-2) y los estadounidenses (3-4).

Al choque final del Clásico Mundial, el bateo de Cuba llega con un average de 283 versus 314 el de Japón.

Las estadísticas de la isla caribeña muestran en siete juegos, 240 veces al bate, 38 carreras, 68 jits, dos tubeyes, un triple, seis jonrones, 24 bases por bolas recibidas y 42 ponches.

Y el país asiático presenta en igual número de partidos, 236 comparecencias, 50 anotaciones, 74 jits, ocho dobles, tres triples, 10 cuadrangulares, 26 boletos y 32 ponches.

En cuanto al pitcheo, los lanzadores cubanos han tirado 63 entradas, con 56 jits permitidos, 33 carreras, siete jonrones, 35 bases por bolas y 44 ponches, mientras que en 59,2 entradas los números nipones son, en el mismo orden, 41, 15, cinco, 11 y 53.

En el plano individual, el cubano Yoandri Garlobo aparece como el segundo mejor bateador del Clásico con average de 524 (siete juegos, 21 veces al bate, cuatro carreras, 11 jits, un doble, un jonrón, dos bases por bolas y cuatro ponches).

El japonés mejor colocado en la tabla de posiciones está en el quinto puesto y es el receptor Tomota Satozak con 450 de promedio.

Asimismo, en el capítulo de pitcheo el antillano Yadel Martí ocupa el 10 puesto en las estadísticas generales con un partido ganado, dos salvados, 12,2 innings trabajados, seis hits, ninguna carrera, cuatro bases por bolas y 11 ponches.

El nipón de más calidad es Shunsuke Watanabe y se encuentra en el décimo tercer escaño.

Una comparación para extraer las más variadas proyecciones, aunque solo el partido de mañana dirá la última palabra y el histórico título.


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