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Suspenso terminará a fines de abril
García consolida el segundo lugar

None | 11 de Abril de 2006 a las 00:00

La abstención, cuando falta por computar un poco más del 13% de los votos, está cifrada en 10.44% (1,490,524) y los votos blancos, impugnados y nulos suman 14.32% (1,831,124).

"Esperamos resolver las observaciones, las tachas y apelaciones en 10 días, con la mayor celeridad posible. Este plazo lo contabilizamos desde el momento en que recibimos las actas de manos de la ONPE", dijo Enrique Mendoza, presidente del JNE.

Sostuvo que la proclamación de los resultados oficiales al 100% de los comicios presidenciales se podrá realizar a fines de abril, a partir de lo cual se convocará a la segunda vuelta, posiblemente para el 28 de mayo ó 4 de junio.

Mendoza indicó que el porcentaje de actas observadas sería de 7% a 10% y que éstas serán evaluadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE), en primera instancia, y por el pleno del JNE, en segunda y última instancia.

En el caso de la elección de congresistas y de representantes al Parlamento Andino, el titular del JNE señaló que los resultados finales se conocerán 20 días después de que la ONPE haya remitido las actas de votación.

Flores sale de su silencio perdedor

Los partidarios de Flores confían en que no se repita su amarga experiencia de 2001, cuando García logró desplazarla pasando a la segunda vuelta en la que finalmente fue derrotado por el actual presidente Alejandro Toledo.

Flores, quien había optado por el silencio desde la noche del domingo, reapareció este martes para pedir calma y esperar "hasta el último momento" para conocer quién enfrentará a Humala. "Quien gane por un millón de votos o por un voto tiene que ser reconocido como tal", anotó en diálogo con la prensa.

Flores insistió en que "ya no hay más campaña ni fiesta" y que aceptará "la palabra del pueblo cualquiera que sea". "Espero que me será favorable, pero si por alguna razón no es así, la verdad ya está dicha", agregó.

"Estamos en las manos de Dios", sostuvo, coincidiendo con García, del Partido Aprista, que el lunes utilizó la misma frase al referirse a la actual incertidumbre por el segundo lugar.

Ambos coincidieron también en que será necesario abrir las puertas hacia las alianzas luego de superada la primera vuelta electoral, marcada por una persistente guerra sucia.

Flores dijo este martes que el pronunciamiento de los peruanos en las urnas "obliga a las fuerzas democráticas a conversar, a llegar a acuerdos y conciliar criterios. Eso es positivo", anotó, asegurando que de su parte sabrá actuar con responsabilidad ante el país.

Luis Bedoya de Vivanco, estrecho colaborador de Flores, mencionó la posibilidad de un eventual "entendimiento o un cogobierno" si ella o García llegan a la presidencia venciendo a Humala en el balotaje, aunque aclaró que hablaba a título personal. "La soberbia no debe dominar al que pase a la segunda vuelta porque el que pase, así sea por un voto, lo hará en un virtual empate con el tercero", anotó.

García, presidente entre 1985 y 1990, estimó el lunes que la situación del país tras las elecciones del domingo "es muy peligrosa. Así la defino yo, es peligrosa de no lograrse una concertación que incorpore elementos democráticos y al mismo tiempo una voluntad de cambio", refirió.

"Ninguno de los tres podrá gobernar solo, eso es evidente", dijo. "Y desde ahora y sin esperar resultado se tiene que hablar un lenguaje de amplitud, de tolerancia que permita que el Perú crezca y redistribuya al mismo tiempo", aseveró.

Del lado de Humala, Gonzalo García Núñez, candidato a la primera vicepresidencia de Unión por el Perú, dijo que Flores o García serán adversarios muy difíciles de vencer en la segunda ronda. Dependiendo de los resultados, que determinen cuál de los dos pasará a la segunda vuelta, podría haber un acercamiento a sus respectivos partidos, dijo.

La estrategia humalista en este periodo electoral estará orientada a persuadir a la ciudadanía de "nuestra posición democrática y social", que "desafortunadamente ha sido deformada en el debate político", subrayó.

