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Cuba lucha a fondo contra la corrupción

None | 27 de Noviembre de 2005 a las 00:00

El presidente Castro se reunió el viernes con los más de 400 participantes en el VI Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC) que se ha desarrollado desde el pasado jueves hasta este sábado en La Habana.

Los debates del Congreso de los economistas cubanos han tratado, entre otros asuntos, sobre la contribución de los especialistas a los programas para combatir la corrupción y fomentar una cultura del ahorro.

Tras señalar la urgencia de rigor en los controles, la ministra de Auditoría y Control, Lina Peraza, refirió que el 42 por ciento de las empresas cubanas a las que se aplicaron auditorías en el primer semestre de 2005, presentaban calificación de "mal o deficiente" en el control interno, y que en el ocho por ciento de ellas se revelaron presuntos hechos delictivos.

Los participantes en el foro señalaron que los mecanismos para el estricto control económico y financiero y la supervisión "no faltan" pero consideraron que el asunto es "velar por su cumplimiento".

El diario Granma reporta que el líder de la Revolución dijo tener alta consideración por la conducta, la honradez, la preparación y la ética que caracterizan a los profesionales de la Economía, y reclamó de ellos desarrollar aún más el hábito de investigar, aportar soluciones y difundir conocimientos, los cuales deben tener en cuenta la creciente imbricación entre la vida nacional y los problemas comunes de un mundo globalizado.

Entre los asuntos más discutidos en las comisiones del foro estuvo la contribución de economistas, contadores y auditores al enfrentamiento de la corrupción y otros delitos, cuando hay plena conciencia sobre el valor del control económico y financiero como arma clave en esa lucha.

En opinión de los participantes en el evento, para los profesionales de las ciencias económicas se abre una oportunidad singular de contribuir con la Revolución, apoyados en sus conocimientos técnicos y disposición de lidiar contra lo mal hecho.

Según consideraron, decisiones como la revisión del objeto social de las entidades estatales para eliminar no pocas desviaciones, cambios legales en el sistema de control material y financiero, reordenamiento del comercio exterior, limitación de facultades en el uso de las divisas y medidas de carácter bancario, entre otras en marcha, tienen que ofrecer condiciones más óptimas para el manejo de la economía nacional; además, "ya todo el mundo está alertado de los problemas y es de esperar que cada cual se llame al orden".

Otro asunto ampliamente examinado fue la preparación económica de la población. Al respecto se fundamentó la importancia de incrementar la instrucción en cuestiones como presupuesto del Estado, planificación, financiamiento de los gastos sociales, circulación monetaria, costos, calidad, sistema tributario, contabilidad, control administrativo y popular, precios, actividad bancaria, comercio...

El Presidente Castro, que ha declarado una "batalla sin tregua" contra la corrupción y el despilfarro, anunció esa semana un primer paquete de medidas que en principio comprenden nuevas subidas en salarios y pensiones, y un alza de las tarifas eléctricas para impulsar el ahorro energético.

Incrementos salariales, para reconocer "a cada cual según su trabajo", mejoras en las prestaciones asistenciales y aumentos en las tarifas eléctricas, para penalizar el despilfarro, constituyen los primeros pasos de la nueva cruzada para crear una sociedad "totalmente nueva"

Junto con las subidas salariales para 2,2 millones de trabajadores y que supondrán un incremento medio mensual de 43 pesos cubanos (unos dos dólares) a partir de diciembre próximo, Castro decretó un incremento de las tarifas eléctricas, como un "primer paso" para "desalentar el exceso de consumo de los que despilfarran.

En esta nueva ofensiva Castro ha enfatizado particularmente en la lucha contra el despilfarro y los "excesos" y ha comparado la magnitud de las transformaciones que se propone realizar con "un huracán fuerza 5".

Estamos en el camino acertado

Resumen de la intervención del compañero Francisco Soberón Valdés, ministro presidente del Banco Central de Cuba, en La Habana, el sábado 26 de noviembre durante el Congreso de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba (ANEC). Diario Juventud Rebelde.

