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El dilema de Daniel Ortega: ¿Aceptar el FMI?

Agencia AP. Desde Managua. | 5 de Diciembre de 2006 a las 00:00
A un costado del mercado oriental en la decaída capital nicaragüense, las preguntas sobre el Fondo Monetario Internacional provocan miradas de extrañeza. "¿Tienen dinero?", preguntó Jimy Gargan, un cincuentón que empujaba un carrito de piñas por el sendero trillado. "¿Qué tiene que ver con nosotros?".

Por Joseph B. Frazier, agencia Associated Press (AP). Desde Managua.

Pero los banqueros del FMI y otros extranjeros, desde Washington hasta Caracas, podrían tener mucho que ver con lo que el presidente electo Daniel Ortega pueda hacer por la mayoría pobre de Nicaragua. Personas como Gargan, que no tienen electricidad ni agua corriente, nunca asistieron a la escuela y con tres hijos que trabajan para ayudar a mantener la familia. Ortega, ex revolucionario marxista, dejó Nicaragua sumida en conflictos y caos económico cuando concluyó su primer período como presidente en 1990. Esta vez promete mantener políticas de libre mercado y a la vez ofrecer a los pobres mejor atención médica, educación gratuita, empleos, caminos y tierras. No será fácil. Ortega, que asume el cargo el 10 de enero, buscará fondos dondequiera que pueda encontrarlos. Ha indicado que buscará ayuda de aliados socialistas como el presidente venezolano Hugo Chávez y el cubano Fidel Castro. Ortega ha sugerido que podría financiar una mejora del sistema médico con la reventa de petróleo venezolano y créditos a largo plazo "de nuestros hermanos, como el pueblo de Venezuela". Pero también ha indicado disposición a negociar con instituciones como el FMI que los izquierdistas latinoamericanos han rechazado porque exige una disciplina fiscal estricta a cambio de ayuda. El presidente del Banco Central, Mario Arana, dijo a la Associated Press que el presupuesto del año próximo probablemente no será mucho mayor que el del año actual, unos 1.600 millones de dólares. Gran parte ya tiene destino: los requisitos constitucionales asignan 256 millones de dólares a universidades y municipalidades. El Banco Central recibe unos 150 millones para pagar bonos y erigir reservas. Unos 207 millones por año van al pago de la deuda interna –en su mayoría por terrenos que confiscó el Frente Sandinista de Liberación Nacional en los años 80– y para indemnizar a los nicaragüenses que perdieron 500 millones cuando quebraron cinco bancos. Eso deja menos de 1.000 millones de dólares para mejorar las vidas de cinco millones de nicaragüenses, o sea unos 200 dólares anuales para invertir por cada ciudadano en un país donde el 80% vive con 2 dólares diarios o menos. Un 60% de los jóvenes en edad de escuela secundaria no asiste a clases. Los maestros y maestras de la escuela primaria suelen ganar unos 120 dólares mensuales, mientras que las autoridades calculan que una familia de cuatro personas necesita un mínimo de 300 dólares. El actual acuerdo de Nicaragua con el FMI concluye el mes próximo, y Ortega tendrá que negociar un nuevo paquete para seguir recibiendo sus fondos hasta el 2009. El vicepresidente electo Jaime Morales dice que se esperan conversaciones formales con el FMI en diciembre, pero aclara que el nuevo gobierno no aceptará "imposiciones". Ortega no asistió a una reunión reciente entre una delegación del FMI y su equipo de transición, dijo Humberto Arbulu, representante del FMI en Nicaragua. Pero agregó que el presidente electo más adelante delineó sus planes ante los representantes de varias organizaciones de préstamos. "Todos salimos con la idea de que nuestras instituciones pueden trabajar con este plan", dijo Arbulu a la AP. Pero agregó que un nuevo acuerdo "dependerá de la agenda del gobierno". Ortega ha propuesto créditos para negocios pequeños y medianos a fin de generar empleos, como también fondos para los ancianos, lisiados y heridos de guerra, muchos de los cuales se congregan en las esquinas de la capital pidiendo limosna. El presidente saliente Enrique Bolaños casi eliminó el déficit fiscal y ha exhortado a Ortega a seguir su ejemplo. La deuda externa se ha reducido y Ortega heredará una economía relativamente saludable, aunque austera. Pero el nuevo líder también asume las riendas de la segunda nación más pobre del continente –detrás de Haití– con una tasa de hambrientos de un 28%, casi el triple que el promedio en Hispanoamérica. "Si no se solucionan los problemas de la pobreza, la miseria y el desempleo, ¿qué seguridad puede haber para los que más tienen?", escribió Ortega en un folleto de su campaña. Ortega tuvo un respiro recientemente cuando el Banco Interamericano de Desarrollo condonó al menos 700 millones de dólares de la deuda externa de Nicaragua, reduciendo los pagos al banco en unos 26 millones de dólares para el año próximo. No es gran parte del presupuesto ni mucho menos, pero las diferencias pequeñas pueden andar un largo trecho en una economía tan frágil como la nicaragüense. El valor anual de los bienes y servicios de Nicaragua es de unos 5.000 millones de dólares, cifra inferior a 422 de las empresas enumeradas en la lista de las 500 más poderosas en la revista Fortune. Los pobres alientan esperanzas en Ortega. Pese al caos durante los once años de los sandinistas en el poder, extendieron la educación y el cuidado de la salud a cientos de miles que no los recibían. En una carta abierta a Ortega en el Nuevo Diario, el economista Iván García preguntó si Ortega estaba dispuesto a someterse a las condiciones de responsabilidad fiscal que exige el FMI. "Si es así, presidente, ¿dónde va a conseguir el dinero para cumplir sus promesas de satisfacer las necesidades urgentes del pueblo, especialmente los pobres?", preguntó. Eduardo Montealegre, economista graduado en Harvard que salió segundo en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre, dice que Ortega tiene pocas alternativas. "Aquí en Nicaragua nuestro presupuesto depende en un 35% del dinero del exterior, donaciones o préstamos (de bajo interés)", dijo a la AP. Los países que no cumplen con sus obligaciones suelen tener dificultades para conseguir ayuda de otras fuentes. Si Nicaragua tiene que buscar a nivel nacional cómo pagar su deuda, agregó, "habrá desempleo, devaluación e inflación".

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