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Fuego cruzado sobre Ollanta Humala: Perú a la expectativa

None | 30 de Enero de 2006 a las 00:00

Por Alberto Salazar, Agencia cubana de noticias Prensa Latina

Probablemente jamás en su vida en su vida militar el teniente coronel en retiro Ollanta Humala estuvo sometido a un fuego tan graneado como hoy que postula a la primera magistratura del Perú.

Hacia fines de septiembre del año pasado, cuando su nombre no aparecía en las encuestas sobre intenciones de voto, sobre el líder nacionalista no volaban ni balas de salva. Tampoco a mediados de octubre, pero ya entonces un sondeo indicaba que entre las agrupaciones con cierto respaldo hacia el Congreso figuraba una fuerza vagamente denominada Movimiento de Humala porque ni siquiera estaba constituida como partido.

Apenas 10 días después, otra encuesta situaba al ex militar en el sexto puesto entre los eventuales presidenciables con un nada amenazante 3,4 por ciento, lejos del 28 por ciento que mostraba la derechista Lourdes Flores. El 13 de noviembre Humala escalaba al cuarto puesto en el favor del electorado, pero aún sin causar sobresaltos por marchar bien detrás de Flores y algo distante de los ex presidentes Alan García y Valentín Paniagua. Cuatro días después ya comenzaba a ser mirado con seria preocupación porque una nueva encuesta lo colocaba tercero en la apreciación de los votantes, delante del centrista Paniagua y a menos de un punto del aprista García.

A la sazón ya comenzaba a tachársele de fascista, de antisemita, de antichileno y de tener vínculos con sectores fieles al ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) o a su ex asesor, el tristemente célebre Vladimiro Montesinos. Los ataques de grueso calibre no impidieron otros con sabor a chismecillo de barracón militar, como que Humala había robado a un compañero de armas una mochila con mil 500 dólares.

El 28 de noviembre los líderes de los partidos tradicionales peruanos y sus candidatos tuvieron un amargo despertar: un nuevo sondeo situaba a Humala en segundo lugar, a 10 puntos de Flores y dos por encima de García. Ya comenzó a decírsele, además, que era un anti-sistema que de llegar al gobierno destruiría las instituciones democráticas, nacionalizaría sin compensaciones las empresas extranjeras y enquistaría al país en una concha de hermético nacionalismo.

En diciembre, sucesivos sondeos confirmaron a Humala en ese puesto e incluso uno del 26 de ese mes lo catapultó al primero, media unidad por encima de Lourdes Flores y varias por delante de Alan García y Valentín Paniagua.

De entonces acá, el ex teniente coronel ha estado sometido a un fuego político más cerrado que el que jamás soportó durante sus años de lucha antisubversiva. A Humala vienen "disparándole" de todos los flancos y con todos los calibres, en una serie sucesiva de ataques que si tal vez no son fruto de un plan estratégico único, tienen la clara y común intención de bombardear su candidatura hasta demolerla. Uno de ellos intenta asociarlo con el asalto protagonizado hace algo más de un año por su hermano Antauro contra una comisaría en la localidad sur-andina de Andahuaylas para exigir la renuncia del presidente Alejandro Toledo. Otros tienen que ver con las fuentes de financiamiento de su campaña electoral, un papel que lo mismo se le ha endosado al presidente venezolano, Hugo Chávez, que a la guerrilla colombiana.

Más recientemente, en una trama llena de embrollos aún no dilucidados, un ex dirigente del partido por el que postula Humala contrató a un sicario para asesinar al secretario general de la agrupación de modo que las culpas recayeran sobre el presidenciable. La última acusación contra el líder nacionalista es quizás la más grave de cuantas se le han hecho y no sólo porque fue planteada ante el Ministerio Público, sino por la influencia que pudiera tener sobre el electorado, más allá de si resulta fundada o no.

El congresista Gustavo Pacheco lo denunció por presuntos delitos de lesa humanidad y colaboración con el régimen de Alberto Fujimori. Según Pacheco, el ex militar cometió excesos contra la población civil cuando en 1992, bajo el seudónimo de Carlos, dirigía una patrulla en la base antisubversiva de Tingo María. El legislador manifestó también que si en octubre del 2000 Humala se alzó en una guarnición del sur del país no fue para provocar la caída de Alberto Fujimori, sino para facilitar la fuga del país de Vladimiro Montesinos ese mismo día.

Observadores han señalado que ni aquellas ni otras acusaciones podrán probársele a Humala, bien por carecer de fundamento, bien porque no se encontrarán pruebas para sustentarlas. Lo cual no quita que Humala seguirá bajo fuego graneado hasta el mismísimo 9 de abril en que serán las elecciones, ni que el saldo de tan negativa propaganda se hará sentir en las encuestas.

