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Otro coletazo de Mar del Plata

None | 15 de Noviembre de 2005 a las 00:00

Página/12 Buenos Aires

"No se pueden aceptar las ofensas a nuestro país y no se puede aceptar la ofensa a la dignidad del pueblo de México, por eso en ese tema (...) la postura de México será clara, firme, siempre en busca de la mejor relación con todos los países, pero hay cosas que no pueden soportarse", se plantó Fox en una entrevista con la cadena estadounidense CNN ayer después de enterarse de que Caracas había mandado llamar a su embajador. En un comunicado, Alí Rodríguez había anunciado: Venezuela "rechaza como una agresión sin sentido el ultimátum emitido por el gobierno de México". El canciller venezolano también aseguró en su declaración que "esta situación es de la entera responsabilidad del presidente Fox" ya que fue él quien empezó con los agravios durante la Cumbre en Mar del Plata.

Y la declaración continúa: "Una vez concluida la IV Cumbre de las Américas, el presidente Fox arremetió contra la posición venezolana en términos irrespetuosos muy difundidos y nunca negados por tan alto dignatario hacia el presidente Chávez. El gobierno venezolano esperó pacientemente que hubiese alguna expresión positiva por parte del presidente Fox, ante el silencio fue necesario dar la respuesta que se dio. ¿Cuál? El presidente Chávez, consecuente con una práctica democrática en nuestro país, dio a conocer lo ocurrido en Mar del Plata a través de su programa dominical". El vocero presidencial de Los Pinos, Rubén Aguilar, cuestionó la difusión de los videos en Aló Presidente y lo calificó como "un acto ilegal". "El acuerdo de los mandatarios en la reunión había sido que en todos estos tipos de reuniones esas discusiones son privadas. El presidente venezolano está violando un acuerdo de los presidentes reunidos en ALCA, pero en todo caso es su responsabilidad", denunció Aguilar.

En una conferencia de prensa ayer por la tarde, el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, pidió formalmente la salida del embajador venezolano en México, Vladimir Villegas, y aseguró que "no podrá volver a asumir funciones" como embajador. Mientras el ida y vuelta entre el Palacio de Miraflores y Los Pinos continuaba, otras voces mexicanas se unieron a la crisis. El ex canciller mexicano Jorge Castañeda instó ayer a romper "totalmente" las relaciones con Caracas y acusó a Chávez de estar interviniendo en los procesos electorales de "varios países de América latina", entre ellos México. Otro que se unió a la controversia fue el recientemente electo candidato presidencial priísta, Roberto Madrazo, que se acercó a Fox y aseguró: "En el conflicto, estamos con el presidente," a pesar de considerar que la actual diplomacia "está extraviada, aislada y con un enorme desprestigio".

El candidato favorito para las elecciones presidenciales del próximo año, Andrés Manuel López Obrador, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), también venía cuestionando la política exterior del panismo. López Obrador ayer no realizó ninguna declaración pública. Para el candidato perredista probablemente sea una situación incómoda. Por un lado, las declaraciones de Chávez –por ejemplo el calificar a Fox de "cachorro del imperio"– tocan la fibra nacionalista de los mexicanos, aunque por el otro lado no apoya el alineamiento del gobierno con el de George Bush y además mantiene buenas relaciones con el presidente venezolano, que a pesar de la crisis reafirmó los lazos con "el pueblo mexicano". El choque entre Caracas y México, que ganó publicidad en la Cumbre de Mar del Plata por tratarse de los dos polos extremos en el debate por el ALCA, en realidad supone una confrontación aún más profunda e importante: la contraposición entre dos modelos de integración latinoamericanos, uno que tiene como motor a los Estados Unidos y otro que, aunque no lo excluye, busca su fuerza en una unión más regional, quizás a partir del Mercosur. Fox ya se enfrentó con esta disyuntiva. Sólo seis días atrás, el cruce verbal fue con su par argentino. Por suerte, el presidente mexicano logró terminar el enfrentamiento con un maduro: "A otra cosa mariposa". ¿Le servirá este cierre con Chávez?

"Fox busca recuperar prestigio"

Por Laura Carpineta, Página/12 Buenos Aires

"El presidente Fox tendría interés de llevar el conflicto hasta las últimas consecuencias, ya que podría ayudarlo a recuperar parte del prestigio político perdido en Mar del Plata." Así analizó la actual crisis entre Caracas y DF el sociólogo Sergio Zermeño, del Instituto de Investigación Social de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De cara a la elección presidencial de julio de 2006, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) "está adoptando una retórica nacionalista" para capitalizar el momento de crisis, explicó el analista en diálogo telefónico con Página/12.

