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Evo destituye a mandos militares y ordena retiro de 28 generales

None | 24 de Enero de 2006 a las 00:00

La Paz – El presidente de Bolivia, Evo Morales, posesionó un nuevo mando militar con la misión de cambiar la mentalidad de las Fuerzas Armadas y ponerlas al servicio del pueblo, decisión que provocó malestar en algunos generales relegados en los ascensos, sospechosos de una irregular entrega de 28 misiles aire-tierra a Estados Unidos para su desmantelamiento.

El mandatario indígena, de 46 años, quien dijo respetar la institucionalidad en los ascensos, planteó reivindicar la imagen de la entidad militar porque "no queremos que las Fuerzas Armadas sean un botín político", como hasta ahora. Los generales afectados en sus ascensos fueron "observados por el gobierno saliente, no están castigados, (pero) tienen que someterse a la investigación", arguyó el mandatario ante el clima de protesta que empañó la ceremonia de posesión de las nuevas autoridades castrenses.

Capitán general de las Fuerzas Armadas por imperativo constitucional, Morales designó al general de brigada Wilfredo Vargas como comandante en jefe de la institución. El nombramiento fue cuestionado por "incorrecto e injusto" por el general Marco Antonio Vásquez, a quien correspondía por sucesión directa el mando si no hubiese sido "observado" por el anterior gobierno del presidente interino Eduardo Rodríguez.

Otro militar dijo que el caso de los misiles chinos relegó a 28 generales que fueron enviados prematuramente a la reserva activa y "perjudicó a tres 'tandas' (promociones)", mientras familiares de los militares concernidos eran retirados por la fuerza del vestíbulo del palacio Quemado, donde se desarrollaba la ceremonia de posesión del nuevo mando.

Morales –que no se inmutó por los incidentes– dijo en su discurso que se propone acometer la grave "responsabilidad de ir al cambio que el pueblo boliviano está pidiendo", y "reivindicar" a la institución castrense.

Aunque en el último cuarto de siglo la institución militar se mantuvo alejada de la política después de dos décadas de regímenes dictatoriales de facto (1964-1982), su subordinación a los partidos en el poder es evidente al igual que una reciente inclinación a opinar sobre la realidad nacional. La Constitución prohíbe expresamente a los militares deliberar en torno a asuntos nacionales o de política interna e internacional.

El gobernante, que sirvió en el Ejército en 1978 como soldado raso, planteó que se cumpla el servicio militar obligatorio –generalmente eludido por las clases altas– para que se forje la mentalidad de un "soldado que defiende el territorio nacional, un soldado que defiende a las Fuerzas Armadas, un soldado que participa en el desarrollo" nacional. "Es importante fortalecer a nuestras Fuerzas Armadas porque un país sin Fuerzas Armadas no sería un país libre y soberano y por eso hay que fortalecerlas", sugirió.

Según el ex militar y actual ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, "se trata de cambiar la mentalidad de las Fuerzas Armadas y ponerlas al servicio del desarrollo".

El ministro de Defensa, Walker San Miguel, anunció en tanto que "las Fuerzas Armadas van a abrirse a la sociedad, se va a trabajar arduamente para que todos los efectivos militares contribuyan en el desarrollo, la integración y la inclusión".

En su discurso de apertura ante el Congreso, Morales propugnó urgentes cambios en la institución castrense y deploró que no exista "ningún general que se apellide Mamani, Condori o Aima", en referencia a que nunca en la historia de las fuerzas armadas bolivianas, un indígena ha ascendido en el escalón oficial hasta un grado de General.

La guardia vieja del Ejército se enoja con Evo, quería seguir con el mando

Redacción Bolpress

La guardia vieja de los militares, los comandantes que apoyaron a Gonzalo Sánchez de Lozada y entregaron los misiles del Ejército a Estados Unidos, se enojaron con el presidente Evo Morales por haber cambiado el alto mando militar. El ex inspector general de las Fuerzas Armadas, Carlos Delfín Meza, y el ex Jefe del Estado Mayor del Ejército, Marco Antonio Vásquez, denunciaron que Morales, transgredió la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas. La esposa de éste último fue la protagonista de un escandalete en pleno Palacio de Gobierno reclamando para su esposo el comando en jefe de las Fuerzas Armadas.

El descontento de la vieja cúpula militar se exteriorizó después de conocerse la nueva conformación del Alto Mando Militar, esta vez dirigido por el general de división Wilfredo Vargas.

