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Jornaleros centroamericanos buscan dólares en El Salvador

None | 6 de Diciembre de 2005 a las 00:00

Cantón Tres Ceibas, El Salvador – Bajo el calcinante sol y por unos pocos dólares, un trabajador hondureño descarga machetazos sobre la caña de azúcar en una plantación de El Salvador, en un intento por aliviar la pobreza que sufre en su país.

Fernando Hernández, de 27 años, viaja desde su natal Concepción de María, un pueblo fronterizo con Nicaragua, hasta El Salvador para trabajar de noviembre a enero en la época fuerte de la zafra azucarera. En la finca de San Clemente, a unos 40 kilómetros de la capital San Salvador, también trabaja su hermano menor, Germán.

Ambos son parte de los 15.000 jornaleros extranjeros que trabajan esta temporada en las zafras de café y azúcar de El Salvador ante el desinterés de los trabajadores locales, muchos de los cuales se sustentan con las remesas de sus familiares emigrados a Estados Unidos.

Los trabajadores hondureños también se ven atraídos por la relativa buena paga de la economía dolarizada salvadoreña, según el gobierno. "Mi motivación es llevar dólares", dijo el experimentado trabajador hondureño Salomé Varela.

Varela, de 48 años, es supervisor de 66 jornaleros hondureños que llegaron a trabajar a la finca San Clemente, donde reciben comida y alojamiento además de los 142 dólares de salario mínimo mensual establecido por la ley. El sueldo en el campo es el más alto de Centroamérica, a excepción de Costa Rica.

La estadía de los jornaleros en El Salvador se puede prolongar hasta seis meses, tiempo que dura el permiso laboral que las autoridades migratorias le otorgan a los jornaleros en base a los contratos con los empleadores. El gobierno salvadoreño estima que el déficit de mano de obra es de 130.000 trabajadores para las cosechas de azúcar y café.

Muchos salvadoreños reciben más dinero en remesas de sus familiares que viven en Estados Unidos que el que cobrarían en el campo, lo que no los incentiva a trabajar, según analistas.

El país recibe más de 2,500 millones de dólares anuales en remesas de los cerca de 2 millones de salvadoreños que viven en tierras estadounidenses, dinero que se ha convertido en uno de los pilares de la economía de la nación centroamericana de poco menos de 7 millones de habitantes.

Preocupación de los finqueros en Honduras y Nicaragua

Lo que es un alivio para El Salvador es una preocupación para Honduras y Nicaragua, que miran consternados la fuga de sus propios jornaleros.

"La gente pobre tiene que ir, en este caso a El Salvador, porque aquí no hay trabajo y el que hay no es bien remunerado y sólo sirve para no morirse de hambre"m dijo Paulino Zelaya, secretario general de la Central Nacional de Trabajadores del Campo de Honduras.

En la vecina Nicaragua, los productores dicen que el déficit de jornaleros podría llegar hasta el 50 por ciento. Solamente para la recolección del café se emplean a 183.000 trabajadores.

"El temor definitivamente está dado en que esta cosecha pueda sacarse a tiempo, que se pueda cortar, que haya suficiente mano de obra", dijo a Reuters el secretario ejecutivo del Consejo Nacional del Café (Conacafé) de Nicaragua, Walter Navas.

Algunos advierten que las pérdidas podrían llegar a la mitad de la cosecha si no consiguen manos suficientes para trabajar.

"Si no hallamos cortadores de aquí a dos semanas, tengan por seguro que se perderá el 50 por ciento de la cosecha", dijo Eduardo Rizo, del gremio de productores del departamento nicaragüense de Jinotega, el principal productor de café.

Analistas creen que todo se debe a las migraciones a Estados Unidos y a las remesas, que por un lado benefician a los países y por el otro aletargan los aparatos productivos locales.

"Hay una hemorragia de capital humano" hacia Estados Unidos, dijo recientemente el economista e investigador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Carlos Acevedo.

Curiosamente, aunque los propios salvadoreños dejan atrás su país para buscar mejores condiciones de vida en Estados Unidos, otras naciones de la región ven a El Salvador como una alternativa económica.

"Los vecinos nos están viendo como el sueño centroamericano", dijo Italo Escrich, representante de la central azucarera Izalco de El Salvador.

(Con reporte adicional de Iván Castro en Managua y Gustavo Palencia en Tegucigalpa)


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