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Megamarcha latina
Un gigante ha despertado

None | 9 de Abril de 2006 a las 00:00

"Comunidades de inmigrantes y no inmigrantes se están organizando de una manera nunca antes vista en la historia, para enviar un mensaje al Congreso y la administración Bush", apuntó Torres.

En la pequeña comunidad agrícola de Homestead, en Florida, se prevé la participación de miles de mexicanos, mientras que en Saint Paul, Minnesota, los grupos planean diversos actos.

En Los Ángeles, California, los inmigrantes realizaron la víspera siete estaciones del Vía Crucis bajo los títulos de "Futuro", "Prosperidad y Esperanza", "Lucha", "Dignidad y Respeto","Familia", "Justicia" y "Humanidad". Otros estados incluidos en las movilizaciones de diversas ciudades estadounidenses incluyen Indiana, Michigan, Nuevo México y Texas, entre otros.

En Washington, se prevé una mega manifestación en el Monumento a Washington entre las calles 7 y 14 de la Avenida Constitución, cerca de la Casa Blanca y a pocas cuadras del Capitolio.

Las llamadas "mega protestas" buscan derrotar el proyecto HR 4437 que propone la construcción de un muro en la frontera con México y que los policías realicen las tareas de inmigración. En su lugar, proponen una reforma migratoria integral que legalice a millones de indocumentados que actualmente viven en Estados Unidos.

Los activistas señalaron que piden "soluciones migratorias humanas para proveer un paso a la ciudadanía, unir a las familias, lidiar con el flujo futuro de inmigrantes de una manera legal para asegurar los lugares del trabajo y derechos civiles para todos".

Buscan crear movimiento político

En este contexto, organizadores dijeron que se esforzarían para transformar esta campaña en un movimiento por los derechos civiles duradero que unifique a la minoría más grande del país. Para ello tendrán que atraer a una población que está dividida por cuestiones económicas, raciales y de origen nacional, hecho que ha dejado perplejos tanto a analistas políticos como a expertos en mercadotecnia. Y algunos especialistas señalaron que temen que formar una coalición política en torno de asuntos más amplios que la sola inmigración será una labor compleja.

La movilización, que ha atraído ya a cientos de miles de personas a las protestas contra la reforma migratoria en las ciudades más grandes, aún no ha generado el liderazgo prominente que ha sido característico de los movimientos por los derechos civiles en este país.

"Nuestro reto es transformar este movimiento masivo de gente en las calles en un movimiento masivo de gente en las urnas", indicó Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de Inmigrantes de Los Ángeles, donde el mes pasado se manifestaron más de 500 mil personas, según las autoridades. "A final de cuentas, en una democracia la influencia depende de colocar en el poder a gente que represente sus intereses".

Pero el poder político para 40 millones de personas procedentes de más de 20 países sólo llegará en forma gradual. Apenas 40% de los latinos estadounidenses son elegibles para votar, según un estudio reciente del Instituto de Política Tomás Rivera de la Universidad del Sur de California, y menos de la mitad sufragan regularmente. Un tercio de los latinos son demasiado jóvenes para votar. Y un estimado de 27% son adultos pero no son ciudadanos o son inmigrantes ilegales.

Aunque los cambios legislativos afectarían a ilegales de todos los países, una ola de protestas latinas surgió luego de que la Cámara de Representantes aprobó el pasado mes de diciembre un proyecto que convertiría a los inmigrantes en delincuentes y penalizaría a quien les diera empleo u ofreciera ayuda.

"Una comunidad que en esencia había tratado de mantenerse invisible concluyó de repente que su invisibilidad la estaba haciendo más vulnerable", señaló Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, que favorece ampliar los derechos de los migrantes.

No obstante, el activismo podría debilitarse si una legislación similar a la propuesta del Senado que se colapsó el viernes lograra convertirse en ley. "Sospecho que mucha gente se ocuparía de seguir los procedimientos para alcanzar la residencia permanente, y ello podría eliminar el impulso político (del movimiento)", indicó Sharry.

