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«No somos criminales»

None | 10 de Abril de 2006 a las 00:00

Con consignas como "Hoy marchamos, mañana votamos" y "No somos criminales", los activistas piden la legalización de cerca de doce millones de inmigrantes indocumentados, la reunificación de las familias y la protección de sus derechos laborales.

Al grito de "sí se puede", miles de personas salieron la tarde del lunes a las calles de Nueva York para pedir la legalización de 11 millones de inmigrantes indocumentados. Vestidos en su mayoría de blanco y portando banderas estadounidenses, los manifestantes iniciaron esta tarde su recorrido de tres puntos distintos de la ciudad entre los que destacaba Washington Square.

En Nueva York, los organizadores esperan entre 15,000 y 20,000 personas para un mitin denominado "Nosotros somos Estados Unidos", programado en la alcaldía. Con pancartas en las que se leía "Nosotros somos América" y "Legalización, no criminalización", la movilización convergió en la sede del ayuntamiento, donde líderes sociales, sindicales, y religiosos hicieron uso de la palabra.

"Estoy aquí por mi país. Espero y confío en que la reforma migratoria salga adelante", dijo David Ramírez, de 25 años, y originario del estado de Morelos, en el sur de México. Ramírez tiene tres años residiendo de forma ilegal en Estados Unidos y su caso refleja la serie de dificultades a las que se enfrentaran los inmigrantes, en caso de que el Congreso no se ponga de acuerdo sobre una reforma migratoria como lo desean.

"Esto es un movimiento nacional de justicia para los inmigrantes, es la lucha de derechos civiles de nuestra generación, y los partidos políticos tienen que entender que esto es algo que no va a desaparecer, se está politizando, y si no hay una reforma habrán repercusiones políticas", dijo Joshua Hoyt, organizador de las protestas en Chicago.

Los manifestantes son en su mayoría hispanos -la primer minoría del país, con más de 40 millones de personas-, pero asiáticos, europeos y africanos también se han unido. Las pancartas tenían inscritas frases como "Tenemos un sueño", en referencia al líder de los derechos civiles, Martin Luther King.

"Nos estamos uniendo", dijo Héctor Yturralde, presidente del Foro de la Comunidad Latina de Arizona. "Tenemos una causa principal. Como puedes ver, es poderosa".

Extendidas a lo largo del país desde California hasta Maine, las protestas, vigilias y marchas han aumentado rápidamente para convertirse en una de las movilizaciones de latinos más grandes desde la década de 1960.

En la capital del imperio

En la capital, la marcha inició en el parque Malcom "X" para dirigirse hacia el monumento a Washington, pero el lugar de concentración fue cambiado de último momento a la zona del llamado Mall, que conecta a la Casa Blanca y al Congreso, donde se esperan a unas 100 mil personas.

El cambio se debió a que la policía de parques pidió un depósito de más de 50 mil dólares ante eventuales daños a la propiedad.

La mexicana Anastasia Contreras acompañada de su hijo Damián, de 10 años, dijo que faltó a su trabajo de limpieza en un hotel de Washington para participar en la marcha. "Todos estamos juntos en esta causa", dijo.

Ataviado de blanco, el salvadoreño Julio Rodríguez tampoco acudió a su trabajo de construcción. "Me estoy rebelando, no pueden correrme por faltar", dijo Rodríguez, quien era acompañado por su hijita Génesis, a quien llevaba en un cochecito.

Los manifestantes coreaban consignas como de "Sí se puede" y "Aquí estamos y no nos vamos" y "Si nos echan, nos regresamos", "Escucha, escucha, el pueblo está en la lucha".

Muchos de los asistentes llevaban banderas estadounidenses, mexicanas, salvadoreñas y de otros países. También portaban carteles con leyendas como "Somos América", "Porque producimos, exigimos", "Pagamos impuestos" y "No somos criminales".

Además los participantes de la marcha llevaban también globos rojos y vestían camisetas blancas como símbolo de su lucha pacifista.

"Somos un panal alborotado", dijo el director del Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen), Saúl Solórzano. "Nos han alborotado una camarilla de antiinmigrantes en el Congreso que están fuera de lo que es América", señaló.

