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None | 13 de Abril de 2006 a las 00:00

Salma Hayek se une a las protestas

La actriz mexicana Salma Hayek, anunció que se sumará al boicot denominado Un Día sin Latinos, que tendrá lugar el 1 de mayo en Estados Unidos para presionar por una reforma migratoria que beneficie a millones de indocumentados.

"El próximo primero de mayo no voy a trabajar en solidaridad con esta causa que me parece justa, y de hecho estoy en conversaciones con la activista Dolores Huerta para ver cuál puede ser mi participación", dijo Hayek. La actriz dijo que hacía un llamado general para que en esa fecha "nadie trabaje ni consuma, y los estadounidenses vean el valor de los inmigrantes en este país".

Hayek fue entrevistada al participar en un foro con cuatro mujeres ganadoras del Nobel de la Paz: Betty Williams (1977), Rigoberta Menchú (1992), Jodi Williams (1997) y Shorin Ebadi (2003). La actividad, que tuvo lugar en un hotel de Beverly Hills, fue organizada por la Fundación de la Mayoría Feminista (FMF, por sus siglas en inglés).

Al hacer referencia a las masivas manifestaciones en pro de la legalización, Hayek dijo sentirse "impactada" por "lo maravilloso de la respuesta de los inmigrantes. Son gente trabajadora y están exigiendo que se les respete por su aportación y su trabajo", resaltó Hayek, nominada al Oscar como Mejor Actriz por la película "Frida" y quien obtuvo la ciudadanía estadounidense en el 2004 para tener derecho a votar en Estados Unidos.

"Hay cosas que se mueven despacio y que uno quisiera solucionar. El problema es grande pero lo importante es participar de manera constante en diferentes formas y recordar a la gente lo importante que es nuestra aportación", enfatizó.

Un día sin mexicanos, hecho realidad

Por Concepción Badillo, diario La Crónica, México

Washington, DC.- En este país de emigrantes, hace mucho, mucho tiempo que no se veía, ni se vivía, un debate tan fuerte, tan acalorado y tan lleno de pasiones e intereses como el actual sobre emigración.

Este debate, como se sabe, se centra en el futuro y porque no, también el presente, de alrededor de once millones de personas, en su mayoría mexicanos, que han emigrado a Estados Unidos sin los permisos legales para residir o trabajar aquí. Y a quienes los grupos ultraconservadores quieren tratar y castigar como criminales, mientras otros, incluyendo el presidente George W. Bush, quieren darles la oportunidad de legalizar su estancia, considerando que son parte imprecindible de la economía y bonanza estadunidense.

Así las cosas y tras las impresionantes manifestaciones de emigrantes realizadas en más de 60 ciudades de la Unión Americana esta semana, ahora se planea un paro laboral para el próximo 1 de mayo que, sin duda, expondrá lo que podría pasar a la economía de este país si los emigrantes, legales o ilegales dejan de trabajar. Es como si aquella cinta de bajo presupuesto, Un día sin mexicanos se hiciera realidad.

Las manifestaciones no sólo llaman la atención por el número que tomó parte, sino porque es la primera vez que los emigrantes indocumentados dejan atrás el miedo de ser arrestados y deportados y se lanzan a las calles como muestra del poder y papel decisivo que hasta ahora no habían reclamado.

Y es que los emigrantes son en su mayoría de origen latino, y los latinos son, de acuerdo al último censo del 2001, la minoría más numerosa en Estados Unidos, estimandose su número en alrededor de 37 millones de personas, entre legales e indocumentados que bien podrían rebasar los cien millones para el año 2050.

De esta manera es claro que los emigrantes tienen un poder no sólo económico pero definitivamente político en este país. Lo que no es nada claro es cómo y cuando se reformarán las leyes para que tengan también derechos y deberes en esta sociedad que con frecuencia los rechaza pero mucho los necesita.

Y si para usted no es claro que pasó con el tan mencionado debate que se llevaba a cabo con muchas expectativas hace unos días en el Senado, bueno, simplemenente se derrumbó y con él, se derrumbaron las esperanzas de que una reforma migratoria estaría a la vista en corto plazo.

Lo que no muchos acaban de comprender, es que la falta de un acuerdo senatorial en cuanto a emigración, no cancela ni hace desaparecer la iniciativa de ley, aprobada por la Cámara de Representantes en diciembre, que propone un trato de criminales a los emigrantes ilegales y la construcción de un muro en la frontera con México. Propuestas que por cierto, son las que han provocado las grandes manifestaciones de protesta en días recientes.