Según los recientes resultados proporcionados por la ONPE, al 5,76% del escrutinio, los candidatos Juan Mariátegui y Elsa Malpartida (ambos postulados por Humala) son los más votados como representantes para el Parlamento Andino. En un reciente informe de la emisora RPP, el candidato de Unión por el Perú, Juan Mariátegui, encabeza las preferencias con 24,243 votos, seguido por la dirigente cocalera Elsa Malpartida, también del mismo partido, con 23,098 votos.

En la tercera posición se encuentra el candidato de Unidad Nacional, Rafael Rey, con 22,538 votos. En la cuarta posición se encuentra el candidato del Partido Aprista Peruano, Wilberth Bendezú, con 16,339 votos. Finalmente, la candidata del Apra, Rosa María León Flores desplazó de la quinta posición a Andrés Reggiardo (Alianza para el Futuro) al obtener 11,035 votos contra 9,256 votos respectivamente

Rotundo rechazo al neoliberalismo

Los resultados preliminares de los comicios generales del 9 de abril ponen de manifiesto el rechazo de la población al modelo económico neoliberal, sostuvo Giovanna Peñaflor, gerente general de la encuestadora IMASEN. A través de "Diálogo Directo", Peñaflor indicó que el mayoritario respaldo de la población a los candidatos de Unión Por el Perú (UPP), Ollanta Humala, y del APRA, Alan García, revela que los peruanos desean políticas que prioricen el aspecto social antes que la bonanza macroeconómica.

Este hecho, sumado a la vinculación de Lourdes Flores Nano a los grandes grupos económicos, explicarían porque la postulación de la lideresa de Unidad Nacional (UN) no logró la acogida prevista. "El mensaje de la población es contundente y claro respecto a lo que espera en materia económica para los próximos cinco años (...) es, definitivamente, una crítica a ese modelo", recalcó.

De otro lado, Peñaflor expresó sus reservas respecto a la posibilidad de que los militantes de Unidad Nacional lleguen a endosar sus votos a favor de Alan García, quien -de momento- tiene mayores posibilidades de disputar la segunda vuelta con Humala Tasso. "Hay antialanismo en la votación de Flores Nano (...) es cambiar totalmente de discurso y encontrar otro eje de interpretación, que no sé si será tan facilmente asimilado".

Lo mismo, consideró difícil que los representantes del APRA y de UN lleguen a tender puentes sólidos en el próximo Legislativo. A la vez, se mostró preocupada por el rol determinante que tendrá la bancada de Alianza por el Futuro (AF) para establecer mayorías en el Congreso y sus implicancias en beneficio del prófugo ex presidente Alberto Fujimori.

"Su estrategia viene por ese lado. Ya sabemos lo que se puede hacer con diez y once congresistas (...) la ciudadanía debe estar vigilante respecto al tipo de acomodos que se den allí", acotó.

Hija de Fujimori, la candidata más votada hasta ahora al Congreso peruano

Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori –detenido en Chile en vías de extradición a Perú–, obtiene hasta el momento la más alta votación entre los candidatos al Congreso de Perú.

Confinado en una celda en Chile, el ex presidente peruano Alberto Fujimori no pudo participar por cuarta vez en una elección pero tiene un motivo para celebrar. Perú lo requiere en extradición para que enfrente 20 cargos de corrupción o violación a los derechos humanos durante su gobierno (1990-2000).

Su hija Keiko logró una silla en el Parlamento y además obtuvo una alta votación individual. "Este triunfo no es mío. Es de Alberto Fujimori", dijo Keiko al diario chileno La Tercera luego de un conteo parcial que muestra que no sólo es una de los 120 congresistas elegidos sino que logró la mayor votación que cualquier otro candidato. "El apoyo se debe al reconocimiento que el pueblo del Perú tiene hacia mi padre", opinó Keiko, de 30 años.

Durante años, ella actuó como primera dama de la nación porque su padre estaba separado de su madre.

En ausencia de la estrella principal, el campo profujimorista puso en cabeza a la más fiel de sus seguidoras, Martha Chávez, y a su hermano Santiago Fujimori como candidato a vicepresidente. Esa fórmula logró un 7% en la elección presidencial.

