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Sigue la rebelión latina en Estados Unidos

None | 2 de Abril de 2006 a las 00:00

El organizador de la manifestación de Costa Mesa, Nativo López, presidente de la Asociación Política México-Estadounidense, dijo que el grupo estaba en esa localidad "para hacer una fuerte declaración en los mismos cimientos del movimiento anti-inmigratorio".

El teniente de policía Dale Birney, dijo que el plan para Costa Mesa, mediante el cual la policía puede someter a revisión a sospechosos de ser inmigrantes ilegales, todavía está en discusión con funcionarios de la ciudad y de las fuerzas de seguridad.

La protesta contra las propuestas de reforma migratoria fue la mayor en California desde la masiva demostración hace una semana en Los Angeles que reunió unas 500.000 personas, una de las mayores marchas de la historia reciente de Estados Uidos.

Un grupo de unos 50 "minutemen" -milicianos civiles que vigilan por su cuenta la frontera- protestaron en apoyo de una dura ley de inmigración que criminalizaría a los inmigrantes ilegales.

Pero López dijo que los activistas no sostendrían un boicot económico en el tradicionalmente conservador condado de Orange, donde está ubicado Costa Mesa, a pesar de especulaciones en sentido contrario.

En tanto, más de 10.000 manifestantes agitando banderas de países latinoamericanos marcharon también este sábado por el puente de Brooklyn, en Nueva York.

"¡Sí se puede!, ¡sí se puede!", se escuchó durante la movilización que involucró no sólo a latinoamericanos, sino también a asiáticos, que portaron cartulinas con la leyenda: "Somos trabajadores, no criminales".

Los manifestantes salieron de Brooklyn y caminaron hasta el edificio federal ubicado en Manhattan, sede de las oficinas migratorias de Estados Unidos. Una estimación preliminar de la policía colocó el número de participantes en 4 mil, aunque los organizadores hablaron de 10 mil. Por momentos, la marcha tuvo una extensión de casi dos kilómetros y demoró varias horas en cruzar el puente.

La movilización neoyorquina se suma a la realizada en Los Angeles y precede a una megamarcha que se efectuará el 10 de abril en 10 ciudades de Estados Unidos, incluida la capital del país, para pedir la legalización plena de los migrantes.

El senador Rubén Díaz dijo que esta manifestación es una expresión de unidad de todas las comunidades, mostrándole al país que no nos vamos a quedar atrás de marchas como las de Chicago y Los Angeles.

Días antes, el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, demandó realismo a los legisladores. "No vamos a gastar dinero en deportar a 12 millones de personas. No se puede", insistió.

En la víspera, miles de estudiantes volvieron a tomar calles y plazas para protestar contra las reformas migratorias. Las mayores expresiones de repudio se efectuaron en las ciudades de San Diego, Las Vegas, El Paso y Tucson, aunque también hubo en comunidades ubicadas en California y Washington.

Las protestas de los jóvenes se iniciaron el pasado 24 de marzo, cuando estudiantes de varias preparatorias de Los Angeles realizaron una manifestación previa a la marcha por los derechos de los migrantes, que se efectuó en esa ciudad un día después, en la que participó medio millón de personas.

Desde entonces, las movilizaciones juveniles se han reproducido casi de manera espontánea, organizadas muchas de ellas con escasas horas de anticipación a través de Internet y mensajes de texto de teléfonos celulares, y sin un liderazgo más allá de sus localidades.

Un factor común en dichas expresiones es que los participantes portan banderas de Estados Unidos, México, El Salvador, Honduras y otros países latinoamericanos y gritan las consignas: "Latinos unidos, jamás serán vencidos", y "sí se puede, sí se puede".

Para poner fin a las manifestaciones en horas de clase, funcionarios de algunos distritos escolares han amenazado con expulsiones o bien, han girado instrucciones para cerrar con candado las puertas de las preparatorias. En Denver, Colorado, donde se efectuaron varias marchas durante la semana, un grupo de estudiantes anglosajones abandonó una escuela preparatoria por la prohibición de ondear banderas dentro del plantel.

El Comité Judicial del Senado tiene previsto reanudar el debate de la reforma migratoria el lunes, con vistas a su aprobación antes del inicio del receso legislativo, el 7 de abril.

Critica Kerry iniciativa contra indocumentados

Washington – El senador por Massachusetts y ex candidato presidencial demócrata John Kerry fustigó la iniciativa de reforma migratoria "restrictiva" del líder de la mayoría republicana Bill Frist, que excluye un plan de trabajo temporal.