Por cierto, mucho se ha dicho del hecho en relación con que en las marchas miles de manifestantes portaban banderas de otros países y en particular de México, y eso ha sido interpretado aquí como ejemplo de que los mexicanos no asimilamos ni nos adherimos jamás a su cultura ni a sus valores. Sin embargo, para tranquilidad de muchos, en las últimas concentraciones y siguiendo el consejo de los organizadores, los manifestantes llevaron la bandera de las barras y estrellas.

Se estima que el debate sobre emigración se reanude en esta capital en dos semanas cuando los miembros del Congreso regresen de vacaciones en cruceros, hoteles y centros de diversión atendidos, desde luego, por emigrantes.

Ola de despidos obliga a cambiar estrategia

Con el despertar de este "gigante dormido", como lo denominaron los medios estadounidenses, también ya han comenzado a aparecer síntomas de un fuerte sentimiento antimigratorio. Despidos, incendios intencionales e instigaciones públicas a quemar banderas mexicanas fueron las primeras formas de oposición al multitudinario movimiento que ha conseguido poner en jaque la aprobación de la reforma migratoria, una pieza clave en un año electoral.

Despidos y otras represalias

(Agencias) El despido de 21 trabajadoras mexicanas fue hasta ahora la reacción más dura a las masivas marchas que desde finales de marzo pasado reclaman la legalización de las casi 12 millones de personas que actualmente viven en el país sin documentos.

La empresa envasadora de carne Wolverine Packing, de la ciudad de Detroit, explicó al diario The New York Times que ellos habían pedido a los empleados "que pidieran permiso antes de faltar al trabajo" y que el día de la primera gran marcha del 27 de marzo pasado no todos lo hicieron. Sin embargo, según el diario neoyorquino, una de las mexicanas que perdieron su trabajo, Minerva Ramírez, dijo que todas "pidieron permiso" para ir a la manifestación. El gerente de la empresa, Jay Bonahoom, agregó además que "si un gran número de empleados falta al trabajo en un día determinado, no podemos atender a nuestros clientes y esto pone todos nuestros empleos en peligro".

Desde el consulado de México en esa ciudad se comprometieron a negociar con la empresa, aunque advirtieron que todavía están recolectando información sobre el incidente. No obstante, ya se han comenzado a movilizar militantes estadounidenses para recuperar los puestos de trabajo. Edith Castillo, directora ejecutiva de Latinoamericanos para el Desarrollo Social y Económico, una agencia de servicios sociales en Detroit, dijo a The New York Times que sabían de otros trabajadores que también fueron despedidos en otras dos empresas por el mismo motivo.

El intento de incendio de un restaurante mexicano en San Diego, California, el lunes pasado –el mismo día que cientos de miles de inmigrantes marcharon a lo largo de todo el país–, se enmarca dentro de la misma ofensiva antimigratoria. El jefe de Investigaciones de Incendios de esa ciudad, Conrad Grayson, afirmó que el atentado al Mariachi’s Mexican Bar and Grill fue "una forma de contraprotesta por las marchas" de inmigrantes, en su gran mayoría latinos, dentro de los que predominan los ciudadanos mexicanos. A este incidente se le suma la inusual propuesta de un locutor de radio: "Quemen una bandera mexicana por EE.UU., por aquellos que murieron para que tengamos nacionalidad y soberanía, vayan a las calles y muestren que son hombres".

Seis empleados de un restaurante de mariscos de Houston fueron despedidos esta semana tras faltar a sus trabajos por participar en las marchas a favor de la legalización de indocumentados. Por la misma razón, en Detroit, otros 21 extranjeros perdieron su trabajo en procesadoras de carne el mes pasado. Y varios estudiantes en un liceo cercano a Tampla, Florida, fueron suspendidos.

Al otro lado del país, en Los Angeles, una familia aseguró que un joven de 14 años se suicidó luego de ser amonestado en la escuela por tomar parte en las manifestaciones, lo cual fue negado por las autoridades escolares.

En todo el país, algunos trabajadores y estudiantes han pagado un precio por participar en las multitudinarias protestas a favor de inmigrantes ilegales, que se han realizado a lo largo de Estados Unidos.

Ahora, algunos organizadores le han pedido a la gente no arriesgar su trabajo o educación para asistir a demostraciones, y planean reprogramar las marchas para horas nocturnas o fines de semana.

"Esto es preocupante porque se trata de un grupo demográfico que históricamente no sale a la calle a fijar posición sobre algún hecho", indicó Germonique Jones, vocero del Centro para un cambio comunitario, que ha organizado marchas en Washington. "Obviamente las empresas tienen que seguir, y no queremos que la gente pierda su trabajo", destacó Jones.

