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Niños se levantan para defender su escuela

None | 18 de Marzo de 2006 a las 00:00

"Antes aquí nos sentábamos en las piedras para dar lecciones, ahora gracias a Dios, el Gobierno de Japón nos donó esta escuela y tenemos este edificio con gran orgullo", afirma Otilia Prado, una niña de 11 años que cursa el sexto grado, rodeada por sus compañeros ansiosos de tomar la palabra para denunciar lo que las autoridades pretenden hacer.

Un fallo dictado por la jueza del Distrito Civil II de Managua, Maria Gómez, ordenó esta semana desocupar y destruir las instalaciones de la escuela, para entregarla a una ciudadana que asegura que la propiedad le pertenece, porque habría sido expropiada por el Estado durante la revolución sandinista (1979-1990).

La disposición de la jueza causó revuelo entre ciudadanos, padres de familia y organizaciones de la sociedad civil. La jueza dio un plazo de tres días, que vence este sábado, para desalojar el inmueble.

"De aquí no nos van a sacar porque queremos ser alguien en la vida, no es justo que nos estén quitando la escuela", advirtió Prado con energía.

La amenaza de desalojo agitó la vida de este humilde colegio, donde la comunidad logró hace cuatro años con el apoyo de Japón, levantar el centro de los escombros para convertirlo en una institución modelo.

"Yo he crecido aquí, es injusto lo que hacen, si quieren destruir el colegio primero tendrán que destruir a todas las personas que están aquí", dijo Haysel Guadamuz, una alumna de 11 años, de frágil contextura, mientras las lágrimas corren por sus mejillas.

La angustia y la tristeza se apoderó de los alumnos del centro, algunos de los cuales, como Everth Morales, de ocho años, pidió con voz entrecortada que "no nos quiten la escuela", porque a él le gusta estudiar.

"Es injusto lo que hacen porque aquí nosotros aprendemos valores y a ser buenos ciudadanos", manifestó por su lado Alejandro, del sexto grado.

Los alumnos reciben clases de música y danza que son impartidas por una simpática cooperante japonesa que este viernes terminó su misión de dos años en Nicaragua, con un emotivo acto donde los estudiantes la despidieron con cantos, bailes y aplausos.

A la fiesta escolar asistieron los profesores y padres de familia, que cuestionaron el fallo judicial y advirtieron que no permitirán que le destruyan el colegio que le "costo a la comunidad".

"Yo tengo cuatro nietos estudiando aquí. Cómo van a desalojar a los niños de clases, no queremos tener niños analfabetos", cuestiono Diana Martínez, de 53 años.

Padres de familia y profesores del centro esperan este viernes analizaban este viernes las medidas que tomarían si la policía llega a desalojarlos. La dirección del centro y los profesores por su parte dice que no saben de donde salió la mujer que reclama la propiedad, porque el terreno que actualmente ocupa el colegio es del Estado.


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