Posiblemente no exista un ejemplo en el mundo de una economía de la cual se hable tanto y se conozca tan poco como el caso de Cuba.

El origen de esta situación habría que buscarlo en varias causas, entre otras:

1. Apresurada carrera de amplios sectores de las ciencias sociales internacionales, incluso de aquellos autotitulados progresistas, para suscribir incondicionalmente las ideas del llamado consenso de Washington como única alternativa "científica" y "moderna" a los problemas del mundo, y su renuncia a considerar modelos alternativos, como resultado del desconcierto que originó el colapso de la Unión Soviética.

2. Control de los medios de prensa a nivel mundial por transnacionales, fundamentalmente de EEUU y Europa, que ofrecen una cobertura mediática tendenciosa y superficial sobre la realidad cubana.

3. Enfoque sesgado sobre la economía cubana, a partir de prejuicios políticos que hace a muchos economistas y periodistas extranjeros abordarla con criterios preelaborados, tratando simplemente de encontrar forzosamente explicaciones prácticas que avalen sus criterios negativos.

4. Fuertes recursos financieros invertidos por las administraciones norteamericanas para prefabricar una imagen negativa sobre todo lo que acontece en Cuba.

Tales circunstancias, por lo general, no permiten profundizar lo suficiente para poder apreciar las principales bases sobre las que se fundamentan las políticas económicas de Cuba, entre otras:

1. En Cuba previamente al 1959 existía un régimen capitalista que condujo al país a la más extraordinaria pobreza y dependencia política de EEUU, lo cual originó una revolución que devino sistema socialista, de manera que cualquier camino que conduzca de nuevo al capitalismo se considera como un regreso a un humillante pasado definitivamente rechazado por nuestro pueblo.

2. La política económica de Cuba no tiene como objetivo desarrollar un modelo consumista que imite al de los países del primer mundo, por cuanto se tiene la más profunda convicción que tal modelo enajena y denigra el ser humano, resulta insostenible y conduce a la desaparición de la especie humana mucho más pronto que lo que hoy somos capaces de prever.

3. La economía cubana se plantea como objetivo primario darle vida material a un proyecto revolucionario que estableció desde un principio que todo ser humano debe tener garantizados: su alimentación básica; servicios médicos gratuitos de alta calidad; una educación esmerada e ilimitada; un empleo decoroso; el acceso a todas las manifestaciones culturales y deportivas y en general la más plena ejercitación de sus capacidades físicas y espirituales.

4. Como los recursos materiales con que se cuenta son limitados y se vive la cotidiana presión del bloqueo de EEUU, se requiere constantemente establecer prioridades sobre su utilización, que difieren sustancialmente de las que priman en los países capitalistas. Por ejemplo, se prioriza el gasto para salvar la vida de un niño por sobre la compra de automóviles de último modelo para una élite o la arquitectura lujosa para sedes de transnacionales. Esa es justamente la razón por la que en Cuba mueren mucho menos niños que en el resto de los países latinoamericanos y en las demás capitales latinoamericanas hay más edificios y carros lujosos que en La Habana.

Con el fin de mantener estos principios, después del colapso de la Unión Soviética fue necesario rediseñar la economía tratando de sobrevivir en ese hostil entorno internacional.

Este proceso generó múltiples deformaciones y errores ampliamente analizados y criticados por el compañero Fidel que dieron lugar a contradicciones incompatibles con la política de la Revolución.

A partir del 2003 se ha trabajado sin descanso para enfrentar y resolver estas contradicciones.

En la esfera monetaria se han tomado medidas de gran alcance, entre las cuales sobresalen las Resoluciones 65, 80 y 92 del Banco Central dirigidas a desdolarizar la economía cubana.

Es de resaltar que a pesar de estas medidas, nunca se ha prohibido ni se prohibirá la tenencia de moneda extranjera por nuestra población en efectivo y en cuentas de ahorro.

