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«Visión humanista» da dividendos a sistema penitenciario de Costa Rica

Agencia AFP. Desde San José. | 18 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Al contrario de lo que sucede en América Latina, donde el sistema penitenciario hace agua por el hacinamiento y la violencia, en Costa Rica una "visión humanista" puesta en práctica desde hace tres décadas ha dado hasta ahora excelentes resultados, según las autoridades. El sistema de prisiones costarricense, que alberga a poco menos de 8.000 presos, está basado en el respeto de los derechos humanos de los presos y la observancia de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución, así como el diálogo, la integración al trabajo o el estudio. "Nuestra filosofía en el sistema penitenciario parte de la premisa de que los privados de libertad son seres humanos, que tienen derechos fundamentales tutelados por la Constitución, como el derecho a estudiar o a trabajar", dijo a la AFP el director interino del Sistema Penitenciario Nacional (SPN), Reynaldo Villalobos. Según Villalobos, en las cárceles de Costa Rica no existe la sobrepoblación o el hacinamiento, que se han convertido en una de las causas de la violencia en la prisiones de la región. Alrededor del 70% de la población carcelaria costarricense está integrada a la vida laboral, ya sea en tareas agrícolas, como producción de alimentos: granos, legumbres o frutas, para abastecer al sistema penitenciario mismo, o en otros oficios como la ebanistería. Por ejemplo, los presos son los principales proveedores de pupitres para el Ministerio de Educación Pública, al que ha entregado unos 400.000 en los últimos cinco años, según las cifras de Villalobos. En el centro penitenciario de San Luis de Santo Domingo, en la periferia noreste de la capital, un grupo de 15 mujeres se encarga diariamente de producir 22.000 bollos de pan en una panadería que comenzó a operar a principios de año. "Ellas no solo están solamente produciendo pan para abastecer las cárceles del área metropolitana del país, sino que se están preparando en un oficio para cuando cumplan sus penas", señaló Villalobos. Otros prisioneros, un promedio del 33%, dedican el tiempo al estudio. El sistema está obligado a dar cursos de alfabetización, primaria, secundaria y universidad, para todos aquellos presos que lo deseen. El Ministerio de Educación y la Universidad Estatal Nacional a Distancia (UNED) se encarga de brindar los cursos. El pasado jueves 14 de diciembre, un grupo de privados de libertad de La Reforma, la principal cárcel del país, obtuvieron sus títulos en diversos niveles del ciclo lectivo. Villalobos señaló que en las prisiones costarricenses -que tienen el 99% de ocupación- no se registra un intento de motín desde 1989, cuando un grupo de presos se sublevó en La Reforma y quemó colchones y mobiliario. "Un preso mató a otro, ese fue uno de los pocos casos que hemos tenido de violencia", recordó Villalobos. Pese a perder su libertad, los prisioneros, además del derecho a estudiar y trabajar, tienen el derecho de ejercer el voto en las elecciones generales o muncipales, tienen garantizado un sistema de telefonía pública, el derecho a la salud y a estar informados sobre lo que ocurre en el país o el resto del mundo. Esa filosofía arrancó a fines de los años 70. "Protegemos a la sociedad de los que delinquen, pero también entendemos que estos son personas, que tienen derechos tutelados por la Constitución", insistió Villalobos.

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