El presidente transgredió la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, dijeron Delfín Meza y Vásquez, los dos implicados en el hasta ahora oscuro proceso que terminó por entregar los misiles del Ejército a Estados Unidos y que amenaza con un juicio de responsabilidades contra el expresidente Eduardo Rodríguez.

La esposa de Vásquez ingresó hasta Palacio de gobierno donde hizo oír su reclamo: Su esposo debía ser el comandante, dijo, porque tiene méritos y calificaciones impecables, pero sin referirse a la investigación que pesa sobre Vásquez y los otros jefes militares implicados en el caso "misiles".

Delfín Meza, advirtió que el presidente Morales no respetó a la "institucionalidad" militar y las designaciones así como el caso misiles "resquebrajaron la unidad de las Fuerzas Armadas y podrían resquebrajar la unidad del país".

Sin embargo, otro militar, el subdirector de Comunicación del Ejército, coronel Ernest Aguirre, aclaró que la designación de autoridades militares es una atribución privativa del Presidente de la República y que la institución castrense "como un todo, debe acatar las determinaciones del Jefe de Estado". Según sus explicaciones, Vásquez tiene que esperar los resultados de la investigación sobre el caso misiles chinos para poder ser incluido en la designación del Alto Mando Militar y calificó el escandalete como "inadmisible".

"Ha sido una expresión personal del general Vásquez. Reconocemos que ha sido el primero en su promoción y también reconocemos en este caso que él, como parte de su función, ha tenido que conocer, omitir o cometer cosas. Por respeto a la presunción de inocencia, vamos a ver que después del proceso se va a rehabilitar a las autoridades militares", dijo.

Investigación a fondo

Desde mucho antes que tomara posesión, el presidente Evo Morales, anunció una profunda investigación en el tema. "Esto no se puede quedar así. (...) Desarmar a un país y a sus Fuerzas Armadas según entiendo, es un delito y, en todo caso, una traición a la patria", dijo el presidente Evo Morales el pasado 19 de enero. "Teníamos razón con las denuncias (...) El MAS investigó el tema, hemos ido a la interpelación (que terminó con la censura del ex ministro de Defensa, Gonzalo Méndez), hemos empezado un juicio de responsabilidades al Capitán General de las Fuerzas Armadas y ahora vamos a profundizar la investigación", dijo.

Morales reclamó entonces "drásticas sanciones" para los militares y civiles que en las indagaciones judiciales y el sumario militar resulten ser autores del desmantelamiento y entrega de los misiles a Estados Unidos.

Versiones que circulan en Internet afirman que José Rodríguez, medio hermano del expresidente de la República Rodríguez y asesor del ex ministro de Defensa, comandó la salida de los 28 misiles a Estados Unidos, para su desactivación.

Morales dijo ese día que "no se puede aceptar que un Ministro de Defensa permita que algunos miembros de las Fuerzas Armadas mientan sobre la entrega de los misiles a EEUU. Esto es grave. El Presidente (Rodríguez) también ha sido mentido".

Méndez, el ministro de Defensa interpelado y censurado por la Cámara de Diputados en noviembre pasado, fue mantenido en su cargo por Rodríguez hasta que el comandante de Ejército publicó una carta solicitada en la que retó al todavía presidente mostrar el contrato que suscribió el Ministerio de Defensa con la Embajada de los Estados Unidos para el traslado, fuera del país, de ese equipo bélico. Antezana, quien responsabilizó del hecho a funcionario del actual gobierno, fue cesado del cargo, pero no por sus acusaciones, sino por haber expresado opiniones en contra de los reglamentos militares.

Esta situación fue explicada por el mismo comandante de las Fuerzas Armadas, Marco Antonio Justiniano, quien aclaró que los otros tres generales enviados a sumario informativo no han sido suspendidos de sus cargos. Este sumario sólo busca establecer únicamente responsabilidades administrativas y no penales. "o hay nada más que investigar", dijo.

Según este jefe militar, el Alto Mando Militar elabora otro informe sobre las fallas de procedimiento que se cometieron el 2 de octubre de 2005, en la salida de los misiles HN-5A, de fabricación China.

Sin embargo, documentos presentados por la bancada del Movimiento al Socialismo (MAS) involucran involucra a todo el Alto Mando Militar en el conocimiento de la propuesta de la administración norteamericana de pagar por la demolición de los misiles chinos con recursos de libre disponibilidad para la institución.