Según las proyecciones, la Alianza Pro-Fujimori tendrá 14 escaños en el Congreso. Irónicamente candidatos que se alinearon contra el ex presidente cortejan ahora a Chávez y a Keiko Fujimori para formar nuevas alianzas ya que ninguno de los partidos alcanzó una mayoría parlamentaria y los dos principales candidatos (el nacionalista Ollanta Humala y Alan García o Lourdes Flores) deberán enfrentarse en una segunda vuelta.

"Ahora que los otros partidos han visto nuestra votación, nos han comenzado a tratar con respeto y nos coquetean. Pero nosotros tomamos con pinzas estas actitudes", dijo Keiko Fujimori.

Fujimori es acusado por la justicia peruana por cargos de malversación de fondos y corrupción, al igual que cargos de violación de derechos humanos que incluyen responsabilidad por desapariciones, homicidios y torturas.

El ex presidente señala que es inocente y que es víctima de una persecución política. Es un personaje controvertido que tiene sin embargo un gran apoyo en el Perú. Las encuestas previas a su arresto mostraban que hubiera podido llegar a una segunda vuelta en caso de que se le hubiese permitido participar en la elección.

A Fujimori se le reconoce haber sacado al país del caos económico y haber luchado exitosamente contra la maoísta guerrilla de Sendero Luminoso durante su presidencia pero sus detractores señalan que eso se logró a costa de sacrificar las libertades civiles y los derechos humanos.

Desenlace electoral y Vía Crucis de la derecha

PorJosé Coronado, Agencia Latinoamericana de Informacion – ALAI

Las preocupación que buscó disimular en el último mes de campaña, la candidata de la derecha Lourdes Flores Nano, y que se fue transformando en pesadillas conforme se acercaba el 9 de abril, ha terminado por convertirse literalmente en un verdadero Vía Crucis, conforme se han ido dando los resultados parciales de las reñidas elecciones generales en el Perú. Al momento de cerrar esta nota (martes por la mañana), el último reporte oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, ONPE, casi al 84 por ciento, ratificaba el primer lugar del candidato nacionalista Ollanta Humala, con 30.82 por ciento; y en peleado segundo lugar, se confirmaba la tendencia ascendente que registró desde ayer lunes por la tarde, el candidato del Apra, Alan García, con 24.71 por ciento; y relegada a casi definitivo tercer lugar, a Lourdes Flores de Unidad Nacional, con 23.64 por ciento.

Si se mantiene la tendencia hacia arriba de los dos primeros, todo indica que Humana y García, disputarán una segunda vuelta electoral, teniendo como protagonista al ex presidente aprista, y como gran derrotada por segunda vez consecutiva a la candidata de la derecha, Lourdes Flores. Como algún analista político, dijera un par de meses antes de la elección, los resultados han configurado un escenario de pesadilla para la derecha; es decir, un valotage entre Humala y García. Y por supuesto, si ya el panorama político en las primeras horas pos 9 de abril era incierto, por lo disputado del segundo lugar, ahora el panorama o la perspectiva se tornan mucho más complicados, a tal punto que no ha faltado quien ya salió a decir que con estos resultados el país está al borde del precipicio.

Lo cierto es que estas elecciones han ratificado algunas tendencias, han traído sorpresas, pero también han generado serias preocupaciones por el resurgimiento político del fujimontesinismo corrupto y por la extinción electoralmente hablando, de los partidos de la izquierda socialista y progresista más tradicional, vinculada a las organizaciones sociales y gremiales, que han sido virtualmente engullidos por el fenómeno electoral nacionalista.

Aunque suene a una verdad de Perogrullo, estas elecciones en la primera vuelta han tenido un claro vencedor, pero no en la dimensión que ellos esperaban, pues en algún momento desplegaron la estrategia de "ganar en primera vuelta": Ollanta Humala. Sin partido propio, con un escaso nivel de organización en el país –con relación a los otros dos partidos que lo siguen- y con tan poco tiempo en política y mucho menos en campaña electoral, logró destronar a Lourdes Flores, estaba en campaña por más de un año y medio y que había cabalgado holgadamente liderando las encuestas de intención de voto, hecho que incluso la llevó hace gala de cierta arrogancia. Ergo, la gran derrotada ha sido la llamada "candidata de los ricos", que no fue capaz de quitarse de encima este membrete, y que cuando lo quiso hacer, lo hizo de una manera tan burda –como ofrecer 650 mil puestos de trabajo por año- que ya la gente no lo tomó en serio. Además, hay que mencionar que Flores apenas ganó en Lima y Callao –plazas tradicionalmente conservadoras- mientras que Humala lo hizo en 18 de los 25 departamentos; es decir, perdió en el resto del país. Además, Unidad Nacional, apenas tendría 19 congresistas –de 120-, mientras que Humala ha logrado colocar 43 y con posibilidades de sumar un par más.

