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Chile vota mañana y la izquierda tendrá importante respaldo

None | 10 de Diciembre de 2005 a las 00:00

Santiago – (Agencia AFP) Más de 8,2 millones de chilenos acudirán este domingo a las urnas para elegir entre cuatro candidatos al sucesor o sucesora del presidente Ricardo Lagos, con favoritismo para la socialista Michelle Bachelet, quien sin embargo no lograría la votación suficiente para eludir una segunda vuelta.

Además la jornada servirá para reformar la totalidad de la Cámara de Diputados y una parte del Senado, en la cuarta elección general desde el retorno a la democracia en 1990.

Entre la fiebre de compras navideñas, la elección tiene como la más segura vencedora a la oficialista Bachelet, a quien todos los sondeos dan una intención de voto por sobre el 40%.

No obstante, la votación que obtendría la ex ministra de Defensa del presidente Lagos, de 54 años, no es suficiente para sellar su elección, por lo que se haría necesaria una segunda vuelta de votaciones el próximo 15 de enero.

En esa elección Bachelet, médico de profesión, se enfrentaría a uno de los dos contendores de la derecha opositora: el empresario Sebastián Piñera o el ex alcalde de Santiago Joaquín Lavín, que se mantienen empatados con una adhesión en torno al 20%.

Lavín, de 52 años, se postula por segunda vez a la presidencia por la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), tras empatar en primera vuelta con Ricardo Lagos en las elecciones pasadas (1999) y perder por escaso margen en el balotaje.

Piñera, un acaudalado empresario de 56 años que milita en el partido Renovación Nacional (RN), de una derecha más moderada que la UDI, es su primera incursión en la carrera presidencial, aunque antes se desempeñó como senador.

La elección chilena tiene también a un cuarto aspirante, el representante de comunistas y humanistas Tomás Hirsch, cuya intención de voto se sitúa entre un 3 y un 7%.

Las encuestas coinciden en que Bachelet ganaría también en segunda vuelta, ya sea frente a Piñera o Lavín.

Si se cumplen los pronósticos, la ex ministra se convertiría en la primera mujer en ocupar la presidencia de Chile y la sexta en desempeñar ese cargo en América Latina.

Bachelet encabezaría además el cuarto gobierno consecutivo de la Concertación Democrática, la coalición de centro izquierda que se mantiene en el poder desde hace 16 años, tras derrotar al ex dictador Augusto Pinochet en un inédito plebiscito por el cual buscaba seguir al frente del gobierno por otros ocho años.

El primer mandatario concertacionista que asumió tras el fin de la dictadura (1973-1990) fue el demócrata cristiano Patricio Aylwin, quien en 1994 fue reemplazado por su compañero de partido Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Lagos, del Partido Socialista, asumió la presidencia en 2000, tras enfrentarse en una estrecha elección con Joaquín Lavín.

En los comicios de este domingo también se renovará completamente la Cámara de Diputados, compuesta por 120 parlamentarios, y parcialmente el Senado de 38 integrantes, con la elección de 20 senadores.

Después de la elección, Chile tendrá por primera vez un parlamento compuesto exclusivamente por miembros elegidos en votación popular.

La reforma en septiembre a la Constitución que en 1980 dictó el general Pinochet eliminó los nueve cargos de senadores designados y los asientos vitalicios, que constituían el 20% de la fuerza política en esa rama del Parlamento.

En Chile el voto es obligatorio para los 8.220.897 ciudadanos inscritos en los registros electorales, dentro de una población de más de 15 millones de habitantes.

El Servicio Electoral espera una baja abstención, en torno el 10%, en una elección donde los jóvenes serán los grandes ausentes, con un 74% de ellos que, teniendo la edad para votar (18 años), decidieron mantenerse al margen.

Quien suceda al presidente Lagos recibirá una economía que el año pasado creció un 6,1% en su Producto Interno Bruto (PIB) y para este año se estima lo hará en un 6%, de la mano de un vigoroso desempeño de la demanda interna y precios históricamente altos del cobre, del que Chile es el principal productor mundial.

Por cada centavo de dólar que sube el precio promedio anual del metal, Chile percibe alrededor de 120 millones de dólares adicionales.

El nuevo presidente gozará también de la estabilidad política y económica que ha convertido a Chile en uno de los países favoritos de los inversionistas en América Latina y una de las naciones con mayor apertura económica del mundo.

