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Evo sigue subiendo: 52.99%

None | 20 de Diciembre de 2005 a las 00:00

Cómputos Oficiales Corte Nacional de Elecciones de Bolivia

Sigla

Nombre

Votos Obtenidos

Porcentaje

UN

FRENTE DE UNIDAD NACIONAL

180,472

8.26%

FREPAB

FRENTE PATRIOTICO AGROPECUARIO DE BOLIVIA

6,193

0.28%

MIP

MOVIMIENTO INDIGENA PACHAKUTI

51,061

2.34%

NFR

NUEVA FUERZA REPUBLICANA

13,009

0.60%

MAS

MOVIMIENTO AL SOCIALISMO

1,158,431

52.99%

MNR

MOVIMIENTO NACIONALISTA REVOLUCIONARIO

123,403

5.65%

USTB

UNION SOCIAL DE LOS TRABAJADORES DE BOLIVIA

4,719

0.22%

PODEMOS

PODER DEMOCRATICO Y SOCIAL

648,672

29.67%

Total Válidos

2,185,960

100%

(los porcentajes de votación, son calculados en función al total de votos válidos computados)

 

Cantidad

Porcentaje

 

Total Inscritos Habilitados

3,670,995

 

 

Votos Computados

2,329,138

 

 

Participación Total

 

63.45%

 

Participación en las mesas computadas

 

85.11%

 

Votos

Cantidad

Porcentaje

 

Válidos

2,185,960

93.85%

 

Blanco

72,174

3.10%

 

Nulo

71,004

3.05%

 

Emitidos

2,329,138

100%

 

 

Cantidad

Porcentaje

 

Mesas reportadas

15,185

71.929%de mesas habilitadas

 

Mesas no reportadas

5,926

28.071% de mesas habilitadas

 

Mesas fusionadas

38

 

 

Mesas anuladas

5

 

 

Total mesas habilitadas

21,111

 

 

 

El 53.9% del voto rural y el 49.3 del urbano apoyaron a Morales

Según los resultados del conteo de mesas realizado por la empresa Apoyo, Opinión y Mercado Bolivia, el triunfo en las elecciones generales del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, se debe a que obtuvo un importante respaldo ciudadano no sólo en las áreas rurales del país, sino también en el sector urbano.

La empresa, que realizó el conteo de 1.702 mesas electorales de todo el país, da cuenta que el MAS obtuvo el 53.9 por ciento del voto de las áreas rurales del país y el 43.9 por ciento del respaldo en las ciudades.

Respecto al apoyo en las áreas urbanas, el MAS registró los siguientes resultados: La Paz (62.4%), Oruro (56.4%), Cochabamba (50.3%), Potosí (48.0%), Chuquisaca (46.9%), Santa Cruz (31.4%), Tarija (25.6%), Beni (15.8%) y Pando (28.4%).

Con relación a los datos en el área rural, de la información de Apoyo, Opinión y Mercado Bolivia, se desprende que el mayor respaldo ciudadano lo recibió en Oruro (71.0%), seguido de Cochabamba (68.7 %) y La Paz (68.3%). En Potosí el MAS logró el 55.8% del voto en las áreas rurales y en Chuquisaca el 46.3%. Santa Cruz (35.1%) y Tarija (33.0%) son las regiones que sorprendieron con su voto a favor del MAS.

Beni y Pando, reductos de los partidos tradicionales (MNR, ADN) que en esta elección apoyaron a Poder Democrático y Social de Jorge Quiroga y de Unidad Nacional de Samuel Doria Medina, son las únicas regiones donde el MAS obtuvo porcentajes bajos de respaldo. En Beni 14.5% y en Pando 13.9%.

Esta información que refleja el cien por ciento de las mesas escrutadas (bajo el método de conteo rápido) y cuyo margen de error es de 1.2 por ciento, da cuenta que el presidente de las seis federaciones del trópico, Evo Morales, ganó las elecciones con el 51.1 por ciento de apoyo. El total de respaldo recibido en el área urbana llegó a 49.3% y en el área rural a 53.9%.