Sin embargo, debe también destacarse la creciente preferencia de nuestro pueblo por la moneda nacional como medio de ahorro, al punto que se han producido masivas conversiones de cuentas en dólares a cuentas en pesos cubanos convertibles y pesos cubanos.

En los últimos doce meses, las cuentas bancarias de la población en dólares han experimentado una reducción del 57%, mientras que las cuentas en pesos convertibles se han multiplicado más de 3 veces; y en pesos cubanos han crecido en un 35%.

Entre los principales resultados de las medidas adoptadas se pueden mencionar las siguientes:

1. Concentración de las Reservas Internacionales en poder del Banco Central, lo que propicia una mayor seguridad para nuestro sistema financiero y permite ejercer un mayor control en el uso de estos recursos.

2. Más liquidez y solvencia de las instituciones financieras cubanas, lo que posibilita un mayor aporte al desarrollo del país, al incrementarse la eficiencia en la intermediación financiera, tanto en la movilización de los recursos nacionales como en las gestiones para la obtención de créditos en el mercado financiero internacional.

3. Centralización de los ingresos en divisas del Estado, lo cual ha reforzado de modo relevante la capacidad negociadora del Estado socialista, con los consiguientes beneficios en la gestión comercial y financiera del país. Esto también ha coadyuvado a la exitosa implementación de la política orientada por el compañero Fidel de cumplir rigurosamente con las obligaciones derivadas de los nuevos compromisos financieros externos y las deudas renegociadas.

4. Mejor medición de la oferta monetaria lo cual permite más precisión y agilidad en la toma de las medidas necesarias para mantener el equilibrio monetario y financiero.

5. Mayor utilización del Sistema Bancario para las transacciones financieras internas y externas, observándose un significativo crecimiento de las remesas que se reciben por vía bancaria.

6. Sustancial reducción del dólar en los flujos en efectivo que el país recibe, que en el pasado superaba el 80%, mientras que hoy prevalecen otras divisas como el euro, el dólar canadiense y la libra esterlina; y el dólar solo representa alrededor del 30%.

7. Reforzamiento de las medidas de control de cambio que han redundado en una mayor disciplina comercial y financiera; más racionalidad en el gasto y eliminación de intermediarios que encarecían innecesariamente nuestras importaciones.

Un resultado palpable del éxito de esta medida es que en el pasado se utilizaban innecesariamente en nuestro comercio con China, intermediarios de terceros países que en la actualidad han sido casi totalmente eliminados. Esto, conjuntamente con la buena marcha de las relaciones mutuas y el puntual cumplimiento de nuestras obligaciones, ha permitido incrementar el intercambio comercial con China hasta el mes de octubre de 551 millones en el año 2004 a 775.3 millones en el año 2005, o sea un extraordinario crecimiento de un 40% con el consiguiente ahorro y agilidad en las transacciones.

En lo referente al sector externo, en el 2004 la cuenta corriente de la balanza de pagos resultó positiva por primera vez en todo el período especial, debido al fuerte comportamiento del sector de los servicios, que alcanzó el 57,6% del total de ingresos de la balanza comercial del país.

Por cierto, que como parte de la constante campaña por desvirtuar los aspectos positivos del desempeño económico de Cuba, algunos medios de prensa extranjeros han resaltado en los últimos meses el déficit de nuestro país en el comercio de bienes, perdiendo de vista que la balanza comercial incluye también el resultado de los servicios, cuyo saldo positivo se ha sextuplicado con relación al 1993.

Este comportamiento de la balanza de servicios tiene singular importancia y podemos prever que en el 2005 se fortalecerá aún más esta tendencia, lo cual es una confirmación práctica de las proyecciones explicadas detalladamente por el Comandante en Jefe en cuanto a la posibilidad de que el desenvolvimiento de la economía de nuestro país se sustente cada día más en la dinámica del sector de los servicios. Tal estrategia cobra especial relevancia en el actual escenario de la economía internacional.

