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Costa Rica se juega en estas elecciones
lo que queda del Estado Social de Derecho

None | 3 de Febrero de 2006 a las 00:00

Por Juan Carlos Cruz, Servicio Informativo Agencia Latinoamericana de Información (ALAI-AMLATINA)

San José – Entre 14 partidos que postulan sus candidatos presidenciales, cuentan para fines electorales el Partido Liberación Nacional (PLN), que presenta al multimillonario ex presidente y premio Nóbel de la paz, Oscar Arias Sánchez, al Partido Acción Ciudadana (PAC), que propone a Otón Solís Fallas, ex militante del PLN y economista de formación, el Partido Movimiento Libertario (ML) con Otto Guevara Gutt en nombre de la extrema derecha, y el oficialista Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) con Ricardo Toledo.

Luego de haber vivido una de las democracias económicas y políticas más estables del continente por casi 50 años, Costa Rica encara en este proceso electoral la disyuntiva de profundizar el modelo neoliberal que se arraigó con el primer gobierno de Oscar Arias o, rescatar y restaurar el estado social de derecho y retomar el cauce histórico por el que comenzó a transitar el país en los 50. Tras 20 años de ensayos neoliberales que han deteriorado las instituciones públicas, la calidad de los servicios y vulnerado seriamente a los sectores medios, los dos partidos tradicionales PLN y PUSC, han zozobrado en el mar de la corrupción y la ineficiencia administrativa.

El clímax de la crisis de la corrupción en el bipartidismo, tuvo lugar cuando dos figuras históricas del PUSC, los ex presidentes Calderón Fournier y Rodríguez Echeverría fueron encarceladas por favorecer el primero de ellos, un préstamo finlandés a la Caja Costarricense de Seguros y las ventas al Estado de la transnacional ALCATEL el segundo. Por su parte el también ex presidente e hijo del caudillo José Figueres, José María recibió una fuerte suma por asesorar a ALCATEL en sus relaciones con el Estado costarricense.

Como resultado de esta crisis aumentó la desconfianza pública en los políticos, que se expresa en el creciente abstencionismo y el fortalecimiento de la tercera fuerza surgida en las elecciones pasadas: el Partido Acción Ciudadana, encabezado por Otón Solís, quien renunció a su cargo de ministro de planificación en la administración de Oscar Arias (1986-1990) cuando éste suscribió el II Plan de Ajuste Estructural impuesto por el FMI.

El PAC dio una sorpresa en las elecciones del 2002, pues en un lapso de 14 meses desde su nacimiento hasta las elecciones logró alcanzar el 27% de la votación y eligió 14 diputados para la Asamblea Legislativa, compuestas de 57 parlamentarios. El eje discursivo de Solís fue la guerra a la corrupción y la participación ciudadana. Pese a una escisión de su fracción parlamentaria y a la falta de cohesión ideológica y organizativa, el PAC vuelve a la palestra para enfrentar a Oscar Arias que defiende el TLC, la apertura de las telecomunicaciones así como de otras instituciones y servicios que actualmente presta el Estado costarricense.

Otón Solís, por su parte, reivindica bajo la consigna del "gobierno de las madres" una apuesta contundente a las políticas sociales, la renegociación del TLC de manera bilateral y bajo el principio de respeto, la reactivación de la producción agrícola e industrial para el mercado interno, entre otras propuestas de inspiración social demócrata.

Oscar Arias Sánchez es un exponente paradigmático de la oligarquía cafetalera costarricense. Millonario de cuna, estudió en Europa y entró al PLN a disputarle el liderzazo a los fundadores socialdemócratas. Su postulación para las elecciones del 86 la hizo enfrentado al máximo caudillo José Figueres y a destacadas figuras como Daniel Oduber y Luis Alberto Monge.

Durante su gobierno, además de la suscripción de los PAE, cedió una frecuencia del espectro radioeléctrico para la operación de la telefonía inalámbrica a la transnacional Millicón, liquidó los estancos del Consejo Nacional de la Producción que por años había permito la compra de la canasta básica popular a precios bajos y tomó una larga lista de medidas de corte neoliberal.