Otros opinan que los manifestantes están dispuestos a sacrificarse para demostrar la importancia de la reforma migratoria que se estaba tratando en el Congreso.

Algunos de los despedidos podrían ser readmitidos luego de que grupos de derechos civiles han intercedido a su favor ante los patrones. La procesadora de Detroit dijo el jueves que volvería a contratar a los 21 despedidos, pero sólo si pueden confirmar que son inmigrantes legales.

Pedro Ortega, de 30 años, quedó despedido de una fábrica automotriz al sur de Chicago, junto a nueve compañeros de trabajo, por asistir a la marcha del 10 de marzo, que reunió a más de 100.000 personas, según los organizadores.

Un mes después, Cobra Metal Works los readmitió, afirmando en un comunicado que la compañía apoyaba la reforma legal y el derecho de sus trabajadores a protestar, siempre que lo hiciesen en su tiempo libre.

Ortega no se arrepiente y planea asistir a una marcha el 1 de mayo en Chicago. "Tenemos que cambiar la manera como los estadounidenses piensan de nosotros. Estamos aquí para trabajar", dijo.

En Phoenix, al contrario, el llamado a un paro escolar y laboral para el 1 de mayo ha encontrado poco eco. El ex senador Alfredo Gutiérrez apuntó que la gente estaba cansada y quiere volver al trabajo.

Rafael Pulido, popular locutor de radio que fue clave en la marcha del 10 de marzo en Chicago, dijo que no estaba a favor "de que los estudiantes dejen de ir a la escuela para protestar".

Mientras, en Atlanta, varios negocios estuvieron cerrados el lunes para apoyar el deseo de sus empleados de marchar, destacó Jerry González, de la Asociación de Oficiales Latinos Electos de Georgia.

"Los trabajadores quieren que la gente sepa cuán valioso es su trabajo para el país. Y si no trabajan, causan un gran efecto", opinó Tim Bell, del grupo de apoyo que ayudó a Ortega a recuperar su empleo en la automotriz.

Toda movilización que busca trastrocar un orden establecido provoca una reacción de los sectores más conservadores. Esta máxima se confirmó, una vez más, con el movimiento de inmigrantes que en las últimas semanas ha conmocionado a Estados Unidos tomando las calles.

San Francisco, paraíso de los inmigrantes

Por otra parte, la ciudad de San Francisco aprobó una disposición que impedirá cumplir cualquier ley federal que criminalice a indocumentados y a quienes les ayuden, en un hecho sin precedentes a nivel nacional, confirmaron fuentes del cabildo.

En la primera resolución de su tipo en Estados Unidos, la Junta de Supervisores de San Francisco aprobó una resolución en la que se instruye a las autoridades locales a no cumplir con provisiones criminales de cualquier ley migratoria. La medida fue respaldada por el alcalde Gavin Newsom quien firmó la resolución que refuerza a San Francisco como una ciudad Santuario para los inmigrantes.

En este sentido, esta ciudad ícono de California se suma a otras ciudades que han sido llamadas así como Los Angeles, Maywood y Pomona. Además de ser un poderoso centro financiero y económico de California, San Francisco tiene una población de 764 mil habitantes.

Presentada por el supervisor Gerardo Sandoval la medida fue una respuesta a la HR4437 conocida como Ley Sensenbrenner, aprobada en diciembre pasado por la Cámara de Representantes, pero hace unos días enfrentó una enorme polémica en comités y en el pleno del Senado. Sandoval declaró que hizo la propuesta "porque la HR4437 es un proyecto de ley inmoral".

Acompañado por líderes de la comunidad, Newsom expresó su oposición a cualquier esfuerzo legislativo por criminalizar a los trabajadores indocumentados. El lunes pasado San Francisco registró una enorme manifestación contra medidas antiinmigrantes, con una asistencia de poco más de cinco mil personas, como ocurrió ese mismo día en más de 70 ciudades que protestaron en el mismo sentido.

En 1989 la Junta de Supervisores de San Francisco aprobó una ordenanza que prohíbe utilizar recursos de la ciudad para hacer cumplir las leyes federales de migración, así como recolectar información sobre el estatus migratorio de los residentes de la ciudad.

Arrestan al racista quema bandera

Roy Warden, líder del grupo anti-inmigrante "Guardianes de la Frontera", fue arrestado por su participación en la quema de una bandera mexicana en Tucson.