También hubo manifestantes de países europeos y africanos. La etíope Betty Tspaye, quien estuvo acompañada de connacionales, dijo que venía a apoyar la legalización de todos los inmigrantes.

200 mil en Arizona

Más de 200 mil manifestantes participaron hoy en Phoenix en la marcha "Somos América: Hoy marchamos, mañana votamos" para pedir la regularización migratoria de alrededor de 11 millones de indocumentados, de acuerdo con sus organizadores.

Desde muy temprano, los manifestantes comenzaron a llegar al Coliseo Memorial vistiendo camisetas blancas y portando la bandera de Estados Unidos. A la marcha asistieron familias completas, estudiantes, jornaleros, trabajadores del campo, políticos y activistas, entre otros.

Antes de iniciar la manifestación, considerada el evento más grande de su tipo en la historia de Phoenix, más de una docena de activistas hablaron ante los manifestantes pidiéndoles que eviten caer ante las provocaciones de grupos anti-inmigrantes.

Las voces de los miles inmigrantes se unieron en una sola para entonar las notas del himno nacional de Estados Unidos, mientras ondeaban la bandera de este país en señal de que desean formar parte de una sociedad que los acusa de saturar las escuelas públicas y las salas de emergencia de los hospitales locales.

"Estoy cansada de que digan que somos unos parásitos que vivimos de los programas de asistencia pública", dijo Martha Ruiz, inmigrante mexicana. Mostrando sus manos y las marcas de quemaduras que ha acumulado en ellas después de trabajar más de siete años haciendo tortillas de harina, Ruiz indicó que los inmigrantes son hombres y mujeres de trabajo.

"Sólo queremos una oportunidad, que nos permitan quedarnos aquí con nuestras familias y trabajar", dijo Juan Pablo Luna, un jornalero mexicano. Luna reconoció que quebrantó las leyes migratorias de este país al cruzar la frontera de manera ilegal, pero aseguró que lo hizo por necesidad. "Ustedes no saben lo difícil que es trabajar y trabajar allá en México y no poner en la bolsa ni siquiera dinero para comprarle zapatos a tus hijos", dijo el inmigrante.

Según este jornalero, ya ha pagado muy caro el haber cruzado la frontera sin documentos, ya que tiene más de cuatro años sin poder ver a sus tres hijos. "Es difícil, muy difícil saber de ellos sólo cuando les hablo por teléfono", agregó.

Como parte del movimiento, voluntarios se dieron a la tarea de inscribir para votar a todas aquellas personas que son elegibles para hacerlo. "Solo estamos registrando a aquellos que tienen prueba de ciudadanía", aclaró Joel Foster.

Entre los protestantes destacaban las rostros de jóvenes latinos, en su mayoría estudiantes de secundaria que decidieron dejar las aulas y unirse a la movimiento. "Yo nací en esta ciudad, soy ciudadano, pero tengo muchos amigos que no lo son y están muy preocupados por la posibilidad de que los deporten junto con sus padres y hermanos", dijo Foster, de 16 años y alumno de Indian School.

Cientos de jóvenes unieron sus voces urgiendo al Gobierno federal la aprobación del tan deseado "Dream Act", una propuesta que permitiría la regularización del estatus migratorio de miles de estudiantes que no cuentan con un estatus legal en este país.

"Este es sólo el principio, el 'gigante' ha despertado", señaló Alfredo Gutiérrez, activista y ex legislador estatal de Arizona, quien además considera que este es el principio del "terremoto electoral" que causará la comunidad hispana, no sólo en este estado, sino en todo el país.

Preparan otras acciones

"Consideramos bueno que se estén organizando (los inmigrantes), pero son ciudadanos que están en Estados Unidos y es una situación interna de Estados Unidos," dijo a periodistas Lourdes Aranda, vicecanciller mexicana, sobre las marchas.

Las agrupaciones también se encuentran planificando huelgas, sabotajes a productos y otras medidas. Algunos desean enfrentarse a los legisladores, incluyendo al senador Bill Frist, el líder republicano que ha respaldado disposiciones que enfatizan la aplicación de la ley sobre ciudadanía.