Vistas así las cosas, Alan García surge como otro de los ganadores de la jornada, pues hay que tomar en cuenta que hasta dos semanas antes del 9 de abril, casi se daba por descontada una segunda vuelta entre Humala y Lourdes Flores. Un replanteamiento de su estrategia de campaña orientada a presentarse como el único capaz de derrotar a Humala en la segunda vuelta, pareció darle enormes resultados. Además, ha mantenido su presencia en toda la costa norte – reconocidos baluartes del voto aprista- ganando en cinco departamentos y colocando una importante bancada en el congreso de 35 parlamentarios. A dónde irán los votos de la derecha?

Salvo una poco probable sorpresa en la parte final del cómputo oficial de votos, todo indica que tendremos una segunda vuelta –con la derecha of side- parecida a lo que fue el 2001, cuando García pasó a la segunda vuelta con Toledo, salvo que en un contexto muy diferente. La polarización que ha generado la presencia de Humala se expresó muy claramente el día que éste acudió a votar y que sufrió lo que él mismo ha calificado como una "emboscada política". El rechazo de este sector de clase media limeña, gritó de todo a Humala, desde dictador hasta asesino y estuvo a punto de agredirlo físicamente. Esto puede reflejar también lo que podría ser un futuro gobierno de Humala con una derecha en la oposición.

Hay que señalar también que los golpes bajos intercambiados en la parte final de la campaña entre Flores y García, por la disputa del segundo lugar, fueron de grueso calibre. Los votos de Flores son los únicos que le pueden garantizar a García el éxito en la segunda vuelta. Pero eso implicaría a Apra, hacer concesiones importantes en sus propuestas electorales, que podrían ser percibidas una vez por el electorado como la típica "escopeta de dos cañones", cuya patente es atribuida al partido de García. Dicho en términos más simples: si García quiere ganar tendrá que derechizar su propuesta.

De otro lado, hay quienes sostienen que si Humala quiere ganar, tendrá que moderar su discurso para atraer los votos del Frente de Centro o del movimiento evangélico, que fue la sorpresa y pasó la valla electoral del 4 por ciento; así como de algún sector de la derecha que mantiene su rechazo y su resistencia a García. Esto tiene un riesgo muy serio, pues si algo lo catapultó a Humala en la escena política fue precisamente su discurso "anti sistema". Además, algunas propuestas del candidato nacionalista como la revisión de los contratos con las empresas transnacionales o la convocatoria a una Asamblea Constituyente, son demandas con fuerte arraigo en los sectores populares y justamente las más rechazadas por neoliberales y conservadores.

De manera, que sin pretender entrar a un análisis mayor de lo que puede pasar en la segunda vuelta, todo indica que entraremos a un periodo en la que el ajedrez político, el cálculo electoral y muchos otros aspectos estarán en juego en las estrategias de los dos candidatos que disputarán la presidencia. Las acusaciones recientes de que Ollanta Humala tiene un entorno con fuerte tufo montesinista, su oscuro episodio en la lucha antisubversiva y la presunta violación a los derechos humanos, la presencia de connotados ex fujimoristas y la nada despreciable bancada que el grupo político del corrupto ex mandatario y hoy extraditable en Chile, ha logrado en el Congreso -15 curules-, configuran un escenario complejo para el candidato nacionalista.