Para sustentar su nueva postulación, Oscar Arias promovió una interpretación de la Sala IV Constitucional compuesta por 5 magistrados y no mediante una reforma de la Asamblea Legislativa como lo exige la misma Constitución.

Tras lograr la una resolución favorable para reelegirse, impuso su candidatura dentro del PLN, provocando la renuncia de la mayor parte de las figuras históricas que aún viven y de todos los socialdemócratas que alimentaban ideológicamente al partido.

De manera que Oscar Arias llega a estas elecciones sin partido, pero con mucho dinero, dueño de muchas empresas cuyas actividades se beneficiarán con la firma del TLC, propietario de 11 frecuencias de radio, accionista importante del diario La Nación. Su familia es además dueña del principal ingenio azucarero del país y co propietaria del segundo más grande, con lo que se garantiza ser el primer proveedor de alcohol anhidro para la producción de gasol.

La injerencia de Oscar Arias en los medios de comunicación así como el apoyo del sector empresarial más poderoso del país, explica el manoseo que ha habido sobre las encuestas contratadas por los mismos medios que apoyan la candidatura de Arias. Todas las encuestas con algunas variantes, le conceden a Arias Sánchez más del 40% de la intención de voto, lo que, según la Constitución, le daría el gane electoral.

Sin embargo, en la calle no se ve ese porcentaje y tanto estudios estadísticos de las universidades públicas como sondeos independientes, aseguran que Arias no alcanza el 40% y que Otón Solís está mucho más cerca de él de lo que muestran las encuestas privadas. En ese sentido, parece muy claro que si alguno de los dos gana será por un margen muy estrecho o que habrá segunda ronda.

Como si se tratara de una consigna, Arias Sánchez ha logrado levantar en su contra una "detente" integrada por ex co partidarios, los movimientos sociales y la iglesia católica. El Ex presidente Luis Alberto Monge, uno de los últimos líderes históricos del PLN, advirtió que la elección de Oscar Arias sería concretar un golpe técnico de Estado, mismo que traería inestabilidad al sistema democrático costarricense.

Monge coincidió con el arzobispo de San José, Monseñor Hugo Barrantes, en cuanto a que Costa Rica "ha sido secuestrada por grupos económicos poderosos" que apoyan a Arias y aseguró que la corrupción comenzó en el gobierno de Arias cuando recibió dinero del narcotráfico por medio del ex presidente panameño Manuel Antonio Noriega durante su campaña y mientras gobernaba.

El ex presidente ha declarado públicamente que "un gobierno de Arias sería de facto y que eso rompería el orden constitucional y quien siembra vientos, cosecha tempestades". Monge denunció que "hay un profundo malestar social fruto de la pobreza creciente, el deterioro de las clases medias y el estrujamiento de los sectores populares. De manera que las medidas neoliberales que ejecutaría Arias serían con la gente protestando en la calle".

A eso se suma "que Costa Rica tiene un pueblo sin voz, cada día se reduce más la posibilidad de que el pueblo de Costa Rica se exprese en los medios de comunicación, cada día se cierra más el control de los grupos económicos que juntan el poder político y el económico" , aseguró el ex mandatario.

Monge Alvarez propuso que "si no se consuma el golpe de Estado, en una segunda ronda el candidato que pase tendrá que llamar a la conformación de un gran bloque basado en coincidencias".

Por su parte, el Arzobispo de San José, Monseñor Hugo Barrantes lanzó una fuerte crítica al neoliberalismo y llamó a meditar el voto. "Hay que defender al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE)" –institución que tienen el monopolio estatal sobre las telecomunicaciones, Internet, la generación y distribución eléctrica- y exhortó para que el país "regrese a la Costa Rica solidaria".

"Tenemos que volver a la democracia social de los 40. El país cayó en la trampa del neoliberalismo, pensamos que produciendo mucho y exportando mucho se generaría justicia social y eso no es cierto. El Estado tiene que intervenir en muchos aspectos para que haya una verdadera distribución de la riqueza, hay que defender la democracia social y en esta coyuntura los partidos tienen una tremenda responsabilidad".