La víspera, el presidente del Comité Judicial del Senado estadounidense, Arlen Specter, manifestó su optimismo de que ese órgano legislativo pueda adoptar una reforma migratoria integral, tras el receso vacacional de dos semanas. "Creo que cuando regresemos del receso de dos semanas vamos a lograr un proyecto de ley. Todos están de acuerdo que existe un enorme problema y existe consenso que tenemos que alcanzar un compromiso", señaló Specter en el programa "Fox News Sunday".

Domingo, cientos de miles a las calles

Cientos de miles de personas salieron este domingo nuevamente a las calles de diversas ciudades de Estados Unidos en demanda de una reforma migratoria. Dallas, Texas, con asistencia de medio millón de personas, fue escenario de la protesta más numerosa, pero otros miles lo hicieron también en Salt Lake City, Utah; San Diego, California; Saint Paul, Minesota; Miami, Florida, y Salem, Oregon, para exigir una vez más a los legisladores estadounidenses promulgar una ley que legalice a la mayoría de los 11,5 millones de trabajadores indocumentados residentes en Estados Unidos.

La concentración más numerosa de este domingo tuvo lugar en Dallas, que vivió su mayor movilización con un mar de gente, que bajo la consigna de "sí se puede" desfiló por el centro de la ciudad, sobrepasando el número de personas que se esperaba. Los manifestantes llevaban carteles que decían "Nos mantenemos unidos. Pedimos un estatuto legal" y "No somos terroristas". Algunos manifestantes llevaban banderas estadounidenses y muchos vestían de blanco, como símbolo de paz. Algunos portaban camisetas que decían: "No a la HR 4437".

El diario Dallas Morning News afirmó que fueron hasta 500 mil; estimaciones de las autoridades señalaban que el número oscilaba entre 350 mil y 500 mil. "Nunca anticipamos que esto estuviera tan grande. Calculamos que tuvimos entre 350 mil y 500 mil personas hoy", indicó el teniente Rick Watson, vocero del Departamento de Policía.

La protesta es parte de la campaña para oponerse al intento de congresistas conservadores por criminalizar la entrada de indocumentados a Estados Unidos, y para mostrar su inconformidad por el punto muerto en el que se encuentra el debate legislativo sobre migración, que será retomado una vez que en dos semanas concluya el receso del Congreso. La policía rodeó a unos 20 contramanifestantes que apoyan el proyecto aprobado en diciembre por la Cámara de Representantes y que propone criminalizar el ingreso de indocumentados a Estados Unidos.

En tanto, al menos 50 mil personas se manifestaron la tarde del domingo en las calles de Salt Lake City, en lo que denominaron Marcha de la Dignidad hacia el Capitolio de la ciudad, con el fin de demostrar su fortaleza y exigir una reforma migratoria. No obstante, las autoridades indicaron que fueron 20 mil personas las que desfilaron. Los manifestantes portaban pancartas donde se leía: "Paz y dignidad y Trabajar no es un delito".

Cerca de 50 mil manifestantes marcharon por las calles de San Diego, la ciudad estadounidense más extensa en la frontera con México. Muchos también vestían de blanco y corearon consignas como: "Somos estadounidenses" y "Marchamos hoy, votamos mañana", mientras gran número de banderas mexicanas y estadounidenses fueron ondeadas durante la protesta.

En la ciudad de Saint Paul, capital de Minnesota, entre 15 mil y 40 mil personas salieron a las calles, en una de las marchas más grandes que se han visto en esa ciudad. Los participantes caminaron desde la catedral de St. Paul hasta el Capitolio de Minnesota "Esperamos que con esto cambie la manera en que los estadounidenses piensan", indicó Marco Tapia, joven de 18 años. La manifestación estuvo acompañada de música latina, banderas mexicanas y mariachis.

Unos 2 mil 500 manifestantes salieron a las calles de Miami pidiendo amnistía para los 11.5 millones de indocumentados. Portando banderas estadounidenses, haitianas y de países de Centro y Sudamérica, y con carteles con mensajes bíblicos contra la opresión a los extranjeros, con ocasión del Domingo de Ramos, los manifestantes caminaron unas seis cuadras desde el centro de gobierno de la ciudad hasta la Antorcha de la Amistad, monumento erigido al lado de la bahía de Biscayne. Carteles en los que se demandaba "Piedad" o se citaba el libro del Éxodo, "No angustiarás al extranjero", se mezclaron con otros mensajes políticos.