–¿Existe una verdadera voluntad política de parte del gobierno mexicano de romper totalmente las relaciones con Venezuela si Chávez se mantiene firme en su posición?

–El presidente Fox terminó tan debilitado de la Cumbre de las Américas que un pleito con un país que tiene una postura tan extrema en América latina como Venezuela se le presenta servido en bandeja para volver a ganar apoyo en el país, especialmente con un conflicto con un gobierno que es importante para México pero no fundamental. Fox tendría interés de llevar el conflicto hasta las últimas consecuencias, ya que podría ayudarlo a recuperar parte del prestigio político perdido en Mar del Plata.

–Actualmente se discute un proyecto de ley en el Congreso para limitar las salidas al exterior del presidente, según acuerden previamente su agenda política o no. ¿Esta legislación es políticamente viable?

–La legislación mexicana establece que el presidente necesita pedirle permiso al Congreso para poder salir del país. A partir de lo que pasó en Argentina, un grupo de legisladores demandó que el presidente no sólo pida permiso para sus viajes oficiales sino que presente previamente una lista con los puntos que va a tratar en esos viajes. Es muy difícil que esto pueda legislarse. Pero que ya se haya presentado en el Congreso demuestra un fuerte desprestigio para la imagen del presidente en el extranjero. Sobre todo es muy difícil que la ley pase, ya que faltan pocos meses para el cambio de gobierno que involucraría a un presidente diferente.

–Tanto el PRI como el PRD critican la actual política exterior de Fox, ¿el próximo gobierno daría un giro importante en esta materia?

–El PRI, a partir de este conflicto con Venezuela, está adoptando una retórica nacionalista y de defensa de los mexicanos que lo acerca al panismo, al gobierno. En cambio, sí habría un cambio significativo si López Obrador (PRD) se convierte en presidente de México. Las relaciones con Cuba y las relaciones con Chávez cambiarían. Por eso, Chávez puede fatigar mucho las relaciones diplomáticas con México a sabiendas de que después de la asunción del nuevo gobierno la pueden recomponer.

Editorial del diario La Jornada: México-Venezuela: las formas y el fondo

Tras la crisis diplomática entre los gobiernos de Vicente Fox y Hugo Chávez es posible percibir dos componentes principales: por una parte, las posturas divergentes de ambos respecto a los procesos de integración económica continental, y por el otro los lamentables excesos verbales a los que ambos mandatarios han llevado tales divergencias.

Es claro que en la pasada cumbre de Mar del Plata los representantes del hemisferio llegaron con posiciones confrontadas. Por una parte, el gobierno anfitrión, además de sus socios del Mercosur y de Venezuela, buscaba apegarse a la agenda del encuentro, dedicada al empleo y el desarrollo, mientras Estados Unidos maniobró para introducir su exigencia ­por medio de México y Panamá­ de avanzar hacia el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), luego de que la propia Casa Blanca, ocupada en su combate al "terrorismo internacional", había descuidado por años el asunto. Los gobernantes del Cono Sur, excepto Chile, manifestaron su decisión de proseguir con el temario original y, con distintos matices, expresaron sus desacuerdos con un modelo de integración comercial injusto ­porque pone a competir en pie de igualdad a economías abismalmente asimétricas­ y señalaron la pertinencia de esperar los resultados de la próxima ronda internacional de negociaciones sobre subsidios antes de dar su aquiescencia al ALCA.

No puede omitirse el hecho de que la cautela de Néstor Kirchner, Luis Inazio Lula da Silva, Tabaré Vázquez y Hugo Chávez ante la demanda estadounidense pasa por la observación de los desastres económicos, sociales y humanos causados en nuestro país, particularmente en el agro, por una década de libre comercio desigual con Estados Unidos. No debe dejarse de lado tampoco la manera inaceptable en que el gobierno mexicano se dejó utilizar por Washington como punta de lanza del ALCA: fue la representación mexicana, a fin de cuentas, no la estadounidense, la que acabó cargando con los costos diplomáticos del desencuentro.

