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Corre más sangre nicaragüense en Costa Rica

None | 21 de Diciembre de 2005 a las 00:00

La policía costarricense confirmó que un nicaragüense identificado como "El Indio", de unos 39 años, fue asesinado la noche del domingo en Pangola de Sarapiquí, informinforma el diario Al Día, de San José.

La víctima recibió una puñalada en la espalda y otra a la altura de la tetilla izquierda, la cual le perforó el corazón y le produjo una muerte instantánea. Como sospechoso figura otro nicaragüense de apellido Reyes, también de 39 años, con quien al parecer la víctima discutió minutos antes de perder la vida.

En otra comunidad, en Astúa Pirie, jurisdicción de Cariari, Pocosí, dos peones, uno tico y otro nica, ambos colegas en una hacienda bananera, se liaron a golpes hasta que el tico sacó un machete y le asestó una profunda herida en el cráneo que lo tiene al borde de la muerte. La víctima fue identificada como Julio Talavera Jarquín, de 27 años, y el agresor es de apellido Céspedes.

Por otra parte, las autoridades judiciales siguen investigando los confusos incidentes ocurridos entre la noche del sábado y la madrugada del domingo pasados, cuando la policía abrió fuego contra una multitud que rodeaba la estación policial en La Carpio. Como resultado, murió un nicaragüense y otro sufrió heridas tan graves, que los médicos declararon su muerte neurológica.

El director de la fuerza pública, Walter Navarro, dijo que el caso se encuentra en conocimiento de las autoridades judiciales para las investigaciones respectivas. Según relató Navarro, el incidente se produjo en la ciudadela La Carpio, donde conviven varios miles de nicaragüenses y costarricenses, ubicada en el sector oeste de la capital.

De acuerdo a la versión oficial, un grupo de unas cien personas atacó y destruyó la casetilla policial con piedras, cocteles molotov y disparos, luego de que las autoridades detuvieron a un hombre por presunta agresión doméstica.

A raíz del ataque, se produjo un enfrentamiento de disparos, en el que resultó muerto un nicaragüense identificado como Norman Román Gutiérrez, de 29 años de edad. Otro nicaragüense también se encontraba en estado de “muerte neurológica”, tras ser también impactado en forma accidental por un proyectil, dijo un portavoz del Ministerio de Seguridad Pública.

El caso de los peones

El enfrentamiento de dos peones bananeros vecinos de Astúa Pirie el domingo anterior, pasadas las 11:30 p.m., terminó con uno hospitalizado en Guápiles y el segundo detenido a las órdenes de la fiscalía local.

La agresión de los hombres responde a una reacción por celos, según la policía. Sin embargo, para la principal testigo todo obedeció a diferencias personales.

Julio Talavera Jarquín, de 27 años, nicaragüense, permanecía ayer delicado en la sala de emergencias del hospital de Guápiles víctima de un ataque a machetazos que le produjeron una profunda herida en el cráneo y en la mano izquierda. El doctor Javier Brenes, director médico del centro, dijo que Talavera perdió mucha sangre.

Como sospechoso del hecho figura un costarricense, también dedicado a la actividad bananera, de apellido Céspedes quien está a las órdenes de la fiscalía local.

Sulay Rivera Salazar, testigo, explicó que llegó a tomarse unos tragos en la casa de Céspedes cuando, de manera sorpresiva y agresiva, llegó Talavera con la intención de que lo dejaran entrar.

Céspedes le dijo que se fuera porque, al parecer, estaba ebrio, pero Talavera, presuntamente, entró en cólera y tras romper parte de una pared, logró entrar e insultar a Céspedes, quien insistía en que se fuera. Como Céspedes no reaccionaba, Talavera lo agredió, ahí fue cuando Céspedes cogió un machete y enfurecido, se le fue encima a Talavera y no paró de atacarlo hasta que quedó inmóvil en el piso.