La izquierda en ascenso

El principal candidato de la izquierda pasó de un marginal 2 por ciento del voto a un 7. Dice que se debe a votantes del socialismo que se cansaron de promesas que no se cumplen.

Por Mercedes López San Miguel, desde Santiago para el diario Página/12, de Buenos Aires.

En la sede del partido Juntos Podemos hay movimiento, caras entusiastas por el aumento en intención de voto para el candidato Tomás Hirsch, que subió de un mínimo dos por ciento a un siete. Un crecimiento que explican por el pase de antiguos votantes de la Concertación que buscan otra alternativa a la de "continuismo y cambio" de la alianza liderada por Michelle Bachelet. A horas de la votación, Página/12 habló con Hirsch sobre el rol de la izquierda en Chile.

–¿Cuál es su balance de la campaña?

–Con la Concertación no se cumplieron los compromisos y las promesas. Nosotros somos una fuerza social, política y electoral. Tendremos un gran respaldo el domingo, que sobrepasará las expectativas que tuvimos al empezar la campaña y hará que nuestros diputados sean electos.

–Si usted no pasa a segunda vuelta, ¿por quién deberían votar sus votantes, por Bachelet o los candidatos de derecha?

–Creo que mis votantes no deberían votar a nadie que esté planteando la permanencia y profundización de un modelo liberal que ha favorecido a los grupos económicos solamente y ha postergado las necesidades de la gente. Que ha significado que la educación y la salud sean un negocio y tengamos en Chile casi un millón de cesantes. Significó también que quienes tienen trabajo tengan sueldos miserables y que el sistema previsional chileno siga siendo un sistema absolutamente perverso, que le significa riqueza a las AFP y pobreza a los jubilados. El lunes daremos a conocer qué es lo que Chile necesita para una justicia social.

–Pero Bachelet va a tratar de seducir a su electorado.

–Tantas veces se prometió cambios y no los hubo. Han entregado las riquezas pesqueras, mineras, forestales. No escuché a ninguno de los candidatos hablar de la renacionalización del cobre. Lo que corresponde es tener una Constitución democrática y llamar a una asamblea constituyente.

–Un analista planteó que la única persona que podría llevar adelante un plan de izquierda es Bachelet.

–No, es Junto Podemos. Yo vi a un presidente Ricardo Lagos con discurso progresista, pero que le ha respondido a los grupos económicos. Nos debemos a los trabajadores, jóvenes, mujeres, postergados.

–¿Entonces el lunes van a llamar a no votar por la candidata oficial?

–Vamos a hacer un llamado responsable, pero hoy día estamos en la primera vuelta.

–¿Qué opina de lo que el gobierno saliente ha hecho en materia de derechos humanos?

–Me parece que un gobierno que intenta cinco fórmulas para la impunidad, que promueve como ministro de la Corte Suprema a un señor como Ballestero, que quiere cerrar los casos. Lo que sí creo es que hoy día no hay Punto Final gracias a las organizaciones de derechos humanos y sus abogados, que se han movilizado para que en Chile haya verdad, justicia y reparación.

–En el centro del debate político estuvieron la distribución del ingreso y la generación de empleo. ¿Qué medidas proponen?

–Apoyar a las pyme bajándoles impuestos, renacionalizar el cobre, devolver las empresas que se robaron durante la dictadura, tener una contraloría del medio ambiente autónoma del gobierno de turno, un sistema nacional de salud, en el cual efectivamente se garanticen salud a todos los chilenos.

–Hay persona que votarán por usted en primera vuelta y por Bachelet en segunda. ¿Cómo califica a ese tipo de votante?

–La gente entendió lo importante que es apoyar a este proyecto, que se elige un proyecto de país. Así que me parece muy bien. Deberían ser tanto para que pasemos a ballottage.

Lagos: el poder de la deliberación

Por Gustavo Gordillo, diario La Jornada, México

1. Quisiera resaltar nuevamente algunas de las paradojas contemporáneas a las que se enfrentan las sociedades latinoamericanas: a) cómo combatir eficazmente la desigualdad sin secar los incentivos de la iniciativa privada; b) cómo fortalecer la participación ciudadana enmarcada rigurosamente en un estado de derecho; c) cómo fomentar competencia e innovación al tiempo que se reconoce el valor de la solidaridad, y d) cómo integrarse globalmente sin desintegrarse nacionalmente.