Entre los grupos predominantes en la marcha hubo centroamericanos, sobre todo de Honduras, Nicaragua y El Salvador, miembros de la activa comunidad de haitianos, colombianos, venezolanos y argentinos. Florida es tercer estado del país en número de indocumentados, unos 850 mil.

Además, en la ciudad de Salem, Oregon, según estimaciones de la policía, entre 3 mil y 4 mil personas también se manifestaron.

En un editorial, el diario The New York Times instó al presidente George W. Bush a que presione a los legisladores de su partido, el Republicano, para impulsar la adopción de una reforma migratoria integral en el país. "Si el presidente desea una reforma migratoria tanto como dice, será mejor que intervenga rápido para unir a su partido", señaló el rotativo.

El Times indicó que de lo contrario "la mejor esperanza en una generación para arreglar el sistema migratorio terminará muerta por la vía legislativa, arrollada por el partidismo y devorada por cuervos que graznan no a la amnistía a los indocumentados", agregó.

En este sentido, John Boehner, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, rechazó el domingo los esfuerzos orientados a establecer un programa de trabajadores temporales para millones de migrantes indocumentados. Boehner desestimó el plan laboral, a pesar de a los llamados del presidente estadunidense Bush para la aprobación de la iniciativa.

Boehner, legislador republicano por Ohio, sostuvo que dio su respaldo a un proyecto de ley que ya pasó por la Cámara, enfocado en intensificar las fronteras del país, pero no a la iniciativa que consideraba un programa para trabajadores temporales. "No se puede comenzar a hablar sobre un proyecto de ley para trabajadores temporales hasta que no incremente la seguridad en los bordes fronterizos", dijo Boehner en el programa This Week with George Stephanopoulos, de ABC.

El legislador republicano agregó: "Tendremos un desfile interminable de inmigrantes ilegales aquí, en nuestro país".

Contra el odio y el racismo

Cristina López, subdirectora ejecutiva del "Center for Community Change", uno de los grupos que participa en el megaevento, espera que la convocatoria atraiga a más de un millón de personas en las ya más de cien localidades en las que hay previsto algún acto.

"El Día Nacional de Acción por la Justicia para los Inmigrantes" busca, según sus organizadores, que los millones de indocumentados que viven en la sombra -se calcula que la cifra ronda los doce millones- hagan oír su voz. Entre sus reivindicaciones figura la de un sistema que permita la legalización de todos los indocumentados, la reunificación familiar y la protección de los derechos laborales de los hispanos.

"Con mensajes de odio y racismo en nuestras asambleas legislativas y pantallas de televisión, es crucial que cada uno haga lo que pueda para hacer crecer la marea", señala la página web que los organizadores han creado con motivo de la movilización del lunes (www.april10.org). Entre los coordinadores del evento se encuentran agrupaciones sindicales, organizaciones pro-inmigrantes e iglesias.

La convocatoria del lunes llega justo cuando el Congreso de EEUU empieza su receso primaveral de dos semanas y se produce sólo tres días después de que las disputas partidistas impidiesen la votación el viernes sobre una legislación que decida la suerte de los indocumentados en EEUU.

Sólo 38 senadores votaron el viernes a favor de concluir el debate y proceder a la votación final -60 votaron en contra-, lo que, a efectos prácticos, entierra la propuesta de los senadores Chuck Hagel y Mel Martínez.. Senadores de ambos bandos presentaron el jueves esa medida como un buen "término medio", que permitiría la legalización de unos siete millones de indocumentados y un programa de trabajadores temporales para el resto.

Pero lo que realmente ha puesto a los latinos en pie de guerra es la propuesta del republicano de Wisconsin James Sensenbrenner, que pide la deportación de todos los indocumentados, la construcción de un muro en la frontera entre EEUU y México y penalizaciones a los que ayuden a los que carecen de residencia legal en el país.

