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«Elecciones normales», dice OEA

None | 5 de Marzo de 2006 a las 00:00

Gajardo agregó que existe bastante coincidencia de lo que han observado su misión de 20 observadores en el Caribe y los otros grupos de observación electoral nacionales. "En la RAAN, tanto en Puerto Cabezas, Raspan, Siuna, Rosita, Bonanza y Mulukuku y en la parte de la RAAS tuvimos representantes sobre todo en Blufields, en Laguna de Perlas, y en el casco urbano de Blufields donde en general todo transcurrió en calma".

Según Gajardo, el informe de los observadores del organismo internacional, indicó que en lo referente a la apertura de las juntas de votaciones da un resultado muy positivo, donde más o menos un 94 por ciento de las JRV abrió a la hora indicada, en cuanto al tema de los materiales electorales también consideramos que se dio a tiempo, dijo Gajardo.

Los observadores de la OEA informaron también que a eso del medio día se calculaba que había un flujo de un 25 por ciento de los electores para ejercer su derecho al voto. "Esto hace indicar que entre nuestras proyecciones se pueden ver que la participación de la población puede estar en un 28 al 30 por ciento", indicó.

Asimos agregó el representante de la OEA, que en cuanto a denuncias de los ciudadanos de no poder votar en las JRV, sus observadores no tuvieron ninguna denuncia directa de ese tipo de problemas.

"Lo que sí vimos fue la aplicación del artículo 41 y 116 de especial importancia en ese punto, en más o menos de las mesas electorales que observamos, más o menos en universo de cuatro personas, donde se presentaban con su cédula y no estaban en el padrón, pero que sí se les dejaba votar".

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y sus aliados habían advertido posibles disturbios, mientras que el mismo presidente del CSE, Roberto Rivas, señaló que tenía informaciones al respecto, pero no dio más detalles. Todas esas denuncias obligaron a las autoridades a movilizar al ejército y la policía para resguardar el orden en los comicios.

El FSLN, liderado por el ex presidente Daniel Ortega, llegó a los comicios como favorito en las encuestas, seguido del PLC, del ex presidente Arnoldo Alemán, condenado a 20 años de cárcel por corrupción.

Desencanto marcan elecciones caribeñas

El magistrado Rivas aseguró que no se tienen noticias de casos de violencia ni alteraciones del orden en la extensa y despoblada zona, habitada mayormente por indígenas de diferentes etnias.

Rivas, quien se mostró confiado en que la participación de los electores supere el 50%, admitió, sin embargo, que hubo problemas organizativos en algunas de las 748 Juntas Receptoras de Votos. "Es un problema de capacitación", aseveró el presidente del CSE, quien dijo que recorrió este domingo varios colegios electorales junto con observadores internacionales enviados al país por la Organización de Estados Americanos (OEA).

(Agencia AFP) El subregistro del padrón electoral, la falta de cédulas y el malestar de los costeños hacia algunos candidatos a concejales vinculados presuntamente al narcotráfico, marcaron este domingo las elecciones en el Caribe norte.

"Estoy molesta porque mucha gente nativa de este barrio que no aparece en el padrón electoral, gente anciana que siempre ha vivido aquí, no puede votar", se quejó Mónica Eduards, una criolla de 33 años, que se retiró del centro de votos en señal de protesta.

La baja asistencia fue confirmada por la presidenta de una de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) del lugar, Nadia Padilla, quien dijo que habían concurrido menos de 200 de los 400 electores.

"Lo que pasa es que en el padrón hay más muertos que vivos", explicó el primer miembro de la JRV, Kesia Mendoza.

La asistencia de los costeños en los otros centros de votación de Puerto Cabezas, principal ciudad del Atlántico Norte, oscilaba entre el 40 y el 60%, de acuerdo a informaciones proporcionadas por funcionarios electorales.

Alguna gente que llegó a votar no encontró su nombre en las listas electorales, y se regresó a sus casas, a pesar de que la ley le confiere el derecho de votar si presenta su cédula, por falta de orientación de parte de los funcionarios del Tribunal Electoral. "Quería votar pero no estoy en el padrón", dijo Taima Manuel, una india miskita de 22 años.

"Me voy con el dolor en el alma porque no pude votar, yo iba a votar por mi partido, el Frente Sandinista (FSLN)", se quejó por su lado Nemesia White, quien quiso votar con un documento no autorizado, porque nunca le entregaron su cédula.

En las comunidades miskitas del río Coco, en la frontera con Honduras, y en los llanos la asistencia también fue regular; en los municipios mineros de Rosita y Bonanza, donde los sandinistas tienen más simpatizantes la concurrencia fue "mas o menos", mientras que en Siuna, que ha sido considerado un centro liberal, la concurrencia fue baja, señaló un funcionario electoral.