A ese papel lamentable desempeñado por Fox en la reunión cumbre debe agregarse la torpeza presidencial: todavía en Mar del Plata se refirió en términos inadecuados a Chávez y su activismo altermundista, y luego lanzó acusaciones sin sentido contra el mandatario argentino. La tensión entre México y Buenos Aires pudo superarse tras algunas declaraciones destempladas, pero ante Caracas la crisis ha llegado mucho más hondo. Y cabe decir, en este punto, que la diferencia entre una situación y otra fue marcada, en buena medida, por la desafortunadísima virulencia verbal tanto de Fox como de Chávez. Las diferencias en materia de integración comercial podrían ser susceptibles de acuerdo o no, pero no tendrían que implicar, en todo caso, una crisis bilateral de la magnitud de la presente, de no ser por la carencia de aptitudes diplomáticas de ambos mandatarios. En el caso del sudamericano, son célebres los encontronazos que ha generado su incontinencia verbal, como el que protagonizaron recientemente Santiago y Caracas por la afirmación de Chávez de que le gustaría "bañarse en una playa boliviana".

En el caso de nuestro país esa carencia no es sólo una característica personal del propio Fox, sino también uno de los rasgos más catastróficos de su gobierno. En el sexenio en curso la posición de México en el mundo se ha degradado de manera inaceptable. Existe la percepción de que los cancilleres del foxismo ­Jorge G. Castañeda y Luis Ernesto Derbez­ han actuado más en función de los intereses estadounidenses que de los mexicanos, y la tradición diplomática del país ha sido sistemáticamente demolida por funcionarios inexpertos y por la falta de rumbo que, en general, evidencia el grupo gobernante. El año antepasado todos esos factores se conjuntaron para deteriorar, casi al punto de la ruptura, las relaciones con Cuba, y ahora se suscitan crisis injustificables con Argentina y con Venezuela. A estas alturas puede afirmarse con certeza que el gobierno que suceda al actual tendrá ante sí una vasta tarea de reconstrucción de las relaciones exteriores del país.

Finalmente, resulta indignante e inaceptable que las reacciones temperamentales e indebidas de dos mandatarios pongan en riesgo un vínculo bilateral tradicionalmente cordial y fraterno, como ha sido el que existe entre México y Venezuela, y que los exabruptos de ambos presidentes pongan en riesgo el conjunto de intereses históricos, culturales, estratégicos, comerciales y energéticos comunes, que se haga peligrar el funcionamiento del Pacto de San José ­fundamental para el abasto petrolero de varios países centroamericanos y caribeños­ y que se siembren, en forma tan irresponsable y frívola como se ha visto, semillas de encono entre dos pueblos hermanos.

El camino largo

Por Gustavo Iruegas, diario La Jornada

El fútil altercado que protagonizan los presidentes, cancilleres y embajadores de México y Venezuela se ha desarrollado en tres espacios diferentes. La reunión misma, las calles de Mar del Plata y los medios internacionales. Para analizar sus motivos y consecuencias habría que hacerlo en las razones de fondo que están en la confrontación político-ideológica, o bien, en la parte anecdótica, mediática y de la práctica diplomática.

Discutir la utilidad y viabilidad del ALCA lleva a posicionarse en cuanto a los regímenes neoliberales y los gobiernos nacionalistas socialmente comprometidos, asunto que ya ha dado tema a algunas docenas de libros. Como la bulla está alcanzando tono de gresca, vale ocuparse de la pendencia a que ha llevado el abandono de las formas, las reglas y la cortesía.

La cuarta reunión Cumbre de las Américas en Mar del Plata tenía como tema principal el empleo. El presidente Fox introdujo forzadamente el tema del ALCA y produjo el rechazo del presidente argentino, anfitrión y presidente de la reunión; de los demás miembros del Mercosur y de Venezuela, por supuesto. Como el tema no fue admitido, cuando menos de buena manera, el presidente Fox transitó con enfado toda la reunión, disgusto que lo llevó a cometer algunas faltas de cortesía al anfitrión y a sus colegas. La introducción del tema ALCA no era necesaria para México, cuando menos en cuanto a sus intereses directos, porque México ya tiene para sí un acuerdo como el que se busca para toda la región. Quizá lo que se consideró fue tener un acto de solidaridad con el socio comercial, o hacerle un favor al amigo. De cualquiera manera, lo que sucedió en el interior de la reunión debió haberse quedado ahí y ahí estaría el nivel del diferendo, pero los siguientes acontecimientos obligaron a su revelación.