Kerry, quien dio la respuesta del Partido Demócrata en español al discurso radial del presidente George W. Bush, destacó que el Comité Judicial del Senado aprobó un proyecto que abre un camino a la ciudadanía, unifica familias y refuerza la seguridad fronteriza.

"Los demócratas pudimos lograr todo esto pese a los esfuerzos desafortunados del líder de la mayoría republicana en el senado, Bill Frist", destacó Kerry. Frist "quiso complacer a los intereses más estridentes de su partido (el Republicano) e imponer un proyecto equivocado con mayores restricciones", señaló.

La iniciativa del Comité Judicial contó de hecho con el apoyo de cuatro republicanos, sin cuyo voto no habría sido posible su aprobación en el panel.

Kerry consideró que la iniciativa emanada del Comité Judicial es una "victoria importante para una reforma de migración integral que honra las contribuciones de los inmigrantes y le provee una seguridad verdadera a la nación".

Los locutores, los nuevos ídolos

La comunidad latina de California tiene nuevos ídolos: Humberto Luna, Ricardo El Mandril Sánchez; Renán El Cucuy Almendárez y Eduardo El Piolín Sotelo. A pesar de sus sonoros apodos, no son boxeadores ni futbolistas ni, mucho menos, personajes de algún corrido de Los Tigres del Norte, de los que pisan fuerte en tierras de Sinaloa o Mataulipas. En realidad ya eran famosos, pero en las últimas semanas lograron su consagración. Todos son locutores de programas de radio y unieron fuerzas para promover la marcha de migrantes de Los Angeles contra la legislación que quiere aplastarlos. Originalmente se calculó que la manifestación del sábado 25 de marzo no reuniría a más de 20 mil personas. Los angelinos quedaron atónitos cuando vieron desfilar a más de medio millón por el corazón del barrio mexicano, la famosa avenida Broadway. Es la marcha más numerosa en la historia de la comunidad hispana de Estados Unidos, comparable con las grandes manifestaciones contra la guerra de Vietnam. ¿Saben qué es lo más importante que hicieron los conductores de radio? Movieron a nuestros paisanos a dejar atrás sus miedos y a salir a la calle a exigir respeto a sus derechos. (La Jornada)

Las banderas de las protestas desde las entrañas del monstruo

Por César Fernando Zapata, Diario de Yucatán México

Lo que noté de las marchas pro-inmigración de esta semana fueron... las banderas. Muchas banderas. En todos lados. En la tele, en la calle, en las protestas. Desde Los Ángeles hasta Nueva York, lo que los estudiantes y los inmigrantes traían en la mano a la hora de exigir legalización para los indocumentados eran banderas.

En las protestas organizadas por estudiantes hispanos (que, casualmente, siempre las hacían en horas de escuela para tener excusa de faltar a clases) los adolescentes llevaban la bandera de México. Cientos, miles de banderas de México.

La tricolor con el águila y la serpiente siempre iba en lo alto. Muchos estudiantes se la enrollaron en el cuerpo, como "Niños Héroes", mientras que la mayoría la alzaba orgullosamente cuando veían aparecer una cámara de televisión.

Y vaya carteles y pancartas que llevaban. Algunas de las frases que se leían: "Esta es nuestra tierra". "Devolveremos las tierras robadas a México". "Viva Aztlán". "La Raza Unida".

Y banderas de México por todos lados (Ah, y claro, la infaltable foto del Che Guevara.) Esto cayó muy mal a los norteamericanos que veían con horror en la tele cómo la bandera de México tomaba las calles en SU país. Hubo incluso un locutor de radio que incitó a la gente de California a salir a quemar banderas de México por "la afrenta".

¿Por qué insisten en que les den papeles, si traen la bandera de México?, preguntaban otros. Mejor que se queden en México.

Pero hubo un dato curiosísimo: El sábado 25 de marzo, antes de las marchas de los estudiantes, los adultos marcharon. Fueron las marchas mayores, que convocaron miles de gentes en varias ciudades de Estados Unidos.

En Los Ángeles marcharon más de medio millón de personas. Igual en Chicago, Dallas, San Francisco y San Antonio, se reunieron miles y miles de personas de manera pacífica.

Eran las marchas de los padres de esos estudiantes hispanos que salieron de la escuela a protestar. Los que vinimos de México, de Centroamérica, de Sudamérica. Los verdaderos inmigrantes.