A las declaraciones del Arzobispo, se sumó la de Monseñor Ignacio Trejos, obispo de Pérez Zeledón, al sur del país, "nuestra democracia está en gravísimo, en extremo peligro. Cuando eso sucede la Patria agoniza. La corrupción cunde en las formas más inimaginables (…) cuando se ha tenido la osadía de violar la Constitución para agradar a un determinado personaje plagado de ambiciones, no se trata de un simple juego de niños".

Ambos prelados, han planteado sin decirlo abiertamente su oposición a Arias, sumando sus voces a las de la mayor parte de los movimiento sociales del país.

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados, ANEP, uno de los principales agrupamientos gremiales del país llamó a votar contra el TLC y a favor de los candidatos que se oponen al tratado, aseverando que, "aunque estemos en contra del TLC, si no salimos a votar estaremos dando tácitamente el apoyo a este nefasto tratado y dando ventaja a los candidatos que le apoyan, pues con un número menor de votos pueden ser elegidos, para consumar el asalto final a la institucionalidad social del país. Para moverlos del poder, hay que movernos a votar". "Todas las ciudadanas y a todos los ciudadanos deben salir a votar por aquellos candidatos y candidatas que se oponen a ese TLC y que, a la vez, consistentemente, estén presentando un programa de Gobierno acorde a los valores solidarios que nos fueron heredados de la concepción de Estado Social de Derecho. El voto inteligente adquiere un gran valor y el votar una gran responsabilidad".

Así las cosa, al ser las 18:00 del domingo, hora del cierre oficial de la mesas receptoras de votos, sabremos con certeza cuanto pudo el sentido común de los costarricenses y cuanto la multimillonaria campaña propagandística desplegada por Oscar Arias, una de las más caras en la historia del país.

Datos básicos electorales

1,062 puestos políticos son los que se eligen en las elecciones del próximo 5 de febrero y van desde Presidente hasta los regidores suplentes, pasando por los vicepresidentes y diputados.

1,881 escuelas servirán como centros de votación el 5 de febrero, lo que las convierte en mayoría según el tipo de edificación.

49 colegios servirán ese día para el mismo fin.

6,163 juntas receptoras de votos se distribuirán entre todos los centros de votación, lo que implica 656 menos que en las elecciones del 2002.

2,550,613 electores empadronados son los que podrían votar en febrero.

500 es el número máximo de electores que pueden votar en una mesa, a diferencia de hace 4 años, cuando fueron 400.

2,098 juntas estarán distribuidas en San José, lo que la convierte en la provincia con mayor número de recintos.

5,461 colones será el costo de cada voto para el Estado en los comicios de este año. Hace 4 años el costo fue de ¢2.181 por voto, cantidad que traída a valor presente equivaldría a ¢3.455.

13,956 millones de colones puede repartir el Estado entre los partidos que obtengan derecho a la contribución estatal. Los intentos por rebajar el monto de la deuda fueron inútiles y quedó en el 0.19% del PIB.

Datos del país

Superficie: 51.100 kilómetros cuadrados.

Población: 4,2 millones de habitantes. Capital: San José, con 1,3 millones de habitantes.

División administrativa: siete provincias

Desarrollo Humano: Costa Rica ocupa el puesto 47 en el informe del año 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo cual lo ubica como el primer país de Centroamérica y el cuarto de América Latina.

Tasa de pobreza general: 21,2 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Tasa de pobreza extrema: 5,6 por ciento, según el INEC.

Alfabetización: 96 por ciento. Analfabetismo: 4 por ciento, según el INEC.

Esperanza de vida al nacer: es de 78,8 años en promedio. Para las mujeres es de 80,6 años y para los hombres 75,9 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Forma de gobierno: la Constitución vigente data de 1949. República Democrática con régimen presidencialista. Hay un presidente y dos vicepresidentes elegidos por voto directo cada cuatro años.

Parlamento: Unicameral –Asamblea Legislativa– integrada por 57 diputados elegidos por voto directo cada cuatro años.