Como es sabido, después de la desaparición del patrón dólar–oro mediante la terminación unilateral por parte de EEUU de los acuerdos de Bretton Woods, el mundo se ha visto literalmente inundado por la liquidez en dólares que genera los déficits comerciales de los EEUU los cuales se convierten en reservas de los países superavitarios en el comercio con EEUU Estas reservas son a su vez colocadas en bancos de EEUU o se utilizan para comprar instrumentos de deuda del gobierno de ese país, creando una expansión crediticia que se autoalimenta, sin que hasta el momento se pueda prever un mecanismo de ajuste.

Es de mencionar que el acumulado del déficit de la cuenta corriente de los EEUU en las tres últimas décadas es de alrededor de 3 millones de millones de dólares, mientras que con sus actuales niveles de déficit (más de 600 000 millones anuales), acumulará una cifra similar en no más de 5 años.

Una parte de esa enorme liquidez, es administrada por los llamados inversores institucionales (fondos de inversiones, fondos de cobertura, etc) y se utiliza con fines especulativos no solo en transacciones monetarias sino también en los mercados de futuros de materias primas y productos intermedios de manera tal que aquellos países que los producen, tienen hoy su futuro económico dependiendo de estos movimientos especulativos que es como confiar en el azar.

Toda esta situación refuerza la política de la Revolución en cuanto a que el único camino viable es vivir de la ciencia, de los servicios especializados y en fin de todas las posibilidades que nos da hoy la formidable inversión en capital humano que ha hecho la Revolución durante 46 años.

En cuanto a nuestra deuda externa, quisiéramos solo resaltar el trascendental cambio que se ha logrado en la composición de los compromisos financieros del país de los cuales en estos momentos vencen en el corto plazo solamente un 27%, mientras que el restante 73% son facilidades financieras a mediano y largo plazo.

La menor proporción que se observa de deuda a corto plazo tiene las siguientes causas:

1. Acuerdos bilaterales de refinanciación llevados a cabo durante los últimos años con entidades oficiales, bancarias y proveedores, mediante los cuales se convirtieron a largo plazo obligaciones que originalmente habían sido pactadas a corto plazo.

2. Nuevas facilidades financieras a mediano plazo como resultado de la creciente credibilidad de nuestro país en los mercados internacionales.

3. Parte de la factura energética que en la actualidad se liquida a largo plazo según acuerdos vigentes.

4. Importantes créditos oficiales a mediano y largo plazo obtenidos en los últimos dos años para transacciones corrientes e inversiones.

Todo lo anterior confirma que estamos en el camino acertado, lo cual en modo alguno debe hacernos perder de vista la necesidad de superar los múltiples errores y deficiencias presentes en nuestra economía. Entre ellos, nuestra tendencia al despilfarro de recursos que tanto daño nos ha hecho. Siempre recuerdo que los holandeses, un pueblo trabajador y ahorrativo, enfatizaban que el más cercano y seguro ingreso es el ahorro. Oigamos esta sabia afirmación y meditemos cuanto bienestar podemos brindar a nuestro pueblo, cuanto podemos mejorar su estándar de vida utilizando con racionalidad los recursos que el estado socialista pone a nuestra disposición.

Particular relevancia adquiere el ahorro de combustible en el presente escenario mundial de inelasticidad de la oferta de hidrocarburos.

Si políticamente decimos ¡Patria o Muerte!; con toda convicción y sin un ápice de exageración, en el ámbito de la economía podríamos decir ¡ahorro o muerte!