Su principal oponente en los comicios resultó ser el candidato de Podemos, Jorge Quiroga, que en el área urbana obtuvo 34.2 por ciento y en el área rural 26.7 %.

La Corte Nacional Electoral (CNE) informó que, de acuerdo al calendario para estas elecciones, esta institución deberá entregar los datos oficiales con el cómputo total de votos hasta el 12 de enero de 2006. Sin embargo, el vocal electoral, Salvador Romero, anunció que confiaban en que los datos se conocerán con algunos días de anticipación.

Entre las principales dificultades para conocer la información completa, señaló que está la demora en el arribo de las actas de escrutinio de las poblaciones alejadas y el difícil acceso a ciertos puntos del territorio nacional.

En el caso de la elección de prefectos, el MAS también obtuvo importante votación en las áreas urbanas de Potosí (42%) y Chuquisaca (38%). En La Paz y Cochabamba recibió 31% de respaldo y en Santa Cruz, 21%. Para elegir a los gobiernos departamentales, en el área rural el MAS recibió un importante respaldo en Oruro 51%, 38% en Potosí y 35% en La Paz.

De esta información se desprende que el partido de Morales ganó el control de las prefecturas de Oruro y Potosí.

Más apoyo en el occidente

De acuerdo a la información del conteo rápido de mesas electorales realizado por la empresa Apoyo, Opinión y Mercado Bolivia, el candidato presidencial del MAS, Evo Morales, ganador de las elecciones generales, logró mayor respaldo ciudadano en la región del occidente, que en el oriente y en los valles.

El mayor apoyo, de acuerdo a los datos, se refleja en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Chuquisaca, donde obtuvo el 62.1%, mientras que en los valles, en los departamentos de Cochabamba y el trópico, obtuvo el 52.1%. Si bien no es muy elevado, el respaldo de 29.7% en las regiones del oriente boliviano, según sus propios dirigentes, fue un gran triunfo para los masistas, antes inexistentes en la zona.

“Nadie esperaba que fuera tan contundente, aunque hemos trabajado mucho para unir a los bolivianos en una sola dirección”, sostuvo el masista Gustavo Torrico, refiriéndose al respaldo que recibió Evo Morales, por ejemplo, en Santa Cruz y Tarija y en menor proporción en los departamentos de Beni y Pando.

Evo Morales descarta confiscar a petroleras en Bolivia

Morales anticipó que no confiscará las empresas petroleras, en un primer anuncio sobre su futuro gobierno, que debe asumir el 22 de enero, mientras sectores sindicales y empresarios renuevan sus presiones cruzadas.

El indígena quechua-aymara anunció que apenas asuma tomará definiciones respecto al crucial asunto de la nacionalización de los hidrocarburos, que no significan confiscación ni expropiación, según precisó en una conferencia de prensa en La Paz. Aunque Morales no explicó las características de esa medida, anticipó que su futuro gobierno no tiene la intención de "nacionalizar los bienes" de las petroleras extranjeras que operan en Bolivia.

El anuncio fue formulado en momentos en que la poderosa Confederación de Empresarios de Bolivia pide seguridad jurídica para las inversiones y apego "en forma estricta" a la Constitución.

Morales, que dijo no haber siquiera pensado en la formación de un eventual gabinete, dijo a periodistas que tiene planeado abordar otros temas urgentes como la solución definitiva al problema de la tierra y territorio. Grupos de indígenas de un Movimiento Sin Tierra realizaron ocupaciones con enfrentamientos con la fuerza pública en el último lustro.

Morales ratificó que tiene previsto realizar el miércoles una reunión con sectores sociales bolivianos en Cochabamba (400 km al sudeste del país), para tomar decisiones acerca de la conformación del nuevo gobierno.

Acerca de eventuales riesgos de ingobernabilidad, Morales respondió que "la base de la gobernabilidad serán los movimientos sociales y los partidos que apuestan por el cambio", con los cuales dio a entender que podría pactar en el Congreso.

Un equipo de dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS) tomará contacto con otro del gobierno para formar una comisión de transición, dijo Morales, que pidió al presidente transitorio Eduardo Rodríguez no hacer nuevas designaciones de autoridades del Estado.

