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Se descubren nuevas virtudes de la hoja de coca

None | 19 de Diciembre de 2005 a las 00:00

Maritza Vera no hace dinero, pero está enriqueciendo al Perú. Es nutricionista y su empeño, cuya misión es hacer que el país se reencuentre con su poderosa tradición alimenticia, tiene 26 años.

En un principio nadie creía en Maritza Vera (salvo Maritza Vera). Las hortalizas, las plantas andinas, el potencial alimenticio de éstas y el favor que le podían hacer al Perú eran su obsesión. Hoy tiene el mismo entusiasmo de antes y decenas de historias –con final feliz– que contar. Sus pacientes la adoran. Ella, nutricionista, viene siendo sorprendida día a día por las maravillas que hace esa hoja en la que ha depositado toda su fe: la coca.

Se dice que la hoja de coca podría acabar con la desnutrición no sólo en el Perú, sino en todo el mundo pobre.

Así es, y es importante que empecemos a revalorizarla, pues está demasiado satanizada cuando tiene un enorme valor nutritivo.

¿Cómo entender que tengamos una farmacia natural tan a la mano y que no la atendamos?

Es por el tipo de educación que recibimos: dicen que es medicina folclórica, no científica. ¿Con qué criterio pueden afirmarlo? ¿Tú crees que hombres que no han sido científicos han podido hacer tan grandes cosas?

Además de su labor en el hospital geriátrico de la policía, también atiende consultas particulares, pero no tiene consultorio: usted va en busca de sus pacientes.

Yo soy una profesional ambulante, voy a donde esté el paciente. Qué pasa: a veces encuentro a mis “pacientes” sentados en una banca: donde sea; y me siento a su lado y los atiendo. Pero si se tratan de pacientes graves, no les voy a decir: "ven". Yo tengo que ir, familiarizarme con ellos. Porque no sólo es curar la parte enferma, sino también darles afecto, es hacerles sentir que la vida es importante y que hay que luchar.

En su hospital no creían en la medicina natural, pese a ello le preparaba las medicinas a sus pacientes, además va en busca de sus pacientes: ¿de qué vive?

De mi sueldo, pero no me alcanza. No me importa, me importa ayudar. Le cuento el caso de Gian Pierre, un niño con la enfermedad de “pertes”, una enfermedad rara que afecta la cabeza del fémur. Un primo médico me habló de él, me pidió que lo apoyara y llegué al Hospital Leguía. Me dijeron que se trataba de un niñito bien malcriadito, un paciente terminal. Pero, qué pasa: a veces los profesionales cometemos muchos errores y no entendemos. Al parecer el niño escuchó que dijeron que él ya no tenía posibilidad de vida, y por eso reaccionaba así: agrediéndolos. Cuando llegué a él, me presenté: “soy la nutricionista, te voy dar de comer cosas ricas, yo te voy a curar”, le dije. “No, todo el mundo me engaña, ¡yo me voy a morir!”, me respondió. El estaba inmovilizado de la punta de los pies hasta la cadera. Fui a preguntar al doctor y terminaron pidiéndome que me encargue de él. Entonces le pregunté: “¿qué te gusta comer?”. “Gelatina”, me dijo. Me fui a la calle y llegué con su gelatina. “Ah, eres mujer de palabra”, me dijo.

¿Qué edad tenía él?

Cinco años. Y con Gian Pierre hicimos un pacto: tú vas a comer lo que yo te dé. Y a todo lo que le daba le echaba coca en polvo. Y si llegaba tarde, ya había dejado encargado que se la echasen. A los tres meses le dije que me tenía que ir: que ya había cumplido mi misión. Ya le habían quitado el yeso. “Te tengo una sorpresa”, me dijo, y se bajó de la cama y comenzó a caminar. Parecía un pato, ¡lindo! Ahora maneja bicicleta, juega fútbol, ¡es un terremoto! Gracias a la coca.

La doctora Vera está convencida de eso. Asegura que durante todo ese tiempo, Gian Pierre no recibió ningún otro medicamento: sólo coca. Entonces su empeño es el impulso y la demostración de la eficacia del uso de la coca.

¿Qué propiedades se le conocen científicamente a la coca?

Su eficacia como agregado nutricional se está viendo en todo tipo de pacientes. La coca hace maravillas. Tiene más calcio que la leche y tanto fósforo como el pescado. Cien gramos de coca tienen 2.097 miligramos de calcio: cada tres meses te cura algo. Pese a ello, de sus 74 alcaloides hasta ahora sólo se han estudiado 37. Los científicos no saben qué función cumplen, pero para mí tienen que ser positivas: la papaína, es un digestivo; la reserpina regula la presión y forma osteoblastos, por eso actúa en pacientes con osteoporosis. A partir de la hoja de coca y otros productos naturales se podría generar una verdadera industria farmacéutica nacional. La hoja de coca es un complemento alimentario y se debe industrializar. Tenemos que rescatar lo positivo. Como la posibilidad que ofrece de tener un país mejor nutrido y, por ende, más productivo. Porque cuando mejor alimentado estás, menos enfermedades hay: se produce más, ¡y esto es barato y está al alcance de todos!


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