Quisiera resaltar que con independencia de todo lo anterior, la prueba más irrefutable del éxito de la economía cubana en todo este período es haber servido de base para el extraordinario desarrollo social de Cuba, único en Latinoamérica, en las condiciones de la más feroz y prolongada guerra económica de la historia universal, que no ha impedido que entre todos los países del Tercer Mundo, los ciudadanos de Cuba sean los que más tiempo viven, sus niños los que menos mueren y mejor se educan; sus deportistas los que más medallas ganan; su pueblo el que en mayor proporción disfruta de electricidad y agua potable y el que tiene un mayor número de profesionales por habitante; sus familias las que en mayor proporción son dueñas de las viviendas que habitan y su sociedad la que goza de la mayor seguridad social y menores índices de criminalidad.

Para ser dignos de este pueblo, al que la Revolución ha llevado tan alto como el pico del Everest, no solo en términos metafóricos sino con la presencia de nuestros excelentes y abnegados médicos en la cordillera del Himalaya, todos los que tenemos responsabilidades en la conducción de la economía del país debemos lograr el objetivo que se ha convertido en la piedra angular de la lucha que libra sin descansar un instante el compañero Fidel: la fórmula de distribución socialista con arreglo al trabajo.

En este sentido es necesario restaurar la función del salario como movilizador de la productividad y la producción; continuar la política de gradual, prudente y progresiva reevaluación de la moneda nacional y terminar el inicuo y distorsionador poder adquisitivo del dólar en muchos espacios de nuestra sociedad.

En fin, es un deber ineludible de todos, lograr que la dedicación al trabajo, además de honrar a cada cubano, sea la que determine su nivel de vida. Para decirlo con la precisión, la sabiduría y la dignidad de Martí: "Sin honor, no hay hombre. Cada cual, viva de su sudor o no viva".

Las medidas y la lucha contra la corrupción

(Tomado del diario Granma, jueves 24 de noviembre)

Tenemos un arsenal de medidas; tenemos un millón de fórmulas en el afán de lograr una verdadera distribución equitativa, afirmó ayer el Comandante en Jefe Fidel Castro, al participar en la Mesa Redonda Informativa que consideró la importancia de las nuevas tarifas eléctricas, de los incrementos salariales y en los pagos por seguridad y asistencia sociales.

Este es un momento decisivo para la Revolución, para la historia del país, y las medidas recién anunciadas había que ponerlas en "una sola píldora", señaló el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

El decreto–ley, dijo, es un decreto–proclama: en su contenido se incluyen cuestiones no solo medulares en la vida nacional, sino también en el orden internacional. Quizás, somos el primero y único país en entrar desde hace algún tiempo en el cuestionamiento público de los riesgos que corre la humanidad debido al derroche de petróleo, cuando se van agotando las reservas probadas y probables de ese recurso natural no renovable, y se hace impostergable cambiar los actuales patrones de consumo capitalista.

Dichas decisiones, aseguró, tenían que adoptarse con rapidez, antes de culminar el año, pues forman parte de un programa integral de la Revolución, cuyo avance no puede detenerse por ninguna causa.

En opinión del Comandante en Jefe, quizás muchos no puedan valorar por qué las nuevas medidas, luego de un año en estudio, fueron presentadas como un todo, de una sola vez; pero ello responde también a que la Revolución no puede regalar información a los enemigos, algunos de los cuales son muy poderosos.

Están incluidas en un Decreto, aclaró, porque desde el punto de vista legal, solo una norma jurídica de ese alcance podía modificar cuestiones tan sensibles como las tarifas eléctricas aplicadas a la población.

El documento, precisó, es fruto del trabajo colegiado, con la participación de los correspondientes organismos de la Administración Central del Estado.

También con estas últimas medidas, precisó, se avanza en el establecimiento de un sistema salarial coherente e integral; aunque todavía será necesario perfeccionar aspectos como el otorgamiento del estímulo en divisas. Su contenido refuerza el principio de distribución socialista "de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo"; no echa para atrás ninguna de las medidas puestas en práctica anteriormente, y mejora las concepciones del estímulo en las empresas en Perfeccionamiento Empresarial.