Una nota final para los partidos de la izquierda tradicional. Tanto el Partido Socialista, con un candidato de amplia ejecutoria política como Javier Diez Canseco; el Movimiento Nueva Izquierda que agrupó al Partido Comunista del Perú –Patria Roja- así como al Partido Comunista, que postularon a su connotado líder Alberto Moreno; o la alianza Concertación Descentralista, con su tendencia más de centro izquierda y que llevaron como alternativa a la ex ministra del gobierno de transición, Susana Villarán, han sido literalmente barridos de la escena electoral. Si se suman sus resultados, apenas superarían el 1 por ciento; y por lo tanto, tampoco tendrán presencia en el Congreso. Esta izquierda se encuentra en la encrucijada. Hay quienes sostienen que la única manera de reciclarse es mimetizándose en el humalismo. Otros piensan lo contrario, que ello aceleraría su extinción. Lo primero que deberán hacer es un balance autocrítico y luego repensar su relación con el movimiento social y popular que históricamente fue la base que le permitió tener protagonismo político.

La feroz ceguera del Perú oficial

Por Ricardo Jiménez, Por la libre, Rebelión.

No son usuales en la historia los casos de divorcios extremos entre los actores llamados a administrar la realidad y su visión de ésta. Quizás el más emblemático es el de la Revolución Francesa, donde nos quedó un extraordinario testimonio simbólico de este divorcio: el Diario de vida del rey francés, que en la misma fecha en que las turbas populares atacaban y destruían la Bastilla, desencadenando el proceso que cambiaría el mundo para siempre (cortándole la cabeza a él y su familia de paso), escribía escueta pero significativamente: "No pasa nada".

El Perú oficial post electoral de estas horas y días vive, casi hasta la esquizofrenia, este divorcio. Cuando aún no se conocen los resultados finales ni, sobre todo, quién de los dos candidatos (Lourdes Flores de la derecha o Alan García del APRA) pasará a segunda vuelta con Ollanta Humala, y como si no hubiesen aprendido nada de una realidad que se mueve y fuertemente, el gobierno y la derecha atrincherada en la candidatura de Lourdes Flores y la manipulación desembozada de todos los medios de comunicación masivos, muestran una feroz, terrible y mortalmente terca ceguera. Como en las novelas de George Orwell, en que el poder oficial ponía nombres opuestos a lo que ocurría en la realidad, analistas, periodistas y políticos de derecha y gobierno, sacan cuentas alegres, se muestran explícitamente "vencedores" sobre un "populacho" cholo y minoritario ("apenas un 30%", repiten), que "se deja engañar", que "no quiere la libertad", en el mejor de los casos, que "vota con el hígado", que "es pura irracionalidad", porque "todavía" no les llegan los beneficios del "progreso alcanzado".

Nada o poco importa que el presidente Toledo, administrador del neoliberalismo, termine su mandato con 90% de rechazo, que sus partidos (Perú Posible y el Frente Independiente Moralizador) estén apenas a la expectativa de seguir existiendo, pues bordean la valla electoral del 4% de los votos (que de no ser superada deja sin existencia a estos partidos). Nada o poco, que los programas de Ollanta y el APRA coinciden plenamente en el rechazo a la política y la constitución neoliberales heredadas de la dictadura de Fujimori, en el rescate y exigencia de los derechos laborales mínimos, en el desarrollo endógeno y la redistribución social, ni que ambos hayan obtenido las mayores bancadas parlamentarias (en el caso de Ollanta se le daban minorías parlamentarias en todas las encuestas) y dos de las más altas votaciones, al punto de ser tal vez todavía los protagonistas de la segunda vuelta. Nada o poco que la derecha haya mostrado ante el país todo su cara fascista, montando un ataque al estilo de las guardias de asalto nazi contra Ollanta y su esposa al momento de votar, peor aún, que sus programas televisivos como "La ventana indiscreta" repitan las imágenes de la agresión con comentarios festivos y justificadores. Nada o poco, en fin, que las votaciones de Ollanta y APRA sean superiores al 50% o 60% en las zonas rurales como Arequipa, Ayacucho, Cuzco, etc. Y que la derecha concentre casi toda su votación en Lima y otros muy pocos lugares, mostrando que la ya sabida fractura entre estos dos mundos encuentra y muestra ahora objetiva expresión y reclamo político. Poco o nada que esa derecha obtenga su votación incorporando a regañadientes (forzada por el electorado), en su discurso algunas propuestas de sus contendores en este sentido (como la revisión de los contratos a trasnacionales, cierto énfasis en programas sociales del estado para los más pobres y medidas saneadoras de la corrupción flagrante en el ejecutivo y legislativo).