Según el informe del gobierno, no hubo ninguna autorización para que los misiles salgan de Bolivia, aunque la Embajada de EEUU ratificó que su Gobierno cumplió con esa labor "de buena fe", atendiendo a un pedido de asistencia por parte del Gobierno boliviano.

Según el periódico La Razón, la Fiscalía General de la República ya investiga el caso y solicitó al Poder Ejecutivo los informes y documentos relacionados con el tema.

El gabinete de Evo, modelo para mirar

Por Pablo Stefanoni, desde La Paz. Diario Página/12, Buenos Aires

El nuevo presidente de Bolivia comenzó su jornada antes de la salida del sol: a las 5 de la mañana ya estaba en el Palacio; a las 5.15 se reunió con representantes japoneses, encabezados por Tatsuo Arima, de quienes recibió ofertas de compra de quinoa y estudios tendientes a la condonación de la deuda boliviana con el país asiático. A las 5.30 le tocó el turno al vicepresidente cubano, Carlos Lage. Media hora más tarde el representante de La Habana salía de palacio presidencial con el anuncio del lanzamiento del programa de alfabetización que prevé eliminar el analfabetismo en 30 meses. Alrededor de las 10 de la mañana ya estaban los nombres del gabinete, que incluyeron varias sorpresas: una de ellas fue el nombramiento del líder de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de la combativa ciudad de El Alto, Abel Mamani, como ministro de Aguas, un cargo ad hoc creado por la administración entrante para dar respuesta a uno de los temas más conflictivos –junto a los hidrocarburos– de los últimos años.

Fue la Fejuve la organización barrial que encabezó desde principios de 2005 las luchas sociales por la expulsión de El Alto de la empresa francesa Aguas del Tunari. Otros nombres constituyen, en sí mismos, una señal política de que el gobierno de Evo Morales busca pisar fuerte en sus primeros pasos por las movedizas arenas del poder. Es el caso del nombrado ministro de Hidrocarburos: el ex parlamentario por el partido Conciencia de Patria (Condepa), Andrés Solís Rada. Periodista de profesión ocupó en los últimos años un espacio importante como analista en temas hidrocarburíferos con posiciones corrientemente a la "izquierda" del MAS y en favor de una nacionalización "dura". Asimismo fue Solís Rada quien denunció que la petrolera Repsol había inscripto en la bolsa de Nueva York como propias reservas de gas pertenecientes, según la Constitución, al Estado boliviano.

El sociólogo y ex militar Juan Ramón Quintana (ver entrevista) se hizo cargo del Ministerio de la Presidencia, el activista cruceño en temas agrarios y ex trotskista Hugo Salvatierra de Asuntos Campesinos, el economista académico Carlos Villegas del recién creado Ministerio de Planificación y el "técnico" Luis Alberto Arce de Hacienda.

La presencia étnico-cultural parece explícita en el nuevo canciller David Choquehuanca –un intelectual aymara que es considerado parte de la "elite indígena", perteneciente a una ancestral estirpe andina– y en Félix Patzi Paco, un sociólogo indigenista que, hasta hace poco, rechazaba participar de la "democracia liberal", al frente de Educación.

También hubo actos de "reparación histórica" como el más que sorpresivo nombramiento como ministra de Justicia de la dirigente de las trabajadoras domésticas Casimira Rodríguez, una de las cuatro mujeres que ayer se convirtieron en ministras, junto con Nila Heredia, la nueva titular de Salud; Alicia Muñoz, de Gobierno; y Celinda Sosa, de Desarrollo Económico. La nueva ministra de Justicia fue una trabajadora del hogar, condición que la llevó a dar la pelea desde las calles y después en el Parlamento, por una ley que regule el trabajo de uno de los grupos más sometidos de la sociedad boliviana. Por su parte, Muñoz también entra al libro Guinness boliviano: ser la primera ministra de Gobierno, equivalente a Interior en Argentina, lo que causó sorpresa en filas policiales que, a partir de ayer, pasaron a depender de la ex senadora y nueva Dama de Hierro andina, orureña del MAS. Luego de los nombramientos aparecieron las primeras quejas de los sectores corporativos: por ejemplo en el Ministerio de Minería, donde fue elegido el jefe de los cooperativistas mineros Walter Villarroel, rechazado por los trabajadores de la minería estatal. También los maestros se quejaron de que el titular de Educación "no sea un sindicalista del magisterio" y los chuquisaqueños, que no haya uno de su región en el gabinete. Después de tomar juramento a los ministros –la mayoría juró con el puño izquierdo en alto–, el venezolano Hugo Chávez se fue apropiando del show en medio de estrictas medidas de seguridad. Una docena de autos llenos de agentes de seguridad, un autobús con personal del gobierno y una ambulancia seguían el auto de vidrios blindados que transportaba al venezolano, al sonar de sirenas y recorriendo velozmente las estrechas y accidentadas calles paceñas.