Fidel recordó que en los salarios, las pensiones y las prestaciones de la Asistencia Social ya se habían producido aumentos en meses anteriores y era impostergable dar continuidad a ese proceso, que abarca a todos los sectores del país desde el punto de vista salarial.

El incremento de las tarifas eléctricas, opinó, es una pequeña parte en el alcance del texto, y tal vez inofensiva en dependencia de quienes sean los que más gasten o de cómo las personas obtienen los recursos para pagar la electricidad.

Debemos ser suficientemente valientes para aumentar esos precios, porque buscamos el ahorro, el desestímulo a los mayores gastadores, como parte de las bases que deben sustentar los planes presentes y futuros de la nación. Si hay algún asustado con la medida, no es por gusto, y es lamentable, porque deberíamos ver con satisfacción cómo la nación se esfuerza por asegurar su desarrollo con más justicia social, ponderó.

Esta es una Revolución Socialista que se plantea una real igualdad, no conocida hasta ahora en la relativa breve historia de la humanidad durante los últimos 4 000 a 5 000 años, ratificó.

Como uno de los problemas más graves, serios y peligrosos del mundo de hoy consideró Fidel el agotamiento acelerado de las reservas petroleras en el planeta y su empleo irracional. Para asegurar esa materia prima, recordó, han habido guerras como la desatada contra Iraq y el imperialismo trabajó mucho por la desintegración de la Unión Soviética con el propósito de apoderarse de sus grandes yacimientos.

Estamos en la fase superior del imperialismo: el imperio globalizado, el cual no solo desata conflictos bélicos para extender su dominio, también tiene entre 200 y 300 bases militares diseminadas por todo el planeta, incluida la mantenida ilegalmente en Guantánamo, donde cometen actos horribles, torturas groseras, más brutales que los crímenes ejecutados aquí por Machado y Batista, y en otras naciones latinoamericanas por dictadores como Pinochet y Somoza.

Este imperialismo en su fase final quiere convertir su poder en planetario; así que estamos ante peligros que nos conciernen a todos; seamos realistas, veamos las cosas como son, enfatizó.

Hay tragedias y hasta guerras por el petróleo, y cuando me pregunto si la humanidad será capaz de sobrevivir, pienso en cuestiones como estas, pues se han acumulado muchas contradicciones y riesgos. Ahora mismo, ilustró, el imperialismo quiere obligar a Irán a quemar todo su gas y todo su petróleo, al tratar de impedirle el uso de la energía nuclear para generar electricidad.

Francia, ejemplificó, obtiene casi el 80% de su electricidad a partir del combustible nuclear, lo cual ha ocurrido después de la crisis petrolera de los años setenta, cuando los precios del hidrocarburo aumentaron de manera vertiginosa hasta llegar a casi 45 dólares por barril en 1975, cifra que hoy se ha rebasado con creces para superar los 50 dólares.

El mundo necesita, recalcó, un cambio radical en la concepción de la producción eléctrica, un cambio total como el que estamos haciendo ahora en Cuba; pero no nos interesa convencer a nadie sobre las transformaciones iniciadas; los hechos lo irán demostrando.

Nuevamente las decisiones del Gobierno cubano para mejorar las condiciones de vida de la población son objeto de tergiversaciones por parte de agencias internacionales de noticias. Han vuelto a comparar los aumentos salariales, en las jubilaciones y las prestaciones de la asistencia social con su supuesta equivalencia en dólares estadounidenses.

Es una gran mentira decir que el salario del cubano equivale a 10 dólares; es una afirmación, cuando menos, capciosa, pues desconoce que los ciudadanos en este país reciben servicios de salud y educación totalmente gratuitos, los alimentos de la canasta básica, la electricidad, los medicamentos... se venden a precios altamente subsidiados por el Estado. En tanto, resultan igualmente módicos los cobros por visitar los museos, asistir a funciones de teatro de la más alta calidad y disfrutar de las competencias deportivas, refirió el Comandante en Jefe.