"Yo me hice un puñito en una esquina de la casa porque, a como estaba ese señor, si yo me hubiera movido también me mata", dijo ayer la mujer a este diario.

El Caso del indio

En el caso de El Indio, una fuente cercana al caso indicó que la víctima y su presunto criminal, estuvieron tomando licor en el rancho Pangola, ubicado en el centro del pueblo. A las 9:20 p.m. salieron del lugar y sostuvieron una fuerte discusión a unos 150 metros del bar. Fue en ese momento cuando Reyes, puñal en mano habría asesinado a "El Indio". El sospechoso habría huido a pie hacia el sector de Pital de San Carlos, donde los puestos policiales se encuentran en alerta, ante su posible aparición.

Las autoridades sospechan que el crimen se dio al calor de los tragos y por problemas personales. El sospechoso de cometer el crimen tiene 6 años de vivir y trabajar en la zona, donde viven algunos parientes suyos.

"El Indio" tenía escasamente un mes de haber llegado a la zona y no contaba con documentos que lo identificaran. El cuerpo de la víctima fue levantado la madrugada del lunes, a las 2:30 a.m., por orden de la jueza Irena Barrantes, quien coordina las investigaciones con el fiscal Mainor Jiménez. El lunes por la tarde, el OIJ regresó al sitio del asesinato para obtener más datos de posibles testigos.

Reyes, de 39 años, identificado como posible homicida, es un hombre de piel morena, mide un metro 70 de estatura, es delgado y tiene varios dientes de lata.

El OIJ pide la colaboración de la ciudadanía para detener a este hombre. Cualquier información de su paradero puede ser brindada al al teléfono 766- 6200, en Puerto Viejo.

Sólo sangre nica

Por José Mendoza, corresponsal de El Nuevo Diario [email protected]

El sueño de ayudar a su hermana (Juana María), este miércoles en su la promoción de enfermería, fue truncado cuando en unos hechos aún no claros, Natividad Ríos Salazar, conocido como Norman Ramón Gutiérrez, de 28 años, recibió una bala que le cegó la vida. “Estaba recogiendo plata para mandarle, incluso el sábado no le tocaba trabajar, pero como lo llamó el antiguo patrón, aprovechó ganarse una extra”, dijo aún incrédula por la muerte, su compañera de vida, Isabel Gutiérrez Martínez.

Isabel no termina de asimilar la cruda realidad que le ha tocado vivir desde este domingo en la madrugada, cuando unos amigos del nicaragüense lo llevaron en estado agónico a la casa. “Él venía de una fiesta con unos amigos. Estaba a unos 200 metros de la casa cuando miraron pasar dos patrullas de la Policía, y en esos instantes se empezaron a escuchar los disparos. Él cayó fulminado por una bala en el pecho, incluso sus amigos pensaron que se había golpeado con un árbol, pero cuando llegaron se dieron cuenta tenía una bala”, comentó Isabel

A Natividad Ríos Salazar, obrero en la construcción, sólo se le conocía como Norman Ramón Gutiérrez, y nació en Nueva Guinea, pero después sus padres lo llevaron a vivir a San Carlos, de ahí partió a Costa Rica hace ocho años para buscar mejores oportunidades laborales y de superación. En su pueblo dejó a su mamá, María Herodina Salazar, y a su papá, Gonzalo Ríos Montiel, además a una hija de nombre Keyla (con su primera pareja).

Con Isabel tenía seis años de unión libre, tiempo en el cual procrearon al niño Kenneth Gutiérrez Martínez, de cuatro años de edad. Dentro de una semana iba a cumplir un año de haber viajado a Nicaragua y “ayudaba a su mamá” enviándole plata cuando podía

El otro en estado vegetal

Este nica, al igual que Róger Antonio Traña Baltodano, de 23, nada tenía que ver con los sucesos que se daban en la delegación policial de La Carpio. Traña recibió una bala en la cabeza y se encuentra casi en estado vegetal en el Hospital México.