En las calles hubo protestas populares encabezadas por Maradona -el astro del futbol colocado por sus hinchas en un lugar destacado de la épica argentina- en contra de la presencia del presidente Bush y del ALCA (lo que demuestra que la introducción del tema en las discusiones no era del todo inesperada). En ese episodio participó el presidente Chávez, quien atacó a su colega estadounidense y al ALCA con insultos y epítetos fortísimos, pero no sorpresivos, si recordamos que ha llamado a ese mismo personaje "pendejo"(*) en discursos televisados. A esta algarada el presidente Bush reaccionó prudentemente considerándola como gajes de la democracia. México no estuvo involucrado en el asunto hasta que el presidente Fox comentó a la prensa que los escándalos los atizaba un futbolista que debía ocuparse del futbol y no de la política. También dijo que el anfitrión de la reunión, el presidente argentino, no había dirigido los debates en atención a los participantes, sino para agradar a la opinión pública argentina. Del presidente Chávez dijo que, a diferencia de sus colegas del sur, rechaza tajantemente cualquier posibilidad de acuerdo comercial y también que era él mismo, el presidente Fox, el que estaba verdaderamente animado por el espíritu bolivariano. En una brusca respuesta, pero sin perder el estilo, el presidente Kirchner dijo al mexicano que se ocupara de los mexicanos y que de los argentinos se ocuparía él. Es muy importante hacer notar que la cuestión con Argentina se arregló por la vía fácil y correcta. Los cancilleres hablaron y acordaron dar por terminado el asunto. Simple y llanamente. No ha sido así en el caso de Venezuela. Cuando el presidente Chávez llamó al presidente Fox "cachorro del imperialismo" y otras lindezas, el canciller mexicano no procuró a su colega venezolano para aplicar el procedimiento que había aprendido tres días antes. No. En este caso se siguió el camino largo y tortuoso. Se convocó al embajador venezolano para "pedirle explicaciones", es decir, pedirle que se disculpara en nombre de su gobierno. ¿Se olvidó el canciller de que en su propia casa, cuando una subsecretaria ofreció ella misma una disculpa por una falta de delicadeza del presidente Fox ante los negros estadounidenses, fue desautorizada desde la misma Presidencia de la República? No había explicación posible porque el embajador no podía decir ni que Fox se lo merecía ni que su jefe se pasó de la raya. El canciller mexicano lanzó un boletín de prensa declarando insuficientes las explicaciones del embajador. Enseguida llamó por teléfono a su contraparte venezolano y, según se anunció, trabajarían en buscar una solución. Hasta de un grupo de trabajo se habló, lo que es un verdadero disparate. Después, el presidente Chávez desde su programa de radio dijo a su colega, "no se meta conmigo, caballero, porque sale espinao". Eso pareció insoportable al canciller mexicano, quien a primera hora dispuso que se emitiera un comunicado en el que, ahora sí, "...toda vez que las declaraciones del presidente de Venezuela atentan contra la dignidad del pueblo y gobierno mexicanos, México exige una disculpa formal del gobierno de Venezuela, en el transcurso del lunes 14 de noviembre. De no producirse esta disculpa, el gobierno de México procederá a pedir el retiro inmediato del embajador de Venezuela y a llamar al embajador de México en ese país, reduciendo el nivel de las relaciones al de encargados de negocios". Un verdadero ultimátum que de inmediato se desafió. Y ahora las relaciones estarán en manos de encargados de negocios y la comunicación severamente reducida.

No se vio en el talante de ninguno de los dos rijosos la posibilidad de dar al asunto una salida elegante como la dio el presidente de Cuba, Fidel Castro, cuando México se dio por ofendido porque dijo en una reunión del SELA, aludiendo al abandono mexicano de América Latina y su acercamiento a Estados Unidos, que los niños mexicanos ya conocían mejor a Mickey Mouse que a los héroes nacionales. Después de algunos intentos de solución que parecieron insuficientes, la secretaria Rosario Green dijo: "Estamos esperando una respuesta personalizada. Estoy segura de que llegará muy pronto". La respuesta llegó en la forma de una larga carta, Mensaje fraternal al pueblo mexicano, que explicaba el afecto de largo plazo que el cubano siente hacia México y la tergiversación que se hacía de sus palabras y terminó diciendo: "Si a pesar de todo mi esfuerzo por explicarles directamente mis pensamientos y mis sentimientos hacia ustedes, millones de mexicanos, o cientos de miles, decenas de miles, unos cuantos cientos o un solo mexicano se siente todavía ofendido por mis palabras, no tengo objeción alguna en pedirles excusas. Más aún: si un solo niño se siente todavía ofendido por lo que con la mayor honradez y cariño quise expresar, humildemente le pido perdón".