Moneda nacional: Colón. Cambio oficial: 500,23 colones por un dólar al 26 de enero. El Banco Central aplica una política de minidevaluaciones diarias, por lo cual la moneda se devalúa 16 centavos de colón cada día. Para el 3 de febrero, la compra del dólar se cotizaba a 499.15 y la venta a 501.23.

Producto Interno Bruto (PIB) año 2005: 16.835 millones de dólares. PIB por habitante: 4.008 dólares. Crecimiento económico, diciembre de 2005: 4,1 por ciento del PIB. Inflación acumulada a diciembre 2005: 14,07 por ciento.

Exportaciones, año 2005: 7.038 millones de dólares. Importaciones, año 2005: 9.797,8 millones de dólares. Principales productos de exportación: Circuitos integrados, otras partes para circuitos modulares, textiles, equipos de infusión y transfusión de sueros, banano, piña y café.

Presupuesto nacional de 2005: 5.692 millones de dólares

Reservas Internacionales: 2.300 millones de dólares, a diciembre de 2005.

Deuda exterior: 3.602 millones de dólares.

Un millón de indecisos decidirán al nuevo presidente

San José - Alrededor de un millón de costarricenses, de un total de 2,5 millones habilitados para votar, decidirán este domingo quién será el nuevo presidente de la nación, entre el ex presidente Oscar Arias y su ex ministro Ottón Solís, tras una campaña marcada por la apatía.

Las últimas encuestas publicadas a pocos días de los comicios, dan cuenta de que cerca de un 40% de los electores no tienen interés en acudir a las urnas o aún no han decidido por quién votará para presidente.

Este porcentaje, en un padrón de 2,5 millones de electores, representa cerca de un millón de votantes que, según diversos analistas, podrían inclinar el resultado de la votación en un sentido u otro.

Esa posibilidad se hizo patente luego de que diversos sondeos revelaron que, en las dos últimas semanas, el candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), hasta ahora favorito, había caído siete puntos en la intención de voto, de 49 a 43%, rozando el límite de 40% que requeriría para ganar en una primera ronda.

Mientras tanto, su principal contendor, el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, subió cinco puntos en ese mismo periodo, pasando de 26 a 31%.

En el tercer lugar de las intenciones de voto aparece el candidato del Movimiento Liberatario Otto Guevara con un 12%, mientras que otros once aspirantes captan porcentajes iguales o inferiores al 4%.

De no alcanzar ninguno el 40% mínimo que establece la ley, la elección se resolvería en una segunda vuelta el primer domingo de abril, entre los dos que hubieran obtenido los mayores porcentajes de apoyo.

Desde la semana anterior, varios analistas vaticinaron la posibilidad de un balotaje, tomando en cuenta la existencia de un gran número de indecisos y las tendencias registradas por las encuestas, que señalan un repunte de Solís y estancamientos y descensos de Arias.

La víspera, el ex presidente Rafael Angel Calderón -acusado de delitos de corrupción-, aseguró que gran parte de esos indecisos son militantes de su alicaído partido, la gobernante Unidad Socialcristiana (PUSC), y que éstos podrían forzar a la segunda ronda.

Según Calderón, una cifra importante de simpatizantes del PUSC -al que las encuestas le dan un 3,5% de apoyo- se decidirán a última hora a emitir su voto y harán bajar el porcentaje de Arias. En el mismo sentido se han manifestado académicos y científicos sociales que consideran difícil que el movimiento de las tendencias se estanque.

A la medianoche de este jueves concluyó la campaña mediática de los partidos políticos, sin que el electorado haya logrado contagiarse del entusiasmo que caracteriza los procesos electorales en Costa Rica.

El único indicio de la cercanía de los comicios son las banderas que un pequeño porcentaje de automóviles llevan en sus antenas o las calcomanías que lucen pegadas en los parabrisas, con frases de apoyo o uno u otro candidato.

Los costarricenses elegirán el domingo un presidente, dos vicepresidentes, los 57 diputados del Congreso y los munícipes de 81 cantones del país.