Voceros del palacio de gobierno informaron que expidieron invitaciones a los gobernantes de otras naciones para que participen de la transmisión del mando, prevista para el 22 de enero.

Pacto contra el narcotráfico

Morales convocó a Estados Unidos a establecer una "alianza de lucha efectiva" contra el narcotráfico, durante una conferencia de prensa este martes en La Paz. La propuesta del dirigente cocalero se inscribe en el marco de una política de "cero de cocaína, cero de narcotráfico, pero no puede haber -so pretexto de lucha contra el narcotráfico- cero de coca o cero de cocaleros y hay que cambiar esas políticas", señaló.

Morales apuntó que "la lucha contra el narcotráfico no puede seguir siendo una excusa, un pretexto con intereses geopolíticos". En una dura crítica a la política antidrogas de Estados Unidos, Morales advirtió que la lucha contra el tráfico de estupefacientes no debe servir para que la administración estadounidense "mejore el poder y el control hacia los gobiernos bolivianos. Hagamos lucha contra el narcotráfico pero sin ninguna intervención policial ni militar", planteó.

Deploró que "bajo políticas de lucha contra el narcotráfico las Fuerzas Armadas y la Policía nacional están subordinadas a las fuerzas externas uniformadas y armadas". Una lucha antidrogas pactada no debe constituirse en un "simple control de los movimientos sociales, a los que nos dicen terroristas (sino), que haya respeto a la libertad soberana de nuestros pueblos", sostuvo.

Morales dijo que "la cocaína, el narcotráfico no es la cultura de quechuas, aymaras, tupiguaraníes", las principales etnias bolivianas.

El dirigente se propone gestionar cuando asuma, el 22 de enero próximo, la despenalización internacional de la hoja de coca. "La hoja de coca está bajo arresto domiciliario", lamentó.

Morales destacó que un acuerdo en 2004 con el ex presidente boliviano Carlos Mesa, por el cual cada cocalero tiene derecho a plantar un 'cato' (40x40 metros) de coca, limitó la producción a usos tradicionales. Desde entonces no ocurrió "ni un muerto, ni un herido ni un enfrentamiento" en el Chapare, otrora emporio de la droga, resaltó.

Morales se propone sustituir una ley antidroga, en vigor desde 1989 con el aval de Estados Unidos, norma que permite el cultivo de hasta 12.000 hectáreas de coca destinada a usos tradicionales en los Yungas, unos valles agrícolas cerca de La Paz.

En el Chapare, los gobiernos del ex presidente Hugo Banzer y su sucesor Jorge Quiroga destruyeron entre 1998 y 2002 unas 60.000 hectáreas de coca. En la actualidad, el Chapare, desde cuyos sindicatos cocaleros Morales saltó a la vida política, produce actualmente unas 7.000 hectáreas de coca.

Estados Unidos cooperó este año con unos 90 millones de dólares a la lucha antidroga boliviana.

The Washington Post dice que Evo Morales es gran oportunidad para Bolivia

Washington, 20 Dic. ABN.- El virtual éxito de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia constituye una oportunidad sin precedentes para transformar al empobrecido país andino, aseguró este martes el diario estadounidense The Washington Post.

Aunque todavía no ha sido reconocido oficialmente, la indiscutible victoria dominical de Morales lo convierte en el Presidente con mayor apoyo electoral en esa nación sudamericana desde el final de la última dictadura militar en 1982, destacó el rotativo, citado por la agencia Prensa Latina.

De 46 años de edad, a Morales se le reconoce como un «fogoso político y un indio aymará que electrificó a los pobres, e infundió el miedo entre la élite empresarial», precisó el artículo del Post. Además, «irritó a los funcionarios en Washington por su oposición a los programas antidrogas estadounidenses y su retórica antiimperialista».

Sea como sea, apuntó la autora del artículo, Pamela Constable, su victoria resuena más allá de la pequeña nación sin costas con una historia de golpes de Estado militares y débiles gobiernos civiles.

¿Y, ahora qué, culitos blancos?