Miles de manifestantes salieron a las calles de Atlanta hoy lunes al iniciar la primera de docenas de marchas planificadas para el día en una llamada "campaña por la dignidad de los inmigrantes". Los manifestantes lucían camisetas blancas y agitaban pancartas y banderas de Estados Unidos, al marchar por las calles de una urbanización de inmigrantes.

La marcha en Atlanta, de más de tres kilómetros de largo, fue en apoyo a los derechos de los inmigrantes y en protesta por un proyecto de ley que debe ser promulgado por el gobernador de Georgia, Sonny Perdue. Si es firmado, exigirá que los adultos que soliciten beneficios administrados por el estado demuestren su presencia legal en el país.

En Pittsburgh, un grupo más pequeño desfiló hacia la oficina del influyente senador republicano Arlen Specter, presidente de la Comisión Judicial del Senado.

A pesar del fracaso de un acuerdo bipartidista sobre una ley de inmigración, Specter expresó optimismo el domingo de que los senadores puedan aprobar un proyecto de ley cuando vuelvan del receso en dos semanas.

Las demostraciones del lunes siguieron a una jornada de desfiles en 10 estados que atrajeron a multitudes. Sólo en Dallas, se calcula que se congregaron entre 350.000 y 500.000 personas para respaldar los derechos de los inmigrantes.

El domingo, en Salt Lake City, 20.000 personas desfilaron exigiendo leyes que protejan a los inmigrantes, una cifra muy superior a la esperada, dijo la policía. Otras 50.000 personas desfilaron en San Diego. Hubo también demostraciones en Minnesota, Nuevo México, Michigan, Iowa, Alabama, Idaho y Oregon.

Un proyecto de reforma a la ley de inmigración ha quedado estancado en el Congreso. Los manifestantes pidieron a los legisladores que ayuden a unos 11 millones de indocumentados a establecerse legalmente en el país.

En Birmingham, Alabama, los manifestantes marcharon por las mismas calles donde defensores de los derechos civiles se enfrentaron a la policía en la década del sesenta, y efectuaron un acto en un parque donde hay una estatua del reverendo Martin Luther King.

En un acto en la Universidad Johns Hopkins, en Washington, Bush pidió de nuevo que el debate sobre inmigración se realice con "compasión" y que el Congreso apruebe una reforma que incluya el programa de trabajadores temporales. "Tenemos que resguardar la frontera y hacer cumplir las leyes", agregó.

Activistas consultados coincidieron en que la meta de hoy es demostrar que "el gigante ha despertado" y que no cesarán hasta lograr la legalización de los inmigrantes clandestinos. "Más allá de la politiquería, los legisladores tienen la obligación de arreglar el sistema de inmigración y la reforma tiene que incluir la regularización de los indocumentados", dijo Juan José Gutiérrez, coordinador de la "mega-marcha" de hoy en La Placita Olvera, en Los Angeles.

Por su parte, Lydia Hernández, de la coalición "Somos América", en Phoenix (Arizona), resumió: "No vamos a parar hasta que aprueben una reforma viable, que reconozca nuestras contribuciones".

En Atlanta, al menos 40.000 personas marcharon hoy ondeando la bandera de EEUU y vestidos con camisetas blancas, como símbolo de paz. En el estado de Georgia, los manifestantes también se oponen a una medida estatal que, de promulgarla el gobernador Sonny Perdue, negaría beneficios a los adultos indocumentados.

Como parte de una ola de protestas en diez estados, el domingo más de 350.000 personas por las calles de Dallas, donde además se ha convocado a un boicot.

Ese mismo llamamiento ha sido recogido en Charlotte (Carolina del Norte), donde los activistas quieren demostrar el impacto económico de los inmigrantes en este país.

Los inmigrantes conforman la espina dorsal del sector agrícola de California, por ejemplo, y son el rostro más visible en los hoteles, restaurantes y en las obras de construcción en todo Estados Unidos.