En un video de la Policía, se muestra a Warden mientras ataca a un camarógrafo y un reportero tras una trifulca minutos después que el grupo anti-inmigrante quemara, en frente de miles de manifestantes, una bandera de México durante la marcha por el derecho de los inmigrantes el pasado lunes 10, en Phoenix.

Por su parte Warden, quien quedó en libertad bajo fianza unas cuantas horas después de su arresto, dijo que éste obedece a la presión que ejerce el consulado mexicano. Aseguró que él mismo se defenderá durante su presentación en la Corte, en una sesión programada para el lunes 24.

También en relación con las marchas de esta semana, organizadores de la manifestación cuestionaron las acciones del departamento policial y el arresto de seis personas, entre ellas tres menores de edad. Uno de ellos, una joven de 16 años, está acusada de haber tirado agua y una botella de plástico a Warden y su grupo.

"No sé por qué se tardaron tanto en arrestar a esta persona, debieron haberlo hecho en el mismo momento que quemaba la bandera", opinó Zoe Hammer, vocero de la organización "Acción Fronteriza". (SUN)

«Marchas fueron efectivas»

Por Maribel Hastings, corresponsal en Washington del diario La Opinión de Los Ángeles

Mientras demócratas y republicanos se culpan mutuamente por el "punto muerto" de la reforma migratoria, algunos activistas creen que las marchas han comenzado a tener efecto y prueba de ello, dicen, es que los máximos líderes republicanos ahora digan que pretenden avanzar una legislación que no considere un delito grave la presencia ilegal en Estados Unidos.

Otros, sin embargo, temen que la politización del debate y la búsqueda de culpables resulte en que los republicanos intenten avanzar una medida que sólo se enfoque en seguridad argumentado que los demócratas no permiten el avance de otra cosa, sobre todo tras el revés del pasado viernes en el Senado.

Algunos activistas creen que la declaración conjunta de los líderes republicanos Bill Frist, de la mayoría republicana del Senado, y Dennis Hastert, presidente de la Cámara de Representantes, responde a las masivas marchas a través del país porque saben que la propuesta HR4437 ha galvanizado a la oposición y existe el potencial de consecuencias políticas a corto y a largo plazo. El martes los líderes emitieron una declaración conjunta diciendo que "sigue siendo nuestra intención producir un sólido proyecto de seguridad fronteriza que no convertirá en delito grave la presencia ilegal en Estados Unidos".

"Me parece que es una señal positiva. Toda la presión de la comunidad inmigrante ha tenido un definitivo impacto positivo. La declaración reconoce que la medida de la Cámara Baja (HR4437) fue demasiado lejos en sus componentes punitivos", dijo a La Opinión, Michele Waslin, analista de asuntos migratorios del Consejo Nacional de la Raza (NCLR).

Gabriela Lemus, directora de política pública y legislación de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), coincidió.

"Las marchas están comenzando a tener su efecto", dijo Lemus a La Opinión. "Están (los líderes republicanos) reaccionando a lo que están viendo en sus distritos", agregó.

Pero otros activistas temen que el juego de buscar culpables frustre el avance de cualquier medida. Por ejemplo, en su declaración escrita Frist y Hastert recuerdan que fueron los demócratas los que votaron en contra de una enmienda de F. James Sensenbrenner, autor de la HR4437, para que en lugar de un delito grave la presencia ilegal se considerara un delito menor. Un total de 191 demócratas votaron en contra de esa enmienda al igual que 65 republicanos. El argumento de los demócratas es que se opusieron a cualquier cambio cosmético porque querían que el castigo siguiera siendo una ofensa civil como al presente. Los republicanos dicen que los demócratas se opusieron a la enmienda con fines partidistas.

"Ese es mi temor personal. Que ésto no llegue a ninguna parte y que decidan proseguir con un plan de seguridad y aplicación de leyes, que no es una reforma integral", dijo una activista que prefirió el anonimato.

"Los dos partidos (Republicano y Demócrata) están jugado a la política en este debate pero honestamente no sé si nos están manipulando a nosotros o si es entre ellos", como parte de la estrategia legislativa de presión, agregó la fuente.

Pero Waslin opinó que sería difícil que ahora digan que se concentrarán en medidas de seguridad cuando ya el Senado demostró, dijo, que tienen más de 60 votos para avanzar una reforma integral. Además las marchas, insistió, han surtido el efecto esperado y lo que se pide es una reforma integral.

El martes Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, dijo a La Opinión que a los inmigrantes "no les interesan los juegos políticos en Washington" sino una reforma integral.


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