Por Arturo Von Vacano, periodista boliviano. Bolpress

Hoy es un día en que cada boliviano, así se encuentre en Nigeria, debe sentirse orgulloso de ser boliviano: las elecciones de 2005 fueron una lección de democracia que Bolivia dio al mundo todo, incluidos los EE.UU., donde el golpe de estado de Miami y la complicidad de la Corte Suprema dieron el poder en 2000 al terrorista que hoy gobierna ese estado totalitario y es jefe del ala derecha del régimen de plutócratas que explota al mundo desde hace cien años.

Pero hoy Bolivia, el estado más pobre de Latinoamérica después de Haití (víctima de otro golpe de estado ejecutado por el gringo ya mencionado) pero bendecido por una clase social (el minero ayer, el cocalero hoy) que sabe bien quienes son sus amigos y cuales sus enemigos, ha aplicado un soplamocos madre a los enemigos de la humanidad y nos ha dado nuestro primer Presidente indio tras 180 años de atraso.

Tal vez ayer, diciembre 18, fue el día en que se borraron las monstruosidades cometidas contra los antepasados del Sr. Presidente por una diminuta elite ciega, ignorante, vendida al extranjero y causa y explicación de una historia sangrienta y vergonzosa que cada boliviano carga sobre la conciencia como una cruz. Pero tal vez todavía no llega ese día, todo depende de nosotros.

Pero para los «culitos blancos», uno de los cuales soy yo, este es el día que ofrece una oportunidad dorada para construir una Bolivia nueva en que el racismo, la barbarie y los «vende-patrias» no tengan ya cabida en nuestra vida cotidiana.

Vida que será sin duda más difícil porque nos hemos atrevido a ejercitar nuestra libertad contra el Imperio (que consume el 87% de la cocaína que consume el mundo) al poner a Evo en el Palacio Quemado. Veremos otra vez las sucias argucias que nacen en esa embajada que es un insulto a la vista de cada quien y a la conciencia del mundo: una fortaleza copiada de la de Saigón sin otra finalidad que la aguantar hasta que los Marines lleguen• O tal es la mentalidad de su ocupante, el embajador delincuente.

Vida que, si los «culitos blancos» obedecen a su conciencia, bien puede cambiar en verdad si en lugar de temer al Presidente Morales reconocemos que su causa es justa, la hacemos nuestra y reconocemos en Evo a Nuestro Presidente.

No será fácil, sin duda. Acostumbrados como estamos a gozar de privilegios injustos que aún hoy, 50 años después de nuestra Revolución Frustrada, nos depara la piel blanca, nos costará reconocerlos como tales así como nos costó ayer el reconocer a los antepasados de Evo como seres humanos iguales a nosotros.

Pero el final de esos odiosos prejuicios será una bendición. Todo boliviano deberá sentirse orgulloso de haber acabado con esas horrendas diferencias y, de hecho, así nos sentimos cuando tenemos una buena conciencia.

Porque es verdad que enfrentamos poderosos enemigos con nuestro Presidente Evo. Los más dañinos, por raro que parezca, están dentro de nuestras fronteras: son los traidores que continúan conspirando contra Bolivia en Santa Cruz, y ello ya no es secreto para nadie.

Para apagar ese foco de conspiradores «vende-patrias» es necesario rechazar la violencia, buscar la justicia y hacerlo de modo tal que no sea causa futura de vergüenza. Lo único que no se puede hacer al combatir terroristas es hacerse terrorista, y eso lo aprendimos del Rey Jorge, el primer terrorista del mundo.

Por eso es necesario que lo diga una vez más: los bolivianos de SRZ deben hablar. Deben demostrar que quieren liberarse de ese foco de extremistas como lo que es, un cáncer social pero diminuto, y deben enseñar a sus ricachos locales que la plata compra muchas cosas, pero no la conciencia de los bolivianos.

Los señoritos con alma de hacendado de hace 200 años no deben tener cabida ya entre nosotros, como no deben tenerla los «extranjeros» por elección propia cuyos padres o abuelos vinieron a enriquecerse y crear familias que nada han dado al país durante dos o tres generaciones. Bolivia debe respetar la propiedad privada, pero debe hacer leyes para quitarle sus caprichos de bestia bárbara.