También los cubanos disponen de una televisión gratuita sin los abrumadores anuncios comerciales, y hasta los productos que hoy se venden por la libreta de manera adicional como las dos libras de arroz y los frijoles, pese a ser un poco más caros, continúan respaldados por el subsidio estatal.

Somos, además, un país libre, que en todas partes —en la ONU y en cualquier otra tribuna internacional— defiende sus principios con entereza; y es capaz de ayudar a muchos pueblos, como no podrían hacerlo ni el imperio ni Europa en su conjunto, advirtió Fidel.

Solamente por medio de la Operación Milagro, ejemplificó, se harán este año cerca de 200 000 operaciones de la vista a pacientes latinoamericanos, gracias al montaje de 24 centros oftalmológicos con los más modernos equipos.

Quien reciba aquí un dólar de remesa, comparó, puede comprar 150 kiloWatt/hora y si gasta 300, puede pagarlos con apenas dos dólares. En el caso del gas licuado, con solo un dólar pueden adquirirse tres botellones.

De Cuba, comentó, se escriben mentiras todos los días, con toda intención, pues quieren dar la idea de que este es un país miserable, donde la gente gana apenas 10 dólares. La nuestra, consideró, es la lucha por la liberación de la injusticia, de los saqueos y las mentiras. Ningún otro país del mundo, indicó, ha podido elevar los ingresos reales de sus ciudadanos como lo hemos hecho aquí en solo un año.

Además, mediante el dinero es imposible apreciar el valor de vivir sin mentiras, con dignidad, educación, seguridad..., con una mortalidad infantil inferior a seis por cada mil nacidos vivos y una esperanza de vida que ya rebasa los 72 años de edad.

Fidel reconoció que todavía en nuestro país hay personas que quieren seguir viviendo sin trabajar, a costa de los demás. Bien sabemos, dijo, que hoy existe una nueva clase, en virtud de los fenómenos que ha tenido que atravesar la Revolución, sobre todo en los años de periodo especial, cuando el bloqueo yanki se hizo más duro y habían desaparecido las relaciones económicas con la Unión Soviética.

No hay que tener miedo a decir los problemas, recalcó. No hay cultura económica en nuestro país: la gente no sabe de dónde sale el dinero; no se comprende que el aumento de salario sin contrapartida en bienes y servicios no valdría nada; y ahora es cuando estamos en condiciones de hacerlo, con un peso revaluado, que mantiene su correlación con el peso cubano convertible, aunque todavía el dólar conserve una capacidad de compra elevada e intolerable, apreció.

Muchos de nuestros cuadros, reconoció, tampoco tienen cultura económica, y nuestra población, por las propias características del proceso revolucionario, lo que más ha desarrollado es la cultura del reparto, del que está en derecho de recibir.

Este país, dijo, ha estado lleno de locuras burocráticas, de despilfarros como sucedió en los años en que recibíamos de la URSS 14 millones de toneladas anuales de petróleo. Situaciones como esas ayudan a entender la compleja tarea enfrentada por el Partido y el Gobierno cuando nos quedamos sin nada, al inicio del periodo especial, en un territorio donde estaban electrificadas el 95% de las viviendas, y había que mantener el transporte, hospitales, escuelas, industrias; a la gente vestida y calzada.

No solo con fiscales y jueces, ratificó, vamos a resolver los problemas; males masificados se combaten con masas de combatientes limpios como los Trabajadores Sociales, a los cuales se unirá otra tremenda fuerza: los estudiantes universitarios.

Afirmó que ninguna otra sociedad en la historia avanzó tan rápido en el camino de eliminar las desigualdades sociales y ofrecer justicia, equidad y mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos, como lo ha hecho Cuba en los últimos tiempos.