La propuesta que apruebe el Senado tendrá que ser armonizada con la de la Cámara de Representantes (la de Sensenbrenner), lo que promete mantener el debate migratorio en primer plano de la actualidad política en los próximos meses

El presidente estadounidense, George W. Bush, se refirió el sábado a la reforma migratoria durante su discurso radiofónico semanal en el que culpó al líder demócrata en el Senado, Harry Reid, de bloquear la votación del proyecto de ley.

Bush pidió al político de la oposición que ponga fin a sus "tácticas" y recordó que "la inmigración es un asunto emocional y de una importancia vital". El mandatario está a favor de un programa de trabajadores temporales y de reforzar la seguridad en las fronteras.

Despierta Inmigrante: ¡ Llegó tu hora !

Por Vicky Peláez, Altercom. Traducido por Claudia Ferreira Talero, B.A.

La política antiinmigrante del gobierno del presidente George W. Bush y su Congreso, que eligieron a los ilegales como el chivo expiatorio de los problemas económicos que vive el país, ha hecho despertar finalmente la furia de estos 12 millones de personas cuyos elementales derechos han sido negados por el estado y la sociedad norteamericana.

Las primeras protestas y en especial la marcha de Los Ángeles, que sobrepasó el millón de acuerdo a los más fríos cálculos, ya hicieron titubear a Bush quien declaró que tiene ’compasión hacia los inmigrantes’ pero que no puede hacer nada para promulgar una amnistía para los ilegales porque ’tengo que obedecer al Congreso y sus leyes’, dijo e hizo sonreír al mundo.

Un presidente, que violó casi todas las leyes internacionales, ignoró al Congreso para iniciar dos guerras llevando a la bancarrota el presupuesto del estado, pisoteó la privacidad y los derechos constitucionales de su pueblo, ordenó escuchas telefónicas, creó una red de soplones, incluyendo inclusive a los choferes de buses escolares y aterrorizó al país entero, ahora se presenta como un paladín de las leyes levantando la espada de Damocles contra los inmigrantes que son el motor de la economía norteamericana y quizás su último recurso de evitar el desmoronamiento del imperio, realmente llega a lo cínico.

La gran mayoría que viene a Norteamérica no ignora que la penosa decisión de emigrar fue para librarse del hambre y la desocupación, situación a la que fueron arrojados nuestros países para hacer marchar la economía norteamericana bajo el falso pretexto de globalización, engañoso símbolo de progreso y prosperidad. Las corporaciones multinacionales se enriquecen desorbitadamente, mientras que nosotros perdimos todo. Hasta nuestros recursos naturales, fueron entregados a las empresas extranjeras y en especial a las estadounidenses.

Todas las promesas han sido falsas, inclusive la última condonación de una parte de la deuda a Bolivia, Nicaragua y Honduras anunciada con bombos y platillos por el Banco Mundial como un gesto ’histórico de buena voluntad’. Ahora resulta que es otra mentira. A cambio de la ’bondad’ de los banqueros todos estos países tuvieron que hacer más pobres a sus ciudadanos y endeudarse más. Lo mismo sucede en el resto de América Latina, a excepción de Cuba y posiblemente de Venezuela.

No hay trabajo, ni el pan de cada día.

¿Frente a esta situación, qué alternativa le queda a la mayoría de la población latinoamericana y en especial a los jóvenes? Por supuesto, emigrar especialmente, al país que hizo destruir esas economías y se apoderó de nuestros recursos naturales. Esta es la razón por la cual tuvimos que arrancarnos de nuestros terruños, parientes, hijos y amigos para poder sobrevivir y ayudar a los que dejamos.

Anualmente los hispanos que vivimos aquí mandamos más de 56 mil millones de dólares a nuestros países, nuestro poder de compra ha crecido a 700 mil millones de dólares, contribuimos al Seguro Social 25 mil millones de dólares y producimos una riqueza para la economía norteamericana de unos 2 millones de millones de dólares.

Sin el dinero que genera el gigante compuesto por 12 millones de trabajadores tildados de ilegales y de otros 36 millones de hispanos legales, reventarían tres sectores importantes de su economía: los servicios, la construcción y la manufactura.

