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Murió Lisímaco Chávez, «torólogo y minguero»

None | 6 de Enero de 2006 a las 00:00

Sobre ese incidente, el Padre Ignacio Pinedo, en su libro titulado «Religiosidad Popular, su problemática y su anécdota», expresa textualmente: "un grupo de fanáticos, capitaneados por un tal Lisímaco Chávez, relacionado por cierto con feos negocios de cantinas, mesas de juegos y prostíbulos, se apoderó de la imagen de Santo Domingo".

Según el periodista Roberto Sánchez Ramírez, "las diferencias provocaron que en 1964, con fecha 13 de julio, Monseñor González y Robleto, Arzobispo de Managua, ordenó: «Que el señor Lisímaco Chávez y los que lo secundan, no sean nombrados con ningún cargo para estas fiestas, ni se les reconozca ninguna autoridad o intervención que pretendan hacer valer». Tal situación le costó a Lisímaco ser encarcelado en 1961, 1963 y 1964, en este año pasó encerrado en «El Hormiguero» todas las festividades".

Otra de sus "tradiciones", era repartir chicha de maíz durante las fiestas del santo, hecha con agua con la cual él mismo se había bañado. Pero el año pasado, sorprendió a todo mundo cuando declaró que Santo Domingo no existe, que nunca creyó en él y que tampoco creía en la Iglesia Católica.

Con la muerte de Lisímaco se pierde parte de la tradición

Aunque hay gente que no lo quería, mucha otra le tenía aprecio, lo admiraban y lo ayudaban a cumplir con sus promesas. A levar el santo a San Judas, a instalar las barreras de toros, a realizar cuanta locura se le ocurriera al tradicionalista de las fiestas de Santo Domingo de Guzmán el torologo Lisímaco Chávez, quien este viernes entregó su cuerpo y alma al todopoderoso después de ser vencido por una enfermedad.

El alcalde de Managua ingeniero Dionisio Marenco, reconoció que Lisímaco Chávez fue parte de la Alcaldía de Managua, no solo por su participación dentro de los comités de preparación de las fiestas Agostinas; sino porque en los últimos años la alcaldía de Managua fue una de las instituciones que más colaboró para que el tradicionalista recibiera atención médica para algunas enfermedades que lo aquejaban.

En el año 2004 el alcalde Herty Lewites ordenó entregar a varios tradicionalistas de Santo Domingo de Guzmán una pensión vitalicia de C$:4,000 cuatro mil córdobas y Lisímaco fue uno de los beneficiados.

«Fiestas de Mingo son paganas»

Por Edwin Sánchez, El Nuevo Diario, Sábado 30 de Julio de 2005

"A mis hijos más pequeños me pongo a leerles algún versículo, algún pasaje de la Biblia, también engarzándole un poquito de verdad. Ellos están convencidos, pero como les gusta el alboroto, que son chavalos, ahí andan", dice Lisímaco Chávez.

Hay preguntas que uno puede guardarse frente a personas que representan un mito, una embajada, una religiosidad, un sistema de creencias. El periodista no. Hay que hacerlas. Pueden causar malestar, rechazo, una excomunión, una purga partidaria, una visa cancelada. Si usted se encuentra con el símbolo popular de las fiestas agostinas y le pregunta: --¿Estas fiestas de Santo Domingo son paganas?, sabe que podría meterse en problemas. O quizás no.

Lisímaco Chávez es un personaje. La Iglesia Católica debió lidiar con él desde 1961. Alcaldes, jefes políticos del somozato, vicepresidentes de la República, altos funcionarios han debido tomarlo en cuenta. Agosto es de él. "Soy uno del pueblo", nos dice, y se acoge a esa inmunidad tal vez más legítima que la de la Asamblea Nacional y del Ejecutivo juntos

Se coloca su sombrero de cuero negro. Es un hombre todavía fuerte. El derrame no lo venció. Es elocuente. Uno debe saber que tras de él hay una multitud anónima, y sólo él se da el lujo de ser conocido con su nombre completo. El más emblemático hombre de agosto nos contesta a esa pregunta incómoda:

¿Son paganas las fiestas de Santo Domingo?