Otros cuatro pinoleros resultaron heridos y por lo menos un oficial de policía cuando un grupo alzado por el arresto de un joven, destrozón la sede policial de La Carpio. Oficialmente lo que se conoce es que la Policía empezó a disparar para defenderse de las agresiones que estaban recibiendo con piedras y morteros. Las armas de los policías fueron requisadas para investigar de dónde provino la bala que mató al connacional y que dejó grave en el hospital a otro.

En el hecho del domingo en la madrugada cinco personas fueron detenidas, de ellas tres costarricenses y dos nicas, y es que en la protesta por el arresto al parecer se unieron pandilleros de la zona, quienes aprovecharon la situación para emprenderla contra la delegación y saquearla.

“No puedo creer que esto esté sucediendo. Él era un muchacho tranquilo, le gustaban las fiestas, pero no era pandillero ni daba problemas. Ese sábado íbamos a ir a una fiesta, sin embargo lo llamaron para un trabajo su antiguo patrón, y se fue. A las cuatro de la tarde lo llamé por teléfono. Fue la última vez que le escuché la voz, después me los trajeron muerto”, narró Isabel.

Con el dolor en el rostro, la hermana de Natividad, Damaris Salgado Salazar, tampoco daba fe de lo que ocurrió. Ella vive en la zona de la terminal de La Carpio, mientras su hermano fallecido en el lugar conocido como la primera parada. “Lo vi el jueves, él era bien portado, lo queríamos mucho. Es algo terrible, no lo esperábamos y duele mucho”, expresó

Por su parte, el antiguo patrón de Natividad, el costarricense Freddy Rivera Lizano, fue quien lo llamó a trabajar el día sábado. “Era un excelente trabajador, por eso lo llame. Era muy responsable y dedicado a su trabajo. Le gustaba hacerlo bien, superarse, y tenía buena iniciativa. Más que una relación laboral tenía una relación de amistad”, expuso.

Y respaldando lo que dice, Freddy se hizo cargo de los gastos fúnebres que implican trasladar el cadáver a San Carlos la madrugada de este martes, mientras que la abogada y notaria Sol Salas Morales acompañó a Isabel y familiares del pinolero a realizar los trámites de repatriación del cuerpo.

“Venimos para respaldarla. Nuestro apoyo es solidario y humano porque quedan sus hijos desprotegidos, además estaremos a la expectativa del informe investigativo del Organismo de Investigación Judicial”, acotó.

Ella explicó que por el momento no se puede pensar en una demanda u otra cosa porque los hechos aún no están claros. “Hay que ser prudentes y esperar los resultados de la investigación. Esperar que se establezca de dónde vino la bala, si hubo o no negligencia”, aclaró la abogada

En esa misma vía, Karla Carcache, funcionaria de la embajada de Nicaragua en Costa Rica, se comprometió con los familiares a “estar pendiente del proceso investigativo”. A éste se le suma el de Natividad Canda, muerto tras un ataque de dos Rottweiler, y el de José Ariel Silva, asesinado por protestar por los insultos que exteriorizaba un grupo de costarricenses en un bar de La Guácima, de Alajuela.

Ante este hecho de violencia en el precario La Carpio, decenas de pobladores realizaron una especie de vigilia matutina, en respaldo de las autoridades policiales y para que el orden y la seguridad se impongan. “No es justo aquí que digan que todos los de La Carpio somos delincuentes, aquí vivimos personas trabajadoras y honestas. Apoyamos a la Policía para que garantice el orden”, proclamó una de las vecinas.

A pesar que en las primeras horas, después de que un grupo de pandilleros destrozara la sede policial, se especuló que se cerraría, sin embargo el jefe de la Policía, Walter Navarro, salió al frente y desmintió los comentarios; por el contrario subrayó que reforzarán con más efectivos, pero antes valoran los daños y ver si dejarán en el mismo lugar la sede policial o la cambiarán.


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