2. Concebido como eje discursivo el tema de la seguridad puede generar un amplio consenso indispensable para enfrentar la desigualdad en sus múltiples expresiones sin al mismo tiempo provocar lo que hasta hoy aparece como una disyuntiva antagónica que amenaza con dividir y fragmentar aún más a nuestras elites políticas y a nuestras sociedades. Libertad y justicia deben articularse en programas políticos y luego en políticas públicas a través de una visión ampliada de la seguridad como tema central en el fortalecimiento de la soberanía popular. Este es un discurso que puede encarnarse en redes sociales que promuevan e induzcan la participación ciudadana como una forma de aprendizaje social a través de la toma de decisiones que afectan y competen a las diversas colectividades respetando tiempos y expresándose en elecciones, parlamentos, comunidades y movilizaciones. La experiencia del gobierno de Lagos me parece transita por estas coordenadas.

3. Dijo el presidente Lagos en su último encuentro con los empresarios en noviembre pasado: Se respira un ambiente distinto al de hace seis años cuando aún era candidato... Asumiendo la presidencia y quiero decirlo francamente tenía claro que uno de los objetivos fundamentales, mas allá de las cifras y de las cuentas, era cómo establecer confianza en los distintos sectores del país respecto de los cuales mi persona generaba desconfianza..." Y destaca los pilares sobre los cuales ha podido avanzar el desarrollo impresionante de Chile: consenso respecto a un régimen democrático, papel destacado, pero no único del mercado, cohesión social y reinserción internacional. Se puede desde luego debatir los resultados de la vía chilena para el desarrollo subrayando su tasa de crecimiento sostenido a lo largo de los casi 16 años de los gobiernos de la Concertación. Se puede ciertamente poner el dedo en la llaga de la desigualdad que hace de Chile uno de los países más desiguales del continente más desigual de mundo. También es indispensable señalar que Chile es el único país de la región que ha logrado reducir de manera sostenida y sustantiva en década y media la pobreza. En casi todos los indicadores sobre transparencia, buen gobierno, competitividad Chile aparece siempre en los primeros lugares. Más estratégico es el cambio cultural que, para un observador extranjero como yo que he tenido el privilegio de vivir los últimos ocho años en Chile, es absolutamente notorio. Es esta idea que se convierte en acción y cruza a todos los segmentos sociales que el esfuerzo personal va a ser recompensado y que ese esfuerzo es parte también de redes múltiples de solidaridad.

4. Pero si tuviera que escoger el mayor logro de un presidente de la estatura política y ética como la que tiene Lagos diría que fue su capacidad a través de la deliberación pública de poner en el centro del interés nacional la agenda progresista. Nunca dejó que la derecha le impusiera su agenda. Cuando las derechas exigían "prueba de la parafina" a la izquierda para que demostrara su apego a la legalidad se hace público el informe Valech sobre los torturados que pone el foco en quiénes realmente debían dar pruebas de su apego a la legalidad. Cuando se desata la gritería que sugiere que el gobierno socialista manejaría irresponsablemente la economía. Lagos articula con un sector importante del empresariado la agenda pro-crecimiento que fue un consenso entre fuerzas políticas y económicas. Demuestra además con una gran cantidad de medidas que refuerzan las regulaciones para garantizar mercados competitivos que para un sector poderoso de los empresarios -y no sólo en Chile- cuando hablan de economía de mercado no se refieren a un capitalismo competitivo sino a un sistema oligárquico de privilegios y protección a monopolios. Cuando por otra parte, dudan de las credenciales democráticas de su gobierno logra tejer una gran red de consensos que permite con el apoyo de las fuerzas de derecha modificar sustancialmente la Constitución que había heredado de la dictadura.

5. Hoy a unas cuantas horas de las elecciones presidenciales parece no haber dudas que, sea en la primera o en la segunda vuelta en enero, ganará la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet. No solo ganaría por cuarta vez la Concertación, sino ganaría por segunda vez un candidato socialista. Ganaría además cuando la Concertación ha puesto en el centro la agenda del combate a la desigualdad social a la que por igual las izquierdas y las derechas utilizaron para convencer a los electores de sus opciones. Más aun el triunfo de una mujer, profesionista, jefa de hogar y víctima personal de la dictadura será también el triunfo de una transformación cultural que ha ocurrido al amparo de las tres administraciones de la Concertación. Esto es lo que hace resaltar a Lagos en el concierto de los líderes mundiales y frente a tanta mediocridad y pequeñez de las elites políticas. Es el triunfo de la deliberación pública.


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