Claro que sí, son paganas. Desde cualquier parte que me lleven de la Iglesia ya viene el paganismo ahí.

¿Qué hace que los curas no hablen de esta idolatría y que mejor busquen a Dios y a Cristo?

Las mismas Sagradas Escrituras dicen que no seamos idólatras, ¿ve?, pero yo soy terco, por amor a la tradición, sigo. Yo a mis hijos no les puedo decir nada, sobre ese su gusto, pero me gusta más que ocupen la mente en una cosa de esas y no andar en la pandilla, con la droga. Pero sí, me siento con los más pequeños y me pongo a leerle algún versículo, algún pasaje de la Biblia, también engarzándole un poquito de verdad. Ellos están convencidos, pero como les gusta el alboroto, que son chavalos, ahí andan.

¿No hay idolatría en todo esto?, porque ahí tiene una imagen del santo.

Aquí no.

¿Cuándo fue la última vez que se arrodilló ante la imagen de Santo Domingo?

De corazón y sinceramente se lo digo, fue el 11 de agosto de 1963. Lo tengo escrito. Pero en ese año me echaron preso por la cuestión de Santo Domingo. Entonces se hablaba de que iba a haber sangre, de que la gente me apoyaba y yo estaba preso.

Llegó monseñor Alejandro González y Robleto, pidió permiso a las autoridades para que me sacaran de "El Hormiguero" y me llevaron al arzobispado para platicar con él. Llegué, le brindé mi respeto por su investidura. Me habló de ese derramamiento de sangre, y le digo: "Yo no promuevo eso".

Hasta me decían el Al Capone, que daba órdenes desde la cárceles. No --le digo--, vea monseñor, tenga la plena seguridad de que no, iré a Santo Domingo que me perdone por los actos del 61. Pero fue para darle a él (arzobispo) un sentido que tuviera confianza.

El secuestro del Santo

De acuerdo con Lisímaco, en 1961 la Iglesia Católica y la Guardia Nacional cancelaron las festividades. Managua no iba a tener esa tradición. El hombre que puso en jaque a las autoridades eclesiásticas y mundanas (léase GN) en un escrito de tres páginas sobre el ABC del Santo, las tradiciones y el papel de Lisímaco, dice: "En 1961 él trasladó a Santo Domingo que estaba en la Iglesia de Las Sierritas, y lo trajo en hombros hasta la iglesia de Managua. Luego toda la fiesta se realizó con normalidad, pero el 12 de agosto del mismo año, lo echaron preso. Tres meses después obtuvo su libertad".

"Yo en 1961 fui excomulgado. El comunicado eclesiástico decía: "Aquel que abuse de la imagen de Santo Domingo queda completamente excomulgado de la Iglesia Católica"

¿Se sintió ofendido, libre, qué pasó en usted?

En la entrevista con González y Robleto me preguntó si sabía que si estaba excomulgado. Yo le dije que sí. ¿Cómo te sentís?, me preguntó. "Bien, le respondí. El mismo Lisímaco, nada más que con la mente más despejada," por reconocer que no era correcto haber desobedecido a la Iglesia.

El popular Lisímaco recita los sacramentos, y llega al punto del "orden sacerdotal", y lo subraya con su ronca voz. "Hay que tener respeto al sacerdote, pero no porque esté cerca de Dios, sino que está en la misma tierra donde estoy yo. Lo mismo que siente Lisímaco lo siente el sacerdote. A mí me dan deseos de una mujer hermosa, y el sacerdote también y tiene derecho, si es hombre. Él vino (el hombre) a multiplicarse, a no quedarse estancado.

Pero hay personas tan humildes que si hablás una palabra como ésta sobre un sacerdote, ya sos bandido, sos salado, y que esto y el otro.

¿Por qué no se arrodilla ante Santo Domingo?

Porque era un error. Mi Señor me dice: "No te harás imágenes ni te postrarás ante ellas", y yo lo fui a hacer ahí.

¿No cree en Santo Domingo?