El candidato nacionalista peruano Ollanta Humala: «no soy peligroso»

Por Mercedes Ibaibarriaga, Especial para el diario Clarín, Buenos Aires

Ollanta Humala es un ultranacionalista que se ha convertido en un presidenciable para las elecciones peruanas de 9 de abril. Llegó rápidamente al segundo lugar en las encuestas y por momentos las encabezó. Hoy va detrás de la centroderechista Lourdes Flores. Su apellido en quechua significa "¡qué cabeza!". Teniente coronel retirado de padre indígena y madre blanca, protagonizó un intento de golpe contra el entonces presidente Alberto Fujimori en el 2000, fue encarcelado y actualmente está acusado de múltiples violaciones a los derechos humanos contra campesinos durante la represión a la guerrilla de Sendero Luminoso. En esta entrevista busca moderar su discurso, critica a EE.UU. pero dice que no se puede ignorar que es la mayor economía del mundo y niega que, si llega al poder, se trabe en una guerra con Chile.

—¿Es un revolucionario, golpista frustrado u oportunista?

—Soy un revolucionario. Al encabezar el levantamiento del 29 de octubre de 2000, fui leal a mi país, al orden constitucional vulnerado por Fujimori, y defendí mi institución militar, prostituida por un grupo de generales

—También apoyo el cuartelazo de su hermano contra el actual presidente Alejandro Toledo. Hubo seis muertos. ¿Es usted peligroso?

—No soy un hombre peligroso. Soy un padre de familia que no confía en el neoliberalismo, ni en Toledo. Por eso construí un proyecto indigenista, nacionalista, progresista de izquierda, para vencerlos democráticamente. A mi hermano lo respeto, pero se equivocó.

—¿Qué quiere para su país?

—Que rompa sus características de neocolonia y se convierta en un estado libre y soberano, mediante un proyecto nacionalista.

—¿Como sería eso?

—Tenemos recursos naturales pero los administran las multinacionales. En muchos casos no pagan impuestos y regalías. Mire el caso de Cajamarca. Es el segundo productor de oro mundial y el segundo departamento más pobre de Perú. Está en manos del consorcio Yanacocha, de la norteamericana Newmont. Pero también está la española Repsol, que ahora va a construir una nueva planta para comercializar nuestro gas de Camisea. En Camisea, donde están la argentina Pluspetrol y Repsol, se hizo un contrato sobre las regalías fijadas con el precio del año 2000. Entonces el millón de pies cúbicos de gas valía 1,25 dólares, y ahora está a 9 dólares, pero las regalías siguen como en el 2000.

—¿Expropiará las multinacionales?

—No. Con nacionalización me refiero a participar como propietario, con un porcentaje del accionariado. Se trata de negociar con las empresas a fin de que sigan invirtiendo.

—¿Y cómo se consigue eso?

—Cambiando la Constitución neoliberal actual, que es una licencia para el abuso del gran capital multinacional, y perjudica a la soberanía del pueblo. Nuestra constitución es ilegal y delincuencial, porque la crea Fujimori mediante un golpe. Prohibe al Estado participar en la actividad empresarial y otorga igual condición al capital nacional y al extranjero. La mayoría de los peruanos están cautivos de un 10% de ricos. La distribución de la riqueza es salvajemente inequitativa.

—Pero usted dice que habrá derecha e izquierda en su gobierno. ¿Cómo es eso?

—Mi nacionalismo lucha contra la globalización que neutraliza intereses nacionales, y en él caben fuerzas de izquierda y de derecha. No estamos discriminando por ideología. En Perú la izquierda está dividida y no suma un gran electorado. Sin embargo, yo les abro las puertas. Y el sector empresarial, nacional, esta ahora al borde de la quiebra por culpa del neoliberalismo. Estos que se consideraban de derechas, apoyan al nacionalismo. Y también les abrimos las puertas.

—Usted también habla de restuarar el imperio inca, el Tawantinsuyu...

—Cuando hablo del Tawantinsuyu no estoy hablando de un imperio, sino de la integración de andinoamérica en un solo estado nacional. Por ejemplo, Perú y Bolivia. Tenemos una cultura muy parecida, una historia, un idioma, incluso el reto del gas y la coca. Separados sólo tenemos 180 años. Juntos, más de 1.500 años. ¡Cómo no pensar en volver a integrarnos! Nos haríamos poderosos, como un solo estado.

—¿Si es gobierno le daría a Bolivia una salida al mar?

—Los bolivianos son nuestros hermanos. Y si Chile se niega a este reclamo histórico, nosotros les daremos todas las facilidades.

—¿Lo asesora Hugo Chavez?

—No, Chavez no me asesora. Me acerque no solo a Venezuela, sino a Bolivia, como me estoy acercando a Argentina, Uruguay, Brasil.

—¿EE.UU. es el enemigo?