La actitud de la derecha puede resumirse esencialmente en el símbolo de un limeño bien nacido, acomodado, frotándose las manos y diciendo: "no era tanto el peligro, ese 30% de Ollanta (el "cuco", el diablo) no era tanto, es una minoría, nada más", "la mayoría (supuestamente ellos, la derecha, con el APRA) apoya al sistema, a la democracia", "son ignorantes, no entienden de economía ni de política, llenos de puro odio y rechazo, engañados, etc.". "Ahora nos basta profundizar (si es que esto es posible) en segunda vuelta la satanización de Ollanta, forzar al APRA a apoyarnos (traicionando su programa, votado por la gente) y ya, aquí no ha pasado nada, sorteamos la tormenta y seguimos progresando y creciendo, manejando bien el país, que somos los únicos que sabemos".

Prisioneros de las propias imágenes que han creado (Ollanta anti demócrata y nosotros, la derecha defensores de la democracia), no ven ni quieren ver de ninguna manera la imagen de la realidad, evidente en los resultados electorales: que las mayorías del país están hartas del neoliberalismo que sólo favorece escandalosamente a unos pocos, que frente a ello poco les importa una "libertad de expresión" (bandera de la derecha) que saben muy bien, y lo ven todos los días, ejercen descarada y burlonamente los pocos privilegiados dueños de los medios masivos de comunicación y su corte de empleados (con honrosas excepciones, como Guillermo Giacosa, periodista argentino, y César Hildebrandt, despedido de canal 2 por mostrarse independiente). Entre las más diversas interpretaciones extravagantes, cabe a este respecto una que es crucial y que tampoco se ve ni se dice: otro de los grandes perdedores de esta justa electoral, son los medios de comunicación masivos, cuya parcialidad desembozada hacia la derecha de Flores y encono sin recato contra Ollanta y Alan García muestra lapidarios resultados para su credibilidad (75% de los votos muestra que no fueron creídos) y -lo que es peor aún para el futuro del país- de la supuesta y reiterada "libertad de expresión" que ellos mismos, de hecho, a la vez banderean y desprestigian.

En suma, la refundación institucional y la redistribución económica son un sentir y un reclamo impostergable, que, ciertamente, aún las mayorías apuestan a que se haga en consenso y por vía institucional. Pero se engañan y ciegan quienes pretenden (como otrora el rey francés), de hecho, en su actitud y discurso, que "no ha pasado nada", arriesgando temerariamente a dilapidar esta moderación institucional del anhelo de cambio de las mayorías, con consecuencias previsibles pero insospechadas para la estabilidad social y la gobernabilidad política del país.

Como era previsible, el fujimorismo, en boca de varios de sus representantes, adelanta públicamente su apoyo a Lourdes Flores, más aún, contra Ollanta Humala, en una eventual segunda vuelta (en clara contradicción de las acusaciones a éste de estar coludido con el fujimontesinismo); lo mismo ocurre con otros sectores y candidaturas derrotadas como la de Panigua. La izquierda, cuya insignificancia e impotencia política ha quedado de manifiesto (sus 4 ó 5 candidaturas suman con suerte alrededor de un 3%, similar o más bajo incluso que el repudiado gobierno), enfrenta el reto de abandonar mezquindades personales y de grupo, así como prejuicios y teoricismos, para dejar de estar por fuera de los anhelos de transformación social "realmente existentes" de la mayoría y cambiar con decisión su "burbuja subcultural" para entrar con una nueva mirada y actitud en la vorágine, no siempre "ideal", del presente.

La clave sin duda estará en el rol del APRA, sea o no su candidato parte de la segunda vuelta. En la consecuencia con el programa antineoliberal (refundacional y de redistribución económica), que les valió el apoyo de la gente y en la capacidad de buscar las alianzas para su realización (lo mismo vale para UPP de Ollanta Humala), se jugará buena parte del futuro derrotero de este país, cuyas mayorías despiertan del largo sueño embrutecedor del neoliberalismo dictatorial y buscan decidida, aunque por ahora consensuada e institucionalmente, el urgente, justo y necesario cambio de un Perú oficial que ferozmente no los ve ni los considera.


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