Bush, su Congreso y sus grandes medios de comunicación ya están asustados por las marchas en todos los rincones del país, pero todavía resisten a pesar de los consejos de sus propios estrategas republicanos de dar amnistía a los indocumentados.

Hace poco uno de los influyentes asesores del Partido Republicano, Ed Gillespie declaró que ’el Partido Republicano no puede arriesgar de convertirse en un partido anti-inmigrante. Corre el peligro de perder en las próximas elecciones ya que depende principalmente del voto de los blancos sin tomar en cuenta los rápidos cambios demográficos que se están produciendo en el país’.

«Con la resistencia no alcanza, sin contraataque no hay victoria». John William Cooke,
1920-1968

La presión de inmigrantes y su decisión de luchar por sus derechos sin miedo de dejar al descubierto la ’ilegalidad’ de muchos, ya está produciendo reacciones a nivel local. En un pequeño suburbio de Los Ángeles, Maywood, el municipio presidido por el alcalde Felipe Aguirre declaró oficialmente a la ciudad como un ’paraíso seguro’ para inmigrantes ilegales. A la vez, el Consejo Municipal de la ciudad de Chicago tomó la decisión de seguir su política de apoyo a inmigrantes e ignorar las leyes federales anti-inmigrantes, igual como lo hicieron en 1850 desobedeciendo las leyes ’draconianas’ del gobierno federal de capturar a los esclavos fugitivos. Habría que ver si aquí en Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg y su consejo municipal, que tanto hablan de su liberalismo, se atreverían a seguir el ejemplo de sus colegas de Chicago.

Mientras tanto hay que decirles a las autoridades que ningún humano es ilegal, y menos aquel que le da el pan y seguridad al país. Por eso de oído a oído, de estudiante a estudiante, de jornalero a jornalero, de obrero a obrero, de organización a organización, todos debemos estar conscientes y hacernos escuchar, en calles y avenidas y en todos los rincones: ’LEGALIDAD O HUELGA’.

Las movilizaciones masivas de los emigrantes contra la política de Bush es solamente un aviso de que el gigante dormido se despertó.

El 10 de Abril es la Marcha Nacional, y la huelga general que están convocando las organizaciones de inmigrantes para el próximo primero de mayo será el otro paso.

¡Presidente Bush está usted avisado!

Migración: ¿un contragolpe al contragolpe?

Por Immanuel Wallerstein, diario La Jornada, México. Traducción: Ramón Vera Herrera

La historia de la migración en el mundo moderno es ya larga y repetitiva. La gente migra, legal o ilegalmente, por obvias razones. El mejoramiento económico y el escape ante la persecución son las principales causas. La gente migra a dónde puede, y a dónde las perspectivas económicas y políticas son mejores para ella. Es éste un proceso mundial importante, especialmente si se le añade la migración de las áreas rurales a las urbanas al interior de las fronteras de un Estado.

Los países-áreas receptores siempre han sido ambivalentes respecto de estos migrantes. Por un lado, pueden cubrir las necesidades adicionales de mano de obra, sea a un nivel no calificado o en nichos, específicos, de mano de obra calificada. Por otro lado, los migrantes traen consigo sus hábitos culturales, diferentes de los del área a la que migran, y algunas veces son reticentes en cuanto a despojarse de estos hábitos.

Así, es bastante frecuente que en los países receptores ocurra un contragolpe. Los migrantes son acusados de muchas iniquidades. Algunas son económicas, como quitarle empleos a la población nativa del lugar, o bajar las tasas de remuneración. Algunas son sociales, como el involucrarse en prácticas sociales consideradas aberrantes por los "nativos", o incrementar la tasa de crímenes.

Cuando en el mundo o en las circunstancias locales hay desempleo creciente general debido al estancamiento de la economía-mundo, las supuestas iniquidades se vuelven más y más un asunto público y existe una presión popular (o populista) en aras de promulgar legislaciones que limiten la entrada al país o al área, de alguna manera, o que criminalicen la migración ilegal y de algún modo expulsen a los migrantes (o grandes porciones de ellos).