—Soy antiimperialista venga de donde venga, pero Norteamérica es la economía mas importante del mundo y sería absurdo ir a espaldas de eso. Tenemos asuntos comunes, como la coca, para el que hay que buscar una solución. Cultivamos unas 60.000 hectáreas de hoja de coca. Para el consumo nacional bastan 10.000 o 15.000, es decir, hay que erradicar el resto. La solución debe pasar por el ministerio de Agricultura, que debe abordar la sustitución rentable, y la industrialización de la hoja. Tiene 14 propiedades y solo se explota la que va al narcotráfico. Hay que encontrar un mercado para las otras 13.

—Dicen que odia a Chile...

—No, no odio a Chile, ni soy antichileno. Me han dicho fascista, antisemita, antichileno, que conmigo nos vamos a la guerra. Y yo he dicho cosas simples. Con Chile tenemos que construir una relación de integración pero transparente, equitativa y de respeto mutuo. Lo que me fastidia a mí es la prepotencia. Tampoco ayuda cuando, en pleno conflicto con Ecuador se descubre que Chile, siendo un país garante de la paz entre los dos países, está vendiendo armas al Ecuador. Ni que se firme un convenio de cielos abiertos con Chile en el cual nosotros cedemos nuestro espacio aéreo comercial para que Chile se proyecte hacia el norte, hacia Europa o EE.UU., y ellos a cambio nos ceden su espacio aerocomercial.

Humala cae en sondeos por denuncia de violador de derechos humanos

Humala cayó en los sondeos hacia las presidenciales de abril, un retroceso que analistas atribuyen a divisiones, mientras es denunciado por violaciones de derechos humanos en los 90.

Humala, quien hace 15 días encabezaba las encuestas con un 28% sobre 25% de su rival, la candidata de la alianza conservadora de Unidad Nacional Lourdes Flores, sufrió un bajón en los últimos sondeo a nivel nacional, difundidos por de la empresa CPI y la Universidad de Lima.

Analistas consideran que el descenso de Humala tiene que ver con disputas internas dentro de su grupo político y con el apoyo del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien no es visto con simpatía por un sector de los peruanos.

La encuesta de CPI señala que sólo un 23% consideran a Chávez un buen ejemplo para los otros países latinoamericanos, contra un mayoritario 49% que lo ven como un mal ejemplo. Un 52% considera que la visita que recién hizo Humala a Chávez lo perjudicó, y sólo 19% que piensa que lo favoreció.

La Compañía Peruana de Mercados (CPI), realizado del 21 al 24 de enero entre 1.950 personas en 21 de los 24 departamentos peruanos, señala que Flores tiene una preferencia de 28,8% contra 18,2% de Humala. Les siguen los ex presidentes Alan García y Valentín Paniagua, 13,1% y 6,3%, respectivamente.

En tanto, la Universidad de Lima en un sondeo, realizado del 20 al 22 de enero, difundido este sábado, sobre 2.003 personas en 20 departamentos arrojó en primer lugar a Lourdes Flores, con una intención de voto 28,1%, segundo lugar el nacionalista Humala con un 16,8%. Luego sigue el líder del Partido Aprista Peruano (socialdemócrata) Alan García con 11,9%, el candidato del Frente de Centro (cetro de derecha), Valentín Paniagua con 7,2%.

La elección presidencial se realizará en Perú el 9 de abril próximo. En caso de que ninguno de los aspirantes logre 50% más un voto, se celebrará una segunda vuelta en el mes de mayo.

Tras recibir los resultados de los sondeos en que sufre una baja en la intención de voto, Humala fue denunciado ante la Fiscalía de la Nación de supuestos delitos de lesa humanidad cuando estaba destacado en la década de los noventa en la localidad de Tingo María.

La región de Huánuco durante esa época había sido declarada en emergencia y fue escenario de enfrentamientos entre militares contra columnas del movimiento maoísta Sendero Luminoso y el narcotráfico, que operaban en Tingo María, Aguaytia, Aucayacu, Boquerón del Padre Abad, lugares donde se siembra hasta la actualidad gran cantidad de hoja de coca.

El congresista del Frente Independiente Moralizador (FIM), Gustavo Pacheco, denunció el viernes a Humala ante la fiscalía de seis delitos, entre ellos desaparición forzada, coacción laboral, asociación ilícita para delinquir, homicidio calificado, apología del delito, así como contra los poderes del Estado y el orden constitucional.

Pacheco, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, explicó que Humala fue designado el primero de enero de 1992 como jefe de patrulla en Tíngo María, donde era conocido con el alias de "Carlos".

"Justo en esta zona, se produjeron matanzas, secuestros y violaciones denunciadas por varios ciudadanos de ese lugar, identificados con nombre y apellido propio", aseguró.

Señaló que en 1999, durante gobierno de Alberto Fujimori, el general Abraham Cano, jefe de la región militar del Sur, ante la serie de denuncias en la zona contra militares ordenó el cambio irregular de Humala a Arequipa por orden del ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos.


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