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«Jugar con la gente, pero nunca con el FMI»,
la receta del gobierno de Enrique Bolaños

None | 12 de Febrero de 2006 a las 00:00

Por Adolfo Acevedo Vogl, economista, asesor de la Coordinadora Civil de organizaciones no gubernamentales.

En un mercado dominado por unas cuantas grandes empresas, principalmente transnacionales, las cuales además controlan la mayor parte de dichos eslabones (a esto se le llama "integración vertical"), estas firmas poseen un poder de mercado tal que les permite establecer márgenes de beneficio excesivamente altos.

Nicaragua se caracteriza por mostrar los mayores márgenes de beneficio acumulado sobre el combustible en toda la región. En 2005, el margen acumulado que se carga sobre el costo de los combustibles, fue del 52% en Nicaragua, mientras fue del 26% en Panamá, 32% en Honduras y 30% en El Salvador.

Asimismo, las empresas dominantes que controlan el "mercado de los hidrocarburos" en Nicaragua, han venido elevando los márgenes de beneficio que aplican.

Así, mientras el margen acumulado sobre los combustibles era del 38% en 1999 pero ya en 2002 se había elevado al 43%, pasando al 48% en 2004 y alcanzando el 52% en 2005.

Por lo demás, el representante de un organismo internacional con acceso a información interna del fisco, nos confió que las grandes empresas que dominan el mercado de los hidrocarburos, muestran una contribución ridícula al fisco en términos del pago de impuestos.

Mientras otros países de la región controlan el precio del combustible (por tanto, controlan los márgenes de beneficio) debido a su carácter sensible de "precio clave" de la economía - que impacta de manera generalizada sobre toda la cadena de costos y precios -, en Nicaragua, cuando se discuten las opciones de política existentes para encarar el alza internacional del petróleo y su impacto sobre los costos de la energía y el tras[porte, las autoridades cantan loas al "libre mercado" y se oponen a considerar siquiera la posibilidad de regular precios y márgenes en este "mercado".

Pero inclusive en el senado norteamericano se están investigando los sobre-beneficios exagerados que están obteniendo las grandes compañías petroleras en ese país, y se esta considerando regular precios, porque la evidencia indica que estas corporaciones están explotando la actual coyuntura y su poder de mercado para hacer mas dinero que nunca.

Como lo sabe cualquier economista, en teoría el "libre mercado" puede ser calificado como un mecanismo eficiente de regulación únicamente cuanto existe competencia perfecta, es decir en aquellas condiciones en que no existe concentración del poder de mercado en unas cuantas firmas.

Cuando el mercado real se acerca mas a uno dominado por grandes firmas, y se aleja por completo del mercado de competencia perfecta de los libros de texto, entonces lo que tenemos, en vez de eficiencia, son grandes firmas aprovechando su poder de mercado para explotar a los consumidores y a otras empresas, cargando márgenes exagerados.

Como se sabe, lo mismo que ocurre con los márgenes sobre el combustible, sucede con los márgenes sobre la generación y distribución de la energía eléctrica.

En la generación de energía, además de que plantas generadoras térmicas privadas fueron construidas a partir del enorme subsidio estatal representado por la contratación de prestamos altamente concesionales del BID, existen unos contratos de compra de energía que establecen precios promedios que los especialistas señalan que superan casi 3 veces el precio promedio internacional.

Esto apunta a unas empresas, controladas en la mayor parte por dos grandes grupo económicos de carácter monopólico, que en algunos casos no solo se beneficiaron de un costo de inversión subsidiado masivamente por el Estado, sino de precios de compra de la energía generada que implican márgenes de beneficio desmesurado.

En la distribución de energía, también controlada monopólicamente, también el margen es exagerado, mientras las perdidas de energía desde que la empresa distribuidora estatal fue privatizada se han incrementado sensiblemente, en condiciones en que la adecuada inversión para reducir dichas perdidas posibilitaría reducir las tarifas de manera significativa.

Así, mientras se discute si elevar las tarifas del transporte colectivo urbano y de la energía eléctrica, u otorgar subsidios - a propósito de subsidios, mientras se señala con encono los C$ 90 millones en subsidio al precio del transporte otorgado en 2005, parece existir amnesia colectiva sobre los C$ 700 Millones de subsidio otorgados a Unión FENOSA en 2005 para "compensarla" por las perdidas sufridas por no aumentar mas la tarifa -, nadie osa siquiera mencionar el nombre de lo innombrable.

Políticos, funcionarios y diputados no se atreven siquiera a pensar opciones que afecten no solo al fisco, o a la población que sobrevive en un 80% con menos de US$ 2 al día, sino que afecten los intereses de estos poderosos grupos y firmas transnacionales.

Si parafraseamos el dicho popular de que se puede jugar con el santo, pero no con la limosna, podemos decir que en Nicaragua se permite jugar con la suerte de las personas, pero no se pude pensar siquiera en tocar ni con los pétalos de una rosa los intereses de los poderosos.


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