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Rafael Correa protagonista en Bolivia

Agencias AP y DPA. Desde Cochabamba, Bolivia. | 9 de Diciembre de 2006 a las 00:00
El presidente electo de Ecuador Rafael Correa dijo el sábado que no le preocupa que le digan que es "chavista", y que no le importa que inversionistas extranjeros lo miren con recelo. Correa se ha constituido en uno de los personajes en esta ciudad, sede de la segunda cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones, a la que fue invitado por el presidente boliviano Evo Morales. Afirmó que su gobierno impulsará un fortalecimiento dentro de América Latina, para buscar mercados con Argentina, Brasil y Chile, y exhortó a los gobernantes de la región a buscar una unión entre la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur, para "unir a toda América". Expresó que esa unión sería oportuna para pensar "a mediano y largo plazo en la búsqueda de una moneda común para la región". Dijo que estos serán pasos para conseguir una América Latina "autosuficiente" y que puede aprovechar Ecuador para terminar con la dolarización de su economía, vigente desde el 2000. Sin embargo, aclaró que ahora él no se arriesgaría a darla por terminada porque "puede causar en este momento en Ecuador hasta una guerra civil". El mandatario electo, mantuvo reuniones con Morales, la presidenta chilena Michelle Bachelet y otros representantes gubernamentales de la región, y participó en una cumbre alternativa, donde fue ovacionado el viernes por indígenas y representantes de grupos sociales. "Se reconoce que el futuro gobierno de Ecuador es un gobierno popular", dijo Correa en rueda de prensa, y confirmó que su gobierno será un aliado cercano de Venezuela, sin importar lo que se diga de esta futura cooperación. "Con Venezuela tenemos muchos intereses en común, de mutuo beneficio, como la refinación, como importar refinación. De ser posible, mandaremos el 16 de enero crudo para refinar en Venezuela", dijo. En un breve diálogo con AP, dijo que no le molestaba para nada que analistas y políticos lo califiquen de "chavista" por su simpatía con el presidente Hugo Chávez, de Venezuela. "No me molesta, es irrelevante; sin embargo, tengo que decir que nunca en mi vida he seguido a personas, sino ideales", dijo. Correa se molestó cuando se le preguntó acerca de cómo daría muestras de confianza a inversionistas extranjeros, luego de sus críticas al libre mercado, y a organismos de financiamiento externo como el Banco Mundial, o el Fondo Monetario Internacional, o su rechazo a la búsqueda de un acuerdo comercial con Estados Unidos. "No necesito que los inversionistas confíen. Estoy satisfecho con que confíe el pueblo ecuatoriano, y esa confianza se expresó en las votaciones", dijo a AP, y aseguró que los "verdaderos inversionistas, los que se arriesgan, crean trabajos, pagan impuestos, van a tener las condiciones para hacerlo, que van a tener un gobierno totalmente honesto, totalmente respetuoso de la ley y con políticas absolutamente claras". Afirmó que no le va a quitar "un minuto de sueño que los mercados internacionales confíen o no confíen, o que suba el riesgo país. Eso no me va a quitar el sueño", enfatizó.

Pide superar la larga y triste noche neoliberal

El mandatario electo de Ecuador llamó a superar la "larga y triste noche neoliberal" y abogó por una "verdadera integración de Latinoamérica". "Las sociedades debe tomar, retomar, el control de los respectivos países y realidades", señaló Correa, en una conferencia de prensa que concedió en Cochabamba, ciudad boliviana que es escenario de la Segunda Cumbre Sudamericana de Naciones. Defendió, en ese contexto, su propuesta de "superar la larga y triste noche neoliberal que destruyó a la región". "Ya basta, ésos son mitos que no resisten ningún análisis serio. Los mercados que son una realidad son muy buenos siervos, pero muy pésimos amos", explicó. "En la integración, tenemos que buscar la unión latinoamericana, e insisto, estamos totalmente comprometidos con ello (...) Ya no es el sueño de (José) Martí de buscar la patria grande o el sueño de (del libertador caraqueño Simón) Bolívar, es una necesidad de supervivencia", apuntó, tras defender una "lógica distinta". Advirtió que "aislados nos aniquilará esta globalización inhumana y cruel del siglo XXI que no busca formar una sociedad humana, (sino que) busca formar mercados, no busca formar ciudadanos del mundo, (sino que) busca formar consumidores". Correa juzgó, por otro lado, como "inaceptable" que Estados Unidos supedite la ampliación de las preferencias arancelarias para los países andinos a la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC). Dijo, además, que se planteó la posibilidad de conformar junto a su par boliviano, Evo Morales, con quien se reunió en el marco de esta cumbre Sudamericana, un "frente común para tener las preferencias arancelarias". Al reaccionar al anuncio de Washington de extender por otros seis meses este beneficio para Ecuador y Bolivia, consideró que "ésa es una noticia buena que tiene también su lado malo". "Nos han extendido por seis meses las preferencias arancelarias a Bolivia y a Ecuador y a Perú y Colombia se les ha extendido un año porque han negociado, han acabado de negociar, un Tratado de Libre Comercio", declaró. Correa aseguró que en su encuentro con Morales hablaron de crear un frente común para garantizar estas preferencias por varios años más, pero bajo el principio de que "no son limosnas". "Son la justa compensación por la lucha antidroga, lucha que no acaba el 31 de diciembre y que no acaba después seis meses. Es indefinida esa lucha", recordó el presidente electo, quien, posteriormente, describió las preferencias como la "mínima compensación" por el combate al narcotráfico. Bolivia y Ecuador no han suscrito un TLC con Estados Unidos, mientras Colombia y Perú concluyeron, por separado, las negociaciones de este convenio. Anunció, por otro lado, que su gobierno sostendrá la dolarización buscando evitar el peligro de una "guerra civil", así como renegociar la deuda de su país.

Rumbo a Chile

Correa confirmó que viajará el jueves próximo a Chile para tratar asuntos de "mutuo beneficio", como la consecución de un Tratado de Libre Comercio y el refinamiento de petróleo ecuatoriano en ese país. Correa se reunió el viernes por la noche con la presidenta chilena, Michelle Bachelet – a quien calificó de "presidenta encantadora"– y dijo que su encuentro fue "ligero y fluido". Durante esta reunión hablaron de la posibilidad de "enviar petróleo (ecuatoriano) a refinar a Chile" y también sobre la consecución de un Tratado de Libre Comercio (TLC). Poco antes había rechazado tajantemente la posibilidad de negociar un TLC con Estados Unidos, pero dijo que "Chile es otra cosa. Tenemos complementariedades", agregó Correa sobre Chile, pero en referencia a Washington señaló: "abrir nuestra economía a Estados Unidos es para que nos arrase". Correa también agradeció a la mandataria chilena que "abra las puertas" a la inmigración ecuatoriana, al calificar a este problema de "una tragedia nacional".

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