Silenciosa incidencia del TLC en campaña electoral

Aunque fue un tema prácticamente ausente en los debates y la propaganda de los partidos, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos ha tenido una clara incidencia en el proceso electoral de Costa Rica, un país dividido en torno al polémico tratado comercial.

Objeto de intensa polémica en el país desde que se firmó hace casi dos años, el TLC entre Centroamérica y Estados Unidos no ha sido ratificado por el Congreso en Costa Rica, donde la sociedad se polarizó entre sectores que exigen su ratificación en el Congreso y otros que ven el acuerdo como una amenaza para queridas instituciones como el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), monopolio estatal de enegía y telecomunicaciones.

Uno de los principales motivos de discordia es que los negociadores incluyeron la apertura de las telecomunicaciones y los seguros, luego de haber garantizado que no lo harían. El ICE garantiza la cobertura de electricidad y telecomunicaciones en más del 95% del territorio nacional con las tarifas más bajas de Latinoamérica.

Tras una decidida defensa del tratado, firmado en 2004, el presidente Abel Pacheco dudó durante año y medio en enviarlo al Congreso, lo cual hizo a fines del año pasado, pero el Legislativo ha demorado el debate del documento.

Contrariamente a lo esperado, en la campaña para las elecciones de este 5 de febrero la discusión sobre el TLC ha estado ausente por una especie de pacto no escrito entre los partidos, deseosos de evitar una fuga de votos entre los enemigos del tratado.

Sin embargo, las organizaciones magisteriales, sindicatos del sector público y otras organizaciones sociales se encargaron en las últimas semanas de poner el tema en la palestra, con insistentes llamados en los medios de comunicación a "decir no al TLC" y a no votar por los candidatos que lo apoyan.

En un hecho sin precedentes en política electoral, los sindicatos incluso llamaron abiertamente a no votar por el ex presidente y Premio Nóbel de Paz Oscar Arias, candidato del Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata) férreo defensor del TLC. Hasta hace pocos días Arias lideraba las encuestas como seguro ganador, aunque ahora los sondeos señalan la posibilidad de que haya segunda ronda con quien le sigue en los sondeos, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC, centro), que rechaza el tratado y exige la negociación de uno nuevo con Estados Unidos.

El último llamado a votar contra Arias lo hicieron este viernes en una conferencia de prensa los líderes de los sindicatos del ICE, luego de que la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), entre otras organizaciones, hiciera otro tanto.

Por su parte, el arzobispo de San José, Hugo Barrantes, causó revuelo con declaraciones a la prensa en las que llamó a meditar el voto, defender el ICE y otras instituciones. El prelado arremetió contra las "políticas neoliberales" que se han impuesto en el país, y denunció que la democracia "está secuestrada" por un pequeño grupo de poderosos.

Arias, cuyo lema de campaña es "Sí, Costa Rica", contestó este viernes a los sindicatos afirmando que no aprobar el TLC sería "un desastre" para el país, porque nadie querría invertir y el país no podría generar los empleos que necesita.

Según las encuestas divulgadas hasta el viernes, último día de campaña autorizada por el Tribunal Electoral, las posibilidades de que Arias tenga que disputar la presidencia con Solís en segunda ronda están abiertas, luego de que el apoyo al Premio Nobel cayera a niveles cercanos al 40%, mínimo necesario para ganar en primera vuelta.

Policía tica queda bajo control de TSE

Más de 11.000 policías costarricenses pasaron a control del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para garantizar el orden y el libre desarrollo de las elecciones generales de este domingo, informaron este viernes fuentes del ministerio de Seguridad Pública.

"La Fuerza Pública dispondrá de 11 mil policías a nivel nacional para garantizar el orden público y el cumplimiento de las libertades y derechos de los ciudadanos en los 6.163 juntas receptoras de votos distribuidas en todo el país", indicó un comunicado del ministerio de Seguridad Pública.

Asimismo, las autoridades informaron que a la medianoche de este viernes entrará a regir la "ley seca", que impide la venta y el consumo de licores en lugares públicos durante tres días.


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