Cuando el presidente Fox ofendió a los estadounidenses negros optó por la arrogancia y se negó a dar cualquier satisfacción. Cuando se siente ofendido él mismo "exige una disculpa". Parecería que la disputa está solamente en la lógica de la soberbia. Pero al escoger el camino largo para la solución con Chávez, en realidad se decidió que en este caso sí vale la pena elevar la confrontación, porque eso sí es un gesto a favor de Estados Unidos.

(*) No en su sentido piloso, sino en alguna de sus dos acepciones de pusilánime o estúpido.

Mariposa espinada

Por Julio Hernández López, diario La Jornada

Desbocado y bravucón, Hugo Chávez le ha dado a Vicente Fox la deseada oportunidad de meter las relaciones entre México y Venezuela a una congeladora de marca gringa. Con sus versos llaneros espinosos, el presidente sudamericano ha permitido al norteamericano reanudar el vuelo al estilo tejano de sus mariposas presuntamente enviadas a posarse en otra cosa.

Pifias de ambas partes: primero, la conversión del mandatario mexicano en porro diplomático al servicio del patrón gringo en Mar del Plata (con la secuela de declaraciones pedestres contra Maradona, Kirchner y el propio Chávez), y, luego, la contraofensiva sobrada del propio Hugo siempre dado a la grandilocuencia pero todavía en los márgenes de la defensa propia, hasta llegar a las planicies del presunto acuerdo de fin de semana que buscaría dejar a cada cual con los golpes recibidos, planicies convertidas en abismo cuando el venezolano se lanzó en su dominical versión mejorada del Fox contigo (Aló, presidente, se llama el programa de Chávez) a mostrar los videos de las deliberaciones privadas de los presidentes en la Cumbre de las Américas y a declamar punzantes estrofas populares (¡Ah, los videos y las grabaciones! ¿Por qué ese sino electrónico atravesado del presidente al que no le gusta leer y en castigo pareciera que sus males le son enviados en el formato cómodo y ligero de la imagen y la voz tecnológicamente guardadas?).

A los dos contendientes les cae de perlas la reanudación del litigio. Al venezolano le permite mantener un perfil de presunto liderazgo regional revolucionario, confrontador de imperialismos y lacayos y, en el fondo, con el uso de estas espinas retóricas y diplomáticas, se podría estar cerrando así el paso al foxismo bígamo que pretende introducirse cual bushista Caballo de Troya en el Mercosur, amparado el charro Chente en su adúltera confesión de que lo mismo desea hacer el amor con esta alianza sudamericana que con el ALCA promovido por Washington. Al mexicano, por su parte, la agudización del conflicto con Chávez le permite tratar de inducir patrioterismos que lleven la mirada a conflictos internacionales y no a los tiraderos locales (en ese sentido es perceptible el estímulo oficialista de voces mediáticas que arengan a los mexicanos a la defensa del Chiquillo Héroe maltratado por un pérfido militar bocón). El conflicto con Chávez también permite a Fox buscar reconciliación con los segmentos de derecha tan desilusionados con el guanajuatense pero que ahora impulsan la ruptura de relaciones con Venezuela porque entienden al gobierno de este país como brazo político de La Habana en busca de intervenir en elecciones presidenciales próximas.

Por sí misma, desde luego, la cancillería mexicana tiene en este segundo despido de embajadores una forma adecuada de valorar su desempeño. Convertida en traspatio de Washington, la secretaría mexicana de Relaciones Exteriores ha tenido durante el foxismo a ejecutores de presencia e inteligencia dispares pero de resultados parecidos: Jorge Castañeda unció Tlatelolco a la Casa Blanca soñando con maniobras finas que le permitirían hacerse del poder mexicano luciendo como un reformista promovido por el gobierno gringo, mientras Luis Ernesto Derbez albergó expectativas de menor empaque ideológico pero de más eficacia chambista, como la mayordomía del ministerio gringo de colonias conocido como OEA. El fracaso de los planes personales e institucionales de ambos es el telón de fondo de la catástrofe de la diplomacia foxista: nunca México había estado tan aislado ni con tanto desgaste como ha sucedido con el esposo de la señora Marta.