No puedo contestar eso, decir "no creo", pero eso está en lo mío. Pero divulgarlo puede ser no aconsejable. Hay gente tan fanática que ya no toman las cosas por la verdad, sino que la agarran por donde ellos quieren y viene uno a ser mal visto de la gente. Ya me pasó: la gente me miraba como animal, sólo por aquello de que la Iglesia me excomulgó.

¿Pero anda con las fiestas?

Yo lo que sigo es la tradición. Si viene el 31 de julio vendrá a comer, se desahoga aunque sea un día al año, comiendo, bailando. Un día de júbilo. A mí me preocupa mi comunidad: como los gobiernos no hacen nada, y tengo la facilidad, voy a hacer tal cosa para los chavalos.

Casi al finalizar la entrevista, Lisímaco ya sabe lo que provocarán sus palabras. Mucho hace referencia de él en tercera persona. Es su propio personaje y lo trata de cuidar hasta donde le dé la leyenda. "Muchos están equivocados con Lisímaco. Nunca pensó (usted) que Lisímaco iba hablar una palabra de la Biblia".

Yo le pido una palabra para el pueblo y resuelve rápido, sin pausas. Su mente sigue despejada después de 46 años de excomunión: "Para esta juventud va mi palabra: sean más comprensivos, que traten de verse como hermanos, que vivan bajo la sombra del poder infinito de Dios. Esa sombra hay que aprovecharla, encomendándose a mi Señor y caminar por buenos caminos, y sean ejemplo de las nuevas generaciones. Espero que los jóvenes me correspondan y sean dóciles".

"Políticos se aprovechan de Santo Domingo"

Lisímaco es parte de la historia de Managua. Personaje ineludible. Dice cuatro y a veces hasta cinco verdades. Si lo quitan de agosto, el mes quedaría renco.

¿Esto fue una búsqueda personal de la fe, después de toda una vida en esta tradición?

Yo no busco al Señor. El Señor anda conmigo aquí (y se señala el corazón). Es una coraza delante de mi vida. Yo no pertenezco a otra Iglesia, soy católico apostólico y nicaragüense, no soy romano.

Ahora, ahí está Santo Domingo, adentro (en su casa). Y no les puedo decir a mis hijos, a mi mujer, no celebrés La Purísima. Sus sentimientos son eso, ¡ideay, cada cual que viva su vida, que trate de salvar su vida o se hunda más!, pero yo, lo mío no. Claro, los apoyo, son el ego de la casa, tiene que consultar conmigo, y yo digo si se hace o no se hace.

Luego, como la explicación que sigue a una confesión, nos dice: "Esto que he platicado con ustedes se los he hecho ver a ellos, que soy un hombre que viví engañado".

"Yo hice aquello por la necesidad, aquello que venía viviendo desde niño, que me enseñaron mi padres, por eso fue que a Santiago lo eliminaron en Managua, porque las fiestas de Santiago las eliminaron de Managua, porque eran fiestas religiosas. Apareció Santo Domingo con alboroto, bebederas de guaro, y entonces a ése se pegó más rápido la gente. A lo pagano. Eso es responsabilidad de cada quién".

El "torólogo" ha debido enfrentarse al poder. El temible William Cranshaw, de la argolla somocista, lo echó preso porque Lisímaco no lo ungió como mayordomo.

Al vicepresidente José Rizo le preguntó en su cara qué andaba haciendo de mayordomo en Managua si es de Jinotega, y nunca se acercó a una iglesia en ese departamento. "Yo le dije que lo hacía por sacar pantalla".

De Nicho Marenco también dice: Lo miré en la Roza del Camino y cada vez que veía una cámara de TV así se ponía (y Lisímaco se hincha como un chompipe).

Después de todos estos avatares, este hombre es el más indicado para describir las festividades que arrancan de lleno el Primero de Agosto:

"Dos cosas se apoderaron de las fiestas, que van a pasar, "porque todo pasará menos mi palabra, dijo el Señor": el mercantilismo y la política. Eso se apoderó ahorita de la tradición.

El triste caso del ... Triste Cedeño

"Yo le dije a Roberto Cedeño, cuando era alcalde: ese millón 200 mil córdobas que vas a darlos para la fiesta no lo gastés y dáselo a la gente que vive a la orilla de los cauces".

