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Pasajeros: tico asesinado en Miami nunca mencionó bomba

None | 9 de Diciembre de 2005 a las 00:00

La pasajera que iba sentada junto al costarricense afirmó que la esposa del tico le decía: "Ya hemos pasado por la aduana. Por favor, por favor, ayúdame a pasar todo esto. Pronto estaremos en casa y todo irá bien".

Según supo DIARIO EXTRA, a la esposa de Alpízar le robaron todos sus documentos en Ecuador, situación que lo mantenía muy molesto. Sin embargo, aún no se ha determinado si esa fue la causa de su actuación. Dave Adams, portavoz de Servicio Federal de Alguaciles del Aire, dijo a la prensa que Alpízar corrió por el pasillo del avión gritando que tenía una bomba en su mochila.

Según Adams, los dos alguaciles, uno de ellos vestido como si fuera un turista (con camisa hawaiana) confrontaron al costarricense en la "manga" que comunica la terminal aérea con el avión.

"Ellos le pidieron al caballero ‘baje su mochila, baje su mochila, tírese al suelo. Somos agentes federales. Baje su bolso’", indicó Adams a la CNN. Según el vocero de los alguaciles, la balacera se dio luego de que el costarricense desobedeciera sus órdenes de ponerse boca abajo y cuando intentó abrir la mochila que cargaba en su pecho, fue cuando le dispararon entre cinco y siete veces. La mochila del costarricense, nacido en Copal de Nicoya, fue destruida y se descartó que portara explosivos.

"No creo que estuviera armado ni que tuviera una bomba. No creo que debieran dispararle", dijo John Mc Alhany, pasajero del vuelo 942 de American Airlines.

"Espero que no hayan cometido un error", agregó McAlhany, quien como muchos de los 188 pasajeros del avión se quejó además por el excesivo rigor de las autoridades que los mantuvieron "horas inmovilizados con las manos sobre la cabeza". Mike Irizarry y Mary Gardner, otros de los pasajeros, coincidieron con la versión de que Alpízar, quien era casado con la estadounidense Anne Buechner, nunca gritó que tenía una bomba.

Agitado, pero no amenazante

Por Otto Vargas M.y agencias diario La Nación, de Costa Rica

Pasajeros del vuelo 924 de la compañía American Airlines no recuerdan que el tico Rigoberto Alpízar Medina mencionara algo en relación con una bomba, según expresaron a la prensa. A la víctima, de 44 años, le dispararon cinco veces, el miércoles en la tarde, en una de las mangas del aeropuerto de esa ciudad.

Ese día, James Bauer, del Servicio Federal de Guardias para la Seguridad Aérea, sostuvo que Alpízar les hizo creer que portaba una bomba en un salveque.

Los testigos coinciden en que el tico -nacionalizado estadounidense- se veía agitado durante el abordaje del vuelo, pero no mencionaron nada sobre el explosivo.

Mike Irizarry, un pasajero, presenció el momento cuando Alpízar emprendió la carrera que le costó la vida. "Solo lo escuché decir que debía bajarse del avión. Se levantó y corrió por el pasillo hacia la salida", declaró a la prensa.

Mary Gardner, otra testigo, lo vio correr desde atrás en dirección al área de primera clase. "Iba desesperado; agitaba los brazos en el aire. Una mujer lo seguía y gritaba: 'mi esposo, mi esposo'", indicó. En la carrera, empujó a varias azafatas. En ese momento los agentes federales salieron a su paso y le ordenaron en inglés que parara.

Los oficiales, de acuerdo con los testigos, en todo momento se identificaron. A Alpízar (nacionalizado estadounidense) le pidieron que se lanzara al piso. Le dispararon cuando desatendió la orden e ingresó a la manga.

Anne Buechner, esposa del costarricense, tampoco hizo referencia alguna a la versión de la bomba cuando conversó por teléfono con su cuñado Carlos Alpízar, quien vive en Río Claro, Golfito.

La señora ha preferido no hablar sobre el incidente. Ayer, cuando la prensa visitó a la viuda en su casa de Maitland, Orlando (Florida), los familiares leyeron un comunicado. A la víctima la describieron como "un hombre amable, gentil, cariñoso y bondadoso".

Tuvo un súbito cambio de ánimo

A Rigoberto Alpízar Medina lo notó pensativo su esposa, Anne Buechner, en el vuelo que los llevó desde Quito, Ecuador, a Miami, Estados Unidos.

Ella creyó que su estado de ánimo obedecía al robo de algunos bienes que sufrieron durante su estadía en tierras suramericanas. Así se lo contó a sus cuñados en una conversación telefónica desde Orlando, Florida.

