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Pasquín oligarca insulta a comunidad musulmana

None | 14 de Febrero de 2006 a las 00:00

El diario "Hoy" es una sucursal del diario La Prensa, propiedad de una sociedad entre la familia Chamorro y el banquero Ernesto Fernández Hollman. La publicación de las caricaturas del profeta Mahoma (lo cual es prohibido por el Islam), primero en un diario de Dinamarca en septiembre de 2005 y recientemente en otros periódicos europeos, ha desatado protestas de millones de musulmanes en países de Asia, Europa y África.

La Comunidad Musulmana Nicaragüense agrupa a todos los creyentes del Islam en el país, sean procedentes del Medio Oriente o convertidos al mismo, y divulgó su reclamo en un campo pagado que apareció este lunes en el matutino «El Nuevo Diario».

"No queremos que se permita a las personas pisotear las creencias musulmanas mediante la publicación de ninguna caricatura que tenga que ver con esto, ya que toda persona racional está conciente de las consecuencias que han provocado alrededor del mundo este tipo de publicaciones", señaló la carta de los musulmanes a los directores del diario. "Nos dirigimos a ustedes considerando que cualquier institución o persona que ofenda de manera directa a los musulmanes y a su profeta será responsable por sus actos", agregó.

El director del diario "Hoy", Rolando Flores, defendió en un artículo de opinión el derecho del medio de publicar el reportaje en el que aparecen algunas de las caricaturas que han provocado la muerte de 20 personas y atentados contra varias embajadas de países europeos en el Medio Oriente y Asia.

"Publicar las caricaturas de la discordia es la máxima expresión de la libertad de prensa, pero más importante aún, es la convicción de que un medio no debe pensar y decidir por sus lectores, sino que debe darles los elementos necesarios para que ellos tomen sus propias conclusiones", dice el artículo de Flores y se pregunta qué es más ofensivo e irrespeta más los derechos universales "¿la publicación de las caricaturas o la reacción violenta?".

Flores dijo a la agencia norteamericana de noticias AP que "más bien yo soy el ofendido. Estoy ofendido e impactado por ver cómo la polémica se ha centrado en torno a la publicación de unas caricaturas y no en la reacción violenta a esas caricaturas que ha dejado más de 20 muertos", dijo

Arguye además que "las amplias libertades de prensa, expresión y credo son las que permiten la convivencia de ideas y fe. Sacrificar esas libertades en nombre de una religión es peligroso y de imprevisibles consecuencias". Recordó que en nombre del Islam fue destruida en 2001 una estatua de Buda en Afganistán, pese a la condena unánime de las Naciones Unidas y que era un patrimonio cultural de la humanidad.

Comunicado de la Comunidad Nicaragüense Musulmana

A nuestro pueblo nicaragüense

La Comunidad Nicaragüense Musulmana expresamos nuestro total repudio y profundo pesar, por la reproducción de una caricaturas, ayer, 12 de febrero, en un medio escrito del país, donde atacan nuestros sentimientos religiosos.

A pesar de la solicitud escrita y personal hecha llegar directamente a los responsables del medio, y de gestiones realizadas ante nuestras autoridades de gobierno, alertando sobre el daño que se ocasionaría a nuestra comunidad, se decidió continuar con la espiral y trasladar a esta región del mundo el sentimiento de irrespeto y de odio.

Nuestros representantes les instaron a reflexionar con más tiempo que el que otorga la democracia más reglamentada, Estados Unidos, a sus propios medios televisivos, cuando se trata de temas que hieren la sensibilidad de los pueblos.

¿Qué obscuros objetivos les llevó a tomar esta decisión?

Consideramos que la doble moral sobre el tema de la libertad de prensa y la supuesta encrucijada de los límites de la libertad, sólo se da en aquellos interesados en promover el odio y los conflictos entre las diferentes culturas, religiones y civilizaciones.

Invocamos a nuestras autoridades, particularmente a la Asamblea nacional, a establecer leyes claras sobre el respeto al culto de todas las religiones y a sus símbolos.

Instamos a las autoridades religiosas de las diferentes corrientes, así como a las organizaciones de Derechos Humanos y de la Sociedad Civil, a pronunciarse en contra de dichas publicaciones.