¿Y qué se destacaba en esas marchas de inmigrantes "reales"? Banderas, claro. Muchas banderas... Pero de Estados Unidos. Lo que resaltó fueron las barras y las estrellas. El "Old Glory" ("La Vieja Gloria") como le dicen los americanos a su bandera. Miles y miles de inmigrantes de todo el mundo llevaban en lo alto orgullosos la bandera de este país donde estaban. El país que ellos habían adoptado, y que se negaba a aceptarlos plenamente. SU país. No importaba que no tuvieran papeles. Igual se envolvían en "Old Glory" con el mismo fervor con que sus hijos llevaban la bandera de México.

Claro, también había banderas de México, de El Salvador, de Nicaragua, de Colombia. Pero con mucho, la que resaltaba era la bandera "tachonada de estrellas". Y los carteles que llevaban eran totalmente distintos a los de sus hijos: En lugar de "Aztlán", decían "América" o "USA". En lugar de "La Raza", decían "Yo también pago impuestos". En lugar de "Devolveremos las tierras arrebatadas a México", decían "Este también es mi país".

¿Por qué la incongruencia? ¿Por qué este contraste tan grande? ¿Brecha generacional? ¿Por qué los jovencitos que hablan más inglés que español, que nacieron en este país, que se criaron y educaron en el sistema americano, prefieren llevar la bandera de México, un país que quizá nunca conocieron algunos y ni conocerán? Por "orgullo" de sus ancestros, dicen algunos.

Ajá. No dudo que haya adolescentes orgullosos de ser hijos de mexicanos. Pero al portarse así, como pandilleros, sólo les están dando la razón a los que atacan a nuestra comunidad como desordenada y sin deseos de integrarse a Estados Unidos.

¿Por qué llevar la bandera de México? El Congreso seguramente va a aprobar una legislación favorable a los inmigrantes. Casi es un hecho. Muchos norteamericanos se sienten insultados por esto. Llevar encima la bandera de México es como restregarles a los gringos la herida.

Incluso activistas chicanos bastante radicales, como la doctora Diana Flores, directiva de los Colegios Comunitarios de Dallas, se sintieron ofendidos por la actitud de los muchachos.

Presenció que en la protesta en la alcaldía de Dallas, varios estudiantes pusieron la bandera de México en una escultura de la explanada municipal, junto a la fuente donde varios alumnos se bañaron alegremente como "protesta" (?), y donde dejaron montones de basura (la cual, por cierto, debió ser limpiada más tarde por conserjes que eran... inmigrantes mexicanos).

"¡Qué falta de respeto!", escribió la doctora Flores indignadísima. "¿Cómo se sentirían los ciudadanos mexicanos si ciudadanos de Estados Unidos protestaran por las leyes mexicanas faltándole al respeto al Zócalo y colgándole la bandera americana?" Estas actitudes pueden perjudicarles a la larga a los papás de estos jovencitos. Lo que sus padres inmigrantes quieren es integrarse, no alienarse de los americanos. Los inmigrantes no quieren "devolver las tierras perdidas de Aztlán" a México: lo que quieren es ser PARTE de Estados Unidos. Que les den papeles, que les permitan hacerse residentes y quizá hasta ciudadanos. No por odio o resentimiento a México al contrario: para demostrarles a los anti-inmigrantes que los mexicanos inmigrantes son tan valiosos y respetuosos de la ley como los ciudadanos americanos "reales".

Aún falta camino por recorrer. Las propuestas de ley se discuten en el Senado, y tendrán que pasar a la Cámara de Representantes para modificarse antes de aprobar algo. La cosa tardará meses o quizá años. Pero hay muchas esperanzas, más de las que los más optimistas de nosotros teníamos en un principio.

Este 9 de abril se planean marchas a nivel nacional, si se puede mucho mayores que las del 25. Seguramente lo serán. Desde ya, algunos líderes están pidiendo orden, respeto y marchas pacíficas.

A los estudiantes, les piden no dejar la escuela. O protestar fuera del horario de clases. Y llevar banderas americanas. Lo que queremos es demostrar que los inmigrantes respetamos la ley, no que nos encanta romperla.

O como dice la doctora Flores: "Edúcate, involúcrate, vota. Cuando hagas algo, hazlo de la manera correcta, y no de un modo que va a dar mala imagen".

"Y siempre recuerda: ¡Sí Se Puede!".


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