Desde antes del incidente en el aeropuerto de Miami, los pasajeros lo notaron intranquilo. Una norteamericana residente en Carolina del Norte -tomó el vuelo en Ecuador- recuerda haberlo visto inquieto.

"Se levantó varias veces; estaba muy agitado", explicó la señora, quien dijo llamarse Ellen. A los medios de prensa contó que Alpízar estaba indeciso sobre el menú y que hasta se molestó con las azafatas.

Al menos dos de los testigos aseguran que la esposa del costarricense advirtió a los agentes que Alpízar padecía de una enfermedad conocida como "trastorno bipolar". En esos casos el paciente puede perder la noción del riesgo de sus actos. A Buechner la escucharon decir que no había tomado sus medicamentos.

La viuda contó a sus parientes que cuando los agentes federales le cerraron el paso, Alpízar la llamó por su nombre. Los oficiales no le permitieron acercarse y más bien la obligaron a acostarse en el piso.

Tras el tiroteo, las autoridades constataron que el tico-norteamericano no portaba entre sus pertenencias ningún explosivo.

Carlos Alpízar, hermano del fallecido, no tenía conocimiento de que lo aquejara enfermedad alguna. "Ella (la esposa) no nos había comentado nada y aquí (en Costa Rica) no presentó nada", señaló.

Vecinos del nacional lo recordaron como un hombre tranquilo y cálido que no le negaba el saludo a nadie. Por eso su muerte conmocionó a los vecinos de Maitland, Orlando. Ahí vivía con su esposa.

Freddy Parrales C., corresponsal diario La Nación

Río Claro, Golfito. Los restos de Rigoberto Alpízar descansarán junto a los de su madre, Francisca Medina, en el cementerio de Cariari, Pococí, provincia de Limón. La señora falleció hace 11 años. Este era uno de los deseos del nacional, quien vivía en Estados Unidos desde hace unos 20 años.

"El cuerpo va a estar en una morgue de Miami al menos tres días más. Tomamos la decisión con su esposa (Anne Buechner). Nos dijo que aunque lo amaba, merecíamos enterrar a nuestro hijo", explicó Carlos Alpízar, padre del tico, a quien, por momentos, el llanto le quitaba el habla.

"Le pido a Dios fortaleza para soportar este dolor tan grande en mi corazón. Siempre tuve la esperanza de que no fuera él (la persona abatida). Todo estuvimos de acuerdo en traerlo", manifestó.

Ayer el cónsul de Costa Rica en Miami, Óscar Camacho, conversó con los parientes de Alpízar. "Ellos desean que el cuerpo sea repatriado a Costa Rica. Hablé con la viuda y quedé en reunirme con ella para finiquitar detalles. Me insistió en que su esposo era un hombre de bien", puntualizó el funcionario diplomático.

El cuerpo llegaría al país a principios de la próxima semana. En Cariari vive una hermana de Alpízar. La familia es originaria de Nicoya, Guanacaste.

Agentes asesinos suspendidos

Mientras se llevan a cabo las pesquisas, los dos agentes fueron dados de baja. Ayer la Casa Blanca defendió el procedimiento.

"Los agentes parecen haberse comportado de acuerdo con el entrenamiento exhaustivo que han recibido", comentó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Aun así, la Cancillería, a pedido del presidente Abel Pacheco, solicitó a la embajada de Estados Unidos en San José un informe oficial.

La vocera de esa sede diplomática, Elaine Samson, indicó que "el incidente está bajo investigación y la embajada hará todo lo posible por proveer al Gobierno de Costa Rica la información que busca". Samson dijo que "sin importar las circunstancias, cualquier muerte es una tragedia".

Los ataques terroristas en los EEUU, el 11 de septiembre del 2001, motivaron que la administración del presidente George Bush hiciera una gran inversión en la contratación de miles de agentes encubiertos, conocidos como Air Marshalls. Los oficiales viajan vestidos de civiles y se confunden entre los pasajeros. Eso ocurre no solo en los aviones de Estados Unidos.

Otros países como Alemania, Canadá y Australia también los emplean. Israel lo hace desde hace 30 años, cuando se produjo un auge de secuestros aéreos en Oriente Medio.

Los agentes que mataron a Rigoberto Alpízar pertenecían a ese cuerpo desde el 2002 y, de acuerdo con la Casa Blanca, están altamente capacitados.

"Nadie quiere que una situación como esta suceda. Pero si analizan los hechos que conocemos ahora, verán que siguieron (los agentes) las instrucciones de acuerdo con el entrenamiento que recibieron", enfatizó Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca. Rigoberto Alpízar es la primera víctima fatal a manos de un Air Marshall.


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