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A Evo no le tiembla el pulso frente a los militares

None | 25 de Enero de 2006 a las 00:00

El presidente Evo Morales intentaba conjurar el miércoles el descontento militar provocado por su decisión de enviar a reserva a dos promociones de generales investigados por la irregular entrega de todo el poder antiaéreo de Bolivia para su desmantelamiento en Estados Unidos.

Morales debió salir personalmente a capear el malestar de 28 generales que de un plumazo fueron pasados a reserva y algunos de los cuales, como el general de división Marco Vásquez, reclamó para sí la comandancia general de las Fuerzas Armadas, cargo que por decisión del gobernante indígena recayó en el general de brigada Wilfredo Vargas. Morales fue acusado de vulnerar la institucionalidad castrense y saltar el orden en la jerarquía de la oficialidad al designar a Vargas.

Un día después de la asunción del nuevo alto mando militar, lo que implicó la jubilación automática de tres tandas o promociones de uniformados, Morales trataba de aplacar una suerte de "nerviosismo" entre la oficialidad, dijo el nuevo comandante castrense, general Wilfredo Vargas.

"Si hablamos de institucionalidad, se ha respetado. Los tres comandantes de las tres fuerzas son los mejores alumnos de sus respectivas promociones", esgrimió Morales a la salida de un cuartel en La Paz, donde almorzó como uno más de los soldados rasos.

El presidente dijo que se oponía a que las Fuerzas Armadas sigan siendo "un botín político", como hasta ahora, y explicó que su gobierno retiró a Vásquez y a otros generales por su supuesta participación en la entrega sin orden formal de 28 misiles aire-tierra a Estados Unidos para su destrucción en octubre pasado. "Están observados por el anterior presidente de la república (Eduardo Rodríguez). Eso tiene que someterse a una investigación", insistió el flamante jefe de Estado.

Antes de transmitir el mando de la nación el domingo último, su predecesor ordenó un sumario informativo que involucra a Vásquez y sus camaradas Hugo Cuéllar, David Torrico y Marcelo Antezana, este último hace una semana relevado de la jefatura del Ejército y principal sospechoso en la operación irregular.

"Hemos empezado un proceso. Hubo, lamentablemente, unas informaciones de que algunos generales estarían comprometidos en este tema de los misiles", recalcó Morales, quien después de almorzar en un patio del Regimiento Calama se dijo "orgulloso de volver a sentirme un soldado más".

Por su parte, Vargas minimizó la agitación en filas castrenses durante un acto de reconocimiento a su autoridad en el estado mayor del Ejército en La Paz. "No pienso que haya molestia, hay un poco de nerviosismo, más que todo de la familia doméstica de cada uno de ellos los generales pasados a retiro", afirmó. El nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas dijo desconocer "el tema de los misiles".

En una misiva dirigida al ahora jubilado general Vásquez y que fue entregada por la esposa de éste a medios locales, la agregaduría militar de la embajada de Estados Unidos definió como "exitoso el acuerdo para desmantelar el inventario obsoleto" de cohetes de fabricación china con que contaba Bolivia desde 1991. La administración Morales informó haber radicado ya el proceso en la Fiscalía de la República.

El ministro de la Defensa, Walker San Miguel, cabeza del sector, exigió asimismo a los militares "subordinación" al gobierno de Morales. "Hombres de armas respeten la Constitución", demandó San Miguel en su alocución ante varias columnas del Ejército a las que pidió subordinación al poder civil. "Eviten la deliberación y trabajemos en conjunto para el engrandecimiento de la nación", agregó.

Las arengas de San Miguel se registraron como respuesta al comandante en jefe saliente de las Fuerzas Armadas, almirante Marco Antonio Justiniano, quien expresó la "sensación" de la institución "de estar siendo tratada injustamente" por parte de la novísima administración boliviana. En su discurso, Justiniano habló de "una decepción grande", aunque "no obstante, la decisión del señor Presidente no puede ser cuestionada y será acatada con la misma disciplina con que la institución cumple con sus obligaciones".


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