Pese a que las estadísticas demuestran lo contrario, grupos opuestos a los inmigrantes, entre ellos el "Proyecto Minutemen", argumentan que son una carga pública, desplazan a los trabajadores estadounidenses y no desean integrarse a la sociedad.

La semana pasada, el Senado de EEUU anunció un acuerdo para legalizar a unos siete millones de inmigrantes indocumentados y establecer un programa de trabajadores temporales para el resto, pero el acuerdo se desplomó en medio de pugnas partidistas.

Las manifestaciones reflejan el surgimiento de un movimiento nacional de la comunidad inmigrante similar al que impulsaron los negros en los años 60, en su lucha por los derechos civiles.

Latinos plenamente informados

Los hispanos en Estados Unidos están informados a un nivel sorprendente sobre la reforma migratoria que se debate en el Congreso, y se movilizan en niveles sin precedentes en reclamo por la legalización de los 12 millones de indocumentados y por trato igualitario.

"A mí me parecía bien la propuesta anterior, la que decían que iba a legalizar a todos, porque con esta última que querían deportar a los que llegaron aquí hace menos de dos años yo no estoy de acuerdo", dijo a Brenda, una inmigrante de El Salvador que trabaja como limpiadora en un gimnasio en el centro de Washington, DC.

"Esto, en el fondo, no es un debate solo sobre inmigración, sino sobre racismo o igualdad", agregó Brenda, quien accedió a la entrevista bajo condición de no revelar su apellido. "En este país hay mucho racismo contra los hispanos. En el fondo no nos quieren, aunque no pueden prescindir de nosotros porque nos necesitan", evaluó.

Brenda termina a las tres de la tarde su turno en el gimnasio, ubicado a unas cinco calles de la Casa Blanca, y de allí irá caminando a la marcha que tendrá lugar en el "Mall" de la capital federal, para la cual se esperan unos 180.000 participantes.

"Mi esposo vendrá en el carro y lo va a parquear lejos, porque con tanta gente no se va a poder andar por las calles. Me va a pasar a buscar para ir juntos, y mis compañeros de aquí también van a ir", dijo Brenda, en referencia a los otros cuatro hispanos que trabajan con ella en la limpieza del gimnasio.

Otros latinos se dieron cita en el Parque Meridian, más conocido por su viejo nombre "Malcolm X", ubicado en la intersección de dos barrios latinos: Adams Morgan y Mount Pleasant. Desde allí, marcharán por la Calle 16 hasta la Casa Blanca, y de ahí al "Mall", un espacio verde que se extiende entre el Obelisco y el Capitolio, donde está citada la manifestación.

No solo marcharán los latinos o los inmigrantes. Los organizadores esperan también una alta participación de estadounidenses que apoyan la causa, que es actualmente uno de los temas en el centro del debate político estadounidense y también uno que genera grandes pasiones, tanto a favor como en contra de la legalización.

El Condado de Montgomery, en el Estado de Maryland y tan cercano a Washington DC que forma parte de sus suburbios, decidió que los estudiantes recibirán crédito por servicio a la comunidad si asisten a la marcha por la legalización de los indocumentados.

Los estudiantes son premiados cuando cubren cierta cantidad de créditos en el año en servicio a la comunidad, y el superintendente de educación del condado, Jerry Weast, dijo que muchos padres llamaron a las escuelas en protesta por la decisión, y que usaron palabras "derogatorias" hacia los hispanos.

La marcha en Washington es tan solo una de las que tendrán lugar hoy en unas 50 ciudades de todo el país, después que el domingo 500.000 personas acudieron a una marcha en Dallas, Texas, y otros cientos de miles protestaran en otros Estados.

El músculo político de los latinos, observan los analistas, está haciéndose sentir, y muchos especulan que probablemente este sea el "despertar del gigante hispano" que los cientistas políticos vienen anunciando hace años.

El debate migratorio, que quedó estancado en el Senado la semana pasada ante la falta de consenso entre republicanos y demócratas sobre qué hacer con los 12 millones de indocumentados que hay en el país, se reanudará la última semana de abril, cuando el Congreso regrese de su receso de dos semanas por Pascuas.


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