Pero la tarea principal de los «culitos blancos» es la de mantener la unidad del país. Pues que nos decimos los mejor educados, nuestra responsabilidad es proporcionalmente mayor. Pues que nos sabemos privilegiados aún hoy, nuestra obligación es mayor por ello mismo. Porque nos decimos civilizados debemos establecer desde hoy un parámetro de igualdad absoluta con el Sr. Presidente y sus antepasados, sus familiares, sus amigos y cada miembro de su raza, cuya sangre corre por nuestras venas.

Y hay otro enemigo interno que combatir: es esa otra minoría ínfima de fanáticos que olvida que los indios son sólo el sesenta por ciento de los bolivianos y sueña con destruir al 40 por ciento restante. Son los odiadores que buscan venganza y no justicia tras 500 años de injusticia. Educarlos y hacerles ver que la historia no retrocede será una tarea de titanes a la que deben dedicarse dos generaciones de nuevos bolivianos. Recordar los excesos del 52 y no repetirlos es tarea de cada boliviano desde hoy.

Crear relaciones con el Imperio que involucren respeto mutuo y justicia es también tarea nuestra. Los pocos educados y los nada educados sólo pueden odiar al gringo, pero es necesario hallar un modo de convivir con él; no todo ha sido despojo y abuso en las relaciones entre ambos pueblos. Un justo medio es posible y es necesario creerlo posible para alcanzarlo.

Todo lo cual no quita que esta noche dormiremos mejor todos los bolivianos y mañana será un día en que la esperanza y el optimismo, siempre tan ausentes entre nosotros, lucirán con nuevos brillos.

Hoy podemos gritar ¡Viva Bolivia! como tal vez nunca antes pudimos gritarlo.

Hoy los colores de nuestra bandera, rojo, amarillo y verde, son símbolos nuevos de una legítima ambición: podemos hacer de nuestro país un país unido, justo, democrático y moderno que sea fuente de orgullo para todos.

Pero todo depende de cada boliviano, como siempre ha dependido.

Nuevas mayorías en América del Sur

Por Luis Bruschtein, Página/12

Por primera vez en la historia de América del Sur habrá un presidente indígena, con Evo Morales en Bolivia, surgido de elecciones democráticas. Hace poco fue la primera vez que Lula en Brasil protagonizó la llegada de un obrero a la presidencia. Y si Michelle Bachelet gana en Chile, la segunda vuelta de las presidenciales el próximo 15 de enero, será la primera vez que una mujer llegue a ese cargo por la vía electoral.

Aunque todos les ganaron a oponentes de la derecha, expresan movimientos políticos con singularidades, producto de la acumulación de que han sido capaces los pueblos en cada uno de sus países, según sus historias y procesos culturales. También en Uruguay y Argentina, los nuevos gobiernos tienen una identificación con las franjas políticas y generacionales más golpeadas por las dictaduras que abrieron el ciclo neoliberal en la región: el Frente Amplio y la generación de los ’70. En Venezuela, el país más rico del continente, aparece Hugo Chávez como expresión de los pobres históricamente marginados de la vida política y económica.

Todos, como lo demostró Evo, surgieron de elecciones democráticas en las que vencieron pese a sistemas preparados para favorecer a las mayorías tradicionales. Para ganar, tuvieron que generar mayorías inéditas, con mucho esfuerzo y expresando representaciones que hasta ahora eran marginales y poco valoradas. Estas nuevas mayorías tienen vasos comunicantes y muchas diferencias. Pero cada una está expresando el agotamiento de los sistemas de representación política en sus países tras el ciclo neoliberal y protagonizan el intento de superarlos en forma democrática.

Que Chávez exprese a los pobres marginados en el país más rico; que Bachelet –que es madre soltera– represente a las mujeres en una de las sociedades más conservadoras; que el presidente de la economía más grande e industrializada sea el obrero Lula, o que los gobiernos uruguayo y argentino reivindiquen a fuerzas políticas y a una generación devastada por dictaduras emblemáticas y luego estigmatizada por los partidos tradicionales tiene sintonía con que Evo Morales será el primer presidente indígena en el país que tiene más población indígena de la región, la que ha sido discriminada y empobrecida.