Primero Chávez visitó a Morales en el Palacio Quemado y divisó desde el balcón una parada folklórica mientras comía empanadas típicas y tomaba Coca Cola junto al mandatario boliviano. El venezolano vestía una camisa roja y el boliviano el ya famoso pulóver a rayas. "Evo es un hermano y un amigo", dijo después en la Universidad San Andrés, donde recibió el doctorado honoris causa. Allí, en un extenso discurso, como es su costumbre, dijo que "se trata de una batalla continental. En Bolivia comenzó una nueva era pero lo más difícil está por venir y yo sé que Evo lo sabe". Allí anunció también varios convenios bilaterales en temas de salud, educación desarrollo rural y energía.

Así terminó el primer día del gobierno de izquierda en Bolivia. Durante todo el día la gente esperó en la Plaza Murillo las entradas y salidas "del Evo" y la Evomanía seguía entusiasmando tanto a quienes votaron o no por esta izquierda sui generis que sorprendió a propios y extraños y hoy saluda desde un balcón custodiado por Sucre, Bolívar y Andrés de Santa Cruz.

"Recuperaremos la soberanía"

Por Pablo Stefanoni, desde La Paz. Diario Página/12, Buenos Aires

La trayectoria del recién posesionado ministro de la Presidencia (una especie de primer ministro) y uno de los principales operadores políticos de Evo Morales es curiosa. "De niño quería ser cura, pero me involucré en el ejército y, allí, quise ser abogado y defender a los más débiles de la institución pero me convertí en sociólogo", resume Juan Ramón Quintana, flamante ministro de la Presidencia de Bolivia. Al final de su primer día de trabajo, el flamante ministro recibió en exclusiva a Página/12 en su recién estrenado despacho en el Palacio Quemado. En una charla postergada por un llamado de Evo Morales, define las líneas generales del gobierno de la izquierda indígena que acaba de asumir el poder. Estos son sus principales pasajes.

–El gabinete aparece como una señal política fuerte, ¿cuál es su percepción?

–El gabinete recoge el conjunto de demandas de cambio y de transformación de la política boliviana. La primera señal de cambio es en las personas que gobiernan el país, y este gabinete está cerca de los ciudadanos; los nuevos ministros están o han trabajado con los movimientos sociales, han estado en la trinchera de combate contra el orden neoliberal, y, a su vez, tienen capacidad de aprendizaje para gobernar. Por primera vez tenemos un conjunto de ministros de Estado que reflejan la participación de los movimientos sociales. Y se ha buscado un criterio de representación regional, de los intelectuales y, finalmente, de sectores empresariales. Nunca antes se había encontrado una fórmula democrática, plural, coherente, que refleje las demandas de cambio de los bolivianos.

–El ministerio de Andrés Solís Rada aparece como un mensaje directo a las petroleras de que el MAS va a mantener una posición firme...

–Sí, Andrés Solís es un gran combatiente, es un gran luchador social por la nacionalización de los recursos naturales y por la preservación de la soberanía nacional. El expresa una lucha ideológica contra el imperialismo estadounidense, contra las formas de dominación tanto explícitas como informales. Solís es la continuidad, a veces frustrada, de una línea nacionalista que se instaló en Bolivia en la década del ’30, después de Busch y Toro, y siguió con la Revolución Nacional del ’52, y con Ovando y Torres, y la encarnó luego (el socialista) Marcelo Quiroga Santa Cruz. El forma parte de ese legado histórico de la defensa intransigente de los recursos naturales.

–Una sorpresa fue el nombramiento de la dirigente de las trabajadoras del hogar (empleadas domésticas), Casimira Rodríguez, como ministra de Justicia.

