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La democracia ha sido secuestrada por el
neoliberalismo, dice arzobispo de Costa Rica

None | 20 de Enero de 2006 a las 00:00

Arias es partidario de las políticas neoliberales que se han venido aplicando en el país desde mediados de la década de 1980, apoya la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), así como la privatización de las empresas estatales. Solís, por su parte, prefiere que el Estado conserve estas empresas y propone una renegociación del TLC para corregir aspectos que podrían afectar a los productores nacionales.

En recientes declaraciones a un medio radial, el Arzobispo ha sostenido la tesis de que "hay que defender al ICE (Instituto Costarricense de Electricidad) y el INS (Instituto Nacional de Seguros)", las dos empresas públicas que generan mayores ingresos al Estado. "Y ni pensar en privatizar la salud, no debemos vender las joyas de la abuela", agregó Barrantes en referencia a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

El arzobispo pidió a los costarricenses meditar detenidamente el voto: "vean si tal partido está favoreciendo intereses particulares o realmente está buscando el bien común del país", advirtió. Además de presidente y dos vicepresidentes, los electores (alrededor de 2,5 millones) deberán elegir 57 diputados a la Asamblea Legislativa y los gobiernos municipales de 81 cantones del país.

Triste campaña presidencial

San José (AFP) – No hay ambiente de fiesta, no hay banderas, no hay afiches, no hay concentraciones, nada parece en las calles de San José presagiar que dentro de dos semanas, más de 2,5 millones de costarricenses van a elegir al nuevo presidente. Pero, ¿dónde están las campañas de antaño, marcadas por la euforia, una vistosa propaganda y el debate acalorado entre los ciudadanos en cualquier sitio?

El jueves por la tarde en la barriada de Curridabat, al este de San José, Oscar Arias, presidente entre 1986 y 1990, favorito de la prensa y de las encuestas, vino a compartir y mezclarse con algunos cientos de sus partidarios. Arias es escoltado en los sondeos por su ex ministro de Planificación, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC).

En esta barriada popular, Arias fue recibido con banderas verdi-blancas de su Partido Liberación Nacional (PLN), y algunos de sus seguidores con camisetas marcadas con el lema de: "Sí, Costa Rica, Oscar Arias", llegaron a saludar al Nobel de la Paz. El candidato presidencial de 65 años parecía fatigado, mostrando apenas una sonrisa y limitándose a saludar a sus seguidores. Apretaba manos, abrazaba a los niños, pero no dio ningún discurso a sus seguidores.

Según los sondeos, un 50% de los electores costarricenses no sabe si votarán en los comicios o por cuál de los 14 candidatos presidenciales lo hará. Si algunos de los candidatos no obtiene el 40% de los sufragios, una segunda vuelta tendrá lugar en el mes de abril. "Nosotros dejamos la alegría para las últimas semanas", dijo a la AFP Oscar Arias.

Para explicar la gran apatía de esta campaña, el arzobispo de San José, Hugo Barrantes, estimó el viernes que un grupo reducido de hombres de negocios y de políticos "han secuestrado" la democracia costarricense, tanto que "la clase media está al borde de la pobreza, y los pobres al borde de la miseria".

Otra explicación se encuentra en los casos de corrupción en que se vieron envueltos en 2004 dos ex presidentes que fueron a la cárcel y el exilio de un tercero.

Aparte de algunas vallas publicitarias, la campaña se desarrolla esencialmente en la radio y la televisión. Los debates fueron casi inexistentes. Oscar Arias sólo fue a uno de ellos, hace dos meses, en un debate de poca profundidad. Después de haber sido galardonado con el Nobel de la Paz por su mediación en las guerras civiles en América Central en los años 80, Oscar Arias afirma que su principal desafío está centrado en los problemas nacionales.

Considerado hoy día como un candidato de la derecha, que se autodefine como socialdemócrata, sostiene que si América Latina está girando a la izquierda, "es porque las democracias no dieron sus frutos y no mejoraron el nivel de vida de los pueblos".

"Si yo llegó al poder", dijo a la AFP, "mi principal desafío será sentar las bases de un desarrollo más sostenido y poner a Costa Rica otra vez en marcha, y ver si es posible obtener un crecimiento sostenido del 6%", teniendo "como motor" el comercio y las inversiones extranjeras.

El arzobispo, al igual que Ottón Solís, defiende el punto de vista contrario y asegura que Costa Rica ha caído "en la trampa" del neoliberalismo.

Este debate fundamental para el país, que debe ratificar el tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, no llega por el momento a apasionar a la ciudadanía.


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