Identidades, denominaciones, orígenes y prácticas son diferentes, pero todas expresan profundas transformaciones culturales. Ahora que Evo Morales ganó, todo el mundo se pregunta cómo en 180 años de un país donde la gran mayoría de su población es indígena no haya habido ni un solo presidente de esa pertenencia cultural. Surge como una revelación acusadora e incontrastable.

Las denominaciones y tradiciones confunden. A veces, las que expresan una tradición de izquierda impulsan políticas más tibias que otras que tienen marcas más populistas o nacionalistas, pero todas son protagonistas de fenómenos de democratización e inclusión en sus sociedades. La gran deuda es que estos procesos se verifiquen con el mismo vigor en las economías. Aun así, los logros que representan generan lazos de solidaridad concretos intrarregionales de los que dependerá en mucho la suerte del nuevo gobierno boliviano. Porque es muy probable que Evo Morales afronte situaciones críticas y desestabilizadoras y la actitud que asuman los gobiernos de la región tendrá una incidencia fundamental para que las supere.

Lula, Kirchner y Chávez, los elegidos

Por Eduardo Febbro, Página/12

El electo presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo ayer que su gobierno mantendrá estrecha correlación y coordinación con los gobiernos de Kirchner, Lula y Chávez. Morales adelantó que "ampliará" el mercado de gas hacia Argentina, aunque dando prioridad a la cobertura del mercado interno y la necesidad de los bolivianos. Evo Morales no esconde su alegría por el inédito triunfo de la izquierda indigenista que representa.

Ya entrada la noche, el auto asciende hacia la ciudad de El Alto. A través del sistema de comunicación entre los taxis, una voz de hombre celebra con algarabía el triunfo de Evo Morales. La voz dice "votamos por el cambio y ganó el cambio. Viva el Evo, el hombre de los trabajadores". Después se escucha una risa, un "Evo" entrecortado, y la voz dice, ahora con ironía: "Siempre y cuando el Evo no se robe el cambio, como Lula lo hizo en Brasil". Bolivia se despertó con nuevo presidente y sin mucha fiesta, como si la sociedad ya hubiese sabido de antemano que aquello que para muchos parecía un sueño sería una inobjetable realidad. La derecha boliviana se quedó muda, las multinacionales del sector de los hidrocarburos comunican con cautela esperando ver más claro y la Corte Nacional Electoral siguió sin emitir datos definitivos, pero cuatro empresas de encuestas de opinión mantuvieron la cifra de 51,1 por ciento para el líder cocalero. En sus primeras declaraciones como presidente electo, Morales aseveró que su gobierno tendrá "una estrecha correlación y coordinación con el gobierno de Néstor Kirchner" –también mencionó a Lula da Silva y Hugo Chávez– y "mejorará la venta de gas a la Argentina".

Antes de llegar a La Paz, Evo Morales dijo desde Cochabamba que su gobierno derogará las propiedades que las petroleras tienen sobre el gas natural y aclaró que ello no significaría "expropiar" o "confiscar" los bienes de las transnacionales. El presidente electo manifestó también su deseo de establecer una "estrecha correlación y coordinación" entre su futuro gobierno y los presidentes de Argentina, Brasil y Venezuela. Según el dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), si bien "es importante tener relaciones con Estados Unidos, es más importante dignificar Latinoamérica". Morales también adelantó que "ampliará" el mercado de gas hacia Argentina, pero repitió lo que ya había destacado en su campaña: serán prioritarias la cobertura del mercado interno y las necesidades de los bolivianos. "Necesitamos socios, no patrones", dijo Morales a propósito de la actitud de las multinacionales petroleras. "Si ellos se subordinan a las normas bolivianas, bienvenidos como socios, pero no pueden ser quienes controlen (el sector) como dueños."