Ahora esto ocurre de forma dramática en Estados Unidos, pero no sólo en dicho país. Este contragolpe ha sido un fenómeno político de alguna importancia en gran parte de Europa, y aun en varias zonas receptoras del resto del mundo, como en Sudáfrica, por ejemplo. Cuando esto ocurre, como ahora en Estados Unidos, es fácil discernir dos lados.

Aquellos que favorecen rigurosas acciones estatales contra los migrantes (y no sólo contra los ilegales) se expresan en un lenguaje xenófobo y reciben respaldo gracias al sentido generalizado de inseguridad económica y social que existe entre la clase obrera y la clase media. Este grupo tiende a favorecer la construcción de muros y las expulsiones de variados tipos. Comúnmente se localizan entre las fuerzas políticas más conservadoras, pero atraen el respaldo de algunos grupos que normalmente apoyan a grupos situados más en la izquierda.

Quienes se oponen a medidas estatales rigurosas son, de hecho, dos grupos muy diferentes. Están las elites de los negocios, que reciben bien a los migrantes en la creencia de que esto les permite mantener los salarios bajos. Y tienen razón en alguna medida. Así, quieren que los migrantes tengan el derecho de entrar y trabajar. Pero no están ansiosos de que los migrantes obtengan derechos políticos, lo que les permitiría luchar por mayor remuneración. El segundo grupo es bastante lo opuesto. Está compuesto de los grupos de migrantes y de aquellos en la izquierda que favorecen el aumento, no el decremento, de los derechos sociales y políticos de los migrantes.

Como lo he hecho notar, ésta es una vieja historia en el mundo moderno. Lo que es diferente hoy es que existe un inicio de contragolpe ante el contragolpe. En Francia, en noviembre pasado, hubo una importante "rebelión de los desclasados" jóvenes en los guetos, un levantamiento en demanda de un lugar bajo el sol (ver el comentario 174, primero de diciembre de 2005: "Los disturbios franceses: una rebelión de los desclasados", La Jornada, 17 de diciembre de 2005). Aunque la rebelión sacudió al gobierno, que pudo contenerla sólo después de un mes de esfuerzos, no obtuvo un respaldo generalizado entre la izquierda francesa, que la observó pero que no se sumó a ella. En Estados Unidos, la aprobación de una legislación muy represiva de la Cámara de Representantes estimuló la mayor manifestación que haya ocurrido en torno a este punto. Medio millón de latinos marcharon en protesta en Los Angeles (y cantidades menores en otras ciudades). Hasta ahora, la izquierda estadunidense observa pero no se ha sumado.

Entonces miremos lo ocurrido en Francia en marzo de este año. El gobierno introdujo una medida sin consultar a nadie al promulgar el llamado Contrat Première Embauche (CPE o "contrato de primer empleo"), que autoriza a las empresas a contratar a los jóvenes menores de 26 años permitiendo despedirlos sin explicación durante los dos primeros años de empleo. Esto creó una excepción del droit du travail (el derecho a empleo), una conquista importante de los trabajadores franceses en los años posteriores a 1945. Desde el punto de vista del gobierno, esto fue, en parte, una respuesta a la rebelión de noviembre, que entre sus quejas estaba la altísima tasa de desempleo entre los jóvenes de los guetos. Por supuesto, precarizar el droit du travail es desde hace mucho tiempo una demanda importante de la asociación de empleadores (MEDEF), y esta ley es considerada por ellos (algunos lo reconocen públicamente) como el primer paso para eliminar de una vez por todas las garantías laborales en general.

En cuanto se promulgó el CPE, hubo una reacción importante -de los estudiantes, de los sindicatos y, sí, de los guetos. Las manifestaciones públicas han sido masivas. La lucha política prosigue, pero parece probable que el gobierno se verá forzado a retractarse. Sin embargo, lo que es realmente importante de lo que ocurre en Francia es que un contragolpe contra los derechos y las oportunidades económicas de los migrantes escaló hacia un contragolpe contra el neoliberalismo y su impacto sobre el grueso de la población. Esto significa que el punto de preocupación que primordialmente afectaba a una minoría, se transformó en un asunto que concierne a la mayoría de la población. Lo que ocurrió en Francia puede muy bien suceder en Estados Unidos.


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