Aunque estamos todavía distantes de aplicar en toda su extensión el principio de distribución socialista, los nuevos incrementos de salarios forman parte de los esfuerzos por convertir a estos en el principal estímulo material que reciba cada persona por su aporte a la sociedad, opinó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Veo una garantía en los valores de los jóvenes, en la universalización de los conocimientos, en el capital humano que hemos creado, sin duda nuestra mayor riqueza, y por eso puedo asegurar con absoluta certeza que esta batalla contra el despilfarro, los robos, el desvío de recursos y otros vicios generalizados la tenemos ganada de antemano, afirmó.

Son las masas organizadas, las ideas, el apoyo del pueblo lo que nos da la confianza en la victoria, y si hemos dicho que la Revolución hoy es invulnerable en el plano militar, y busca la invulnerabilidad económica, aseguraremos también su invulnerabilidad política garantizando que las nuevas generaciones sean mejores que nosotros, más capaces que nosotros, sentenció.

El Comandante en Jefe dijo de manera metafórica que hemos trabajado muy duro en la subida de la Cordillera del Himalaya, sin descansar un solo minuto en todos los años del periodo especial, multiplicando los esfuerzos y ahora vemos los primeros frutos, tenemos la seguridad de cómo estamos haciendo las cosas, y les podemos decir a nuestros compatriotas que no se preocupen por nada, pues todos serán beneficiados y solo una guerra, ni siquiera los ciclones, podrán pararnos.

Tras comentar que de manera milagrosa el país no cayó en la Fosa de Bartlet con la desaparición de la URSS y el campo socialista al dejar de recibir materias primas, maquinarias, millones de toneladas de combustible y otros recursos, Fidel informó que a partir del venidero 15 de diciembre la provincia de Pinar del Río tendrá un nuevo esquema de generación de electricidad que le permitirá disponer por sí misma de esa energía si no pudiera recibirla del sistema nacional, y asegurar en caso de desastres naturales u otras contingencias la vitalidad de los principales centros, puntos de evacuación y objetivos estratégicos.

Podrá venir un huracán intenso, romperse o reventar la termoeléctrica Antonio Guiteras, y no habrá apagones en Pinar del Río.

Afirmó que mediante el empleo de equipos más eficientes, el uso de nuevas tecnologías, la instalación de 14 a 15 millones de bombillos ahorradores en todo el país y otras medidas, entre diciembre del 2005 y diciembre del 2006 a nivel nacional será posible ahorrar el 70% de la energía eléctrica que gastamos hoy.

Fidel se refirió también a la meritoria labor desarrollada por los trabajadores sociales en el combate contra el robo de combustible en los servicentros, pues ahora estos están vendiendo el doble y en no pocos casos más del doble de lo que recaudaban antes de que esta fuerza asumiera dicha tarea, es decir allí se robaba el doble y más del doble de lo que vendían en pesos convertibles.

Como parte de la batida contra ese flagelo que ocasiona millonarias pérdidas a la economía, el Jefe de la Revolución aseguró que el próximo 7 de diciembre celebraremos el aniversario de la muerte en combate de Antonio Maceo sin que quede uno solo de esos servicentros "privados" que surgieron por el descontrol y el desvío de combustible.

El relajo se acabará definitivamente y por este concepto el país ahorrará entre 140 y 150 millones de dólares más y todos esos recursos seguirán destinándose a mejorar la calidad de vida del pueblo en todos los aspectos, sentenció Fidel.

En contraposición a los esfuerzos de Cuba en el ahorro de energía, el Comandante en Jefe fustigó los irracionales patrones de consumo de petróleo de Estados Unidos.

Retomando el tema de velar por desarrollar una conciencia económica en la población, el máximo líder de la Revolución informó sobre un reciente estudio realizado por los trabajadores sociales en el municipio de Arroyo Naranjo, donde fueron visitadas más de 58 000 viviendas.

De acuerdo con los datos recogidos, se detectó la existencia de 35 000 refrigeradores gastadores con un consumo de 180 a 200 kiloWatts, 55 000 ventiladores rudimentarios y unos 7 000 televisores altamente gastadores.


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