El episodio venezolano tiene también consecuencias en el contexto electoral mexicano. Dado que los opositores a Andrés Manuel López Obrador insisten en emparentar su estilo con el de Chávez, el tabasqueño ha debido hacer un deslinde de pragmatismo extremo que ahora requerirá demostración plena en cuanto a defender al Presidente de México de ataques del exterior. Chávez no es Fidel Castro, ni Venezuela ha pasado por un proceso de verdadera transformación como ha sucedido con Cuba, pero una parte de la izquierda mexicana buscará la manera de manifestar activamente su rechazo a la diplomacia foxista agachona y, en especial, al retiro de embajadores -Ludovico Peluche hizo su numerito del día, ordenando la virtual expulsión del representante venezolano que para entonces ya hasta hora de salida aérea había anunciado-, lo cual colocará al virtual candidato presidencial perredista en la necesidad de mostrar congruencia con su anunciada postura defensora del Presidente de México o solidaridad con quienes censuran la conducción política de ese Presidente y le culpan de lo sucedido con Venezuela. Nada gustará tanto, desde luego, a los adversarios de AMLO, que encontrar motivos para asociar propagandísticamente al perredista con Chávez. Pero nada molestará tanto a lo que quede de izquierda en México que encontrar a un candidato perredista convertido por cálculos electorales en asociado o defensor de la figura presidencial mexicana entreguista que en los hechos encarna Vicente Fox.

Las ofensas al pueblo de México: Fox cosecha lo que en política exterior sembró

Por Carlos Fernández-Vega, diario La Jornada

EN LO INTERNO, LA mayoría de los mexicanos pagan con creces los excesos verbales y la ineptitud del Presidente de la República, pero ahora, sin mayor trámite, el inquilino de Los Pinos pretende pasarles la factura por las lamentables consecuencias de su caprichosa y arrebatada forma de actuar en los foros internacionales y en las relaciones bilaterales con naciones históricamente hermanadas a México.

AHORA RESULTA QUE la reacción de terceros por la verborrea, extravíos e ineficiencia del presidente Fox "son una ofensa al país", un "atentado a la dignidad del pueblo de México", cuando en los hechos la lluvia de calificativos que por estos días acumula el guanajuatense, y que sólo incrementan su acervo en la materia desde que se sentó en Los Pinos, no tiene otro destinatario que Vicente Fox.

EL GUANAJUATENSE SOLO cosecha lo que en política exterior ha sembrado durante los pasados cinco años, pero, como en los mejores tiempos del autoritarismo tricolor, el presidente Fox pretende desconocer la paternidad de sus disparates y (al ritmo de "mas si osare un extraño enemigo... Guerra, guerra sin tregua al que intente de la patria manchar los blasones...") pasar la factura a todos los mexicanos, quienes obligadamente -según él- deben sentirse ofendidos.

EN EFECTO, LOS MEXICANOS sí deben sentirse ofendidos, pero -más allá de lo interno- por la inagotable relación de dislates cometidos por el desprestigiado Vicente Fox y sus dos rupestres secretarios de Relaciones Exteriores, que han hecho trizas la política exterior mexicana y tirado al bote de la basura su histórica tradición de principios, inteligencia, habilidad y dignidad.

LA UNICA BELLA DEL baile -como siempre fue calificada la política exterior mexicana- ha sido mancillada por el gobierno del "cambio", y ahora se le ve en pleno taloneo en las afueras del 1600 de la Pennsylvania avenue de la ciudad de Washington, porque ni siquiera la dejan chambear a gusto en el interior de la Casa Blanca. Ayer, de hecho, el Departamento de Estado pintó su raya: "es un asunto entre los gobiernos de México y Venezuela, y no es algo en el que tengan que involucrar a "Estados Unidos".

DESDE SU PRETENDIDA intervención para "solucionar" el conflicto entre las dos Coreas -al inicio de su mandato-, hasta el más reciente -que no último, lamentablemente- con Venezuela (sin olvidar Cuba, Argentina, la Organización de Estados Americanos, etcétera, etcétera, etcétera), todos los pleitos, todos los enfrentamientos, todos los desaguisados han sido provocados por el actual inquilino de Los Pinos, y en el exceso es él quien pide explicaciones y disculpas.

FALTA POCO MAS de un año para que regrese a cosechar brócoli, de donde nunca debió haber salido, por lo que habrá que esperar más movimientos rupestres de Fox y su gobierno del "cambio". Por ello, el Senado tendrá que tomar en serio el asunto para amortiguar las sandeces del guanajuatense y evitar, en la medida de lo posible, mayores efectos negativos para la política exterior mexicana. En vía de mientras, Luis Ernesto Derbez tendría que irse.


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