El futuro de las relaciones entre su gobierno y las compañías petroleras quedó bastante claro cuando el dirigente del MAS dijo que aquellas compañías cuyos contratos no se adaptan a la Constitución Política del Estado tienen "un problema" y que ese "problema no es Bolivia". A propósito de los cultivos de coca, Morales se pronunció "por una lucha efectiva contra el narcotráfico". Sin embargo, destacó que la política antidrogas no puede estar orientada a "cero coca y cero cocaleros". Según el líder cocalero, ese criterio "tiene que cambiar".

"Ni la cocaína ni el narcotráfico son parte de la cultura boliviana, menos de la cultura de los quechuas y aymaras." Morales restó además credibilidad a las políticas de "certificación" de Washington, cuyo eje consiste en apoyar económicamente a los países que se unan a los Estados Unidos en su política antidroga. Para Evo Morales, ese esquema no ha aportado ninguna solución, tanto más cuanto que esa política "es chantaje de parte del gobierno de Estados Unidos". Recordando el famoso "nosotros lucharemos contra la coca ilícita y a los Estados Unidos les corresponde luchar contra los bancos", Morales reiteró que "no es posible que la coca esté despenalizada para la Coca Cola y no para nosotros".

Más allá de las declaraciones de Morales que ya fijan un rumbo de gobierno, su elección y el caudal de votos que totalizó revelan la existencia de un electorado que mezcló sus orígenes y sus intenciones de voto en la misma urna. Página/12 encontró una familia de la zona sur de La Paz –allí vive la burguesía– en donde la empleada doméstica votó al conservador Tuto Quiroga, el padre de familia a Evo Morales y la madre a la corriente que aún representa al derrocado presidente Sánchez de Lozada. El cliente de un conocido bar de San Miguel, el café Alexander, contaba cómo pasó "tres días intentando convencer a mi mujer de que votara por Evo. Pero no hubo caso. La política se metió en nuestro matrimonio y sé que, como nunca, muchas familias vivieron la misma experiencia". Todo indica que el fenómeno Evo Morales rompió los clásicos esquemas izquierda y derecha y hasta modificó la percepción de la misma clase media. En El Alto, en cambio, la alegría era masiva. "En el fondo, no hubo ni vencedores ni vencidos. "Creo que por una vez Bolivia fue igual para todos", decía a este diario Alvaro Martínez, un vendedor de artículos para el hogar. Evo Morales "globalizó" las aspiraciones de una sociedad racial y socialmente mixta que apostó por una misma propuesta. "Antes decíamos ‘Viva El Alto’. Después del domingo, empezamos a poder decir ‘Viva Bolivia’."

Los dos desafíos para el líder indígena

Por Por Pablo Stefanoni, Página/12

Luego de la avalancha de votos obtenida el domingo, uno de los huesos más duros de roer para el gobierno de la izquierda indígena serán las petroleras extranjeras afincadas en el país y agrupadas en la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), que consideran que la ley que regula el negocio –aprobada en mayo de 2005 en medio de fuertes convulsiones sociales– es "confiscatoria", y reconocen, por boca de su vocero, Carlos Alberto López, que dejaron de invertir. Por otro lado, los proyectos energéticos en marcha –como el gasoducto en estudio Caracas-Buenos Aires-presionan a Bolivia a definir los lineamientos de su política de hidrocarburos. La inestabilidad institucional reciente dejó al país andino fuera de juego en el terreno de la integración energética.

La política petrolera fue la manzana de la discordia desde 2003. En su primera gestión, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997) aprobó los "contratos del riesgo compartido", que mantenían la propiedad estatal de los hidrocarburos en el subsuelo pero "en boca de pozo", es decir, al salir a la superficie, pasaban a manos de las empresas, con derecho a su "libre comercialización". La bomba estalló en octubre de 2003, cuando el mandatario neoliberal intentó exportar gas a Estados Unidos y México por puertos chilenos, país que en la guerra del Pacífico se apropió del litoral marítimo boliviano. Cuando parecía desactivada, la cuestión hidrocarburífera volvió a expandir sus esquirlas sobre la administración de Carlos Mesa. En julio de 2004, el presidente había consultado la cuestión a los bolivianos mediante un referéndum. El resultado del plebiscito dio origen a una nueva norma que recuperaba el control estatal de los energéticos en boca de pozo y subía la combinación de impuestos y regalías al 50 por ciento. Pero Mesa se negó luego a promulgar la nueva ley –bajo presión de las petroleras–, lo que marcó el inicio del fin de su dubitativa gestión.