–Es la reivindicación histórica de una gran mayoría de trabajadoras domésticas tradicionalmente marginadas, invisibles para la sociedad, maltratadas y excluidas, tratadas muchas veces como animales. Casimira Rodríguez es la voz de estas trabajadoras que no tienen seguro social, que no tienen ciudadanía efectiva, que no tienen muchas veces carnet de identidad, que no tienen prácticamente derechos.

–¿También va a haber sorpresas en el caso del Alto Mando Militar?

–Más que sorpresas se va a insistir en una línea de selección en base a tres criterios: respeto a la institucionalidad, códigos de conducta profesional y ética, y una reserva moral y patriótica para defender a la nación. Esos tres criterios van a guiar la elección del Alto Mando Militar.

–En entrevistas anteriores, usted señaló que el ejército y la policía bolivianos van a dejar de ser apéndices de la DEA estadounidense, ¿se mantiene esa posición?

–Sí... un capítulo en la historia política de estos últimos veinte años es la hipoteca de militares y policías a intereses extranjeros. Este es un gobierno que va a recuperar la soberanía y la soberanía se recupera en el corazón del Estado, en los cuerpos de seguridad, en los institutos militares, en los cuerpos policiales.

–¿Cuál es el balance de la presencia del subsecretario estadounidense, Thomas Shannon, en la asunción de Morales?

–Creo que es una primera señal auspiciosa para inaugurar un nuevo ciclo de relaciones bilaterales entre EEUU y Bolivia. Y este viaje parece estar reinterpretando posiciones conservadoras, autoritarias y verticales de Estados Unidos. Este diálogo ha marcado un nuevo ciclo y Shannon tendrá que informar a su gobierno que EEUU respeta las decisiones soberanas de los pueblos o de lo contrario no tendrá cabida en la región.

–¿También se inaugura una nueva etapa en las relaciones con Chile?

–Creemos que sí, que hay una carga optimista en nuestro gobierno porque va a haber dos presidentes que están emergiendo en un momento histórico muy especial, con un liderazgo genuino del Partido Socialista en Chile y del MAS en Bolivia. Creemos que este país vecino está revirtiendo de alguna manera la tradición conservadora en sus relaciones bilaterales con Bolivia (ver aparte). Evo Morales encarna una gran legitimidad para resolver esta deuda histórica pero siempre manteniendo los principios, los mandatos que han caracterizado su conducta política.

–¿La posesión de Solís Rada también es un mensaje a los países vecinos, incluida Argentina, de que Bolivia va a manejar de otra forma el negocio del gas, hoy de empresas a empresas?

–Creo que sí, porque la estructura del gabinete va a mostrar profundas transformaciones estatales, en primer lugar del modelo económico. Con un Estado más involucrado en las capacidades productivas, que ejerza liderazgo en la economía incluido el comercio exterior, y, fundamentalmente, en el tema energético. En el Estado neoliberal la corrupción era política estatal y todo esto debe cambiarse.

–¿Hay un nuevo "eje del bien" La Paz-Caracas-La Habana?

–Creo que la relación La Paz-Caracas-La Habana cobra una nueva dimensión en la perspectiva de la cooperación humanitaria, educativa y técnica y también refuerza la línea nacionalista de este gobierno en materia energética. Pero ese eje va a tener casi el mismo estatuto de relevancia con el eje Buenos Aires-Montevideo-Brasilia-Asunción-La Paz. En la región nuestra inserción tiene que ver con energía y en el Caribe con cooperación en materia social. Hay que entender que estos dos ejes forman una ecuación para la unidad de América latina, no hay una supremacía de un eje geopolítico sobre otro, y le permiten a Bolivia ser menos vulnerable al acoso externo. Además Bolivia va a irradiar un liderazgo continental indígena.

–¿Este gobierno va a implementar una "diplomacia de la coca" por su despenalización?

–Sí, vamos a insistir a nivel internacional y buscar aliados para esta política que nuestro presidente ha llamado "narcotráfico cero, pero no coca cero". Eso quiere decir que la coca debe ser revalorizada en sus múltiples usos, especialmente el medicinal. La coca tiene, en ese sentido, junto con su valor político, un valor humanitario. Debemos expandir el mercado de consumo legal con Argentina y con otros países. Pero han criminalizado tanto a la coca que hoy no vemos sus verdaderas potencialidades, al punto de hacernos fracasar en nuestras propias creencias culturales sobre este cultivo milenario.


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