A eso se suma el desencanto de los costeños hacia sus autoridades regionales a las que acusan de ser políticos que sólo se dedican "a robar y tomar guaro", recrimino Wendy Geston, quien no voto porque perdió su cedula. Según los lugareños, muchos de los candidatos a concejales estuvieron vinculados al narcotráfico, venden drogas, o cometieron delitos que les restan autoridad para dirigir sus destinos.

"Como el tráfico de drogas ahora anda mal por estos lados quieren ser concejales para asegurarse un salario y yo no se los voy a dar", comentó un lugareño que dijo llamarse Adolfo.

Según este hombre, en Puerto Cabezas el tráfico de drogas ha bajado porque el nuevo jefe de la policía de la región puso presos a "varios narcos" de la localidad y los mandó a cumplir sus condenas a las cárceles de Managua.

"Cuando la droga anda circulando los indígenas llegan a cada rato a la ciudad a cambiar dólares, comprar combustible, comida, a beber guaro y comer en los restaurantes, que ahora están vacíos", dijo este miskito.

«Aquí no hay por quién votar»

El proceso electoral no generó mayor debate entre los costeños sobre los problemas que aquejan a esta empobrecida región (más del 80%), que son indiferentes en su mayoría a la política y que están acostumbrados a vivir el día sin preocuparse mucho de lo que pasará mañana.

Con fuertes críticas hacia sus gobernantes y pocas esperanzas de que su futuro vaya a cambiar, los costeños del Caribe observan expectantes sus propias elecciones de autoridades regionales. "Aquí no hay trabajo, no hay medicina, las escuelas están sin luz y los caminos malos, pero vamos a votar", dijo Claudina Tomas, una miskita de 40 años que vive en una casa de madera que está a punto de derrumbarse, en el barrio El Cocal de Puerto Cabezas, 350 km al noroeste de Managua.

En este barrio sólo viven miskitos, una de las cinco etnias del Caribe que poblaron y dominaron la Costa Atlántica entre los siglos XVII y XIX, y que actualmente viven en la extrema pobreza. "Mire, yo mantengo sola a mis hijos vendiendo dulces, con los que gano 50 a 70 córdobas (3 a 4 dólares) diarios que me alcanza para comprar frijoles, pan y pescado, pero a veces, sólo hacemos un tiempo de comida (una comida diaria)", se quejó Tomas.

A su lado, su madre, sentada sobre un pedazo de madera, pedía en su lengua dinero para comprar medicinas, mientras tres de sus nueve hijos esperaban descalzos el almuerzo que se cocinaba en un fogonero de leña. "Me toca hacerlo sola porque aquí los hombres sólo andan borrachos o drogados", agregó la mujer, en alusión a la actividad que tiene el narcotráfico en esta región.

La precaria situación de esta familia es común en toda la región del atlántico, donde habitan 140,000 miskitos, 30,000 criollos (negros), 15,000 sumus, 2,500 garifunas, 2,500 ramas que luchan por conservar su lengua y más de 400,000 mestizos, que fueron incorporados al territorio nicaragüense a la fuerza en 1894.

La extrema pobreza era visible en el Muelle de Puerto Cabezas, que también se esta despedazando, donde las familias indígenas viven en rústicas casas de madera vendiendo algo para vivir, los jóvenes andan ociosos por las calles con la mirada perdida, y las mujeres aguardan que sus hombres regresen del mar con la pesca.

El gobierno sandinista aprobó en 1987 una ley de autonomía para que los pueblos indígenas gobernaran su territorio de acuerdo a sus costumbres y cultura. Los tres gobiernos autónomos que han dirigido en los últimos 12 años la región no cumplieron con las expectativas de mejoría que esperaban los costeños, muchos de los cuales, a pocas horas de las elecciones, no sabían aún por quién votar.

"Aquí no hay por quién votar, sólo piensan en ellos", dijo Adolfo Burth, un porteño de 46 años de origen miskito que asegura que su familia el domingo no irá a votar.

"Yo sí voy a votar para que no ganen (los candidatos que son) más lagartos (ladrones)", manifestó por su lado Erminio Mendoza, habitante de Puerto Cabezas.

En la comunidad indígena de Lamlaya, ubicada a unos ocho kilómetros de esta ciudad, el cambio de autoridades generó más entusiasmo entre los nativos que viven fundamentalmente de la agricultura y el pequeño comercio. "Aquí la gente dice que va a votar por el Frente Sandinista, dijo Octavio Garth, un comunitario de 36 años.

El proceso electoral tampoco generó mayor debate entre los costeños sobre los problemas que aquejan a esta empobrecida región (más del 80%), que son indiferentes en su mayoría a la política y que están acostumbrados a vivir el día sin preocuparse mucho de lo que pasará mañana.


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