Los problemas surgen cuando se trata de virar hacia nuevos contratos que se adecuen a la fórmula descripta por Morales: "Socios pero no dueños", ya que las empresas alegan que las obligaciones –firmadas por 40 años– están protegidas por acuerdos de protección de inversiones, lo que les permitiría recurrir a tribunales arbitrales. Para el MAS, los contratos "son nulos" porque no fueron refrendados por el Congreso, como establecen las leyes vigentes. El gobierno de transición de Eduardo Rodríguez Veltzé no logró destrabar esta cuestión –el plazo de migración era de 180 días desde mayo de 2005– y Evo va a recibir la bomba de tiempo sin desactivar, junto con la presión de los movimientos sociales que reclaman la "nacionalización" como una respuesta ante los constantes saqueos de los recursos naturales a manos de empresas extranjeras, y como la "última oportunidad" de salir del pantano de pobreza e injusticia que define a esta nación andina.

Si los contratos petroleros ponen en cuestión la relación del Estado boliviano con las empresas privadas, los cultivos de coca introducen elementos geopolíticos que marcarán el ritmo de la relación Bolivia-Estados Unidos. "Causachun coca-wañuchun yanquis" (viva la coca, fuera los yanquis) terminó Morales su discurso pronunciado tras la aplastante victoria sobre la derecha. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, saludó fríamente al líder campesino y advirtió que su país "observará su conducta". Y dentro de la conducta estará, sin duda, la actitud del nuevo gobierno frente a esa hoja verde, pequeña y de sabor amargo cuyo acullico (masticado) forma parte de la vida cotidiana de este país andino. En la época de la colonia, la Iglesia la declaró una "hoja diabólica" hasta que los españoles se dieron cuenta de que los mineros que la consumían rendían más y comían menos y la prohibición fue levantada. Hoy, la embajada norteamericana y la derecha local sostienen, a coro, que "toda la coca del Chapare va al narcotráfico". Morales responde que Estados Unidos "controle la demanda y el lavado de dinero en bancos estadounidenses".

El MAS reclama un estudio que establezca qué cantidades requiere el mercado legal, tanto interno como el de exportación al norte argentino. El presidente electo –acusado por el Departamento de Estado norteamericano de "agitador de la coca ilegal"– reclama también una recuperación de la "diplomacia de la coca" desarrollada durante la gestión de Jaime Paz Zamora (1989-1993), tendiente a flexibilizar el carácter de "sustancia controlada" que esta planta ancestral tiene según la Convención de Viena, y que dificulta la exportación de subproductos como cremas, mates o medicamentos naturales. La coca tiene entre tres y cuatro cosechas anuales, que la vuelve mucho más rentable que los productos alternativos, de bajo valor y corrientemente sin mercados. Según un informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (Unodc), el cultivo de coca en Bolivia aumentó de 23.600 a 27.700 hectáreas entre 2003 y 2004.

La ley en vigencia considera que 12 mil hectáreas son suficientes para abastecer la demanda legal y divide zonas "tradicionales" y "excedentarias" (sujetas a erradicación); éstas últimas se encuentran en el Chapare, cuna del MAS de Evo Morales. Los intentos de erradicación y de "coca cero" dieron lugar a decenas de muertos y heridos. Un acuerdo entre los cocaleros y la administración de Carlos Mesa legalizó 2300 hectáreas en el Chapare. El líder cocalero señaló que mantendrá este acuerdo hasta que se haga el estudio sobre consumo legal, que será financiado por la Unión Europea. Y denunció que el tema de la coca es una "excusa del imperio" para justificar la injerencia en el continente. El primer presidente cocalero del mundo lo coloca automáticamente en el "eje del mal". "La coca parió nuestro instrumento político de liberación", aseguró Morales. Queda por verse la reacción del "imperio". Por el momento es de gélida espera.


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