"Cedeño me dice: ¿y qué bandera voy a levantar yo?

Él le recomendó: "Que cada comité busque cómo financiar sus gastos, y esos presupuestos gástenlos en la gente que vive a la intemperie, en el "Hugo Chávez", antes que gastarlos en pólvora. Le digo más: no me dé ni medio a mí para la vela del barco, yo veré cómo haré para hacerlo si es que tengo amor a la tradición. Pero como usted da lo reales, digo yo, pues no me molesta".

Lisímaco Chávez: «No soy un cuete quemado»

Por Amparo Aguilera, diario La Prensa, domingo 28 de julio de 2002

Aún conserva su contextura fortachona, pese a las secuelas de un derrame cerebral. Aunque la pinta del fogoso montador de las veladas de toros, en Managua, es historia. Y de esto está claro el devoto más controversial de Santo Domingo de Guzmán, Lisímaco Chávez.

"Ayer (23 de julio) me resbalé, me dio un mareo y caí. Pero hoy ya me siento mejor, ¡listo! para velar a Santo Domingo, a como lo hago desde 1972. Porque —dice con un tono de voz más alto— todavía no soy un cuete quemado", indica mezclando resentimiento y decepción, el "torólogo" de 74 años, con más de una docena de hijos en su haber familiar.

¿QUÉ LO MOTIVÓ A INVOLUCRARSE CON MINGUITO?

"Soy descendiente de una familia santodominguera. A los cuatro años me dio la "Roncha Cariba", una enfermedad que se manifiesta en ronchas, parecidas a la forma de las monedas. Él me curó y mi mamá hizo la promesa de que yo lo veneraría por cinco años"

¿EN QUÉ MOMENTO ENTRA EL AFÁN POR LA VELA DEL BARCO?

"A los 14 años. Los comités me ocupaban para andar haciendo mandados, como la fiscalización de los avances de las decoraciones del barco, que en aquel entonces hacía Policarpo Alemán. En esas mandaderas comencé a ponerle amor".

EXPLÍQUEME CÓMO SE ENROLLÓ EN ESTE ASUNTO…

"Todo comenzó en 1961 cuando yo y otros más, nos robamos al santo para poder homenajearlo en Managua, ya que la Iglesia y la Guardia nos lo habían prohibido. A partir de entonces me esforcé por no dejar en el olvido la festividad. Por ese tiempo, el barco se velaba en la esquina de El Infierno (espacio que después ocupó el Colegio Ramírez Goyena), donde había un bonito ceibo".

¿POR QUÉ DESPUÉS DE 1972 EMPIEZA A VELARLO EN SAN JUDAS?

"Porque ahí había quedado una alambrada a raíz del terremoto que impedía la pasada. Y como yo era quien por esos años el que lo reparaba, me salía más fácil velarlo en mi barrio, con la ayuda de todos mis vecinos".

Así, Lisímaco Chávez pasó a convertirse en el velador "oficial" de Santo Domingo, y San Judas en su última morada, antes de su llegada a la Iglesia.

"Fueron años duros. Antes me habían echado tres veces preso por mi desobediencia a la Iglesia. Pero esas eran fiestas bonitas porque se realizaban con el corazón y con nuestra propia bolsa", detalla.

Y AHORA ¿CÓMO LAS VE?

"Las fiestas las han degenerado. La política y los intereses económicos se han apoderado de la festividad. Ahora todo el mundo pide y todos participan con el interés de obtener algo: los políticos para ganar simpatía y los comerciantes para ganar dinero. Ya nada es igual".

LA PROMESA

Hoy, Lisímaco Chávez tiene previsto regalar 300 platos de comida a los niños pobres de la ciudad capital. La cita es a las doce del mediodía, en su casa situada de Telcor una cuadra al lago, 20 varas abajo, en San Judas.

El 31 julio el torólogo invita a los devotos de Minguito a la vela del santo que comienza a las 5:30 de la tarde en su barrio. Se extiende hasta las 10 de la noche, hora en la cual acontece la distribución de la comida, y culmina a las 12, donde entrega el barco al Mayordomo.


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